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Una pescadería en el puerto galés de Tenby que rebosa encanto

Escrito por Cristobal Ramírez
18 de diciembre de 2014 a las 17:04h

Red Natura del río Tambre. Hace un mes justo ya me despertaba aquí, en casa. Y todavía tengo una deuda pendiente con una mujer encantadora que no es otra que la vendedora de pescado de la localidad galesa de Tenby. Porque, sí, lo que se ve en la foto es la pescadería de esa maravillosa ciudad turística. Hay otro sitio más, en el mercado, donde es posible comprar pescado, pero queda arriba, a la salida, y carece del encanto de este, llamado Simply Seafoods.

La cosa es que entré allí y le pregunté si había recibido lo que le había mandado tres años atrás. Y no recordaba nada de nada, así que debe de ser así. De modo que me comprometí a enviárselo. Pero lo cierto es que no lo encuentro por ninguna parte, de modo que vayan estas líneas como disculpa. Y eso sí, aunque resulta estadísticamente difícil que alguno de mis lectores vaya por Tenby, si lo hace que no deje de visitar su puerto. Y por supuesto, Simply Seafoods.

 

Medio mes lleno de actividades (y el otro medio mes, paralizado el país)

Escrito por Cristobal Ramírez
8 de diciembre de 2014 a las 3:04h

Red Natura del río Tambre. Este es un mes antipático. No lo digo por el sentido de las navidades, familia, reencuentro, etc, sino desde el punto de vista laboral: es, en realidad, medio mes, de manera que éste y aquél te están diciendo que hay que adelantar esto y aquello, y tú les replicas -primero amable, luego con los nervios a flor de piel- que el día tiene 24 horas, ni una más, y que duermes 8 porque es el mínimo derecho que tienes, y que comes bocadillo, vale, pero que uno da lo que da, que va mayor, 45 años y 5 meses dándole a la tecla… y no te vale de nada.

Encima hay un montón de actos en este medio mes. Como a todo el mundo, muchos no me importan ni interesan, otros sí, y te encuentras que el día 11, por ejemplo, me coinciden tres a la misma hora y en localidades distintas. Y no sabes qué hacer. Por ejemplo, Padrón ha organizado un mes cultural que da gusto y hasta envidia. No voy a hablar de lo que ya es pasado, sino de lo que va a venir (todo a las 20.00): mañana, concierto de órgano. El famoso 11, conferencia sobre la colegiada de Iria y su reedificación. Día 17, otra conferencia sobre el retablo de la restaurada capilla de Belén. Y el 19, apertura del público de esa capilla. Más no se puede pedir, porque encima, a diferencia de lo que pasa en la Europa norteña… ¡todo es gratis!

Melide hoy acoge la tercera jornada de la Peregrinación Falada

Escrito por Cristobal Ramírez
5 de diciembre de 2014 a las 17:56h

Red Natura del río Tambre. No llueve, no está lejos. O sea, no hay disculpa. Al menos para todos los amantes del Camino de Santiago. Porque hoy, sábado, tienen una cita en Melide: la tercera jornada de la Peregrinación Falada que organiza la Asociación de Periodistas del Camino de Santiago (Apecsa) recordando que el próximo día 11 se cumplen 25 años de la muerte del gran valedor de la Ruta jacobea, Elías Valiña, el curso de O Cebreiro. Los actos arrancan a las 11.15 con una visita al Museo de Melide y a la iglesia de Santa María, en pleno Camino; Mingos Fuciños hará de cicerone. A las 12.30, mes redonda sobre Elías Valiña, con el experto Manuel Rodríguez (técnico del Xacobeo y miembro de la junta directiva de Apecsa) abriendo las intervenciones y ejerciendo de moderador a Ángel Trabada, presidente de la Asociación de Amigos do Camiño de Santiago de la Provincia de Lugo, Begoña Valdomar, presidenta de la Asociación Galega de Amigos do Camiño de Santiago, Jorge López, presidente de la Asociación de Amigos do Camiño de Santiago da Comarca de Sarria; uís Fernández Ansedes, presidente da Asociación de Amigos do Camiño de Santiago Abrindo Camiño y Xosé María García Palmeiro, vicepresidente de Apecsa. Al finalizar habrá una comida de confraternidad en la cual cada uno pagará lo suyo puesto que la entidad organizadora no admite subvenciones de ningún tipo puesto que intenta mantener vivo el espíritu austero de Elías Valiña.

No creo que haga falta decirlo: allí estaré.

(La foto pertenece a la segunda jornada de la Peregrinación Falada, que tuvo lugar el sábado 19 en el monasterio de Samos y en Sarria).

 

La joyería Jael, creadora de la Pulsera Peregrina, convoca a sus fieles para hoy

Escrito por Cristobal Ramírez
4 de diciembre de 2014 a las 3:37h

Red Natura del río Tambre. ¿Qué tiene que ver una joyería de irrefutable prestigio como es Jael, en Santiago, con el turismo? Pues aparentemente nada. Y que hoy a las 20.30 inaugure un “espacio Rolex” en sus instalaciones de General Pardiñas, 7, menos aún. Cabría pensar que le vaya bien, y a otra cosa. En efecto, que le vaya bien, pero aclaro que no es ésa una joyería cualquiera, porque Jael ha hecho una apuesta fuerte por algo que seguro que no es negocio alguno, pero que ayuda a generar país: es el promotor y diseñador de la Pulsera Peregrina. O sea, que tiene sus raíces en el Camino de Santiago. Copio sus palabras, más claras que las mías:

Porque es Pulsera y Peregrina la dedicada al Camino Francés, con ocho diferentes Hitos que se adquieren por separado y sólo en las localidades de la ruta que les van dando nombre, de acuerdo con la tradición, la leyenda o el espíritu de cada sitio. La Pulsera se convierte así en una verdadera Credencial para el caminante, que la construye según avanza en su viaje. Más que energía de talismán la Peregrina es testimonio de una ruta interior que se va cerrando en círculo sobre sí misma hasta alcanzar el último de los Hitos, el que documenta haber llegado, regalo en Compostela al acreditar que se poseen los otros siete.

Pero también es Pulsera y Peregrina, aunque distinta, la que combina otros ocho símbolos diferentes que los amantes de los caminos, de Santiago y del Xacobeo, pueden componer de modo libre, con sólo elegir los motivos que mejor expresen la fascinación y el poder espiritual de la Ruta.

Se necesitan comercios, empresas y personas que se comprometan con el Camino. Y no como los hosteleros de Sarria, que el sábado pasado brillaron por su ausencia cuando su Ayuntamiento declaró hijo predilecto a Elías Valiña. ¿Y quién fue Elías Valiña, fallecido hace 25 años? El redescubridor del Camino. Y sin él los hosteleros de Sarria estarían en la emigración o poniendo ladrillos, sin coches a la puerta. País…

El castillo de A Rocha “invade” hoy un restaurante de Padrón

Escrito por Cristobal Ramírez
3 de diciembre de 2014 a las 14:49h

Red Natura del río Tambre. Me manda un mail Carmen Lois, concejala responsable de turismo del municipio coruñés de Padrón, y me invita a ir hoy, jueves, a un acto del cual habíamos hablado tiempo ha y que, sinceramente, se me había pasado. Y tengo un gran interés, porque se trata nada menos que de una conferencia sobre los recientes descubrimientos y situación del castillo de A Rocha, una fortaleza que me interesó desde que era adolescente y que nunca vi, entre otras cosas, porque sólo quedaban ruinas comidas por la maleza. Además, controlaba el paso de peregrinos que desde Portugal se dirigían a Compostela por el Camino Portugués. El acto es mañana, jueves, a las ocho de la tarde en el restaurante padronés A Casa dos Martínez (este es su blog), y desde luego voy a intentar ir, aunque tengo otra cosa a la misma hora en otro lugar pero que creo que puedo cambiar. Padrón, cuyo casco histórico es impresionante y la parte nueva, al otro lado de la carretera nacional, lamentable, tiene en sus alrededores auténticos tesoros. El problema es avalorarlos. O sea, como dicen ahora los recién llegados, ponerlos en valor. Porque el entorno inmediato de esos tesoros deja mucho que desear y los vecinos no se implican: este es un país donde a la gente le da igual que lo que se vea desde su ventana sea bonito o feo. Y hay que convertir castillos, monasterios e iglesias en máquinas de generar negocio, dinero. El todo gratis es una de las lacras turísticas de este país, donde todo se reduce a que pague la Xunta o, en el mejor de los casos, el Concello.

En fin, Carmen Lois se preocupa por su patrimonio. A ver si cunde el ejemplo…

 

Tres lugares para dormir, tres personajes

Escrito por Cristobal Ramírez
1 de diciembre de 2014 a las 10:30h

Durham. Curioso. Como si lo hubiera elegido adrede. Los tres sitios donde he dormido son, como mínimo, peculiares.

La noche de Copenhague di con mis huesos en una granja muy cercana al aeropuerto, muy agradable, limpia. De una simpleza que asombra (¡ni un solo objeto decorativo!). La dueña me recibió sonriente con un “ya lo sé” cargado de autosuficiencia cuando me presenté. Estaba desequilibrada, con el efecto de pastillas.

Luego recalé en la muy recomendable Amadeus Guest House, en el centro de Glasgow. Y Alessandra es tan grata como pizpireta, con carteles puestos por las paredes con mucha gracia y estilo pero cuyo contenido permite deducir que es muy suya.

Y después, a batir récords. Farnely Tower está en un lugar que para sí quisieran los caserones de películas de misterio. El gran y vetusto edificio podría albergar a la familia Adams. Encima casi no había luz cuando traspasé la puerta, y mientras daba el par de pasos hacia la recepción vaía cómo un hombre muy alto, encorvado y muy delgado se alejaba, vestido con la chaqueta de camarero o cocinero. No me hizo ni caso.

Timbré y en un minuto apareció… el mismo hombre. fue entonces cuando me di cuenta de que era mayor, muy mayor. Si me dicen que tiene 90 años, lo creo. Y su figura, con dos tatuajes no espectaculares cerca de las muñecas, le inspiran un aspecto de ser de otra galaxia.

Como un abuelo, estuvo muy interesado en que cubriera la hoja de inscripción, y luego, como entrando en su casa y no en un hotel, me condujo a la habitación y aprovechó para llevar dos toallas, hablando y caminando despacio porque la edad es la edad.

La habitación tiene un aspecto de haber estado cerrada 40 años. O 100. Olía bien, por supuesto, pero había algo que me llevaba al pasado.

Y, en fin, cuando cené en el mismo hotel la camarera, rubia y muy joven, hablaba escuchándose a sí misma, rutinario pero en absoluto desagradable. Dada la impresión de que estaba empeñada en demostrarme que no era de este mundo.

Pero por supuesto no me invitó a ir al suyo.

 

DH1, un excelente restaurante

Escrito por Cristobal Ramírez
28 de noviembre de 2014 a las 15:28h

Durham. Pocos peros se le pueden poner al para mí hasta ahora mejor restaurante de Inglaterra: el DH1, que comparte edificio con el Farney Tower Hotel, una auténtica curiosidad. Es la prueba evidente y palpable de dos cosas: primera, que eso de que los ingleses cocinan mal es unha chorrada sin fundamento. Y segunda, que nada de lo que hacen es comparable a lo que hace el resto de los mortales, siempre tienen que dar la nota, para bien y para mal.

Y es que sus platos no son comparables a nada. ¿Cómo explicar su trozo de bacon a la plancha con coles de bruselas, zanahorias, tiras de manzana, puré de algo indeterminado sobre reducción de salsa de pollo?

Si alguien hoy en día investiga en la cocina -ojo, cocina, no laboratorio químico- son los ingleses y, en mucha menor medida, los daneses.

Otra cosa es que guste. Pero es algo de cada uno y de la cultura que haya recibido. Y una persona de mal diente como yo no será la que tenga nada que decir al respecto..

 

Glasgow, parte 2

Escrito por Cristobal Ramírez
24 de noviembre de 2014 a las 14:01h

Glasgow. Estuve en Glasgow en 1986 y he vuelto hoy. La impresión todavía es peor que entonces, porque hace años vine invitado y me llevaron a ver los sitios bonitos aunque hubiera que pasar por los feos, y hoy me he pasado tres horas recorriendo la ciudad, a pie, y la cantidad de basura que he visto no está en las calles de A Coruña y ya no digamos de Santiago. La otra cosa que me llamó la atención fue que la educación británica luce por su ausencia en Glasgow: nadie da las gracias, nadie da los buenos días, nadie sonríe como en Dinamarca.

La excepción está en la guest house donde he parado esta noche, Amadeus, en una zona tranquila no lejos del centro pero con un gran parque al lado. Un establecimiento muy recomendable. Y no sólo por su precioso comedor donde se sirven los desayunos -abundantes y completos- y en el que como único error hay que señalar que se escucha de fondo música clásica teniendo la preciosa música tradicional del país, con sus polkas y mazurcas, sino porque tanto Alessandra -la joven dueña- como la mujer que atiende en el propio desayuno no ahorran ni en sonrisa ni en amabilidad. Y viéndolas uno no puede menos que pensar y sentir que se encuentra en Gran Bretaña. Mal que le pese a muchos escoceses, sobre todo a los de esta ciudad de Glasgow que hace sólo dos meses votaron sí al referéndum de autodeterminación que rechazó el resto.

El pub de Manorbier

Escrito por Cristobal Ramírez
19 de noviembre de 2014 a las 12:50h

Manorbier. El pub de Manorbier es el auténtico centro social de esa magnífica aldea galesa con enorme castillo. No tiene nada especial, y mucho menos esa decoración de cobre tirando a viejo tan clásica en los pubs de Gran Bretaña. Nada asombra, nada está descuidado o roto.

Eso sí, no faltan los dardos, la televisión con fútbol entre Irlanda y Escocia, una máquina tragaperras, otra que no tengo idea de para qué sirve, la mujer algo pasada de años aunque intenta disimularlo a toda costa riendo extemporáneamente mientras mueve su larga melena rubia y agarra con fuerza la correa de su perro que pasea por todas partes, los tres mayores hablando de sus cosas, una tropa de trabajadores masculinos de entre 25 y 35 años, un billar, un dueño que se dedica a hablar con varios parroquianos en una mesa mientras trabaja en la barra la chica contratada… nadie grita, pero se respira la alegría en el saludo, en la partida de dardos, en el pago de la cerveza propia porque aquí no se invita a nadie… Manorbier.

 

La costa de Gales, un paraíso que sirve de ejemplo para Galicia

Escrito por Cristobal Ramírez
17 de noviembre de 2014 a las 20:03h

Manorbier. No sería pecado mortal enviar a Gales a diputados, conselleiros y ministros varios para que vieran cómo se protege la costa. Porque caminar por el Pembrokeshire Coast Path es hacerlo por plena naturaleza y por un camino que, de seguirlo unos cientos de kilómetros más, llevaría al excursionista a Inglaterra. O sea, que toda la cosa de Gales -toda, de norte a sur y viceversa- es pateable por un sendero. Unos 1.300 kilómetros. Ahí es nada.

Olvídense de bloque de apartamentos y de llegar con el coche a la playa. Y en todos los casos, olvídese de aparcar gratis. La playa y los acantilados no son un bien de primera necesidad (¡deberían serlo!), así que si quiere ir a ellos en su cómodo vehículo de cuatro ruedas y motos, abra la cartera. Y luego camine cientos de metros para pisar la arena, que hay que proteger el entorno y no hacer como en Malpica (es sólo un ejemplo, puedo poner muchos más), uno de los excelentes paradigmas que tenemos de cómo convertir una maravilla natural en un horroroso adefesio. Pero ya se sabe: a los alcaldes y concejales los carga el diablo, con el aplauso de la mayoría de los ciudadanos.

Y en algún punto de esa costa de playas tan maravillosas como las gallegas pero mucho más mimadas, y de acantilados cortados a pico, sin edificios en lontananza, aparece la pequeña cala de Stackpole, con su tea room que antes no fue, como pícaramente dice la propaganda, un lugar para poner los barcos a resguardos, sino una carbonera para los pesqueros que buscaban allí refugios y buscaban combustible. Por tercera vez en mi vida como en él, asombrándome de que con tanto frío en este día claro docenas y docenas de personas caminen por el Pembrokeshire Coast Path. Y algunas, sin duda osadas, coman aquí al aire libre. Yo, desde luego,  no me atrevo.

En Gales hacen que me avergüence por venir de donde vengo

Escrito por Cristobal Ramírez
16 de noviembre de 2014 a las 19:23h

Manorbier. Miren, después de haber tenido la suerte de viajar tanto como yo viajé, muchas cosas no me sorprenden y muchas más no me alteran. Por ejemplo, que en Nicaragua me recibieran con un ¡Ah, venís de la madre puta! en vez de la madre patria me entró por un oído y me salió por el otro. Hace cuatro largos decenios más de una vez me dijeron que los españoles dábamos vergüenza por vivir tan tranquilos sin oponernos a la dictadura franquista, y visto el tono ni entré en discusión, y eso que en una de las ocasiones estaba allí, en Suecia, porque había tenido que salir corriendo de mi país.

Pero hay otras veces en que me avergüenzo. Pocas, pero alguna hay. Ayer, tras ver en el pub de Manorbier el partido entre España y Bielorrusia (3-0), un parroquiano amable me felicitó irónicamente al final: “Enhorabuena, habéis ganado el partido y vuestra Marina de Guerra obtuvo una gran victoria tirando a una mujer en el medio del Atlántico, un gran día”. Y no supe qué contestar. Supongo que habré puesto una sonrisa de idiota y seguí bebiendo la cerveza. Es posible que me haya encogido suavemente de hombros, un tic habitual.

Y sí, son momentos en los que me avergüenzo de venir de donde vengo. No tengo elementos para aplaudir o condenar la acción de Greenpeace, así que sobre eso no me pronuncio. Pero que los machotes -uniforme, armamento, graduación, prepotencia- de la Armada hayan embestido una y otra vez a lanchas sin armamento alguno, no lo aplaudiré jamás. ¿Se imaginan eso en Suecia, Dinamarca, Gran Bretaña, Holanda…? Yo me lo imagino en una república bananera como Honduras, o en Argelia.

Muy valientes nuestros uniformados. Lástima que no lo fueran cuando los marroquíes entraron en el Sáhara -entonces colonia nuestra- sin disparar un solo tiro, sólo asustando. Entonces nuestro Ejército de Tierra, nuestra Fuerza Aérea y nuestra Marina de Guerra dieron media vuelta, echaron a correr y bien que se apuraron en llegar la madre patria, para allí buscar el cuarto de baño y poder cambiarse el calzoncillo, ostentosamente manchado.

Sí, el parroquiano de Manorbier tenía razón. Espero no encontrármelo hoy, para que no se caiga la cara de vergüenza.

 

Me sorprende en Tenby el festival de blues, con música en vivo en los pubs

Escrito por Cristobal Ramírez
15 de noviembre de 2014 a las 19:56h

Tenby. De repente me he encontrado con que esta maravillosa ciudad galesa de Tenby celebra su festival de blues, y a pesar de mi reconocido cariño por esa música no sé si eso es bueno o malo para mí, que tengo que escribir y el trabajo atrasado se me acumula. A la mente me viene la atmósfera de un festival clásico, con mucho barullo, mil coches y más de uno pasado de alcohol. Menos mal que duermo fuera de la localidad, a la que me he llegado hoy con todas las reservas, de manera que, para empezar, me planté en ella muy temprano y aproveché para saludar a la pescantina del puerto (foto siguiente), un sitio pequeño y entrañable.

Lo cierto es que metí la pata: no hay ni un adolescente, ni un borracho, ni un coche de más. Eso sí, mucha atmósfera en la calle… de gente de mi edad y bastante más. Jubilados por parejas recorriendo la playa a pesar de que el viento es tan frío que al cabo de un rato me meto de tiendas, cosa que en la vida hago porque me parece una pérdida de tiempo. Y compruebo que las tiendas de verano están abiertas menos un par de ellas, y que se venden palas para jugar en la arena, balones, toallas… no es que nadie se vaya a bañar, pero la tropa infantil, con un simple gersey, anda por la arena retozando a su gusto. Compruebo lo que sé y había olvidado: el tiempo atmosférico no es impedimento en Gales para salir de casa. Eso sí, a las 5 no hay un alma en la calle.

¿Y el festival? No he ido a los dos locales oficiales, no tengo ni tiempo ni me sobra el dinero. Pero a media mañana de todos los pubs y cafés de Tenby salía música. me metí en The Three Mariners, saturado de personal de mi quinta, gente seguro que mucho más respetable que yo siguiendo con pies manos y cabeza el ritmo de The Mean Mistreaters, cuyos componentes -vuelta a lo mismo- están jubilados ya. Casi dos horas de relax que buena falta me hacía. Una experiencia de esas que no se olvidan nunca…

Galicia bate récords turísticos y a mí se me ocurre escribir sobre las “árbores senlleiras”

Escrito por Cristobal Ramírez
2 de noviembre de 2014 a las 12:18h

 

Red Natura del río Tambre. Mucha lluvia aquí en la zona de Santiago, con algún chaparrón de los finos. Me asombra que sigan llegando casi 400 peregrinos cada día a Compostela, número que sin duda empezará a bajar ahora, cuando aparezca el frío. Y además no hay vacaciones, a pesar del número insoportablemente alto de parados… Pero esto último hay que relativizarlo: son más los extranjeros que acuden a la ruta jacobea que españoles.

En fin, que tengo tiempo de releerme, porque hoy publico dos cosas: media página de análisis del momento dulce que vive el turismo en Galicia, con un mes de septiembre que, se acaba de saber, rompió todos los récords históricos en lo que se refiere al número de pernoctaciones: más de 70.000 en Santiago y más de 435.000 en toda Galicia. Y otras dos páginas sobre las árbores senlleiras, esos árboles especiales, entrañables, con muy larga historia. De ellas sabía algo, pero el profundizar estos días pasados -muchos lectores creen que dos páginas se hacen en unas horas y punto final, y estas a mí me llevaron cuatro- me permitió conocer mucho más ese mundo. Para empezar, la Xunta tiene un catálogo claro y completo de los ejemplares y bosques merecedores de tal calificación, entre ellos la fraga de Castasós, en Lalín (en la foto), un lugar muy recomendable incluso si se va con niños pequeños y que cuenta con un itinerario autoguiado. No conozco in situ muchos de esos enclaves, pero alguno sí, como A Carballa da Saínza (Rairiz de Veiga), impresionante árbol. En fin, la pena es que la Xunta no se haya animado a hacer una página web con un sentido turístico para animar a la excursión, la visita y, en suma, el movimiento de la economía. Tiene esta, y algo es algo, pero habrá que intentar mejorarla. Porque en este campo las cosas, sí, se están haciendo bien.

A Casa do Quin y Casa Garea, dos dignos establecimientos del Comercio Rural Galego

Escrito por Cristobal Ramírez
28 de octubre de 2014 a las 18:05h

Red Natura del río Tambre. No soy de los que creen que su trabajo ha quedado estupendo, pero hoy tengo que confesar humildemente que estoy contento. Mi página recomendando cinco sitios de turismo rural o semejante donde también es posible comprar alimentos originales ha quedado bien, mérito sin duda de mi compañera coetánea Digna Casas, que es quien se encarga precisamente de eso, de la puesta en página. Quiero destacar dos establecimientos de Comercio Rural Galego, una red magnífica creada en el mundo rural por los nacionalistas cuando estaban en el poder, del cual salieron hace siete años, y que el partido de la Xunta no se atreve a potenciar no sé por qué, pero es savia nueva para el campo, tan generoso como estaba en sitios cutres donde no se podía tomar un café sin asombrarse por la estética. Uno de esos sitios es A Casa do Quin. Y el otro, el emblemático Casa Garea.

¿Está mi página en la Red? No. De alguna manera hay que primar a aquel ciudadano que paga por el periódico. Y es que los periodistas tenemos el vicio de comer todos los días. O al menos lo intentamos.

 

Las torres de Altamira, un lugar para mí recurrente en perfecto estado de revista

Escrito por Cristobal Ramírez
27 de octubre de 2014 a las 17:36h

Torres de Altamira (Brión). ¿Cuántas veces habré venido a las torres de Altamira? Pues me siguen encantando. jamás encontré los subterráneos que sin duda con pluma demasiado rápida describió Victoria Armesto en su Galicia feudal, y realmente no creo que existan en esa fortaleza levantada sobre un castro y propiedad de la Diputación de A Coruña. Son unas ruinas estupendas que no necesitan rehabilitación alguna, sino mimos constantes. Unos paneles, incluso en Braille, dan una idea clara de cómo fue aquello. El palacio gótico mantiene en pie varias paredes, y los varios de los torreones que existieron en su día recuerdan el poderío de ese magnífico mirador sobre parte del valle de Amaía y el río Sar, ese que cantó Rosalía. Las campanas de Bastavales -que cantó la poetisa- se oyeron con fuerza mientras yo estaba allí.

La primera agradable sorpresa fue comprobar el buen estado del monumento, y la segunda ver que había gente, que inmortalicé en las fotos. La tercera, descubrir un muy viejo camino que se adentra en un bosque y que sin duda fue durante siglos el acceso principal. Cruzando un bosque, termina a la entrada de la aldea de Calo. Una maravilla, como se ve en estas imágenes.

Pasen y vean (y traigan la Harley o el Jeep): santuario y torre de A Lanzada

Escrito por Cristobal Ramírez
23 de octubre de 2014 a las 17:39h

A Lanzada. Ni se me ocurre pensar que los conductores de los dos vehículos de las fotos (un coche, una moto) estén cometiendo algo ilegal. Y eso mismo es lo que me da pánico: que en este país levantar las cadenas que impiden en paso a la iglesia y torre de A Lanzada es precisamente legal. Porque no se trata de que vayan a cambiar el tejado al santuario, qué va, sino que entran por la comodidad de no tener que caminar 150 metros. La furgoneta ni llevó ni trajo  nada pesado, mientras los niños correteaban a su libre albedrío con los incautos padres creyendo que estaban seguros o que, todo lo más, podrían caer por el acantilado. pero no, podrían acabar hechos papilla bajo las ruedas de vehículos a motor.

Y entonces me acordé de Gales. Y de Holanda. De cuando en esos países iba a la playa, tenía que aparcar a medio kilómetro y echar a andar. Estos europeos deben de ser masoquistas, pensé en A Lanzada mientras hacía las fotos. ¿La policía? Pero vamos a ver, ¿usted sabe leer? Que debe de ser lo más legal del mundo, hombre.

 

 

A Iria Flavia que la adecente el alcalde, si le da la gana.

Escrito por Cristobal Ramírez
22 de octubre de 2014 a las 16:32h

Red Natura del río Tambre. Me van a perdonar los magníficos alcaldes que tienen algunos municipios de Galicia, pero a algunos los carga el diablo. Y no hablo de los especuladores corruptos, que, aunque no se lo crean, también los hay en esta Galicia nuestra. Carentes del mínimo liderazgo exigible para ocupar el cargo, se limitan a decir amén a los vecinos para que no cambien el voto. Pero son estos, los vecinos, los que tiran del carro del feísmo, el abandono y, también el algunos casos, del caciquismo, antesala de la corrupción y mal endémico por estos lares.

Viene lo anterior a cuento porque he aprovechado el día y me he ido a ver la colegiata de Iria Flavia, el gran centro religioso y político de Galicia antes del emerger de Santiago. Por su parte trasera pasa el Camino de Santiago, vulgar y cementado. Nada nuevo. Pero lo nuevo es el abandono del entorno inmediato, con la hierba no sólo creciendo lo que le da la real gana sino también tapando el magnífico muestrario -auténtico museo- de lápidas medievales, muchas de las cuales fueron encontradas hace 30 ó 40 años allí mismo pero bajo tierra. ¿Responsabilidad de la Xunta? No. ¿Del alcalde? En la medida en que le falta capacidad de liderazgo. ¿De la Iglesia católica? Tres cuartos de lo  mismo para el párroco. ¿De los vecinos? Sin duda. Porque las iglesias son de los vecinos, no de la Iglesia. Así lo sienten ellos, y a veces lo hacen notar con huelgas de misa, por ejemplo, porque entienden que el cura no cuida bien el edificio. Pero, ¿por qué esos mismo vecinos no quedan una tarde y con un par de maquinitas cortacéspedes y un par de fouciños no dejan aquello impecable? Este país no se mima a sí mismo. Así nos va.

 

Aeropuerto de Cardiff, en Gales

Escrito por Cristobal Ramírez
17 de octubre de 2014 a las 11:05h

Red Natura del río Tambre. Estas son las cosas que no sólo alegran el día, sino que permiten seguir soñando con un mundo más alegre y mejor.

Copenhague y las bicicletas, un idilio más que centenario

Escrito por Cristobal Ramírez
8 de octubre de 2014 a las 17:35h

Red Natura del río Tambre. Con tanta lluvia me sigue dando la melancolía. Mira qué magnífico gráfico sobre las bicicletas en Copenhague.

 

36 horas en Copenhague (y con la morriña desatada)

Escrito por Cristobal Ramírez
7 de octubre de 2014 a las 9:36h

Red Natura del río Tambre. Día triste, gris e irrevocablemente otoñal. Buceando en The New York Times me encuentro esta joya, 36 horas en Copenhague. ¡Y vaya si entra la morriña! Por cierto, magníficamente bien editado.