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El éxito de la peregrinación desde la abadía de Finchale hasta Durham

Escrito por Cristobal Ramírez
17 de junio de 2016 a las 17:04h

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Durham. La peregrinación entre la abadía de Finchale y la catedral de Durham fue un éxito. No sólo porque acudieran 91 personas, sino por la organización, impecable, y por lo que se respira de proyección de futuro. Porque una vez al año no hace daño pero no sirve de mucho. Sobre todo teniendo en cuenta que hacía medio milenio que no pasaba por esos 7.080 metros ni un solo peregrino.

La verdad es que el autobús que nos llevó hasta allí daba pena. En los años 70 del siglo pasado dejaron de utilizarse en España vehículos como ese, y conductores como el que nos llevó no quedan: no sabía adónde ir… ¡y se perdió la media docena de kilómetros que median entre el Ciry Hall y la abadía!

Esto último debe de ser tradición local en Durham: 24 horas antes Paco Singul y Antonio Leira habían pedido al taxista que los dejara en la escuela de St Godric y los soltó de malas maneras en el City Hall porque no sabía dónde estaba el centro.

Y casi al mismo tiempo Vanesa Boo y Luis Rey cogían otro taxi para llevarlos al colegio de St Johns y les abrió la puerta… en el college homónimo.

Por lo demás, la peregrinación fue ejemplo de buen rollito.

También yo “ataco” Lindisfarne

Escrito por Cristobal Ramírez
15 de junio de 2016 a las 11:35h

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Lindisfarne. Todo un ejemplo. La isla de Lindisfarne, cuya carretea de acceso queda bajo las olas cuando sube la marea, constituye un gran ejemplo de cómo explotar turísticamente un hecho histórico. Porque el 8 de junio del 793 su abadía fue arrasada por los vikingos: era la primera vez en la historia que los nórdicos se lanzaban a conquistar y saquear otras tierras. Comenzaba así la llamada Era Vikinga.

Y el 9 de junio de 1.223 años más tarde de ese ataque me planto yo en la isla, convencido de que voy a estar solo y tomando las precauciones anímicas pertinentes para cruzar los 5 kilómetros de causeway, esa carretera que hoy ha quedado expedita –gracias a la Luna- poco después de las 10 de la mañana.

Temores infundados. El agua se halla a por lo menos un kilómetro de distancia, el firme es sorprendentemente bueno y el sol anima. Ningún problema

Y como adivino no tengo precio, en el enorme y caro aparcamiento al aire libre debemos que irnos a una esquina para poder dejar el coche: aquello está abarrotado, sobre todo de jubilados. La fila de personas-hormiga rumbo al castillo, la gran atracción, me dejó tan asombrado que no fui capaz de reaccionar y hacerle una foto.

Yo, a lo mío. Giro por un par de callejuelas muy concurridas y me adentro, al fin, entre los muros de la abadía. Sé que no son los retos de aquel ataque sin duda despiadado, aquí huele a gótico, pero el lugar, el suelo, es el mismo. Y me siento parte de la historia.

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Un impresionante vídeo de Ferrol

Escrito por Cristobal Ramírez
1 de junio de 2016 a las 12:17h

Red Natura del río Tambre. He dudado si incluir este vídeo en un blog como este, de turismo y viajes. Pero me he decidido por el sí porque, aquellos que conocemos la ría de Ferrol, vemos la transformación que sufrió. Y por otra parte, ¿no es la historia un recurso turístico?

 

¿Sabe dónde es?

Escrito por Cristobal Ramírez
28 de mayo de 2016 a las 11:18h

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Red Natura del río Tambre. Día de gran lluvia, así que decido no salir de casa. Y casualmente me encuentro la postal que reproduzco, impresa por Arte (Bilbao) por encargo de Hijos de Simeón García y Cia, de La Coruña.  Las enviaban a los clientes anunciando “la próxima visita de su viajante D.—-“, en este caso Daniel Perujo. Todo un detalle.

¿Qué paisaje recoge la postal? Pues no lo reconocí a primera vista. Es nada más y nada menos que la playa de Santa Cristina, en Oleiros (A Coruña), sin edificios y con las dunas de las que nada más que queda el recuerdo…

 

La desilusión del hotel Castlemead

Escrito por Cristobal Ramírez
23 de mayo de 2016 a las 12:19h

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Manorbier. Decididamente, elegí mal. Sin duda ello se debe a mi manía de enamorarme de los sitios, para luego darme de bruces con la cruda realidad. Y tras ver cuatro veces desde fuera el hotel Castlemead, en Manorbier, preciosa fachada iluminada por la noche y en apariencia con todas las características para ser un hotelito con encanto, ayer recalé aquí.

Cuatro estrellas luce. Y la primera impresión fue magnífica, en medio de la lluvia y el viento. Tres o cuatro mujeres de una edad madura llegaban empapadas y se sumaban a otras tantas del grupo haciendo paso a paso el Pembrokeshire Coast Path, y la recepcionista no daba abasto sin perder nunca la sonrisa. La chimenea estaba encendida en un salón muy acogedor, y el encanto parecía, sí, flotar en el aire.

La sorpresa comenzó nada más abrir la puerta de mi habitación, la 3: minúscula, ni una mesa, ni sitio para poner la maleta, un cabecero de cama que no se estaba quieto, mantas y sábanas en vez de edredón (la primera vez que veo cosa tal desde que hace muchos años puse los pies por primera vez en Gran Bretaña), algunos detalles que indicaban descuido, ventanal del también minúsculo baño -el inodoro obliga a adoptar una torcida posición al sentarse en él- tan difícil de abrir que no lo logré, de forma que los olores van directos a la habitación, ventanal de ésta con los mismos problemas, un televisor que, para hacer juego, es minúsculo, un armario cutre con puertas que se baten, cuatro cojines en la cama y las almohadas que no hay dónde poner por la noche…

Me lo tomo con cierta filosofía, no mucha, y bajo al precioso salón en busca de una mesa: no la hay, de modo que vuelvo escaleras arriba al cuarto, me siento incómodamente en la cama y con los pies casi dando contra la única silla escribo como puedo, después de todo uno lleva casi 47 años como periodista.

Por supuesto, ello no quita la gran amabilidad de todo el personal, que el comedor sea precioso y que la comida la preparan con mano de santo, aunque sirvan el oporto en una copa que parece de juguete y sin estilo alguno.

Porque el resumen es que el Castlemead es un buen hotel. Pero de dos estrellas, no de cuatro.

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Gales de norte a sur

Escrito por Cristobal Ramírez
22 de mayo de 2016 a las 17:49h

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Tenby. Hace muchos años, en 1993, estuve en una gran fiesta galesa al aire libre que venía a conmemorar algo así como el día de Gales. Allí mandaban los nacionalistas, y con varios de su cuadros políticos estuve hablando largo y tendido. Gente educada y amable que pensaba lo que piensan todos los nacionalistas del planeta: que su país es el ombligo del mundo y, por supuesto, que un poder político lo maltrata.

Del contenido de aquella conversación sólo me quedé con un detalle concreto: su reclamación de una autopista del norte al sur de Gales, un país que sólo tenía -y sigue teniendo- unos pocos kilómetros de vía de doble carril y que comunicaban Swansea y Cardiff con Londres.

Cosas del nacionalismo: en Galicia había sido el principal opositor a la Autopista del Atlántico y aquí la reclamaban. Se me quedó grabado.

Y lo recordé hoy de manera muy viva cuando a las 9 y 6 minutos de la mañana arranqué el coche en la punta norte de la ciudad de Bangor, allá arriba, buscando Tenby, allá abajo, incrédulo de lo que me decían los GPS: que necesitaría cuatro horas mínimo.

Lo peor no fueron esas cuatro horas y 20 minutos sin parar de conducir. Lo peor fueron las carreteras estrechas y llenas de cerradas curvas, hasta el punto de que dos camiones tenían que hacer maniobras en algunos puntos cuando se encontraban de frente. Y por supuesto que fui por las vías principales, sin desviarme ni un ápice por las secundarias. Unas carreteras preciosas, pero que en Galicia provocarían la inmediata protesta de todos los alcaldes correspondientes. ¡Quién les diera a los galeses contar con una como la nacional que une, por ejemplo, Santiago con Ourense! Por lo menos dispondrían de algunos kilómetros con vía lenta en las subidas, porque aquí la realidad es que no hay ni un solo metro de asfalto desdoblado.

 

La mujer del desayuno

Escrito por Cristobal Ramírez
16 de mayo de 2016 a las 18:02h

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Durham. Despierto y no sé dónde estoy. Tampoco me acuerdo del hotel, y así permanezco quieto un buen rato tras una noche nada buena no porque la cama sea mala, que no lo es en absoluto. Al fin me doy cuenta de que estoy en Helsinki, en las afueras, y que he venido a dar unas conferencias sobre el Camino de Santiago y a asistir a una reunión. Me relajo unos minutos y cuando ya abro definitivamente los ojos me sobresalto: no, no estoy en Helsinki, sino en Durham, en el hotel Premier Inn City Centre y hace sol, mucho sol, en contra de las previsiones de la BBC. Ayer por la noche aún dimos unas cuantas vuelta para llegar hasta aquí, porque hay obras en la entrada de la ciudad y ni una señal.

Así que bajo a desayunar y una rubicunda, baja y regordeta mujer que podría estar en una descripción de Agatha Christie me recibe, me guía y una vez sentado me insiste con la sonrisa en la boca en que tome algo sólido de verdad. O sea, jamón, huevos, tomate, etc. Niego con la misma cordialidad una y otra vez hasta que me mira con ojos casi suplicantes:

-¿Ni siquiera bacon?

Me da hasta pena. Y para consolarla le hago una confesión que pone fin a la charla:

-I’m sorry, I’m not British.

La tumba de Rosalía de Castro, uno de esos sitios a los que hay que ir

Escrito por Cristobal Ramírez
5 de mayo de 2016 a las 11:17h

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Santiago de Compostela. Hacía muchos años que no iba al Panteón dos Galegos Ilustres, en el monasterio compostelano de Santo Domingo de Bonaval y vecino del Museo do Pobo Galego. No sé si me impresiona más la iglesia vacía o las propias tumbas. La de Castelao, apartada de las otras -cuestión de espacio- y aislada, no me gusta. La de Rosalía de Castro siempre me pareció majestuosa. Y en cualquier caso, el panteón es un lugar que todo gallego debería conocer. Por cierto, el Museo do Pobo Galego, también.

 

Antón Veiras sigue con el listón alto

Escrito por Cristobal Ramírez
2 de mayo de 2016 a las 10:51h

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Ordes. He vuelto a ver una casa de turismo rural, Antón Veiras, que hacía un par de años que no visitaba. Buena noticia: el dueño no me reconoció inicialmente, así que pude fisgonear con una cierta libertad. Está como estaba, con un nivel estético muy alto, cordialidad tras la barra -tiene un bar público- y una muy buena comida servida en uno de sus dos comedores (más un reservado) con un precio medio tirando bastante a bajo. Además, el Camino Inglés bordea este establecimiento a su paso por Ordes. Sitio recomendable.

Un blog de Agolada y otro del Eume

Escrito por Cristobal Ramírez
29 de abril de 2016 a las 11:23h

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Red Natura del río Tambre. Suelo estar muchas horas colgado de internet. El trabajo es así. Y ello me permite descubrir mucha morralla (por ejemplo, esta web que recoge un pseudoestudio sobre cómo colocar el rollo de papel higiénico, que ya son ganas de alcanzar insólitas cotas de imbecilidad) y también cosas estupendas que jamás hubiera sabido sin la Red. Por ejemplo, me he encontrado con un blog centrado en el arte de Agolada que en sí mismo es una auténtica joya. Y con otro dedicado a las Fragas do Eume que promete. Hacen falta más como estos. Porque al publicar no sólo se difunde conocimiento, sino que también se impide o al menos dificulta la destrucción de los recursos históricos y naturales.

Vaya mi felicitación para ellos.

 

Un paso adelante para erradicar el feísmo de los Caminos de Santiago

Escrito por Cristobal Ramírez
15 de abril de 2016 a las 13:14h

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Red Natura del río Tambre. No creo tener muchos lectores (nunca son suficientes), pero sí estoy seguro de que todos ellos saben de mi constante y muy vieja lucha contra lo que de una manera acertada mi amigo y ex director Bieito Rubido denominó feísmo, dejándonos a los interlocutores con la boca abierta porque no entendíamos qué quería decir y, además, la propia palabra sí que era fea.

Ahora hay una segunda oportunidad para reducir el feísmo en Galicia. Al menos el coyuntural, el estético, porque el otro, el gordo, el de levantar un edificio de cuatro pisos en medio de la nada (o al lado de la ruta jacobea, como en Triacastela) va a costar lo suyo erradicarlo, si es que se puede.

No, no me refiero a la nueva Lei do Solo, que esa necesita tiempo y recorrido. Me refiero al programa Vivendas no Camiño, de la Consellería de Infraestruturas. Son 3,2 millones a disposición de los propietarios de viviendas en Galicia con la única condición de que estén en alguna de las parroquias que cruza alguno de los siete Caminos de Santiago. Máximo el 35% o bien 11.000 euros.

Lo cierto es que me quedé sorprendido. Y por dos razones: porque yo entro en ese programa, que también abarca la mejora energética; y porque es de una generosidad incuestionable. Es decir, si usted ha dejado la casa a medio hacer, de mis impuestos va a recibir una ayuda.

El plano no es nuevo. Existió ya en el 2010. A ver si con esta nueva atacada abolimos el feísmo. Por lo menos en los Caminos de Santiago, lo cual no es poco.

 

De acuerdo con las Mareas: “no” a la autovía que destrozará la Ribeira Sacra

Escrito por Cristobal Ramírez
14 de abril de 2016 a las 12:33h

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Red Natura del río Tambre. Miren, cada uno tiene sus cosas, sus fijaciones. Una de las mías es no destruir la Galicia que recorrí de niño con mis padres. Claro está que no me refiero a que siga habiendo aldeas sin luz eléctrica y a las que se acceda por corredoiras. No andemos con demagogias baratas. Cualquier acción humana destruye, pero vamos a ver si aplicamos el sentido común y sobre todo la visión de futuro, lo cual creo que es radicalmente imposible en Galicia.

Porque pasamos de eso, de las corredoiras, a tener junto con Bélgica el mejor sistema de carreteras de Europa que para sí la quisieran tres países que conozco bien como Gales, Dinamarca o ya no digamos Suecia. Pero aquí hacemos una autovía para llegar a la playa (la Autopista del Atlántico muere justo en el arenal de Miño, por ejemplo, y la vía rápida que sigue a la autovía de las Rías Baixas en la de A Lanzada) mientras en Holanda o Gales la carretera remata a medio millar de metros del arenal y váyase usted andando pero la riqueza natural y paisajística no se toca. Pero no, asfalto a la puerta de la casa aunque luego no pase ni un coche por la autovía porque claro, queremos que su construcción la pague la Unión Europea y luego ir gratis por ella. Y la negra que nos abanique, aunque alguien me pedirá que retire esta frase por políticamente incorrecta. Pues no la retiro.

Viene lo anterior a cuento porque estoy a favor de las Mareas en su oposición a la autovía de Ourense a O Barco, que como cualquiera puede (o al menos debe) suponer es algo menos importante que modernizar algunos de nuestros hospitales. O sea, un derroche de millones para seguir destruyendo el paisaje y que usted ahorre diez minutos en el viaje. Una locura sin sentido.

Pero aún es peor: la tal autovía se va a llevar por delante una parte de la Ribeira Sacra (en la foto). Por supuesto que no toda (¡algún alcalde lo esgrimió como argumento!), como no se talan todos los bosques de la Amazonia. Pero no se preocupen, es cuestión de tiempo. Luego nos lamentamos de que nuestros hijos no encuentran trabajo en Galicia. En este erial.

 

Nace la Ruta de la Lamprea

Escrito por Cristobal Ramírez
13 de abril de 2016 a las 18:11h

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Red Natura del río Tambre. La directora de Turismo de Galicia, Nava Castro, presentó la Ruta de la Lamprea. En el pasado, las veces que salió el tema se le notaba un especial interés o cariño por diseñar esa ruta, y en algún momento me animó a hacerla cuando ya estuviera operativa. La idea afecta -esperemos que positivamente- a 18 municipios por los que discurre el Miño, el Ulla (en la foto) o el Tambre, y lo que se intenta es que tenga un efecto multiplicador. Por supuesto, en su discurso -no me gustan nada los discursos políticos: todos son iguales y dicen lo mismo- puso una nota optimista. Y yo creo que la iniciativa es digna de ser respaldada, pero siempre y cuando los alcaldes se mojen. O sea, que ahora con la nueva Lei de Solo en las manos presionen -sí, presionen- a sus convecinos para que al lado de la Ruta de la Lamprea no haya un cortello de ladrillo y uralita.

¿Quieren saber más de este pez que está en Galicia desde hace 500 millones? Pues hagan click aquí. Eso sí, ni se les ocurra invitarme a degustarlo. Ya tengo años par empezar a cuidarme…

 

 

As Gándaras de Budiño continúan agonizando en la UVI

Escrito por Cristobal Ramírez
8 de abril de 2016 a las 12:41h

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Red Natura del río Tambre. Le cojo prestada la foto a mi colega Alejandro Martínez. La publica él hoy junto con una información sobre el lamentable estado en que se encuentra el observatorio de aves del espacio natural de Galicia peor tratado, y por cierto donde aparecieron restos paleolíticos: As Gándaras de Budiño, en O Porriño, reducidas a la mínima expresión por un gran polígono industrial. Lo muy poco que queda debería ser objeto de una especial protección, pero ¿qué quieren que les diga? En dos decenios como mucho allí no queda nada, ante la indiferencia del 99% de la población, la ineptitud de las administraciones empezando por la local (cuando no el máximo desinterés) y la resignada indignación de unos pocos entre los que me cuento. La ampliación de la Red Natura está parada a pesar del tirón de orejas de la UE, pero en el fondo hasta me da igual con una pequeña condición: protejamos lo que tenemos, que no es demasiado.

Entre molinos de viento en los Canóns do Sil, edificios en su día piratas al lado de la laguna de Valdoviño y alcaldes que se oponían a la protección de As Catedrais vamos bien servidos. Eso sí, la estancia del turista en Galicia está a la cola en España. Por algo será.

Santo Alberte, triple maravilla granítica en el Camino Norte a Santiago

Escrito por Cristobal Ramírez
2 de abril de 2016 a las 17:27h

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Santo Alberte. Aproveché las pasadas horas, con un cierto sol, para llegarme a Santo Alberte, el lugar auténticamente mágico al que llega el peregrino que sigue el Camino Norte. O sea, el que se encuentra justo cuando deja atrás el municipio de Begonte para adentrarse hacia el sur buscando el monasterio de Sobrado. Conste que ese trazado era seguido por muy pocos en el pasado, puesto que en los años medievales y en la Edad Moderna se continuaba hacia Betanzos para luego girar buscando Sigüeiro.

Santo Alberte es una maravilla. Primero está su puente, muy bien consolidado bajo el que sin duda fue el mejor director xeral de Patrimonio de la Xunta, Felipe Arias, arqueólogo y buen conocedor del terreno que pisaba. Y luego, comenzando el ascenso, su fuente y su iglesia, maravilloso templo aquí fotografiado. Es uno de esos enclaves que todo el mundo debería conocer. Conste: la impresión es muchísimo mejor si se deja el coche y se cruza el río andando. Cinco o diez minutos de un paseo inolvidable.

 

Cinco sitios de Galicia adonde yo no iré en esta Semana Santa (ni invitado)

Escrito por Cristobal Ramírez
24 de marzo de 2016 a las 10:14h

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Red Natura del río Tambre. El sector turístico, aquí y todo el mundo, está acostumbrado a los halagos. Recuerdo en una ocasión que fui a Gales, invitado, y una de las cosas que escribí sobre un espectáculo supuestamente medieval en el castillo de Cardiff era muy crítica. Una payasada. Desde Madrid les faltó tiempo para llamarme sorprendidos por haberme atrevido a publicar aquello. Y, en fin, hay muchas más anécdotas.

Estos últimos seis días he hecho otras tantas propuestas para esta Semana Santa en la que a día de hoy sigue brillando el sol. Ahora quiero dejar negro sobre blanco los nombres de lugares a los que, hágame caso, no vaya.

1/ La costa de A Illa de Arousa, excepto O Carreirón. Cierto: la basura no la arrojan los vecinos, sino el mar. Cierto también: los jóvenes dan ejemplo a los mayores y han organizado grupos para denunciar dónde se acumula la basura que alguien tira al mar y este lleva a A Illa. Pero no tengo noticias de que los voluntarios (¿dónde están los vecinos, sobre todo los que viven del turismo?) hayan organizando cuadrillas de limpieza. “Que o concello mande unha brigada ou que pague a Xunta”. No vaya.

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2/ El paseo fluvial de Cambre. Hecho con esas subvenciones que caen del cielo. Ancho, bonito río al lado y fábricas por doquier. El paisaje es todo menos grato. No vaya.

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3/ Iglesia rural de Palio en Lalín, una de las joyas prerrománicas gallegas, en estado lamentable. No vaya.

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4/ La ruta de senderismo que parte del paseo de Leiro y llega a Ribadavia, más o menos vecina del río Avia y en muchos lugares paralela a la carretera y carente de interés alguno. No vaya.

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5/ El casco urbano de Malpica, un ejemplo de cómo demoler estéticamente una villa marinera, sobre todo por la parte de su paseo (en la foto). No vaya.

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Mis cinco recomendaciones para comer en Galicia en esta Semana Santa

Escrito por Cristobal Ramírez
23 de marzo de 2016 a las 11:10h

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Red Natura del río Tambre. Desde luego, seleccionar sólo cinco sitios para comer bien en una comunidad como la gallega es misión imposible por completo. De manera que la recomendación, siendo honrada, es totalmene subjetiva. No por favoritismo a nadie, sino porque los criterios de exclusión de un par de centenares son sencillamente injustos. Nunca me he creído en posesión de la verdad, pero sí de la profesionalidad, de intentar hacer las cosas bien y nunca, nunca, engañar al lector, que es lo más canalla que pueda hacer un periodista. Con esas salvedades iniciales, estas son mis cinco recomendaciones para estos días, e incluyo entre paréntesis cuándo comí allí por última vez (la foto superior corresponde a la Casa Grande do Bachao, otro templo de la gastronomía):

1/ Punta Cabalo (A Illa de Arousa). Sé que es un lugar discutido por algo colateral a la gastronomía: la colocación de sus baños, fuera del edificio. Y es que punta cabalo es el único faro de Galicia donde se puede comer. Lugar pequeño, precio medio tirando a bajo. (En el verano pasado).

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2/ As Eiras (Lires-Cee). Uno de los santuarios gallegos de la comida tradicional. Cocina de producto con inequívoco mandato del marisco y el pescado. ¿Qué pescado? El que toque. Habrá dos o tres, porque eso es lo que habrán conseguido sus vecinos en ese momento. Precios bajos. (Hace 10 días).

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3/ Finisterre (Caión-Laracha). En la plaza en torno a la cual vive esta antigua localidad ballenera. Local muy sencillo, auténtica casa de comidas de las de siempre. Mariscos, pescados y un gran pulpo á feira. (En otoño pasado).

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4/ A Veiga (Samos). A la entrada en la pequeña villa según se procede de Sarria. Edificio moderno con gran comedor, bonito y con una vista excelente sobre el río. Comida tradicional de montaña con unas carnes de notable muy alto. Caldo exquisito. (El mes pasado).

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5/ A Parada das Bestas (Palas de Rei). Una de las mecas de la peregrinación gastronómica en Galicia. Ha recuperado platos de peregrinos. Paletilla de cordero de sobresaliente. Numerosos platos para hacer las delicias de los vegetarianos. Precios medios. (Hace dos semanas).

Un ejemplo de la nueva cocina con productos de siempre

Cinco sitios para ir en Semana Santa en Galicia: 5/ Allariz

Escrito por Cristobal Ramírez
22 de marzo de 2016 a las 15:12h

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Red Natura del río Tambre. Un clásico. Allariz empieza a ser un clásico en el catálogo de losdestinos turísticos en Galicia. Una inmejorable gestión municipal ha evitado la especulación a la brava, y todo el casco histórico ha sido rehabilitado de manera impecable. La idea de meter las outlets fue el broche de oro. Voy varias veces al año a Allariz, y espero no perdérmelo esta Semana Santa. Estas son mis razones:

1/ El recuerdo vívido de la centenaria Festa do Boi, que se sigue celebrando.

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2/ Su magnífico programa cultural para esta Semana Santa (pincha aquí para verlo entero).

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3/ Una librería como hay muchas en Europa y escasísimas en España. Uno parece que está en el salón de su casa.

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4/ Todavía están en pie trozos de su medalla medieval.

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5/ Una oficina de turismo con personal muy competente, formado y diligente. Profesionalidad y sonrisa ante todo.

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Cinco sitios para ir en Semana Santa en Galicia: 4/ Alrededores de A Guarda

Escrito por Cristobal Ramírez
21 de marzo de 2016 a las 9:39h

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Red Natura del río Tambre. A Guarda me encantó siempre. Sobre todo desde que supe, siendo yo adolescente, que ni siquiera los piratas se atrevían a poner proa a aquel puertecito, mínimamente resguardado de los poderosos. El monte Santa Tegra era un auténtico imán, y cuando lo conocí con 8 ó 9 años me quedé prendado de él para siempre. Incluso ahora, que suman multitudes los que suben hasta su cima, donde está aquel hotelito donde entonces dormí dos noches, lujo puro. Hoy A Gaurdia es un auténtico adefesio urbanístico, un ejemplo de cómo destrozar una villa marinera, pero sus alrededores siguen siendo muy recomendables. Estas son mis razones:

1/ El sin par castro de Santa Tegra, la citania por excelencia, excavada en una pequeña parte, arrasada ya en plena democracia otra gracias a un alcalde que dijo que allí mandaba él y ancheó la carretera.

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2/ La ruta PR-G 160 discurre por terrenos muy llanos y permite conocer los últimos kilómetros del río Miño. Apta para todos los públicos y sin peligro.

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3/ La caseta para los amigos de observar las aves, algo que ahora está de moda. Eso sí, hay que tragar bilis al ver las inscripciones hechas en su interior por los vándalos.

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4/ Iglesia de Salcidos, vecina del santuario homónimo (el cual tiene menos interés).

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5/ La desembocadura del Miño. Justo ese lugar donde se enfrenta al Atlántico. Una cruz lo marca.

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Cinco sitios para ir en Semana Santa en Galicia: 3/ Cementerio de los Ingleses

Escrito por Cristobal Ramírez
20 de marzo de 2016 a las 16:24h

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Red Natura del río Tambre. Camariñas va a estar petada esta Semana Santa con su XXVI Mostra do Encaixe, una cita completamente consolidada y, al mismo tiempo, incómoda: la pequeña villa marinera no tiene espacios para aparcar, así que o se madruga o es el sálvese quien pueda. Por supuesto, no recomiendo ir en los días grandes de estas vacaciones, sino cuanto antes. El que pueda, que coja coche y vaya hasta esa localidad de la Costa da Morte cuanto antes. Y desde ahí que se dirija hasta el Cementerio de los Ingleses -advertencia: por suerte los kilómetros finales no están asfaltados-, un lugar histórico de fuerte contenido simbólico. Y por cinco razones:

1/ Ahí yacen los cuerpos que se pudieron recuperar del naufragio de HMS Serpent, británico. Sólo tres de sus tripulantes lograron salvar la vida.

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2/ Hay una buena señalización, con paneles explicativos tanto de lugares como de flora y fauna.

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3/ En sus cercanías una playa enorme, pero también otras diminutas e íntimas.

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4/ Yendo a él desde Camariñas se deja a la derecha un fantástico foxo do lobo, adonde en otros tiempos se conducían a esos animales para exterminarlos.

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5/ A tiro de cañón se alza el cabo Vilán, parte de cuyas dependencias alojan un muy buen centro de interpretación de los naufragios en la Costa da Morte y de las señales marítimas.

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