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Cuatro Pececitos, todo un descubrimiento muy grato en Santiago

Escrito por Cristobal Ramírez
8 de diciembre de 2016 a las 19:05h

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Santiago de Compostela. De una manera casual me he dejado caer por The Market, pomposo e impresentable nombre para un mercadillo muy grato que estará abierto este fin de semana en la sede compostelana de Afundación. Apretados como estábamos, al fondo a la derecha (no hace falta que el lector haga bromas) se encontraba el puesto de Cuatro Pececitos con unas piezas artesanales de decoración que quizás no aguanten muchos años, pero que están hechas con gusto y mucho cariño. El hombre al frente allí nos informó -¡oh, sorpresa!- que todo el material estaba recogido en la costa: era lo que el mar arrojaba. Lo cierto es que el resultado puede calificarse con justicia de auténtica maravilla. Y ejemplar, además.

Como modificar la naturaleza sin caer en el feísmo

Escrito por Cristobal Ramírez
3 de diciembre de 2016 a las 15:08h

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Punta Nariga (Malpica). Así está el Atlántico estos días en la Costa da Morte. Y parece tranquilito…

La exposición “Acogida y hospitalidad” arranca con muy buen pie en la ciudad inglesa de Bishop Auckland

Escrito por Cristobal Ramírez
2 de diciembre de 2016 a las 12:56h

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Red Natura del río Tambre. Hay noticias que ilusionan. Hay trabajos que merece la pena hacerlos. Y sobre todo hay un sentimiento de deber cumplido cuando el esfuerzo se ve recompensado, cosa que no suele suceder a menudo. Por eso cuando Phil Robertson (el profesor de la foto superior) me mandó las fotos adjuntas y me comunicaba el éxito de la inauguración de la exposición del Xacobeo Acogida y hospitalidad en su centro, el colegio católico St. John’s, pensé que habíamos logrado encarrilar la recuperación del Camino Inglés en su auténtico origen, en el noreste de Inglaterra. El que le hayan acudido alcalde y segundo de a bordo de la ciudad, Bishop Auckland, a la inauguración, la representante de la reina en esa parte del país (con un territorio equivalente a Galicia, León y Asturias) y directores de centros es una garantía de que no sólo hay interés sino que también comienza el compromiso. Compromiso al que también tendrá que hacer frente el Xacobeo prestando la ayuda que necesiten. Porque de esta o se consolida la recuperación del Camino Inglés o nos vamos todos a casa. Yo el primero.

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Turismo local de la mano de la cultura

Escrito por Cristobal Ramírez
24 de noviembre de 2016 a las 12:29h


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Sigüeiro (Oroso). Hay tres maneras de mover la economía desde el punto de vista del turismo. Una es promover el turismo internacional, otra el nacional y la tercera, el local. Por supuesto que esta última tiene menos peso relativo, pero ayuda a cohesionar la sociedad. Por eso la iniciativa del ayuntamiento coruñés de Oroso de promover una exposición de nuevos valores -jóvenes y mayores que artísticamente no habían salido del armario- es una idea excelente. Una veintena de vecinos muestran sus piezas hasta los primeros días de diciembre en el centro cultural.

Me quito el sombrero.

 

Manual para arrasar el patrimonio histórico y arqueológico gallego

Escrito por Cristobal Ramírez
21 de noviembre de 2016 a las 17:07h

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No conocía el blog Topografíarural. Me acabo de enterar de su existencia porque ha tenido la amabilidad de enlazar uno de sus posts a otro antiguo mío. Y me he leído el suyo dos veces, con cierta avidez. Las cuatro fotos son impresionantes. Lo del campo de fútbol en medio de un castro, insólito. O no, porque en este autodestructivo país todo es posible.

El problema sigue sin ser de las autoridades, lo cual no exime las barbaridades del pasado y las que intentan hacer en el presente. Por ejemplo aquel alcalde de Tui que se cargó parte del castro de Santa Tegra para anchear la carretera y sacaba pecho diciendo que faltaría más. O el de Noia que sin encomendarse ni a Dios ni al diablo derrumbó el antiguo hospital de peregrinos, que en efecto era un peligro debido su estado lamentable. O el concejal de ¡Cultura! de Arteixo que intentó amedrentar a una arqueóloga diciendo que sólo se trataba de un castro y pretendía arrasarlo.

No, el problema radica en la gente normal y corriente. Esa que quiere más autovías (sólo nos lleva la delantera Bélgica) aunque se carguen el Camino de Santiago como pasa -parcialmente, por suerte- en la que unirá Santiago con Lugo. O esa que en nombre del progreso (pero, ¿seguimos con la terminología del siglo XIX?) se lleva por delante las carballeiras en laza o en Silleda para construir una vía del AVE que permita ahorrar dos minutos con relación a un trazado que las respetara pero hiciera una abierta curva.

Y así seguimos. Yo no lo veré, pero la autodestrucción del patrimonio histórico y arqueológico gallego sólo es cuestión de tiempo. De muy poco tiempo.

(La foto que acompaña este texto está sacada del blog Topografíarural).

 

 

¿Le gusta el manojo de navajas con puré de castañas y un toque de pimentón?

Escrito por Cristobal Ramírez
18 de noviembre de 2016 a las 18:43h

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Vilanova de Arousa. Formo parte de las cinco personas que integran el jurado de Xuventude Crea, especialidad de Cociña. Iniciativa de la Dirección Xeral de Xuventude de la Xunta. En general, mis conocidos piensan que a mí me gusta comer. No, lo que me gusta es cocinar. Pero ello no quita que estar en un jurado de este estilo no me agrade: me agrada, y mucho, porque uno no sólo prueba platos, sino que aprende y conoce a la gente que se mueve en ese mundo.

Así que me planto en el albergue juvenil As Sinas y allí paso cuatro horas hablando, viendo, aprendiendo. Llega el momento de valorar, claro está, y entre los cuatro finalistas hay que premiar a uno. Yo siempre me quedo con la sensación de que en estos casos se comete una injusticia, porque los cuatro están nivelados. Cuando alguno resalta por arriba o por abajo, lo tienes más fácil. Pero ahora no. Al final decidimos, por trabajosa unanimidad, galardonar a Pedro Vázquez Pereira, y nos encontramos con que no es un cocinero profesional, sino un aficionado. Pero de los buenos, claro está. Además del reconocimiento, se lleva 3.000 euros del ala.

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¿El plato ganador? Navajas con puré de castañas y un adorno de pimentón. Su nombre: Souto de Mar. Y así fue valorado:

O xurado entende que Souto de Mar é un prato que aúna innovación e orixinalidade, e conceptualmente claro. Así mesmo, o xurado resalta o seu uso acertado da temporalidade do produto. Ademais, valora moi positivamente que ese produto reflicta a alta calidade que caracteriza á gastronomía galega. por último, quere deixar constancia da escas diferenza de puntuación entre os pratos participantes.

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Trump va hacia la Casa Blanca: menos mal que desayuno en el Premier Inn

Escrito por Cristobal Ramírez
14 de noviembre de 2016 a las 14:04h

Despertar con el anuncio de que Donald Trump ha ganado las elecciones en Estados Unidos es empezar el día con mal pie, como lo empecé yo el miércoles pasado. La inestabilidad bélica que se avecina, la elevación del gasto en defensa en el mundo, la crisis económica que vuelve… todo pasa por mi mente en los primeros minutos. El día se presentó gris. También fuera, porque había llovido y sabía que no íbamos a superar los 6º.

Ese era mi estado de ánimo cuando bajé a desayunar en el Premier Inn Centre donde me alojo. Ahí parecía que había habido reunión, algo así como “chicos, la clientela va a llegar deprimida, así que vamos a levantarle el ánimo”.

Y dicho y hecho, porque a la mujer siempre sonriente que en vano me animaba hace meses a que me metiera entre pecho y espalda un auténtico desayuno inglés se sumó la que parecía ser la máxima responsable del comedor, una mujer joven, quizás no haya llegado a la treintena. Un encanto que puso un toque elegante con sus tacones y su melena negra, y que por supuesto iba con los brazos al aire, sin sisa, como si esto fuese verano, y lo cierto es que en el hotel no hace frío en absoluto, pero tampoco derrochan en calefacción, y es la única entre las docenas de clientes que muestra sus brazos.

Todo ello ayuda a olvidar, aunque sea durante un mero desayuno, que los norteamericanos han puesto a un loco al frente del manicomio.

45 euros por entrar a una conferencia sobre el Camino de Santiago

Escrito por Cristobal Ramírez
13 de noviembre de 2016 a las 19:32h

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Headlam Hall. Hay dos maneras de enfocar la reunión a la que he asistido hoy. Una es la política. La otra es la cultural.

¿Dónde estuve hoy? En un acto que comenzó a las 10.30 y acabó a las 14.45. En un hotel de mucho lujo en medio de la nada y en el que tras el té de bienvenida de rigor fuimos invitados a pasar a una sala y sentarnos en mesas redondas -cada uno en el sitio asignado- para escuchar a una profesora jubilada hablar sobre el arte en el Camino de Santiago, en el Francés.

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A la larga y muy correcta conferencia siguió el lunch: un vaso de vino o agua del grifo, una pechuga de pollo muy bien presentada y un postre de chocolate o ensalada de frutas.

El enraizamiento de la democracia en la sociedad civil se veía ahí: una estructura social sólida, rígida. Nadie estaba por estar. Gente de mucho dinero -menos yo, claro- que había pagado casi 45 euros al cambio para escuchar a una profesora jubilada, y que había soltado algunos más en una rifa benéfica. Y todos los beneficios, para el Art Fund, una entidad sin ánimo de lucro que protege el arte y los museos, y una de cuyas representantes me invita a conocer la gran colección de zurbaranes que hay muy cerca de allí, en Auckland Castle.

Y con esa dimensión profundamente política, otra cultural. Porque no sé si allí había alguin por puro compromiso o no, pero desde luego nadie se perdió ni una palabra. Y es que el Camino de Santiago embelesa.

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Nervios en la reunión de Bishop Auckland

Escrito por Cristobal Ramírez
11 de noviembre de 2016 a las 9:40h

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Bishop Auckland. Tantos años de andar danzando por el mundo y siempre siento el aguijón de la inseguridad cuando voy a una reunión como a la que asistí hoy. Porque en ese momento siento el peso de la responsabilidad y siempre temo que algún error de cálculo mío dé con todo al traste.

Es una sensación que dura un minuto, pero que no puedo negar que la tengo. O que la sufro.

Hoy me volvió a pasar. Estaba en el gran colegio St. John’s, en Bishop Auckland, y tras un primer encuentro con los profesores Phil Robertson, Penélope Johnson y Keith Taylor estábamos esperando la llegada del primer teniente de alcalde (y ex alcalde) de la localidad, que hizo su entrada con alguien así como el jefe de la administración local.

Te la juegas en esos momentos: en el primer cruce de miradas –“Nunca hay una segunda oportunidad para causar una primera impresión”- y en las primeras palabras con las que expones tu proyecto.

Creo que he salido indemne. No diría triunfador, porque es resto de mis acompañantes hizo una defensa cerrada del proyecto y el mérito, si lo hubiera, es suyo. Pero supe acercarme cuando fue necesario y mostrarme distante cuando oportuno.

¿Y cuál es el proyecto? De mucha envergadura. Nada menos que sumar a Bishop Auckland a la recuperación del Camino Inglés. Porque ellos forman parte de él desde hace 900 años. El único detalle es que no lo saben…

Un hotel que no recomiendo aumenta la desilusión en Lindisfarne

Escrito por Cristobal Ramírez
10 de noviembre de 2016 a las 8:45h

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Lindisfarne. Si la primera vez que vine a Lindisfarne, en junio pasado, quedé impresionado, en esta, para nada. El castillo sigue siendo espectacular y continúo preguntándome cómo consiguieron construir tal mole en la única –y muy escarpada- elevación de la isla. El estar al lado o entre las ruinas de la abadía del siglo XII que fue digna heredera de la que arrasaron los vikingos en su primera razzia por el mundo adelante, un privilegio eso, mundial. Y, claro está, hay que pisar el suelo que pisaba san Cuthbert cuando convencía a san Godric para que fundara una abadía –Finchale– que acabaría siendo la cabeza del Camino Inglés.

Pero aparte de ese encanto histórico, que es mucho, a Lindisfarne le falta encanto actual, que no se lo da ni la estupenda tienda del National Trust ni la otra media docena de negocios similares. Esto parece un esqueleto histórico vacío que no lograron rellenar –hoteles al completo a pesar del mal tiempo- los turistas, todos British, que vienen a cenar, a reír a carcajada limpia (la famosa risa británica de fin de semana) y a dormir.

No sé cómo serán los otros hoteles. El único que parece tener personalidad propia es el mío, Manor House Hotel, y desde fuera resulta atractivo. El problema para mí es que duermo dentro, y ahí la cosa cambia.

La atmósfera no es friendly a pesar del intento constante y profesional de uno de los camareros y de la cordialidad de la mujer del desayuno (un desayuno, por cierto, excelente y en un comedor notable), pero lo peor es la habitación. Parece la de una vulgar pensión española de hace 20 años, muebles baratos y de nula calidad o antigüedad tipo pino miel, lavabo dentro y cuarto de baño -¡sin calefacción, y 4º en el exterior!- al cruzar el pasillo. Rollo de papel higiénico sin soporte y ahí queda en la repisa. Cisterna del váter que tarda en cargar entre 15 y 20 minutos. Televisor minúsculo con mando a distancia sin pilas. Colchón necesitado de retiro absoluto tras haber sido testigo de mil batallas. Y, eso sí, ventana con buenos cristales que cierra y frisa de maravilla. A Dios gracias, porque con la que está cayendo…

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Cruzar a la isla de Lindisfarne en medio de una buena tormenta

Escrito por Cristobal Ramírez
9 de noviembre de 2016 a las 10:54h

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Lindisfarne. La tormenta es de las que hacen época. Y a las primeras de cambio, como siempre, carreteras inundadas. Un enorme y completo arco iris enmarca el castillo de Bamburg, impresionante desde el sur. Al contrario de lo que sucede en Galicia, las olas están muy juntas, juntísimas, y presentan un aspecto monstruoso y devorador porque dan la impresión de que toda la tierra se va a poner a vibrar como el mar. Y en la tierra estoy yo.

Amainó un poco. Quizás por eso pueda pasar el causeway de Lindisfarne, tres kilómetros de los cuales 200 interminables metros no són más que el Atlántico moviéndose sobre una carretera que queda unos centímetros más abajo.

Lindisfarne está como en el verano… pero con mucha menos gente. Y la que hay es típica británica, forrada con buena ropa contra la lluvia y el frío.

Y una buena parte de esa tropa está en Crown and Anchor. Con un par de excepciones, soy el más joven, porque este es un país donde la vanguardia de los senderistas no veraniegos son los jubilados. Y los perros, claro, y por eso comercios y pubs anuncia bien claro que tales animales son bienvenidos. De los gatos no dicen nada, por suerte.

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La atmósfera en el pub es sencilla, grata, respetuosa. Muy auténtica. Nadie levanta la voz en medio del relax –eso queda para las risas, que harán acto de presencia en cuanto el Sol se ponga- y la alegría humana que se respira. Todo un símbolo de un país que para mantener su tradiciones –no todas recomendables, créanme- ha votado Brexit.

En recuerdo de Margaret Watson (que no sé quién fue)

Escrito por Cristobal Ramírez
7 de noviembre de 2016 a las 17:30h

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Bamburgh. En un día frío y claro llegué al hotel The Sunningdale, en Bamburg, una aldea mínima con más tiendas y establecimientos hoteleros que viviendas. Debe de ser un sitio muy turístico que vive de su enorme castillo, pegado al mar y que a mí me decepcionó: un pastiche de varias épocas con tuberías (¿aguas fecales?) a la vista, un mantenimiento más que defectuoso. Eso sí, los alrededores –dunas incluidas-, muy cuidadas.

Y a la sombra de ese castillo hay un espacio que es todo césped, grande, lugar de juegos y de encuentro. Dos niños ¡en manga corta! Dan patadas a un balón a pocas millas de donde se inventó el fútbol. Y en paralelo al castillo, césped por medio, una hilera de bancos, cada uno de ellos con una placa recordando a alguien. Un auténtico cementerio con cadáveres de almas vivas. O quizás sea justo lo contrario: una hilera de vivos que miran cómo juegan los dos niños.

Nada nuevo tratándose de Inglaterra. Pero siempre me sobrecoge pensar en cómo aquí recuerdan a su gente. Y de repente me parto ante uno de esos bancos. Recuerda a Margaret Watson (1937-2013), que no tengo ni idea de quién fue y que daba sus primeros pasos cuando Hitler decidía poner en marcha su locura. Una niña que, claro está, ni se enteró entonces de aquella barbarie.

Su banco es como todos. Al acercarme puede leer la placa, que terminaba con esta frase:

Pasó aquí su infancia feliz

Y por primera vez en muchos años, los ojos se me llenaron de lágrimas.

De apenas saber andar a defender una tesis sobre San Andrés de Teixido

Escrito por Cristobal Ramírez
31 de octubre de 2016 a las 19:53h

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Ferrol. Hace años cogía en brazos a una niña que apenas sabía andar. Iba de vez en cuando a su casa, ya que su padre es mi gran valedor en el periodismo y mi gran referente. Yo tenía entonces 16 ó 18 años. Más tarde, en alguna ocasión llevé a esa niña a comprar algo o de excursión, junto con su hermana mayor. Cada vez más me hice asiduo de aquella casa ferrolana de la calle Dolores, donde los debates entre su padre y yo se hacían interminables.

Nunca pedí el contacto con aquella niña de ojos tan claros y sonrisa permanente. La vida, claro, nos llevó por vías y senderos distintos, pero siempre sabía dónde estaba y qué hacía, entre otras cosas porque desde mediados de los años 80 su padre y yo compartíamos jornada laboral en la redacción de La Voz de Galicia.

El tiempo ha ido pasando. Y hoy es uno de esos días en los que me doy cuenta de ello. Madre de tres hijos adolescentes, hoy Mavi Lezcano ha leído su tesis doctoral

Lo de menos es su merecido sobresaliente y propuesta para cum laude por su estudio sobre San Andrés de Teixido, onde vai de morto quen non vai de vivo. Lo importante, lo relevante, es que, tantos años después, sigue con los ojos claros y la sonrisa permanente. Y que me siga considerando su amigo.

 

 

“Veroño” en las playas gallegas

Escrito por Cristobal Ramírez
27 de octubre de 2016 a las 16:45h

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Playa de Cirro (Sada). La imagen no necesita palabras. El termómetro roza los 30º.

El esplendor de O Rostro, inalterable a pesar del abandono

Escrito por Cristobal Ramírez
26 de octubre de 2016 a las 18:45h

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O Rostro. No se trata de saber si es la playa más salvaje de Galicia o la segunda de la lista, la más bella o ese título lo ostenta otra. La de O Rostro es, sencillamente, impresionante. Y muy peligrosa. Tan sólo algunos surferos -cada uno se la busca como quiere- se atreven a meterse en esas aguas algunos días del verano. No hay chalets, ni bloques de apartamentos, ni chiringuitos en lontananza. La reconocida hispanista danesa Grethe Christensen, cuando llegó hasta ella, se quitó en silencio el calzado y la recorrió entera, extasiada.

Vuelvo a ella siempre que puedo. No a tomar el sol, Dios me libre. Y además porque ahora no hay sol. Es tan esplendorosa en verano como en invierno, y cuando llegan los temporales alguien se debería de poner ahí a cobrar entrada.

Pero toda alegría tiene su pena, y la foto de abajo, tomada en el extremo sur de esta playa fisterrana, la expone bien a las claras. Colocar un panel nuevo o retirar simplemente ese destrozado no debería demorarse, perdidos entre debates de a quién le corresponde hacerlo. Porque está claro: donde el ser humano plasma una idea que a él le parece genial deviene siempre el abandono. Para muestra, un botón. Si yo fuera el alcalde de Fisterra haría algo de inmediato.

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Que no pase desapercibido el bar tapería Sotoverde, en el corazón del casco histórico de Pontevedra

Escrito por Cristobal Ramírez
23 de octubre de 2016 a las 11:50h

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Pontevedra. Lo difícil, en Pontevedra, es elegir dónde comer. Su casco histórico está impoluto, con todavía muchos cables pero sin duda es, con el de Santiago, el excepcional de Galicia. Y la hostelería se está forrando. Al final me animo por un sitio pequeño y recogido que no parece gran cosa pero al menos estaré tranquilo. Se llama Sotoverde.

Que las apariencias engañan no lo voy a descubrir yo. El sitio por dentro resulta muy acogedor, estrecho y abriéndose al final en un pequeño comedor de estética cuidada. Porque como mucho y de maravilla a un precio mediano tirando claramente hacia abajo. El trato es de esos que hacen sospechar que saben que uno puede publicar, pero está claro que nadie sabe quién soy o quién dejo de ser. En suma, un lugar muy recomendable. Volveré.

Carlos Rodríguez, un optimista que regenta una aldea rural en A Limia

Escrito por Cristobal Ramírez
21 de octubre de 2016 a las 7:14h

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Congostro. Carlos Rodríguez tiene mérito. Mucho mérito. Contra viento, marea, algún desplante y la unánime opinión en contra de la mayoría de sus vecinos regenta ahora una aldea rural que está cogiendo buen nombre: Santo Ardré, en el lugar homónimo, afueras de San Miguel, aldea con sólo dos casas abiertas. Este es uno de los montes que cierran A Limia, Ayuntamiento de Rairiz de Veiga. Unas vistas impresionantes.

A Carlos le pusieron todos los inconvenientes del mundo, y sólo que recibió fue indiferencia. Pero es el único de esa zona que entendió que sin negocio la muerte social de ese trocito del rural gallego sería mucho más rápida de lo que va a ser.

Hombre curtido en unas cuantas batallas -fue concejal varios mandatos-, se le nota un deje de tristeza al hablar. Porque en el fondo, si no surgen proyectos nuevos, ¿cuál es el destino del mundo rural gallego?

No son los inmigrantes, somos los gallegos los que destruimos Galicia

Escrito por Cristobal Ramírez
17 de octubre de 2016 a las 15:26h

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Castromiñán (Fisterra). Amplíen la imagen. Fíjense en el fondo. El islote de la izquierda es O Castelo, donde hubo un castro. La lengua de tierra, cabo Touriñán. Luego, la playa de Nemiña. Quizás lo más bonito de la Costa da Morte. Después está la salvaje playa de O Rostro, que no se ve en la foto, y de ahí parte un camino que lleva al arenal de Punta Arnela. Municipio de Fisterra. ¡Ah! Y en primer término, la huella humana, faltaría más. Con un añadido: ¡ya es difícil llevar todo eso ahí! Yo he entrado con el Land Rover, y llevando un susto. ¿Dónde está? Justo frente a un impresionante castro llamado Castromiñán, con esas murallas inexpugnables como queda recogido en la imagen inferior. Es de esperar que el Ayuntamiento haga algo. Y rápido. Sancionar a los desalmados, si puede identificarlos, y retirar todo eso de ahí.

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Mesón O Castelo, en Lugo: críticas en Tripadvisor, pero yo lo recomiendo

Escrito por Cristobal Ramírez
13 de octubre de 2016 a las 3:08h

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Lugo. Recalo una vez más en Lugo. Esto está animado. Las calles de los vinos, saturadas de terrazas. Busco un sitio más tranquilo y voy casi hasta el final de una de ellas y entro en O Catelo, un mesón estrecho y cuidado que se anchea al final. Precioso sitio con una gran variedad de vinos. Gente amable con cocina rápida.

Tomo de primero unos langostinos crujientes. Traen una salsa que no identifico y demasiado líquida para mi gusto, plato muy bien presentado.

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De segundo, unos chipirones a la plancha en su punto y con otra excelente presentación.

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Las raciones no son grandes, pero llenan el ojo, algo que también tiene su importancia.

Al final pago un precio medio muy normal. No se puede pedir más. Eso sí: su web es penosa.

Lo recomiendo… aunque en Tripadvisor tiene opiniones realmente malas.

 

Una lanza por O Camiño dos Faros

Escrito por Cristobal Ramírez
12 de octubre de 2016 a las 17:53h

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Malpica de Bergantiños. Tenía pendiente dedicarles unas líneas a los que con mucho empeño, mucho esfuerzo y quizás mucha incomprensión han sacado adelante O Camiño dos Faros por la Costa da Morte coruñesa. Tengo que decir también que en varias ocasiones me han invitado a ir con ellos y recorrer alguna de las etapas que conforman esos 200 kilómetros inigualables. Nunca fui, quizás porque conozco bien ese trozo de Galicia, quizás porque en aquellos momentos no me encajaba en la agenda, quizás porque no me gusta caminar en grupos de docenas de personas.

Pero esa gente, a quien no conozco de nada, ha dado ejemplo a la Aadministración y ha demostrado que cuando se quieren hacer las cosas, se hacen. En tiempos del socialista Pachi Vázquez, la consellería que encabezaba lanzó la idea de hacer eso mismo, y todo se quedó en nada. No sólo porque el PP ganó las elecciones, sino porque era humo. El propio PP intentó hacer algo sin entender que el sendero con que la Unión Europea quería unir Polonia con Lisboa era eso, un sendero, y construyó con dinero de Bruselas la Senda Ártabra a la altura de Ferrol, que agoniza en el más absoluto de los abandonos.

Menos mal que llegó esta asociación. Los trasnos, se llaman a sí mismos. Galicia tenía que hacerles un monumento. Pero este país es así.

(La foto la he hecho antes de que cayera toda la lluvia que cayó en la ermita de Santo Hadrián, que se ve al fondo, en el cabo del mismo nombre, Malpica de Bergantiños).