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Presentación -que me pierdo- en Lugo de un libro sobre el Camino de Santiago

Escrito por Cristobal Ramírez
15 de mayo de 2013 a las 7:16h

Red Natura del río Tambre. Felipe Arias, arqueólogo y director del museo del castro de Viladonga, me invita a la presentación de un libro a la que resulta muy difícil que acuda: estoy yo terminando otro y voy fuera de plazo, de modo que llegarme a Lugo mañana a las 8 de la tarde (Galería Sargadelos, plaza de Santo Domingo, 4) semeja muy difícil. Y sinceramente, lo siento, porque está claro que el tema me interesa: 50 anos de desprotección patrimonial dun itinerario cultural es el título, y Carlos Amoedo y Teresa Nieto los autores. A Carlos Amoedo no lo conozco de nada. A Teresa Nieto, arquitecta, sí. Fue la responsable de los Caminos de Santiago durante la etapa de Felipe Arias al frente de la Dirección Xeral de Patrimonio, y desarrolló un trabajo técnico y silencioso impecable. Felipe y Teresa se atrevieron a meterle el diente a uno de los problemas enquistados del Camino: su delimitación. Encargaron estudios técnicos, se hicieron con una impresionante documentación cartográfica… y el partido que los había colocado ahí perdió las elecciones, de modo que la conclusión de su obra -y la medalla consiguiente- se la cuelgan otros. Y por cierto  con menos exigencias que las que exigían aquellos trabajos preliminares. Un paso atrás, porque el Camino necesita la mayor protección posible. En fin, lo leeré por obligación y por devoción.

 

Las rutas de senderismo de O Courel, más abandonadas desde hace un año

Escrito por Cristobal Ramírez
23 de abril de 2013 a las 12:22h

Ferreirós de Abaixo (O Courel). O Courel tiene, sin duda alguna, el conjunto de las mejores rutas de senderismo de Galicia. Por lo general están bien señalizadas, con algún punto que despista y que hay que corregir puesto que un desvío en estas montañas es aparecer por O Incio o Samos adelante en vez de por las riberas del Lor. Y las rutas exigen cuidado, atención, mimos, constancia. No vale limpiarlas un día y adiós. ¿Eso exige esfuerzo? Pues adelante.

Soy testigo de que hasta hace dos veranos los itinerarios estaban bien. Quejarse era síntoma de vicio. Y soy testigo también de que ahora mismo han empeorado.

No, no me vale en absoluto que alguien me diga que el verano aún no ha llegado y el invierno ha sido generoso en lluvias. Y no me vale porque ya ha pasado la Semana Santa, que es el primer test anual. Y quien haya ido en Semana Santa a la ruta número 2 (Sequeiros de Mostad), como hice yo hace unas horas, se habrá encontrado con un árbol caído y evitando el paso (en la foto superior). Gracias a que Martín es ágil y que en mi caso el que tuvo retuvo, pasamos. La ruta 5 necesita una señal para no perderse a la salida del castro de A Torre cuando llega al asfalto, como me ocurrió a mí. Y así aparecí en una ruta sin nombre pero que parte del castro y lleva a una fervenza. Rematé en el precioso Ponte do Porto, pero desde la alvariza (foto inferior, y ya se ve al fondo que el camino está tupido) hasta ahí, algo más de un kilómetro, aquello es una selva, y cuando de verdad arranque la primavera no habrá santo que pase. Yo, desde luego, no.

Que los tiempos son malos lo sabe hasta el más iletrado. Y que lo peor que se puede hacer es abandonar y meterse en el caparazón, también. De modo que en O Courel el o los responsables de la limpieza de las rutas tienen que espabilar. Por cierto, ¿tiene algo que ver la que llaman por aquellos pagos “a alcaldesa ausente”, que, según dicen, reside a kilómetros del municipio?

Acampamento O Caurel: un lujo para el turismo respetuoso con la naturaleza

Escrito por Cristobal Ramírez
22 de abril de 2013 a las 10:45h

Seoane do Courel. Una maravilla. Hacía año y medio largo que no venía al Acampamento O Caurel y sigo diciendo que es una maravilla. En el interior de los bungalós hay de todo, nada falta, y el toque Ikea que le han dado en tiempos recientes les ha sentdado muy bien. Las cocinas (funcionales vitrocerámicas) son muy nuevas aún. Queda darle una vuelta a las camas (¿para cuando en Galicia los edredones en vez de las mantas?). Pero su gran activo es lo muy cuidado que está el entorno, y primavera -pajaritos cantando, árboles en flor- el establecimiento, entre el Lor y un bosque, luce espectacular.

Con la indispensable Maribel, que lleva al frente del negocio toda la vida, doy un repaso a la situación turística general. Me asombro de que no haya lista de espera para venir hasta aquí, sobre todo porque este mes todos los fines de semana los niños no pagan, y el bungaló sale por el -permítanme decirlo- ridículo precio de 45 euros por noche, mínimo dos noches. Ridículo porque más barato imposible. O mejor dicho, es posible, pero irrentable. Y un negocio, para que sobreviva y cree puestos de trabajo, tiene que estar en números azules. Así de elemental.

Galicia, desde luego, no puede perder un excelente atractivo del turismo respetuoso, de naturaleza y de calidad si el Acampamento O Caurel entrase en números rojos. De nosotros, los gallegos, depende. Y por lo que se ve, de los madrileños también, grandes admiradores de la penúltima sierra virgen que nos queda.

El programa Certo de promoción del Camino y otros dos itinerarios arranca con mucha fuerza y más sonrisas

Escrito por Cristobal Ramírez
19 de abril de 2013 a las 10:23h

Santiago de Compostela. Salón Rojo del Pazo de Raxoi, sede del Ayuntamiento compostelano. Una veintena larga de personas de Galicia, de Italia y de Noruega. Itinerarios Culturales Europeos respalda la cita, que es, en realidad, el pistoletazo simbólico de salida de un programa llamado Certo y que tiene como objetivo la promoción conjunta de tres caminos: el de Santiago, el de San Olaf en Noruega y la Vía Francígena entre Inglaterra y Roma. Espero un mero acto protocolario pero acaba siendo un encuentro entre viejos y nuevos conocidos, un alcalde que ha soltado un pequeño discurso muy bien elaborado y muy astuto (ha arrimado el ascua a la sardina, o sea, al Camino de Santiago, con una delicadeza y firmeza dignas de encomio) y sonrisas, muchas sonrisas. La gente está tan a gusto que no tiene prisa alguna, se enreda, va a los balcones a ver desde allí el Obradoiro, con la gente de Incolsa al frente pasa al salón verde, luego al minúsculo de plenos, zanganea por las escaleras y al fin sale a admirarse de nuevo ante la catedral.

En realidad, el proyecto Certo aglutina a cinco entidades de cuatro países con el objetivo común de promocionar los mencionados tres Itinerarios Culturales Europeos. Las entidades que participan son: Ayuntamiento de Santiago, Caminos de Europa (Parma), Asociación Europea de la Vía Francígena (Fidenza), Centro Nacional de Peregrinación de la Ruta de San Olaf (Trondheim) y el Instituto Europeo de Itinerarios Culturales (Luxemburgo). Pretenden, según sus palabras, organizar “viajes de periodistas para que conozcan los distintos caminos, presencia conjunta en ferias y distintos foros de turismo para profesionales, presentaciones en destino, programas para compartir experiencias y conocimientos, intercambios de espacios en las respectivas páginas web de los participantes del proyecto”.

Eso, que me lo pasé bien. En plena crisis ver ideas nuevas y gente ilusionada es una inyección de adrenalina. Gracias.

Reflexión sobre un animoso colega que saca adelante todos los días un portal sobre turismo en la España Verde

Escrito por Cristobal Ramírez
12 de abril de 2013 a las 8:58h

Red Natura del río Tambre. Hay un colega con el que no he tenido más que un trato ocasional. Nos hemos cruzado en nuestra vida profesional dos o tres docenas de veces, pero siempre ha sido una relación muy cordial y afable, lo cual no se puede decir de todos. Pero lo que me asombra de él es su optimismo. Jamás, ni ahora en plena crisis ni antes, le he visto deprimido, cansado, hastiado de la profesión. Siempre tiene un proyecto o una idea. Un emprendedor de esos que hacen falta, gente con ganas de remar, de no dejarse caer en el pozo negro. Hace un par de meses, o quizás alguno más que el tiempo pasa que da gusto, me comunicó que sacaba un periódico digital sobre turismo y aledaños centrado en Portugal y en la España verde, y a lo que se ve le va bien porque somos 6.325 las personas que lo recibimos (gratis, claro está) todas las mañanas en nuestro ordenador. Tiene noticias realmente curiosas, y no me duelen prendas en recomendarlo.

Hace una semana me mandó un mail para volver a asombrarme con su capacidad de tirar para adelante. Ahora pedía algo muy simple: echar un vistazo a una página en Facebook tras la que también está él (AEI Termal de Galicia), y en realidad ayer me echó una cariñosa bronca por mail por no haberlo hecho, despiste que rápidamente corregí.

En fin, que no sé si dinero hay. Parece que para que algunos adolescentes destrocen casas de turismo rural sí que sobra (¡qué maravillosa educación en valores!) en las clases pudientes que los mandan a colegios de pago, uno de los cuales, todo hay que decirlo, adoptó las medidas pertinentes. Pero lo dicho: ideas, con mi colega Alfonso Basterra, sí que sobran.

Patatas Juan y otro: un rayo de optimismo en medio de esta crisis

Escrito por Cristobal Ramírez
7 de abril de 2013 a las 16:19h

Red Natura del río Tambre. Nota de optimismo dominical en este día gris, feo y lluvioso. A la hora de comer, mientras andaba metido en fogones, llaman a la puerta. Moza joven y muy agradable me explica que venden patatas de Coristanco y productos de huerta. Una furgoneta grande está aparcada frente a casa, creo que con alguien más dentro. Le explico que mi suegro se dedica a la agricultura ecológica y que estoy gratuitamente servido. Encantadora, me deja un trozo de papel que el Word ha transformado en humilde tarjeta, por si alguna vez quiero algo de ellos. Patatas Juan y otro, dice. Un dibujo y el móvil.

Me invade una sensación de esperanza. En este país que en este último año y pico el número de parados se ha disparado por mor de unas medidas cuya bondad nadie adivina, en este país en el que ríos y playas siguen llenos de porquería mientras esos mismos parados -los que con justicia cobran del erario público- no tienen obligación de hacer (casi) nada, en este país donde una gran empresa no encontró en la zona de Santiago nada más que un trabajador para hacer horas extras en Semana Santa (por supuesto, pagadas rigurosamente y con las compensaciones que marca la ley), pues en este país hay gente joven que le echa arrestos y el domingo, fastidiados pero con la sonrisa en la boca, salen a trabajar porque lo necesitan, porque las cosas están como están y además de lamentarse y protestar entienden que hay que remangarse y trabajar. Y si en el mundo turístico cundiera el ejemplo, otro gallo cantaría.

Cierro la puerta y, de corazón, le deseo a esa grata moza toda la suerte del mundo. Se la merece.

O Grove: maravillas de la costa menos conocida (y algunos puntos negros)

Escrito por Cristobal Ramírez
24 de marzo de 2013 a las 17:05h

San Vicente do Grove. Es difícil que me desanime la lluvia. Y si arrecia tanto que no puedo salir me meto en un museo. Los Científicos Coruñeses son mis preferidos, pero no los únicos. En cualquier caso, he salido a San Vicente de O Grove, a recorrer un minúsculo trozo de costa con playas pequeñas y maravillosas, y por lo general desconocidas. El Petón do Con Negro es una mole sencillamente impresionante, y los arenales cercano enamoran incluso a gente como a mí, que en verano no piso una playa ni loco. En realidad, en el estío también los pisa muy poca gente.

Pero pasa lo de siempre: en pleno paraíso aparece la porquería. ¿Que la lanza ahí el mar? Por supuesto, así es, aunque el mar no tenga culpa de nada: la tienen quienes arrojan los desperdicios no orgánicos a él, pensado que digiere todo (gran mentira). Con los ayuntamientos en la UCI por falta de liquidez, las alternativas son tres: o dejamos la costa como está, lo cual quiere decir cada día peor; o nace el espíritu del voluntariado y vamos un grupo de amigos a limpiarla; o de una vez por todas le decimos a los parados que cobran de los impuestos de todos que algo tendrán que hacer por la sociedad que les paga (y por su municipio, y por sus hijos) en sus por desgracia numerosas horas libres. Porque mejorar la costa es mejorar la economía. Es atraer a más turistas. Es atisbar un trocito de futuro.

Excepto, claro está, que no nos hayamos enterado de que esta crisis ha llegado para quedarse y que nada va a ser igual a lo que era.

Nuevo folleto de esa gran idea que es el Bono Iacobus

Escrito por Cristobal Ramírez
1 de marzo de 2013 a las 18:06h

Red Natura del río Tambre. Voy a hacer publicidad. Porque se la merece. Me refiero al Bono Iacobus, una idea de mi amigo Santi Bacariza, que bufará al leer esto pero me da igual: a cada uno lo suyo. El Bono Iacoubs es eso, un bono que cuesta sus dineros y que da derecho a dormir en lugares concretos del Camino de Santiago. De los Caminos de Santiago, puesto que están todos los terrestres menos los dos recién llegados (el de Invierno y el Portugués por la Costa) que, seamos sinceros, son muy poco frecuentados. El bono no es válido ni en Semana Santa ni en agosto, pero sí el resto del año. En esencia, es un facilitar las cosas, destinado a quien quiera hacer el recorrido jacobeo sin preocuparse de nada puesto que incluye el alojamiento en distintas casas de turismo rural, donde también se cena y se desayuna, y por un suplemento en el precio incluye un picnic para la siguiente etapa, el traslado del equipaje de sitio a otro, y los desplazamientos desde y hasta el aeropuerto. El folleto que acaba de editar Turgalicia -responsable última de esta inventio- es muy completo, con los perfiles de cada etapa (¡vaya si se agradecen!) y, además, trilingüe: gallego, castellano, inglés. Eso sí, hay una foto a doble página (104 y 105) sobre la cual le pediré explicaciones a Santi Bacariza en cuanto le eche el ojo encima.

Senda Turística al cabo Touriñán: simple y llanamente, una estafa

Escrito por Cristobal Ramírez
10 de febrero de 2013 a las 18:44h

Cabo Touriñán. Me quedo asombrado de lo capaces que somos los gallegos de engañarnos a nosotros mismos. Cierto es que a muchos alcaldes los carga el diablo, pero ello no resta ni un ápice la responsabilidad de cada ciudadano. Y ahora, con la crisis vienen las quejas. Primero arruinamos el paisaje, y luego decimos que no vienen turistas. Una locura esquizofrénica.

Viene lo anterior a cuento de que he arrancado a hacer una ruta que me lleve al mismísimo cabo Touriñán, el penúltimo cabo virgen de Galicia. Hay una senda, profusamente señalizada, que invita a poner un pie delante de otro y que parte de la (fea) aldea de Nemiña, al lado de una de las mejores playas de Europa y de la que hablaré en otro momento. De modo que dejo a Coro, a Martín, a Ana y Antón, escucho los consabidos “ten cuidado” (equivalente a “mira que vas mayor y los acantilados son para gente joven”) y echo a andar animado por unos claros y bien integrados letreros de madera. No hay pérdida. Bajo los pies, algo de cemento y mucho de asfalto que espero dejar inmediatamente para bordear esa costa sin par, cabo de la Nave al fondo, antes el tan peligroso como bello arenal de O Rostro.

Subo con bastante pendiente y me lo tomo con calma. Me siento galés, recorriendo la costa, aunque estoy totalmente solo y en Gales la compañía está asegurada. Empiezo a preocuparme. ¿Me habré perdido? Esto es una pista ancha, muy ancha, asfaltada por completo. Llego a un primer mirador de madera, sencillo, bonito. Descanso. Estoy algo lejos de la línea de acantilados. Tiro de prismáticos. No, más allá no hay camino alguno. Pero esto no es un sendero, desde luego. Empiezo a enfadarme. Quizás Coro tenga razón. Ya voy mayor para esto. Arranco de nuevo, aligero el paso convencido de que me he perdido… y de repente me encuentro con otra señal. No, no me he perdido. Estoy en el buen camino. Pero, ¿dónde está la senda? Sigo y sigo y empiezo a descender. El cabo Touriñán, impresionante, me queda al fondo, a la izquierda.

Y entonces lo veo. Y lo fotografío. Y en mi indignación se lo envío a mi amigo Rafa, madrileño (¡del Atlético de Madrid, Dios mío!) afincado en sus feudos de Espasante y gran admirador de nuestra costa: ¡una señal de senderismo! Alguien, sin vergüenza ni propia ni ajena, ha declarado una pista asfaltada ruta de senderismo y le ha sacado unos dineros a la Unión Europea para declararla senda. Si las normas de este periódico me lo permitieran, añadiría “con un par”.

Acabo el itinerario. Intento luego ir a Touriñán, al faro, a la brava, por la costa, para ver el islote otrora castro. Una docena de caminos arrancan a los acantilados y mueren allí. Imposible.

Llamo a Coro para que me venga a recoger. Cuando llega me mira con su sonrisa eterna. Estoy indignado por la estafa. Yo, gallego, he sido estafado por gallegos que me han hecho perder lo único que no tengo, el tiempo.

Pero despisto y subo al coche. “Tenías razón, ya voy mayor para esto”.

Asamblea en una Sarria poco estética iluminada por la figura de Rocío

Escrito por Cristobal Ramírez
17 de diciembre de 2012 a las 17:34h

Sarria. Tuvimos asamblea en Sarria. Me refiero a los de la Asociación de Periodistas del Camino de Santiago, Apecsa, que todavía presido. Mucho optimismo en plena crisis, muchas ganas de hacer cosas. Lo peor que puede suceder es que nos encerremos en el cascarón. No los de Apecsa, sino todos. El turismo no funciona sin optimismo. Hay que tener ganas de salir, de ver, de viajar.

Sarria está como siempre: horrorosa. Una desfeita total. Un urbanismo lamentable, una estética en los edificios que dan ganas de salir corriendo. ¿Por qué lo elegimos, pues? ¿Porque es lugar estratégico del Camino de Santiago? No, en absoluto. Porque teníamos un cocido pendiente con Rocío, la mujer de Víctor López Villarabid, uno de nuestros socios más queridos, miembro de la Xunta Directiva desde la fundación va a hacer ahora 20 años. Y que se nos fue. Teníamos el cocido pendiente de muy atrás, y por eso, con la lluvia que caía ayer, todos arrancamos. Porque Víctor se fue, pero el Camino sigue ahí. Y la amistad. Y el recuerdo.

(¡Ah, el cocido! Impresionante en el restaurante de la estación de autobuses. Y muy barato)

Un regalo inesperado: “The Moorish Whore”, de mi amiga Rebekah Scott

Escrito por Cristobal Ramírez
20 de noviembre de 2012 a las 7:09h

Red Natura del río Tambre. A veces uno tiene sorpresas agradables incluso en esta profesión donde la gente sonríe falsamente cuando la información le es positiva y te tira tomates cuando no lo es, con independencia de la veracidad de lo publicado. Y una de esas sorpresas es haber recibido hoy el libro The Moorish Whore, de mi amiga Rebekah Scott, afincada en tierras palentinas. Son de esos detalles que a uno le animan. Lógicamente, no me he leído, una novela, algo que sí haré. Rebekah Scott ha sido editora de periódicos en su país, Estados Unidos, y reportera. Ahora vive en una pequeña villa del Camino de Santiago de sólo 21 habitantes desde donde nos deleita con un delicioso blog.

Gwyneth Paltrow y A Parada das Bestas

Escrito por Cristobal Ramírez
19 de noviembre de 2012 a las 11:39h

Gwyneth Paltrow jugando con Antón, el hijo pequeño de los propietarios de A Parada das Bestas

Red Natura del río Tambre. No sé por qué en esta mañana gris pero sin lluvia me he acordado de Gwyneth Paltrow. No he visto ni una película suya (en realidad, no veo cine, nada de nada, ya tengo una edad como para cuidarme), pero fue muy agradable estar con ella aquellos tres días de hace media docena de años en A Parada das Bestas. Compañeros de El Progreso intentaron acceder a la casa de turismo rural, en Palas de Rei, pero no pudieron. Fue una buena exclusiva nuestra, de La Voz de Galicia y mía, que me la trabajé en el más completo de los silencios y me salió bien. Había un trato: no publicar nada hasta que ella se hubiera ido, y así fue. Luego publiqué tres o cuatro páginas al domingo siguiente.

Dominando el español (sólo un error en un subjuntivo), Gwyneth era lo más humilde del mundo. La antidiva. Lo peor era quien la rodeaba. No su guardaespaldas, silencioso y educado personaje que hizo su trabajo con discreción, sino los que iban de figuras, un impresentable colaborador del New York Times (al menos eso él decía, vaya usted a saber con los fanfarrones, igual sólo había publicado uno o dos artículos) y un tal Marco Batali. Insufribles y creyéndose dioses. Alguien me dijo hace un par de meses que Batali estaba arruinado. No sé, me da igual.

Y recuerdo una jornada dedicada íntegramente al Camino de Santiago. En la televisión todo es mentira, y aquí no iba a ser menos. Estaban rodando Spain, on the road again… y valía todo. En el Camino iban en dirección contraria, había que chivarles los diálogos por micrófonos ocultos… En fin, que será normal, pero me pareció tan falso que me apartó todavía más de la tele.

Un repaso a los lugares maravillosos que todavía quedan en la costa gallega

Escrito por Cristobal Ramírez
18 de noviembre de 2012 a las 11:38h

O Carreirón, en A Illa de Arousa

Red Natura del río Tambre. He llegado al trabajo. No con muchas ganas, porque este domingo ha salido brillante, claro, sin nubes y algo fresco aquí en las cercanías de Santiago. Una maravilla de día para salir y patear, algo que haré dentro de un rato porque hay cosas urgentes que, además, no pueden esperar. Cojo el suplemento dominical de La Voz de Galicia no para releerme, que nunca lo hago (me da pánico encontrar una errata y ya no digamos un error), sino para ver cómo han quedado mis cuatro páginas. Se trata del primero de una serie de cinco reportajes en los que doy un repaso a la costa gallega, y como siempre se empieza desde Ribadeo voy a llevar la contraria y comencé en A Guarda, para llegar hasta Fisterra. Eso es lo que publico hoy. Pero no buscando cemento y ladrillo, sino justo lo contrario: ocho lugares maravillosos, que estamos perdiendo la batalla sicológica contra el feísmo y creemos que Galicia está destruida, y en absoluto es así. Lo que hay que pedir, exigir y protestar si menester fuese es que lo que queda sea intocable. Parece que en esa buena dirección va el Plan de Ordenación do Litoral. No creo que sea una panacea, y seguro que tiene fallos, pero ¿hay alternativa? ¿Hay otro mejor? ¿Alguna idea diferente? Esto es lo que tenemos, y eso es lo que hay que apoyar. Excepto que la jugada de uno sea dejar que las cosas vayan mal y luego protestar.

De modo que O Carreirón (A Illa de Arousa), Monte Louro y la laguna de As Xarfas, Pombeiro en O Grove, el cabo Udra, la desembocadura del Tambre, Punta Couso (el cabo desconocido de la Costa da Vela), el cabo Silleiro y la playa de Cordeiro donde el Ulla se funde en la ría de Arousa tienen su sitio en estas cuatro páginas, junto con el mapa situacional y fotos de aves que se pueden encontrar ahí. La mala noticia para los internautas es que si quieren verlo o incluso leerme tienen que echar mano del periódico del papel. Porque no todo va a ser gratis en la vida.

Empapado en uno de los mejores miradores naturales de Galicia

Escrito por Cristobal Ramírez
17 de noviembre de 2012 a las 19:57h

Pico Xesteiras. Me ha caído toda el agua del mundo. He tenido a bien hacer una ruta de senderismo hasta el monte más espectacular del oeste de Pontevedra. Bueno, en realidad, lo que resulta espectacular es la panorámica, que hoy brillaba por su ausencia. Arranqué de Cuntis, en cuyas cercanías se encuentra, primero en el Land Rover y cuando la cosa se puso interesante y parecía que paraba de llover, andando. Paró, en efecto, pero sólo un rato, de manera que cuando volvió a caer agua estaba yo entre Pinto y Valdemoro, de manera que ya puestos a empaparse tiré para delante. La pista, ancha, se encuentra en mal estado, muy irregular el firme, pero por lo menos no se le ocurre a nadie asfaltarla. Espero que tampoco tenga tal idea el nuevo alcalde de Cuntis, hombre que está demostrando con hechos su respaldo al turismo. En fin, ¡menuda mojadura!

PD/ La foto que acompaña estas líneas está tomada casi desde lo alto del Xesteiras. Eso sí, la tenía en archivo.

Reencuentro (feliz) en Casa Cazoleiro

Escrito por Cristobal Ramírez
16 de noviembre de 2012 a las 0:23h

Grañanova (Meira). Este país tiene sus paradojas. Miles de bares y chiringuitos y de repente no encuentro ni uno. Estoy pisando el monte de A Marronda, municipio lucense de O Cádavo, y admito que no resultaría normal encontrarme un mesón por ese monte que me impresionó, pero no tanto como pensaba antes de salir de casa en mi viejo, viejísimo, Land Rover que acabará dejándome la espalda con textura de puré. Y sin duda no me impresiona porque mis conocimientos de botánica rozan la negatividad absoluta. Algún defecto debía de tener… Pero sí, el monte está bien, el bosque es bonito y sobre todo el contraste entre estas especies autóctonas en las que ya se cuela el eucalipto y sus vecinos es para reír o llorar, depende de cómo se lo tome uno.

Total, que he arrancado hacia el norte esperando encontrar algún sitio donde meterme algo entre pecho y espalda, por la sencilla y comprensible razón de que he desayunado a las siete menos cuarto de la mañana y el reloj marca la una y media. Va siendo hora. Pero no, no hay nada. Nada. O sea, cero. De modo que kilómetro tras kilómetro me acerco a Casa Cazoleiro con la esperanza de que no esté cerrada. Y no lo está. No hay mucha gente pero Álvaro, el dueño y viejo amigo, no para de un lado para otro. Siempre he pensado que este hombre no puede estar quieto.

Y así, entre oporto y jamón, con chorizo y fabada, transcurre la charla, siempre grata con él. Tiene proyectos, como siempre. Sigue hablando con mucho amor de los caballos con los que organiza rutas y le noto un tono de disgusto al referirse a los usuarios de los quads. Del paint ball no dice ni una palabra ni yo le pregunto, porque no encuentro cosa más tonta que jugar a la guerra, que es lo único que jamás puede ser un juego (junto con el pasar hambre). Se nota que le va bien y se lo digo. Reconoce que aguanta el tirón mejor que otros, pero confiesa que es a golpe de horas y más horas de trabajo. Y le creo. Pero también creo que de vacaciones totales Álvaro se aburriría. Y hacen falta muchos como él para sacar esta Galicia adelante.

Leo “Viaxes por Galicia”, del portugués Inácio F. Silveira da Mota

Escrito por Cristobal Ramírez
15 de noviembre de 2012 a las 6:36h

Red Natura del río Tambre. Consulto un libro para la redacción de un texto y me quedo prendado de él. De su estilo decimonónico, de cómo con gran espiritualidad describe escenas de lo más cotidiano entonces, como ir a misa en la catedral de Santiago. Es “Viaxes por Galicia”, del político portugués Inácio Francisco Silveira da Mota, quien estuvo en esta tierra en 1886. Es un libro también que recoge un viaje interior. En gallego lo editó Galaxia (colección Galicia no espello), y el único problema es que resulta muy difícil de encontrar. Yo lo localicé en Allariz en la pasada Semana Santa, en una preciosa feria del libro de ocasión. 127 páginas con algún dibujo que se leen rápidamente. Recomendado para ver cómo era la Galicia de entonces, Ribadavia incluida (la única ciudad pequeña que figura).

¿Revive doña Emilia Pardo Bazán en un noble pazo de A Ulloa?

Escrito por Cristobal Ramírez
13 de noviembre de 2012 a las 18:48h

A Ulloa. “Este é o pazo que cita tantas veces dona Emilia Pardo Bazán en Los pazos de Ulloa“, me dice un acompañante de la zona. Estoy en Palas de Rei ante un edificio noble que hasta ahora se hallaba en estado lastimoso, con una familia viviendo dentro, en el bajo, en unas condiciones poco edificantes. Y ahora me encuentro con una valla, un cartel de obras que me lo salto a la torera, unas paredes graníticas limpias… No sé quién paga, supongo que algún particular, el dueño, pero me da igual. La pena es que no se pueda verificar de manera fehaciente la relación entre el pazo y Pardo Bazán. Porque entonces tendría pecado que ni un mísero panel lo recuerde.

Próxima estación: el cercano castillo de Pambre, que se cae a pedazos.

Denisse Betoleaud, la “primera” turista moderna que pisó Galicia

Escrito por Cristobal Ramírez
12 de noviembre de 2012 a las 13:42h

Red Natura del río Tambre. Aproveché ayer para hincar el diente a una de esas cajas que todos tenemos por el trastero desde años ha, olvidadas, más o menos cerradas, polvorientas. La mitad de las cosas se fueron adonde se tienen que ir: a la basura o al reciclaje, más a este que a aquella porque colecciono papeles. O al menos he comido todos los días hasta hoy gracias sobre todo al papel. Y entre los hallazgos, una foto de muy mala calidad, una ampliación mal cortada que es la que acompaña a estas líneas.

Está hecha en París en 1976, creo que ante Norte Dame. Las dos mujeres retratadas en ella son dos hermanas, Tessier de solteras. La de la izquierda es Magdaleine (Magda), que ahora tendrá sobre 87 años, en sus tiempos secretaria de dirección de una afamada fábrica de cosméticos y colonias parisina, y visitante de vez en cuando de Galicia, que descubrió de la mano de su hermana, Denisse. Y su hermana Denisse es la que se halla en el medio. La recuerdo como una persona muy vital, muy alegre, profesora de piano, buena bailarina -con veinte años yo admiraba cómo bailaba claqué- a quien conocí aquí en Galicia, a quien visité en el País Vasco francés y en París y a quien luego encontré -enferma pero que no se le notaba en absoluto- en Santander. Falleció a los 56 años, si es que recuerdo bien, de un cáncer. Su apellido de casada era Betoleaud. Me llamaba desde niño “mi novio”. Recuerdo perfectamente su cariñosa sonrisa cuando me despedí de ella por última vez.

Si traigo hoy aquí esa foto no es por contar esta historia, sino porque los Betoleaud, Jacques y Denisse, fueron de los primeros extranjeros en llegar a Galicia bajo ese paraguas conceptual de “turismo moderno”. Les encantó el país y se quedaron enamorados de la tierra y de sus gentes. En la primera ocasión -finales de los años 50 del siglo pasado- , junto con sus tres hijos, pararon en el entonces hotel Solymar, en el extremo sur de la playa Grande de Miño, hoy residencia privada, Jacques solía ir en pantalón corto, enseñando piernas y pelos, y las miradas hacia él eran constantes -no siempre de aprobación- en aquella España gris y franquista, triste y cerrada.

Está sin estudiar -o al menos sin publicar- cómo recibía entonces Galicia a los forasteros, qué se pensaba de ellos, cuánto les cobraban (¡una barbaridad en el Solymar, lo cual soliviantó a mi padre!), qué hacían, qué les gustaba. Es nuestra historia, que habría que recuperar en estos tiempos en los que los extranjeros llenan estivalmente nuestras playas.

PD/ Sí, en efecto, el que está a la derecha soy yo con 24 años.

 

Una deliciosa descripción de la Galicia de principios del siglo XX

Escrito por Cristobal Ramírez
6 de noviembre de 2012 a las 12:38h

Red Natura del río Tambre. He saltado de la cama a las 7 y lo primero que se me vino a la cabeza fue Fausto Galdo. Y su imagen no me ha dejado trabajar. Un poco de tristeza, un poco de amargura, un poco de mala conciencia por no haber sabido que estaba mal (¡y soy periodista!). No es fácil concentrarse en el trabajo y me he cogido un libro que tenía por aquí apalancado desde hace tiempo, Un verán en Galicia, de alguien ignoto por completo para mí; C. Gasquoine Hartley. La edición es de Galaxia, está en gallego y creo que es libro descatalogado. Fue publicado originalmente en inglés en 1911 y constituye una excelente descripción de la Galicia de principios del siglo pasado. Son más de 300 páginas, así que no caeré en la tentación de hacer un resumen (para empezar, he leído hasta ahora algo menos de un tercio), pero sí voy a escoger media docena de frases que me han agradado:

  • Una de las cosas más extrañas de Galicia es el hecho de que los automóviles precediesen al ferrocarril en muchas comarcas… En Galicia no hay límite de velocidad.
  • Los gallegos siempre supieron que el gran negocio de los hombres es el amor.
  • En Mondariz tuve la oportunidad de ver un grupo de pescadores del lugar que, en menos de una hora, sacaron pescado suficiente del río para darle de comer a treinta personas.
  • Los artesanos gallegos aún tienen fama en toda España por sus trabajos como orfebres, herreros y talladores.
  • La zona vieja de los trabajadores no es todo Vigo; también está la zona nueva, un lugar que aún se está construyendo; por lo tanto, uno no piensa tanto en lo que es como en lo que llegará a ser. El futuro de esta parte nueva está asegurado.
  • Los pontevedreses siempre fueron gente aventurera y marinera.

 

 

Fausto Galdo: adiós, amigo

Escrito por Cristobal Ramírez
5 de noviembre de 2012 a las 18:07h

Red Natura del río Tambre. Escribiendo sobre A Marronda me llega la noticia de la muerte del médico reumatólogo Fausto Galdo. Un amigo. Y el despacho se inunda de tristeza. Adiós a su fino sentido del humor, a las charlas sobre cómo potenciar un turismo gallego de calidad que pasaba, para él, por el agua y por los fogones. O sea, por los balnearios y la gastronomía, dos de sus grandes pasiones.

Por muchas razones -entre otras porque su generosidad conmigo fue ilimitada- estaba en deuda con él. Y estas líneas no la saldan, desde luego.

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