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Glasgow, parte 2

Escrito por Cristobal Ramírez
24 de noviembre de 2014 a las 14:01h

Glasgow. Estuve en Glasgow en 1986 y he vuelto hoy. La impresión todavía es peor que entonces, porque hace años vine invitado y me llevaron a ver los sitios bonitos aunque hubiera que pasar por los feos, y hoy me he pasado tres horas recorriendo la ciudad, a pie, y la cantidad de basura que he visto no está en las calles de A Coruña y ya no digamos de Santiago. La otra cosa que me llamó la atención fue que la educación británica luce por su ausencia en Glasgow: nadie da las gracias, nadie da los buenos días, nadie sonríe como en Dinamarca.

La excepción está en la guest house donde he parado esta noche, Amadeus, en una zona tranquila no lejos del centro pero con un gran parque al lado. Un establecimiento muy recomendable. Y no sólo por su precioso comedor donde se sirven los desayunos -abundantes y completos- y en el que como único error hay que señalar que se escucha de fondo música clásica teniendo la preciosa música tradicional del país, con sus polkas y mazurcas, sino porque tanto Alessandra -la joven dueña- como la mujer que atiende en el propio desayuno no ahorran ni en sonrisa ni en amabilidad. Y viéndolas uno no puede menos que pensar y sentir que se encuentra en Gran Bretaña. Mal que le pese a muchos escoceses, sobre todo a los de esta ciudad de Glasgow que hace sólo dos meses votaron sí al referéndum de autodeterminación que rechazó el resto.

El pub de Manorbier

Escrito por Cristobal Ramírez
19 de noviembre de 2014 a las 12:50h

Manorbier. El pub de Manorbier es el auténtico centro social de esa magnífica aldea galesa con enorme castillo. No tiene nada especial, y mucho menos esa decoración de cobre tirando a viejo tan clásica en los pubs de Gran Bretaña. Nada asombra, nada está descuidado o roto.

Eso sí, no faltan los dardos, la televisión con fútbol entre Irlanda y Escocia, una máquina tragaperras, otra que no tengo idea de para qué sirve, la mujer algo pasada de años aunque intenta disimularlo a toda costa riendo extemporáneamente mientras mueve su larga melena rubia y agarra con fuerza la correa de su perro que pasea por todas partes, los tres mayores hablando de sus cosas, una tropa de trabajadores masculinos de entre 25 y 35 años, un billar, un dueño que se dedica a hablar con varios parroquianos en una mesa mientras trabaja en la barra la chica contratada… nadie grita, pero se respira la alegría en el saludo, en la partida de dardos, en el pago de la cerveza propia porque aquí no se invita a nadie… Manorbier.

 

La costa de Gales, un paraíso que sirve de ejemplo para Galicia

Escrito por Cristobal Ramírez
17 de noviembre de 2014 a las 20:03h

Manorbier. No sería pecado mortal enviar a Gales a diputados, conselleiros y ministros varios para que vieran cómo se protege la costa. Porque caminar por el Pembrokeshire Coast Path es hacerlo por plena naturaleza y por un camino que, de seguirlo unos cientos de kilómetros más, llevaría al excursionista a Inglaterra. O sea, que toda la cosa de Gales -toda, de norte a sur y viceversa- es pateable por un sendero. Unos 1.300 kilómetros. Ahí es nada.

Olvídense de bloque de apartamentos y de llegar con el coche a la playa. Y en todos los casos, olvídese de aparcar gratis. La playa y los acantilados no son un bien de primera necesidad (¡deberían serlo!), así que si quiere ir a ellos en su cómodo vehículo de cuatro ruedas y motos, abra la cartera. Y luego camine cientos de metros para pisar la arena, que hay que proteger el entorno y no hacer como en Malpica (es sólo un ejemplo, puedo poner muchos más), uno de los excelentes paradigmas que tenemos de cómo convertir una maravilla natural en un horroroso adefesio. Pero ya se sabe: a los alcaldes y concejales los carga el diablo, con el aplauso de la mayoría de los ciudadanos.

Y en algún punto de esa costa de playas tan maravillosas como las gallegas pero mucho más mimadas, y de acantilados cortados a pico, sin edificios en lontananza, aparece la pequeña cala de Stackpole, con su tea room que antes no fue, como pícaramente dice la propaganda, un lugar para poner los barcos a resguardos, sino una carbonera para los pesqueros que buscaban allí refugios y buscaban combustible. Por tercera vez en mi vida como en él, asombrándome de que con tanto frío en este día claro docenas y docenas de personas caminen por el Pembrokeshire Coast Path. Y algunas, sin duda osadas, coman aquí al aire libre. Yo, desde luego,  no me atrevo.

En Gales hacen que me avergüence por venir de donde vengo

Escrito por Cristobal Ramírez
16 de noviembre de 2014 a las 19:23h

Manorbier. Miren, después de haber tenido la suerte de viajar tanto como yo viajé, muchas cosas no me sorprenden y muchas más no me alteran. Por ejemplo, que en Nicaragua me recibieran con un ¡Ah, venís de la madre puta! en vez de la madre patria me entró por un oído y me salió por el otro. Hace cuatro largos decenios más de una vez me dijeron que los españoles dábamos vergüenza por vivir tan tranquilos sin oponernos a la dictadura franquista, y visto el tono ni entré en discusión, y eso que en una de las ocasiones estaba allí, en Suecia, porque había tenido que salir corriendo de mi país.

Pero hay otras veces en que me avergüenzo. Pocas, pero alguna hay. Ayer, tras ver en el pub de Manorbier el partido entre España y Bielorrusia (3-0), un parroquiano amable me felicitó irónicamente al final: “Enhorabuena, habéis ganado el partido y vuestra Marina de Guerra obtuvo una gran victoria tirando a una mujer en el medio del Atlántico, un gran día”. Y no supe qué contestar. Supongo que habré puesto una sonrisa de idiota y seguí bebiendo la cerveza. Es posible que me haya encogido suavemente de hombros, un tic habitual.

Y sí, son momentos en los que me avergüenzo de venir de donde vengo. No tengo elementos para aplaudir o condenar la acción de Greenpeace, así que sobre eso no me pronuncio. Pero que los machotes -uniforme, armamento, graduación, prepotencia- de la Armada hayan embestido una y otra vez a lanchas sin armamento alguno, no lo aplaudiré jamás. ¿Se imaginan eso en Suecia, Dinamarca, Gran Bretaña, Holanda…? Yo me lo imagino en una república bananera como Honduras, o en Argelia.

Muy valientes nuestros uniformados. Lástima que no lo fueran cuando los marroquíes entraron en el Sáhara -entonces colonia nuestra- sin disparar un solo tiro, sólo asustando. Entonces nuestro Ejército de Tierra, nuestra Fuerza Aérea y nuestra Marina de Guerra dieron media vuelta, echaron a correr y bien que se apuraron en llegar la madre patria, para allí buscar el cuarto de baño y poder cambiarse el calzoncillo, ostentosamente manchado.

Sí, el parroquiano de Manorbier tenía razón. Espero no encontrármelo hoy, para que no se caiga la cara de vergüenza.

 

Me sorprende en Tenby el festival de blues, con música en vivo en los pubs

Escrito por Cristobal Ramírez
15 de noviembre de 2014 a las 19:56h

Tenby. De repente me he encontrado con que esta maravillosa ciudad galesa de Tenby celebra su festival de blues, y a pesar de mi reconocido cariño por esa música no sé si eso es bueno o malo para mí, que tengo que escribir y el trabajo atrasado se me acumula. A la mente me viene la atmósfera de un festival clásico, con mucho barullo, mil coches y más de uno pasado de alcohol. Menos mal que duermo fuera de la localidad, a la que me he llegado hoy con todas las reservas, de manera que, para empezar, me planté en ella muy temprano y aproveché para saludar a la pescantina del puerto (foto siguiente), un sitio pequeño y entrañable.

Lo cierto es que metí la pata: no hay ni un adolescente, ni un borracho, ni un coche de más. Eso sí, mucha atmósfera en la calle… de gente de mi edad y bastante más. Jubilados por parejas recorriendo la playa a pesar de que el viento es tan frío que al cabo de un rato me meto de tiendas, cosa que en la vida hago porque me parece una pérdida de tiempo. Y compruebo que las tiendas de verano están abiertas menos un par de ellas, y que se venden palas para jugar en la arena, balones, toallas… no es que nadie se vaya a bañar, pero la tropa infantil, con un simple gersey, anda por la arena retozando a su gusto. Compruebo lo que sé y había olvidado: el tiempo atmosférico no es impedimento en Gales para salir de casa. Eso sí, a las 5 no hay un alma en la calle.

¿Y el festival? No he ido a los dos locales oficiales, no tengo ni tiempo ni me sobra el dinero. Pero a media mañana de todos los pubs y cafés de Tenby salía música. me metí en The Three Mariners, saturado de personal de mi quinta, gente seguro que mucho más respetable que yo siguiendo con pies manos y cabeza el ritmo de The Mean Mistreaters, cuyos componentes -vuelta a lo mismo- están jubilados ya. Casi dos horas de relax que buena falta me hacía. Una experiencia de esas que no se olvidan nunca…

Galicia bate récords turísticos y a mí se me ocurre escribir sobre las “árbores senlleiras”

Escrito por Cristobal Ramírez
2 de noviembre de 2014 a las 12:18h

 

Red Natura del río Tambre. Mucha lluvia aquí en la zona de Santiago, con algún chaparrón de los finos. Me asombra que sigan llegando casi 400 peregrinos cada día a Compostela, número que sin duda empezará a bajar ahora, cuando aparezca el frío. Y además no hay vacaciones, a pesar del número insoportablemente alto de parados… Pero esto último hay que relativizarlo: son más los extranjeros que acuden a la ruta jacobea que españoles.

En fin, que tengo tiempo de releerme, porque hoy publico dos cosas: media página de análisis del momento dulce que vive el turismo en Galicia, con un mes de septiembre que, se acaba de saber, rompió todos los récords históricos en lo que se refiere al número de pernoctaciones: más de 70.000 en Santiago y más de 435.000 en toda Galicia. Y otras dos páginas sobre las árbores senlleiras, esos árboles especiales, entrañables, con muy larga historia. De ellas sabía algo, pero el profundizar estos días pasados -muchos lectores creen que dos páginas se hacen en unas horas y punto final, y estas a mí me llevaron cuatro- me permitió conocer mucho más ese mundo. Para empezar, la Xunta tiene un catálogo claro y completo de los ejemplares y bosques merecedores de tal calificación, entre ellos la fraga de Castasós, en Lalín (en la foto), un lugar muy recomendable incluso si se va con niños pequeños y que cuenta con un itinerario autoguiado. No conozco in situ muchos de esos enclaves, pero alguno sí, como A Carballa da Saínza (Rairiz de Veiga), impresionante árbol. En fin, la pena es que la Xunta no se haya animado a hacer una página web con un sentido turístico para animar a la excursión, la visita y, en suma, el movimiento de la economía. Tiene esta, y algo es algo, pero habrá que intentar mejorarla. Porque en este campo las cosas, sí, se están haciendo bien.

A Casa do Quin y Casa Garea, dos dignos establecimientos del Comercio Rural Galego

Escrito por Cristobal Ramírez
28 de octubre de 2014 a las 18:05h

Red Natura del río Tambre. No soy de los que creen que su trabajo ha quedado estupendo, pero hoy tengo que confesar humildemente que estoy contento. Mi página recomendando cinco sitios de turismo rural o semejante donde también es posible comprar alimentos originales ha quedado bien, mérito sin duda de mi compañera coetánea Digna Casas, que es quien se encarga precisamente de eso, de la puesta en página. Quiero destacar dos establecimientos de Comercio Rural Galego, una red magnífica creada en el mundo rural por los nacionalistas cuando estaban en el poder, del cual salieron hace siete años, y que el partido de la Xunta no se atreve a potenciar no sé por qué, pero es savia nueva para el campo, tan generoso como estaba en sitios cutres donde no se podía tomar un café sin asombrarse por la estética. Uno de esos sitios es A Casa do Quin. Y el otro, el emblemático Casa Garea.

¿Está mi página en la Red? No. De alguna manera hay que primar a aquel ciudadano que paga por el periódico. Y es que los periodistas tenemos el vicio de comer todos los días. O al menos lo intentamos.

 

Las torres de Altamira, un lugar para mí recurrente en perfecto estado de revista

Escrito por Cristobal Ramírez
27 de octubre de 2014 a las 17:36h

Torres de Altamira (Brión). ¿Cuántas veces habré venido a las torres de Altamira? Pues me siguen encantando. jamás encontré los subterráneos que sin duda con pluma demasiado rápida describió Victoria Armesto en su Galicia feudal, y realmente no creo que existan en esa fortaleza levantada sobre un castro y propiedad de la Diputación de A Coruña. Son unas ruinas estupendas que no necesitan rehabilitación alguna, sino mimos constantes. Unos paneles, incluso en Braille, dan una idea clara de cómo fue aquello. El palacio gótico mantiene en pie varias paredes, y los varios de los torreones que existieron en su día recuerdan el poderío de ese magnífico mirador sobre parte del valle de Amaía y el río Sar, ese que cantó Rosalía. Las campanas de Bastavales -que cantó la poetisa- se oyeron con fuerza mientras yo estaba allí.

La primera agradable sorpresa fue comprobar el buen estado del monumento, y la segunda ver que había gente, que inmortalicé en las fotos. La tercera, descubrir un muy viejo camino que se adentra en un bosque y que sin duda fue durante siglos el acceso principal. Cruzando un bosque, termina a la entrada de la aldea de Calo. Una maravilla, como se ve en estas imágenes.

Pasen y vean (y traigan la Harley o el Jeep): santuario y torre de A Lanzada

Escrito por Cristobal Ramírez
23 de octubre de 2014 a las 17:39h

A Lanzada. Ni se me ocurre pensar que los conductores de los dos vehículos de las fotos (un coche, una moto) estén cometiendo algo ilegal. Y eso mismo es lo que me da pánico: que en este país levantar las cadenas que impiden en paso a la iglesia y torre de A Lanzada es precisamente legal. Porque no se trata de que vayan a cambiar el tejado al santuario, qué va, sino que entran por la comodidad de no tener que caminar 150 metros. La furgoneta ni llevó ni trajo  nada pesado, mientras los niños correteaban a su libre albedrío con los incautos padres creyendo que estaban seguros o que, todo lo más, podrían caer por el acantilado. pero no, podrían acabar hechos papilla bajo las ruedas de vehículos a motor.

Y entonces me acordé de Gales. Y de Holanda. De cuando en esos países iba a la playa, tenía que aparcar a medio kilómetro y echar a andar. Estos europeos deben de ser masoquistas, pensé en A Lanzada mientras hacía las fotos. ¿La policía? Pero vamos a ver, ¿usted sabe leer? Que debe de ser lo más legal del mundo, hombre.

 

 

A Iria Flavia que la adecente el alcalde, si le da la gana.

Escrito por Cristobal Ramírez
22 de octubre de 2014 a las 16:32h

Red Natura del río Tambre. Me van a perdonar los magníficos alcaldes que tienen algunos municipios de Galicia, pero a algunos los carga el diablo. Y no hablo de los especuladores corruptos, que, aunque no se lo crean, también los hay en esta Galicia nuestra. Carentes del mínimo liderazgo exigible para ocupar el cargo, se limitan a decir amén a los vecinos para que no cambien el voto. Pero son estos, los vecinos, los que tiran del carro del feísmo, el abandono y, también el algunos casos, del caciquismo, antesala de la corrupción y mal endémico por estos lares.

Viene lo anterior a cuento porque he aprovechado el día y me he ido a ver la colegiata de Iria Flavia, el gran centro religioso y político de Galicia antes del emerger de Santiago. Por su parte trasera pasa el Camino de Santiago, vulgar y cementado. Nada nuevo. Pero lo nuevo es el abandono del entorno inmediato, con la hierba no sólo creciendo lo que le da la real gana sino también tapando el magnífico muestrario -auténtico museo- de lápidas medievales, muchas de las cuales fueron encontradas hace 30 ó 40 años allí mismo pero bajo tierra. ¿Responsabilidad de la Xunta? No. ¿Del alcalde? En la medida en que le falta capacidad de liderazgo. ¿De la Iglesia católica? Tres cuartos de lo  mismo para el párroco. ¿De los vecinos? Sin duda. Porque las iglesias son de los vecinos, no de la Iglesia. Así lo sienten ellos, y a veces lo hacen notar con huelgas de misa, por ejemplo, porque entienden que el cura no cuida bien el edificio. Pero, ¿por qué esos mismo vecinos no quedan una tarde y con un par de maquinitas cortacéspedes y un par de fouciños no dejan aquello impecable? Este país no se mima a sí mismo. Así nos va.

 

Aeropuerto de Cardiff, en Gales

Escrito por Cristobal Ramírez
17 de octubre de 2014 a las 11:05h

Red Natura del río Tambre. Estas son las cosas que no sólo alegran el día, sino que permiten seguir soñando con un mundo más alegre y mejor.

Copenhague y las bicicletas, un idilio más que centenario

Escrito por Cristobal Ramírez
8 de octubre de 2014 a las 17:35h

Red Natura del río Tambre. Con tanta lluvia me sigue dando la melancolía. Mira qué magnífico gráfico sobre las bicicletas en Copenhague.

 

36 horas en Copenhague (y con la morriña desatada)

Escrito por Cristobal Ramírez
7 de octubre de 2014 a las 9:36h

Red Natura del río Tambre. Día triste, gris e irrevocablemente otoñal. Buceando en The New York Times me encuentro esta joya, 36 horas en Copenhague. ¡Y vaya si entra la morriña! Por cierto, magníficamente bien editado.

 

Turismo, gorrones y Oslo

Escrito por Cristobal Ramírez
7 de octubre de 2014 a las 7:43h

Red Natura del río Tambre. Alguien que conozco solo de Facebook pero que me merece credibilidad por su excelente trabajo de divulgación de los países nórdicos, y que en esa red social se conoce como Aurora Boreal, me asegura que la información que recoge un periódico canadiense y medios noruegos es verídica. Y como tal la recojo, agradeciendo puntualizaciones. Porque resulta que Oslo ha renunciado a organizar los Juegos Olímpicos de Invierno 2022 ante las peticiones del Comité Olímpico Internacional, que figuran en un documento que este remitió al gobierno noruego. Estas son algunas de las cosas que exige el COI, y que cada uno juzgue.

• El rey debe recibir a los miembros del COI antes de la ceremonia de inauguración y debe ofrecerles después un cóctel de recepción. El gasto del acontecimiento correrá a cargo del Palacio Real o del comité organizador local.

• Los miembros del COI deben disponer de carriles separados y exclusivos en las calles de Oslo.

• Los bares de los hoteles donde se alojen deben estar abiertos hasta altas horas y el minibar tiene que estar surtido con productos de Coca-Cola.

• Los miembros del Comité Olímpico Internacional deben tener entradas y salidas separadas en el aeropuerto.

• Durante las ceremonias de apertura y clausura deben disponer de un bar bien surtido. Durante los días de competición, debe haber vino y cerveza para ellos en las instalaciones.

•Noruega debe proporcionar a los miembros del comité un teléfono móvil de la marca Samsung operado por una compañía del país.

El texto completo está aquí

 

 

Arquiña de Vilaseco: un insólito ataque contra uno de los mejores yacimientos megalíticos de Galicia

Escrito por Cristobal Ramírez
6 de octubre de 2014 a las 1:08h

La Arquiña de Vilaseco, con surcos de tractor sobre ella (Foto: Somescom)

Red Natura del río Tambre. No suelo hacer demasiado caso a los comunicados -muchas veces interesados y/o ignorantes- de denuncias de agresiones contra el patrimonio. Por lo general me fío de mí mismo: cojo el coche y me voy para allá. Luego hay fuentes fiables, claro. Lo que al respecto dicen José María Bello, Miguel Sanclaudio o Raquel Casal, o bastantes otros, lo creo a pies juntillas. Y digo todo eso porque del propio Bello leí una denuncia en Facebook de la que no dudé. Y encima el Somescom (Seminario de Estudos Comarcais da Costa da Morte) ratifica que la Arquiña de Vilaseco, un monumento de miles de años que figura en el Parque do Megalítico, ha sufrido estragos sin que nadie haya hecho nada para impedirlo. Este periódico informó sobre ello, por supuesto. Y así están las cosas: disparándonos en nuestro propio pie, como ya empieza a ser costumbre en Galicia.

Un vecino reconstruirá una arruinada iglesia en Aranga

Escrito por Cristobal Ramírez
5 de octubre de 2014 a las 5:51h

Aranga. Publico hoy dos páginas sobre una iglesia abandonada de Aranga, un municipio coruñés que -ya lo dije en alguna ocasión- es una verdadera joya natural. Los de O Sorriso de Daniel ya están sobre ese templo, y hay una buena noticia: están muy ultimadas las gestiones para que ese templo, llamado de Moldes y puesto bajo la advocación de San Roque, se reconstruya. ¿Quién pone el dinero? Un vecino anónimo. Impresionante. Así son las cosas. Y conste que Aranga es una joya desde el punto de vista artístico, con iglesias como la de la foto inferior -San Pedro- y castros no excavados pero sí visitables.

El cáncer del paisaje gallego

Escrito por Cristobal Ramírez
3 de octubre de 2014 a las 16:55h

Xinzo de Limia. La foto fue hecha entre la torre de A Pena y el monasterio de Bo Xesús, en el municipio ourensano de Xinzo de Limia, pero podía ser cualquier recóndito o no tan recóndito rincón de Galicia: contenedores y más contenedores afean el paisaje, y acabaremos poniendo uno al lado de cada árbol (dicen que tenemos 400 millones…). Una lacra cancerígena para el turismo, porque encima montes y ríos están todo menos impolutos, con estercoleros clandestinos aquí y allá. ¿Inglaterra? Recogida una vez a la semana, y lo que sea susceptible de reciclaje una vez cada dos semanas. Eso sí, con estratégicos puntos limpios municipales para el que tenga prisa en deshacerse de los detritos. Y aquí, en un municipio que no llega ni de lejos a los 10.000 habitantes como el mío, Oroso, hay recogida todos los días, ¡domingos incluidos! Este es un país de ricos. Y de analfabetos ecológicos.

Carme Buxán y la defensa de los castros de Lalín

Escrito por Cristobal Ramírez
1 de octubre de 2014 a las 5:50h

Red Natura del río Tambre. Hasta hace dos días no tenía ni idea de quién había sido -en pasado- Carme Buxán. Me llegó una invitación de Facebook, porque para eso sirve también esa red social, para hacer propaganda, y ahí me enteré de que para el próximo fin de semana se están preparando unas jornadas arqueológicas en Lalín in memoriam. Y es que esa profesora fue la primera que catalogó los castros de ese municipio y fue una defensora del patrimonio. Y por supuesto yo quiero romper, también, una lanza por el patrimonio de Lalín (de donde acabo de publicar una doble página sobre el abandono de su iglesia prerrománica de Palio, en ruinas) y de toda Galicia. Así que no sé si podré ir, lo veo difícil, pero conste mi apoyo. Aquí seguimos.

Viña Meín, un paraíso en O Ribeiro

Escrito por Cristobal Ramírez
30 de septiembre de 2014 a las 7:54h

Viña Meín (Leiro). Eso es el paraíso, Mira que he venido veces y veces desde hace muchos años a Viña Meín, al lado de San Clodio, y siempre me parece más maravilloso hoy que ayer. Los años que pasan por el centenario edificio no lo deterioran sino que lo ennoblecen. Y de ello el responsable no sólo la política de su propietario, Javier Alén, sino los mimos que le da la familia que se ocupa del mantenimiento. Desde luego, podría estar mucho peor: es un pazo de turismo rural por el que pasa gente y gente, pero Cristina está en todo como antes estaba Visita. De manera que como sitio para pernoctar, magnífico. Lástima que no den cenas, pero a un kilómetro está San Clodio con su hotel monumento y un muy agradable mesón donde se da cita el vecindario.

El salón sigue siendo imponente, así como la balconada que mira a los viñedos. Cae el sol y, aunque lo hace por el otro lado, los reflejos se transforman en un baile de colores y luces para lo que me quedo mirando textualmente apampado. He tenido tiempo de saludar a Ricardo, una de las personas más francas y directas de O Ribeiro y que sabe mucho, un montón, de vino. Porque de Viña Meín sale uno de los mejores caldos del Ribeiro.

Y de eso publico hoy una pequeña pieza en nuestro suplemento “Terra”. Pero Viña Meín se merece mucho más.

 

Una escapada al Museo do Mar, en Vigo, un lugar para ver al menos una vez en la vida

Escrito por Cristobal Ramírez
29 de septiembre de 2014 a las 16:32h

Vigo. Mi primera visita al Museo do Mar, uno de esos enclaves que, gusten o no, todo gallego debe visitar. Tiene problemas con su web, que hay que solventar cuanto antes, pero eso no es causa, motivo ni razón para no llegarse hasta allí, casi al extremo de la playa de Samil, para ver este conjunto de edificios impecablemente rehabilitados que acogen piezas de lo más variadas e incluso una exposición (parece que pictórica) sólo para iniciados, pero que está muy bien que alguien se dedique a eso y que incluso hasta afirme (la libertad de expresión constitucional) que eso es arte.

El museo está sobre un castro excavado parcialmente, y lo que eché de menos es que no se muestren las piezas que se hayan podido encontrar ahí, porque cerámica seguro que ha salido. La cafetería-restaurante, preciosa y con un trato muy atento. Pequeña e íntima, el acierto es que se encuentra sobre una playita que, en fin, tiene pegados a ella unos edificios de escasa altura pero vaya por Dios. Pero claro, de eso el museo no tiene culpa.

El sistema para pasar de un edificio a otro no es que sea complejo, pero sorprende: una entrada con códigos de barras. Y si a los mayores lo que más les va a impresionar es, sin duda, la panorámica, con las Cíes al fondo, los pequeños disfrutarán con el tiburón, rodaballos y demás familia en el acuario. Una recomendación: si se va al faro, los menores deben ir de la mano.