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Galicia se queda atrás en la estética de sus folletos, que venden un país que desapareció hace tres decenios

Escrito por Cristobal Ramírez
3 de febrero de 2016 a las 20:10h

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Red Natura del río Tambre. Tras doce horas escribiendo -en esta profesión hay días…- me ha dado por empezar a organizar y clasificar los folletos que traje de fitur a finales del mes pasado. Medio centenar escaso, no más, pasaron aquellos tiempos en los que venía cargado. Y desde luego esamos quedándonos rezagados. Galicia, digo. Porque al lado de cosas normalistas y corrientes hay auténticas maravillas en lugares turísticos de segunda fila (aunque preciosos, conste) como Zamora. O con relación a otros como el País Vasco. Los folletos oficiales de Galicia son dignos pero un poco  monótonos, con portadas que dan vueltas conceptuales sobre sí mismas.

Pero lo que es lamentable es la folletería de la mayoría de los municipios. Para echarse a llorar. Los mismos diseños, las mismas familias de letra, los mismos tipos de fotos, los mismos textos vulgarísimos (“hermosas playas”, etc,, como si alguien fuera a decir “una porquería de playas”). Parece ser que el mundo no ha cambiado en 30 años, y la estética de los 80 sigue en vigor en Xove, por ejemplo, o en Foz (a este último pertenece la imagen de arriba). Se gastan millonadas en planificar cómo destruir nuestra costa y en cómo mirar para otro lado cuando irrumpe el feísmo y luego regatean con la imagen que venden al exterior.

Y así nos va. Cuéntemelo dentro de otros 30 años.

Nueva vida al puente sobre el Lambre

Escrito por Cristobal Ramírez
19 de enero de 2016 a las 15:15h

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Río Lambre. He aprovechado el soleado sábado -¡menudo día más estupendo!- para visitar una vez más el puente gótico sobre el río Lambre, que une las orillas de Miño y de Paderne. Construido por Fernán Pérez de Andrade, por ahí pasaban los peregrinos que desembarcaban sobre todo en el puerto de Neda y luego también en el de Ferrol. ¿Por dónde iban a pasar si no? Bueno, pues hace una veintena de años a algún listo de despacho se le ocurrió diseñar el Camino Inglés a Santiago haciéndolo pasar por otro puente justo en la desembocadura de la corriente y a dos kilómetros escasos de este, y que fue erguido… ¡en el siglo XIX, cuando no pasaba ni un solo peregrino por ahí! La revisión que se está llevando a cabo remató con tamaña barbaridad.

Así que los peregrinos volverán a pisar esta obra del siglo XIV. Lo cual exige que se cuide un poco más. No se ve en mal estado, no, pero el mundo vegetal tiene tanta fuerza y vigor en Galicia entera que convierte las piedras en guijarros. Así que habrá que estar vigilantes. ¡Ah! Y para empezar, prohibición total de que pasen por él los coches. Porque, sí, aunque parezca insólito, puede atropellarlo un coche.

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Adiós (al menos por ahora) a la isla fluvial de O Refuxio, en el río Tambre

Escrito por Cristobal Ramírez
16 de enero de 2016 a las 12:30h

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Red Natura del río Tambre. Adiós a O Refuxio, esa isla fluvial convertida en concurridísima área recreativa. Pertenece al municipio de Santiago, y se halla entre la ribera compostelana y la de Oroso. Los desbordamientos del río Tambre la han sumergido, de manera que, si ya necesitaba un lifting urgente, ahora hay que empezar desde cero. Para empezar, limpiando el acceso. Y cuando las aguas bajen, reponiendo mesas, sillas y barbacoas.

Apenas había luz cuando saqué las fotos, pero son expresivas.

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Congostro: luz antes de la tormenta

Escrito por Cristobal Ramírez
15 de enero de 2016 a las 14:16h

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Congostro. Siempre me atrajo la luz que hay antes de las tormentas. Es una luz alegre que avisa de lo que viene más allá de Santo André. La foto acabo de hacerla en Congostro (Rairiz de Veiga), que sin duda tiene la mejor aira de canastros de toda Galicia, muy bien rehabilitada… ¡y sin cables a la vista!

Una excelente idea para acabar de destruir el castro de Baroña

Escrito por Cristobal Ramírez
11 de enero de 2016 a las 15:47h

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Red Natura del río Tambre. Casi no me lo creo. Lo he tenido que leer dos veces. No es el día de los Inocentes, no. Resulta que alguien está pensando en filmar una película sobre la mítica batalla del monte Medulio, donde los gallegos acabaron como los numantinos: resistiendo hasta el último hombre -y mujer, al parecer- antes los romanos que traían la civilización (nuestro signo perenne…), suicidándose los que veían que todo estaba perdido… Nunca se identificó el monte Medulio, aunque varias elevaciones llevan nombres muy similares por Galicia adelante, ninguna de ellas al borde del mar.

Pues muy bien. Filmen Andrea Pousa y Bruxo Queiman -que así se llaman los promotores y dueños de una empresa de espectáculos– lo que les venga en gana, faltaría más, y si quieren meter el Medulio en la costa es cosa suya, como si se les ocurre pintar la Gioconda en un mural. Pero no han tenido mejor idea que elegir como escenario el castro excavado de Baroña, fragilísimo, una península en la entrada de la ría de Muros y Noia, e incluso lo promocionan con una foto donde un figurante se planta… ¡encima de un muro! O sea, vulnerando no solo la ley sino también el sentido común del que parece que carecen en la Dirección Xeral de Patrimonio de la Xunta porque a estas alturas no han dicho esta boca es mía.

Este periódico ha hecho dos grandes campañas periodísticas para salvar Baroña. Una, yo, cuando en 1979 y 1980 se practicaba motocross por barrios y murallas. Otra, hace tres o cuatro años (no tuve nada que ver) cuando un compañero informó repetidamente y con gran maestría del abandono del yacimiento, que al final fue declarado BIC. ¿Todo para qué? Pues a lo que se ve para que actores, objetos y cámaras degraden todo ese tesoro. Sin contar los vehículos que tendrán que llegar (y mutilar) los alrededores.

Este es un país de locos.

 

Castro de Croa de Cerqueda

Escrito por Cristobal Ramírez
8 de enero de 2016 a las 19:23h

Red Natura del río Tambre. Le hemos hecho una entrevista sobre el dolmen de Dombate al arqueólogo y amigo José María Bello y gracias a él me entero del proyecto del castro da Croa de Cerqueda, concello de Malpica. Juro que lo ignoraba, nadie es perfecto. Le echo un vistazo a su página web, preciosa pero anquilosada, y me hago amigo en su Facebook, que lleva seis meses sin actualizarse. Y tanta parálisis no es buena, sobre todo en Facebook. Pero la idea de llevar adelante un excavación seria con el respaldo de todos los vecinos es, simplemente, maravillosa.  Incluso pidieron colaboración por internet para limpiar el yacimiento. Espero que el 2016 represente otro tironcito hacia adelante. Y ojo: habrá que estar alerta para que no aparezca algo tan venenoso y gallego como lo de “o castro é noso”….

Neda, en el Camiño Inglés: feísmo y sentido común separados 200 metros

Escrito por Cristobal Ramírez
4 de enero de 2016 a las 19:06h

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Neda. Neda era uno de los puertos de desembarco de los peregrinos. Por eso figura en el Camiño Inglés a Santiago. La llamada ahora calle Real -en realidad la vía que enfilaban esos peregrinos- fue rehabilitada con un resultado mediocre: el suelo está bien, sólo tres casas ha sido bien rehabilitadas y jardines y flores brillan por su completa ausencia. Y la gota que colma el vaso: a 200 metros uno del otro, dos conjuntos de esos contenedores de basura y de reciclaje que son granos de pus en la geografía gallega. En un caso la agresión estética se resolvió con acierto; en otro no. ¿Adivina el lector cuál es cuál?

Ribadumia, el descanso tras el voto

Escrito por Cristobal Ramírez
20 de diciembre de 2015 a las 16:48h

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Ribadumia. Tras cumplir con el sacrosanto deber de votar -los que sufrimos la dictadura de Franco sabemos muy bien lo que vale un voto-, qué manera mejor de celebrar la fiesta de la democracia que paseando por las partes bonitas que aún quedan en este país, a pesar del empeño de la gran parte (¿la mayor parte?) de sus ciudadanos por destruirlo como sea, vía autovías, AVE o edificios que atacan la vista. Y el lugar elegido fue Ribadumia, el paseo que desde la Diputación se dibujó pegado al río. Una gozada para disfrutar gente de todas edades porque no hay dificultad alguna. Y que gane el mejor.

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Sobreviviendo a duras penas en Leeds

Escrito por Cristobal Ramírez
19 de diciembre de 2015 a las 5:49h

Leeds. Una de dos: o se es un inconsciente o se tiene un gran espíritu aventurero. Y en vez de irse por el Sahara adelante a ver si uno se encuentra a la tropa integrista, coge un avión o un coche y se va a Leeds.

Porque Leeds recibe al viajero de la misma manera que lo despide: con ruido, mucho ruido, ya que no hay calles, hay carreteras. y miles de coches, claro.

“En fin, nadie es perfecto”, me consuelo. Así que llego malamente al hotel… donde no tienen aparcamiento. Y en la calle no es posible. Pero sonrío cuando me señalan que justo en frente -gran vía por medio- hay un párking, para llegar al cual procede dar una vuelta de no te menees.

Paciencia, y diez minutos después allí apago el coche. Eso sí, hay que pagar con el teléfono, porque parece ser que es obligatorio que todo el mundo tenga móvil. Sencillo. Llamo y lo intento. Una y otra vez. pero mi móvil -por ser español o por ser directamente una porquería- está switch off, así que no queda otra que arrancar.

El GPS echa humo cuando, casi una hora después, encuentro un aparcamiento. Tengo que subir por estrechísimas y rozadas rampas hasta el piso 16, donde, claro, no se puede pagar con tarjeta puesto que la máquina está estropeada. En el 15 no, así que me gasto las 11 libras, me cargo con las dos mochilas y empiezo a caminar el casi kilómetro que me separa del hotel, adonde llego con los oídos zumbados de tanto ruido y dando gracias al de Más Arriba porque no me he roto la pierna al pisar por encima de toneladas de hojas convertidas en informe masa que nadie limpia.

La sonrisa de la recepcionista no apaga mi enfado, y cuando el wifi no funciona ya ni me inmuto.

Me tomo un sándwich como única comida a la hora a la que muchos británicos empiezan a preparar la cena, me armo de valor y me dispongo, entre la oscuridad que viene y el frío que ya llegó, a acometer los 800 metros cuesta arriba que me separan del lugar donde daré la conferencia, si es que el temporal de viento no me arrastra.

Y sólo me viene a la cabeza un pensamiento: “¡Dios mío, no me dejes morir en esta ciudad tan horrible a la que no pienso volver jamás!”.

La universidad de Liverpool, un oasis

Escrito por Cristobal Ramírez
12 de diciembre de 2015 a las 4:29h

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Liverpool. Liverpool es tal y como lo esperaba: feo rozando el horror. Cierto: la tormenta nocturna lo ponía aún peor, pero hoy por la mañana la cosa no había mejorado mucho. Cierto también: los bombardeos nazis lo dejaron plano en su día, y la estética de la reconstrucción se caracterizó -como en todas partes- por la rapidez y los materiales vulgares. No estaban los tiempos para lindezas.

La universidad en la que tan amablemente me acoge Sizen es una isla en el medio de la urbe. Una gran isla peatonal cruzada por dos calles públicas. Al igual que otros centros similares, unas barreras impiden el paso de coches por todo el recinto excepto esas dos vías. Y cuando cuento que el envidiable Campus Sur de Santiago e un gran aparcamiento que mutila la atmósfera universitaria, aquí no puede darse ni idea de lo que eso significa. Lo curioso es que los propios compostelanos, tampoco. Estoy seguro de que si en el Campus Sur se impide aparcar se montaría tal revolución doméstica que el alcalde tendría que expatriarse.

 

Manorbier: así se limpia la playa

Escrito por Cristobal Ramírez
9 de diciembre de 2015 a las 2:54h

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Manorbier. Yo sigo sorprendido. No por la idea y la iniciativa, sino por la constancia. Creo que hace un año, o dos, o quizás más, publiqué aquí mismo que los paseantes por las playas de Gales -que suman legión, sea la estación del año que sea, con sol o con lluvia porque aquí se sale sí o sí- recogen al menos una porquería de la arena y, cuando se marchan, la depositan en un lugar que va creciendo y creciendo hasta que comienza la limpieza oficial y queda aquello pulido.

Esta foro la tomé en la playa de Manorbier, uno de los sitios más maravillosos de Gales (al fondo, su impresionante castillo). Y, por supuesto, aunque fuese por la vergüenza que pasaría si no lo hiciese, yo deposité ahí un objeto que encontré en la arena y que el mar había arrojado, traicioneramente, hasta esa costa tan protegida como mimada.

 

Royal Hollyway, un “college” único y victoriano en las afueras de Londres

Escrito por Cristobal Ramírez
7 de diciembre de 2015 a las 13:50h

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Londres. Cumplía 50 años de reinado la inolvidable Vitoria cuando, en honor de tal magna fecha, se inauguró el Royal Hollyway College. Hoy acoge una de las universidades de Londres, a la que le presta el nombre y, aunque la actividad principal se desarrolla en otros edificios contiguos, este deja boquiabierto, con sus dos patrios, su capilla, su galería de pinturas y el nulo remordimiento británico de levantar paredes en el interior o acumular objetos útiles pero no nobles.

Los estudiantes pasan a su lado sin mirarlo. Bastante tienen con sus preocupaciones diarias, más numerosas que las de sus colegas españoles. Aquí hay que venir a clase sí o sí, entre otras cosas porque las clases magistrales apenas existen y las han cambiado por trabajos en grupo. Y así, un paseo por la planta baja de lo que en España sería la Facultad de Empresariales permite ver numerosas salitas con un profesores y tres, cinco o seis alumnos alrededor de la mesa, y por supuesto con sus tabletas y ordenadores portátiles. Las notas estás tasadas, de tal manera que la arbitrariedad no existe ni para bien ni para mal, y se miden en tanto por cierto. O sea, que si en tu examen -por supuesto oral- sacas un 2% menos de lo que deberías sacar, simplemente vuelves el año que viene. ¡Ah! Y si se muere tu abuela, vete pidiendo un certificado de defunción y otro de a qué hora es el entierro. Porque si no lo haces, quizás tengas que cambiar de universidad.

¡Y yo que envidio ese sistema!

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Pendragon House: un bed and breakfast donde se había acogido a niños vascos

Escrito por Cristobal Ramírez
6 de diciembre de 2015 a las 17:12h

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Caerleon. Se me echa la noche encima y, como ya sabía que las cosas iban a ser así, había reservado una habitación en Pendragon House, en el pequeño, mal señalizado y sobre todo romano pueblo de Caerleon, el enclave donde se originó la leyenda del rey Arturo. En el 2011 había dormido en el mismo sitio, y Kathryn –que se llevó una gran alegría al verme, todo cordialidad; Peter estaba ausente- me puso esta vez en la misma habitación. Caerleon es, como quien dice, el primer pueblo de Gales cuando se accede desde el sur, por la M4, y Pendragon House, un bed and breakfast de lo mejor que me he encontrado en los ya múltiples viajes por Gran Bretaña adelante, desde luego con mucha más personalidad que el 95% de los hoteles.

En el desayuno estuvimos solos, y Kathryn me informó de algo sobrecogedor que ignoraba. Y lo documentó con bibliografía: durante la guerra civil española fueron acogidos en aquella casa (de 1937  1946), entonces llamada Cumbria House, 56 niños vascos (¿cómo se acomodarían allí?) cuyos padres habían enviado a Gales para que estuvieran seguros. Su historia es conmovedora, y la persona que los acogió -¡una sola!- es digna del Nobel de la Paz. Se llamaba María Fernández. Conste.

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Apecsa inauguró una excelente exposición en el monasterio de Samos

Escrito por Cristobal Ramírez
5 de diciembre de 2015 a las 12:54h

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Samos. Me he llegado hasta Samos una vez más. No podía faltar a la inauguración de la exposición Silencio. O monacato na orixe do Camiño, organizada por mis amigos José Salgado, Luis Celeiro y María José Mariño. El título de la muestra lo dice todo, y el marco incomparable -nunca mejor dicho- del monasterio todavía resalta más las piezas allí expuestas, algunas restauradas, otras que es posible admirar por primera vez. Las fotos, del propio José Salgado, excelentes, lo cual ya no constituye noticia. El diseño, de otro amigo, Agrafojo. Y las palabras iniciales fueron de Xosé María Palmeiro (muy sentidas y oportunas), del prior José Luis Vélez (un hombre muy culto) y de Rafael Sánchez (el gerente del Xacobeo, organismo que financia el grueso de los gastos). En resumen, se trata de una iniciativa de la Asociación de Periodistas del Camino de Santiago (Apecsa) que o se admira ahora o no se admirará jamás. No soy objetivo: Apecsa es una parte de mi vida y de mi corazón, pero vayan a Samos y díganme si no tengo más razón que un santo.

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Durham, rebosante de arte

Escrito por Cristobal Ramírez
30 de noviembre de 2015 a las 13:11h

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Durham. Vuelvo a Durham, y la impresión que me causa es todavía mejor que la primera, hace por estas fechas un año. La ciudad es pequeña, llena de cuestas, con gran ambiente joven -nada de vandalismo ni alcohol-, un catálogo de arte y, en suma, una joya declarada por la Unesco Patrimonio de la Humanidad. La catedral me ha parecido y me parece impresionante, muy distinta de la nuestra de Santiago, pero igualmente jacobea… aunque ellos no lo saben. Y es que en las cercanías se halla la abadía de Finchale (pronúnciese Fincal), el auténtico comienzo del Camino Inglés a Santiago, que en mi tierra parte de las rías de A Coruña y Ferrol. Penny Johnson, la profesora de A Estrada afincada en Durham desde hace decenios, sabe mucho de eso.

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Los periodistas de APIA celebran un congreso dominado por la preocupación por el imparable cambio climático

Escrito por Cristobal Ramírez
26 de noviembre de 2015 a las 12:10h

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Madrid. Me he llegado a Madrid invitado por la Asociación de Periodistas de Información Ambiental (APIA), entidad a la que tengo el orgullo de pertenecer. Ayer participé en una mesa redonda con gente que sabía más que yo, que eso es lo bueno porque así se aprende.

El cambio climático protagonizó el congreso. El gran público lo identifica con tópicos ciertos referentes a la ola de calor, a la sequía o a las pertinaces lluvias. Pero lo cierto es que la relevancia de ese calentamiento global va mucho más allá, y sin caer en catastrofismos, el futuro no pinta rosa: unos paneles de Greenpeace ponen los pelos de punta.

Y en el medio, grandes y pequeñas pinceladas. Por ejemplo, una reflexión de María José Picó sobre el hecho de que los blogs son más opinión que información, o un abandono del victimismo a la hora de defender en las redacciones las noticias de medio ambiente, algo que debe ser difícil en el resto de España, a tenor de lo escuchado, y que no es el caso de este periódico. El papel de la publicidad y su posible -y a veces cierta- interferencia en el mundo informativo no se quedaron al margen, con tiempo y espacio para que las empresas expusieran su punto de vista.

En fin, un congreso completo bajo el epígrafe ¿Importa el medio ambiente a nuestros políticos? Mis dudas radican en si los políticos pueden cambiar una inercia popular que pide lo contrario: barra libre que el planeta es eterno. Y si no lo es, que apande el que venga atrás.

 

 

El castillo de Mesía: quien tuvo, retuvo

Escrito por Cristobal Ramírez
9 de noviembre de 2015 a las 13:16h

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Mesía. ¿Esto es verano, otoño o qué? ¿Veroño, quizás? Porque en pleno noviembre y con los termómetros por encima de los 20º el diccionario se queda perplejo. Yo también. Pero aprovecho para salir, claro está. Y como hace cinco años -hasta me da vergüenza escribirlo- que no visito lo que queda en pie del castillo de Mesía, allá pongo proa con el Land Rover. Tres cuartos de hora y me planto en Pobra, un lugar pequeñito con una taberna entrañable, una iglesia y la fortaleza.

Encuentro rejuvenecidas aquellas paredes del siglo XIV. Las han limpiado, se puede entrar, las saeteras impresionan, es posible asomarse al vacío desde la torre de homenaje… Y es que este es el único castillo de Galicia cuya planta dibuja un círculo. Me pregunto qué será un agujero en el interior, quizás el comienzo de un pozo que, sin duda, debería ser profundo, y hay que preguntarse si aquí habría salida subterránea como, por ejemplo, en Narahío (San Sadurniño), una salida que puede ser el tramo final de un túnel que parece que hay mirando al río Samo, allá abajo, aunque lo digo con muchas precauciones y escasa convicción…

En fin, un lugar idóneo para ir en familia y dar un paseo. Una maravilla… olvidada.

Maravilloso: un “obradoiro de autoestima e comunicación en igualdade” en el Parque Nacional das Illas Atlánticas

Escrito por Cristobal Ramírez
6 de noviembre de 2015 a las 18:44h

Red Natura del río Tambre. Este es un blog de viajes, turismo, algo de aventura y, muy esporádicamente, me refiero en él a algo personal. El lector, tanto del papel como de internet, debe de saber qué se va a encontrar. Hay que ser honrados con él. Uno no puede irse a una web del Camino de Santiago, por ejemplo, y encontrarse los resultados de las carreras de caballos. Ni a un blog de cuidados de la infancia y darse de narices con informaciones sobre el caudal de los ríos franceses en temporada de pesca.

Eso mismo lo traslado a las redes sociales. Así, en Facebook, donde soy muy activo, he buscado amigos que me aporten algo y grupos que acojan a personas con las que comparto intereses. Luego hay ciudadanos que escriben lo que les da la realísima gana y me parece muy bien, y también tengo amigos de esos.

Viene a cuento lo anterior porque soy amigo de Parque Nacional Islas Atlánticas. ¿Qué espero encontrar? Información turística, botánica, faunística, de idas y vueltas, mejoras y problemas en ese magnífico parque nacional que agrupa a Cíes, Ons, Sálvora, Cortegada, Malveiras y otras islas menores. Sobre él escribí un buen número de reportajes y los incluí en algunos de mis libros, el último en julio cuyas ventas fueron de cinco cifras. ¿Qué me encuentro? Publicidad o propaganda de un “Obradoiro: Autoestima e Comunicación en Igualdade”. Ideología a porrillo, a meterla como sea por donde sea. Porque asegura que el objetivo es Fortalecendo a autoestima desde unha perspectiva de xénero. A escoita activa e a comunicación asertiva. Tipos de conductas (sic) ante os conflictos (sic de nuevo). A negociación.

No lo entiendo y se lo digo. Me responden algo que borran rápidamente y (más sic) colaboramos con actividades del entorno, un parque no debe estar asilado de la sociedad ni de sus problemas… 

Yo propongo que, ya que el parque no debe estar aislado de la sociedad, que se celebren en él mítines electorales, obradoiros de tenis de mesa, debates sobre videojuegos y ejercicios de autoayuda con subvenciones públicas.

Creo que nos hemos vuelto locos. Excepto que esa propaganda no sea una casualidad, sino filibusterismo ideológico. Que es lo que me temo.

 

Un centro de investigación para estudiar desde Sigüeiro el Camino Inglés

Escrito por Cristobal Ramírez
5 de noviembre de 2015 a las 12:25h

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Sigüeiro (Oroso). Buen comienzo del día. No porque llueva, que vaya si llueve, sino porque, después de menos de dos meses de trabajo en el cual estuve implicado, hoy el alcalde de Oroso, Manuel Mirás, acaba de inaugurar el primer centro que existe en el mundo dedicado al estudio y a la investigación del Camiño Inglés, el cual discurre a 50 metros. Algo de lo que se felicitó también el gerente del Xacobeo, Rafael Sánchez, que estaba presente como invitado de honor y, por lo visto, muy relajado y feliz al ver que en un municipio rural de pequeñas dimensiones se tomaban tan en serio esa ruta jacobea.

Lo que comenzó siendo una vaga idea se convirtió en un tiempo récord, gracias al trabajo del concejal de Cultura, Luis Rey, en un local equipado con un ordenador, más de 200 títulos, un documental de una hora que se emite en bucle y, lo que es más importante, con el compromiso de los tres directores de los centros educativos locales de implicar a sus claustros. Porque lo que interesa ahora no es saturar el Centro de Estudos e Investigación do Camiño Inglés de libros, sino llenarlo de gente entrando y saliendo, leyendo e investigando. Larga vida…

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Recuerdos de un viaje de no sé cuándo

Escrito por Cristobal Ramírez
4 de noviembre de 2015 a las 17:05h

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Red Natura del río Tambre. Hay viajes que quedan en el olvido. Sabes que has ido pero no recuerdas exactamente cuándo, o sólo te viene a la memoria una anécdota, un lugar, una persona. Y esa es tu referencia vital. La que da -junto con otras muchas- coherencia a tu vida, la que hace que el viajar no sea ir de un lugar a otro como una maleta. Y cuando ese lugar se destruye porque la civilización tiene esas cosas, algo de ti desaparece y te refugias en el recuerdo. Y cuando te enteras de que esa persona -a la que sólo viste una vez en tu vida-  ha acabado su ciclo vital, también tú mueres un poco porque sabes que en tu mundo falta una pieza. Pequeñita, cierto, pero está en tu biografía.

He ido varias docenas de veces a Inglaterra. En la mayoría he visto a mis amigos los Parry. Y hace quizás 30 años coincidí un día con la madre de él, de Phil, y allá tomamos todos el lunch en un pub que, por supuesto, no recuerdo para nada. Sé que la mujer condujo coches hasta pasados los 90. Y hoy, día de su 97 cumpleaños, remató su ciclo vital.

Sólo me queda mandarle un fuerte abrazo a Phil Parry. El resto, mi recuerdo, mi biografía, queda archivado donde tiene que estar: en mi propia vida.