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Un precioso hotel a la entrada a la Ribeira Sacra desde Ourense

Escrito por Cristobal Ramírez
18 de abril de 2014 a las 10:39h

 

Penalba (Ribeira Sacra). Hace unos días cité de pasada el hotel O Remanso dos Patos en la pequeña aldea de Penalba, que viene quedando a la derecha poco antes de llegar a Os Peares, procediendo de Ourense (desvío señalizado). Una aldea que puede desaparecer cualquier día porque una autovía se la va a llevar por delante. Y O Remanso dos Patos tendrá que echar la llave. De manera que mi recomendación es ir allí cuanto antes, porque aunque en estos momentos no hay dinero para construir los túneles y el viaducto que significarán el RIP, cualquier iluminado puede animarse mañana a destruir aquel bello paraje.

Mucho estilo y mucha elegancia, demostrando que el lujo no está en el dinero que se gaste en los objetos sino que es la capacidad de crear una determinada atmósfera. Esa puede ser una buena definición para el hotel. La entrada, por un patio y tras un portalón tradicional sobrado de belleza, es buen lugar de acogida pero no permite adivinar para nada el tipo de decoración del interior, muy personalizada, huella propia irrepetible con aires inequívocamente franceses, ya que francés es Anthony, el propietario. Un comedor pequeño y muy acogedor (foto superior), romántico; una carta gracias a Dios corta con toques también muy personales como el paté casero de conejo con almendras o el bacalao provenzal. Luego, las habitaciones, con una de ellas considerada suite y con gran bañera de hidromasaje. Admiten perros (9 euros), pero piden una fianza de 50 euros, porque la experiencia es la experiencia.

Y un toque final que no debería de ser excepción en Galicia pero que lo es: hablan inglés, francés y alemán. O sea, la mirada puesta, también, en captar al cliente extranjero. Que es lo que nos interesa en Galicia ahora más que nunca.

Os Peares se merece más mimos

Escrito por Cristobal Ramírez
17 de abril de 2014 a las 7:28h

Os Peares (Ribeira Sacra). Me va a perdonar el presidente Feijoo, pero su aldea natal, Os Peares, donde me encuentro ahora, no la incluiría en el catálogo de preciosidades de Galicia. Ahí se dan cita tres ríos: el Miño, el Sil y el humilde Búbal. Y a orillas del Búbal hay un par de edificios bonitos. El resto, juzgue usted mismo por la foto superior. O por la inferior. O vaya allí y fórmese su propia opinión, que le interesará más que la mía.

Me he refugiado en Acea de Búbal, un establecimiento hostelero que tiene más elegancia que cuando comí en él hace media docena de años, entonces lugar de combate. Algo no me cuadra y compruebo que el nuevo propietario (o inquilino, no lo sé) lleva allí seis meses. Acento francés o similar, mujer muy agradable, comedor que ha recuperado encanto… Puede ser un lugar para probar. Porque de eso se trata: de probar. La hostelería es eso, ensayo/error.

 

Ribeira Sacra: no, así no

Escrito por Cristobal Ramírez
16 de abril de 2014 a las 7:24h

Os Peares (Ribeira Sacra). No está bien tratada la Ribeira Sacra. Y en este país tan acostumbrado a analizar a la italiana (“Piove. Porco goberno”) las culpas o responsabilidades nunca son de los de abajo, siempre de los de arriba. Pero yo dudo mucho de que el conselleiro de Medio Ambiente o el presidente de la Xunta (que, por cierto, nació en Os Peares, donde estoy ahora) hayan aprovechado la impunidad de una noche de luna nueva para hacer botellón en el mirador que ofrece una impresionante vista sobre el río Miño, dejaran todo tirado fuera de la papelera y luego, aproximadamente más o menos llenos de alcohol, hayan pintarrajeado con pseudografitis lo que pudieron. Pues mire, va a ser que no, que no es problema ni de políticos ni de dinero, sino de educación primero y -también- después de ausencia de sanciones claras. Por no decir la disculpa social a las impertinencias de un sector minoritario de la gente joven: la que hace lo que usted ve en estas fotografías. La desestructuración social que se vive en España desde hace decenios, con la ultrapermisividad que siguió a la dictadura (“Mi hijo y yo somos amigos”, ¡válgame Dios!) está detrás del empobrecimiento turístico. Y esto no tiene nada que ver con la crisis.

La “italianizada” Rectoral de Anllo estrena nuevos gestores

Escrito por Cristobal Ramírez
15 de abril de 2014 a las 12:04h

Anllo (Ribeira Sacra). De la Casa Grande de Rosende emprendí camino a la Rectoral de Anllo, a diez minutos la una de la otra. Una pista realmente complicada, estrecha, bastante bien señalizada aunque hay momentos de duda. La Rectoral de Anllo es de Lalo, pero ahora la ha alquilado a una pareja, y uno de los nuevos gestores, Nacho, es el que hace de guía. Le comento que cada vez es más difícil ir a los sitios, acostumbrados a las comunicaciones rápidas y poco acostumbrados a serpentear por asfalto que a duras penas merece tal nombre. Tiene reflejos el hombre, porque convierte la debilidad en fortaleza y resalta el estar aislado, en un paraje precioso y en un palacio de inequívocas ínfulas italianas. Mi memoria no es excelente, pero no observo grandes (ni pequeños) cambios en el interior. Tampoco en el exterior. Más lujo dentro que fuera. El único cambio sustancial es que ahora dan cenas y antes no.

Y cavando en una viña me encuentro a Lalo, que no me reconoce de buenas a primeras. Grata conversación, recordando otros tiempos e interesándome por su hija, Cristina, que era la que antes llevaba el día a día en este establecimiento de la Ribeira Sacra que se merece un sobresaliente.

La Casa Grande de Rosende, en Sober, unos cuantos años después

Escrito por Cristobal Ramírez
14 de abril de 2014 a las 8:28h

Rosende (Sober). Hacía muchos años que no iba por la Casa Grande de Rosende. Y Luisa está como siempre. Y Manolo Vieitez, lo mismo. Parece -sí, lo sé, es figura gastada- que no ha pasado el tiempo. Las imágenes del pasado permanecen claramente en la memoria, incluso ese par de kilómetros desde Canabal (carretera de Monforte a Ourense) donde se coge el desvío para ir a Sober y Rosende, unos kilómetros de sufrimiento estético, ejemplo puro de feísmo, de lo que no hay que hacer para atraer al turismo. Pero parece que eso es difícil de combatir, como me está quedando claro al rodar en el Land Rover de aldea a aldea, a cuál más mortificada por el cemento, el ladrillo y el mal gusto. Algunas de las muchas bodegas se merecen con justicia el calificativo de horripilantes, nichos donde no procede parar por mucho que su gente sea -no lo dudo- encantadora.

Pero decía que he recalado en la Casa Grande de Rosende, perteneciente a la marca de calidad Pazos de Galicia (la única que tenemos en el mundo rural). Hace un lustro fue asolada por un pavoroso incendio. Pero me da la impresión de que está todavía mejor que antes. La misma estética, la misma atmósfera pacega. Estilo, elegancia e historia a raudales. Nada ha sido desvirtuado aquí. Lo cierto es que Manolo juega con ventaja: es arquitecto, de manera que ha huido con conocimiento de la chapuza. Poco a poco ha convertido la Casa Grande en una referencia en Galicia y fuera de ella. Tiene la ventaja de que por allá abajo corre el río Cabe, dando forma a la tercera Ribeira Sacra (las otras dos son la del Sil y la del Miño), la más desconocida. ¿Y la más bella, quizás?

Una autovía amenaza la Ribeira Sacra

Escrito por Cristobal Ramírez
12 de abril de 2014 a las 19:21h

Penalba (Nogueira de Ramuín). Visita a la Ribeira Sacra, sobre todo la lucense, con una parada en la ourensana. Esa parada fue Penalba, una pequeña aldea con una treintena de vecinos a lo largo del año, población que se multiplica sobradamente por tres en vacaciones. También aumenta durante muchos fines de semana, cuando el hotel con encanto (mucho encanto) O Remanso dos Patos, recibe a los clientes, muchos de Ourense que tienen su comedor como meta, la mayoría de otras partes. Anthony, el dueño, recibe con cordialidad y con ganas de explicar la situación, terrorífica para él: de carambola se enteró -y fue el primero de la localidad- que por allí mismo pasa la A-76, y eso implica que en teoría se van a construir dos túneles y un viaducto  justo pegados a su establecimiento, lo cual amenaza ruina. Ocho proyectos que al parecer no se comunicaron a nadie para luego elegir uno también con nocturnidad.

Penalba está indignada. Los vecinos están aprovechando el buen día y el fin de semana para pintar grafitis y pancartas. Su local social desaparece engullido por la autovía. al parecer, le respondieron que eso no es Ribeira Sacra, lo cual es, simplemente, un escupitajo a la cara, un reírse en sus barbas si las hubiere: puro paisaje de Ribeira Sacra, viñedos históricos…

Contacto con un diputado autonómico y me responde que tranquilo, que nunca se va a llevar a cabo esa obra. Quedamos en hablarlo. Porque lo cierto es que, tarde dos o tarde diez años, en principio se lleva por delante la aldea y la historia de Penalba. Y lo peor para mí es que no logro imaginarme para qué hace falta esta autovía, excepto para gastar dinero.

La conclusión es clara: el turismo en Galicia no es prioritario. Mejor contratar a los palistas para que desmonten. Total, así -dicen- se crean puestos de trabajo. O sea, pan para hoy y hambre para mañana.

 

Prehistoria en el fondo de las cajas

Escrito por Cristobal Ramírez
10 de abril de 2014 a las 10:02h

Red Natura del río Tambre. Sigo sacando cosas a la luz que lleva decenios en cajas y cajones. Entre ellas esta fotografía. ¿Dónde estará ahora esta pieza?

Un insólito destrozo de un castro localizado en el municipio de Vigo

Escrito por Cristobal Ramírez
9 de abril de 2014 a las 17:35h

 

Red Natura del río Tambre. Tras una gratísima comida con una ex compañera del periódico, hoy alto cargo en una institución pública, me encuentro en Facebook con la foto que reproduzco arriba. La ha puesto Lino Gorgoso López, a quien no conozco de nada. Por no saber, no sé ni si ese es su nombre verdadero, pero el hombre es muy activo, con opiniones serias, en foros de arqueología, así que debe de ser arqueólogo. Pues tal ciudadano la publicó con este insólito texto:

“Castro de O Redondo/Castro de O Muíño (San Paio de Navia, Vigo), catalogado desde 1986. A 350 metros de la Playa de Samil. Sin comentarios”.

Y digo insólito porque no me lo creía inicialmente. Ahí hay viviendas muy posteriores a ese año, levantadas con o sin licencia (también lo ignoro) en pleno yacimiento arqueológico. Así que dudo y pregunto si está seguro. Y me responde:

“Totalmente. Catalogado con el código GA36057030 de la Xunta. Las casas son en su mayor parte de los últimos 30 años, si bien existe una parte más antigua hacia el Norte del recinto que son anteriores, de tipo tradicional (se aprecia la diferencia entre unas y otras por los tejados). Ah, al Sur del Castro, a unos 150 metros, Petroglifo de Quintela (ojo al topónimo). En las fincas del entorno, mansalva de tegulae…”.

¿Es así como cuidamos nuestro patrimonio, base de nuestro turismo y de los ingresos que de él se derivan? ¿De verdad que queremos tan poco a esta tierra? ¿O estamos rodeados de energúmenos que edifican sobre un castro mientras las autoridades miran para otro lado?

 

Insólitas obras de arte en la arena

Escrito por Cristobal Ramírez
7 de abril de 2014 a las 11:55h

Red Natura del río Tambre. No es que tenga ganas de playa, no, jamás voy a una, pero… ¡qué de maravillas se pueden hacer en la arena!

 

El castro coruñés de A Cibdá vuelve a recibir a los arqueólogos

Escrito por Cristobal Ramírez
3 de abril de 2014 a las 15:32h

Red Natural del río Tambre. Cuando en julio de 1979 me fui a trabajar a Ribeira como corresponsal de este periódico ya conocía la existencia del monte A Cibdá, que cierra el gran paisaje de Corrubedo por el sur. Ya había leído el pequeño informe de Florentino López Cuevillas, que había excavado allí. Visité el enclave (ahora la carretera, asfaltada, pasa lamiéndolo) y no se distinguía construcción alguna. Tojo y vegetación baja en general era lo que predominaba e impedía el paso. Por eso hoy me llevé una alegría al ver en la web de La Voz la información de que se estaba trabajando seriamente en él. La foto que acompaña estas líneas está sacada de ella. Y Cuevillas -que Deus o teña onde o ten- seguro que también se alegra.

Un grato encuentro en el Instituto Iberoamericano de Finlandia

Escrito por Cristobal Ramírez
2 de abril de 2014 a las 13:15h

Madrid. He conocido a Luisa Gutiérrez, con la cual había hablado por teléfono en una ocasión y había intercambiado algún mail. Es la responsable de entenderse con los medios del Instituto Iberoamericano de Finlandia. Una mujer alta y con todo el aspecto nórdico… excepto que procede de Cantabria. Por supuesto, habla con corrección el finés -vivió allí un buen número de años y dio clases en una de las universidades.- Me causó una muy grata impresión, que se completó con el lugar donde me recibió: la pequeña y bien surtida biblioteca del instituto. Allí tenía colocadas las tazas y el café, aunque al final cambiamos al té. Relajada conversación sin escatimar tiempo, con la educación como telón de fondo. Dimos un buen repaso y me aclaró una buena cantidad de dudas. También hablamos de turismo, claro, y de la distancia (física y temporal) que separa Galicia de Finlandia, el auténtico motivo de que tan pocos gallegos vayan hasta un país famoso no sólo por el informe Pisa y por sus gentes, sino por su paisaje y por el enorme respeto por el medio ambiente que muestran sus ciudadanos. Lo dicho: una pena que esté tan lejos, porque más de uno debería llegarse hasta allí para aprender a proteger el país…

Curiosas teorías en Ferrol sobre el turismo y un ejemplo a considerar

Escrito por Cristobal Ramírez
28 de marzo de 2014 a las 11:07h

Red Natura del río Tambre. ¿Recuerdan un post que publiqué recomendando que no fueran con niños por la Senda Ártabra? Pues puse unas líneas en el grupo Conocer Ferrol, de Facebook, y hubo varias respuestas. Todas educadas, pero firmes. Les refresco la memoria: la Senda Ártabra es un camino (demasiado ancho a mi entender) que recorre una docena de kilómetros salvajes de la costa coruñesa al norte de Ferrol (de cuyo municipio parte) y que se integra en el macroproyecto de unir por un sendero costero San Petersburgo con Lisboa. O sea, para peatones. Pero lo cierto es que no existe ninguna señal que prohíba circular por allí vehículos a motor. De manera que tenemos motos todoterreno por doquier.

Bueno, pues en ese grupo han intervenido personas que han dicho tajantemente que ya está bien de prohibiciones, que cada uno haga lo que le da la gana porque “tu libertad acaba donde empieza la mía” (¡¡¡!!!), porque es de fascistas prohibir, porque es de comunistas prohibir, porque yo voy por allí y jamás he ido con peligro para nadie, por… Es decir, no existe ni la mínima conciencia ni turística ni de respeto al medio ambiente. Y, repito, no hay intervención injuriosa alguna ni -como es tan usual en Facebook- de lamento, imprecación o añorar cualquier tiempo pasado. Porque si uno le hace caso a Facebook, y sobre todo a grupos como ese y otro de Ferrol, Franco y su grupo era menos corrupto que el Gobierno actual…

Alguna vez escribí aquí mismo de una aldeíta llamada Grafham, en Cambridgeshire (Inglaterra). En estos momentos el ayuntamiento al que pertenece intenta sanear las arcas vendiendo un solar -verde ahora- para que se edifiquen tres viviendas unifamiliares. Grafham está rodeado de verde por todas partes, incluyendo un gran bosque de 400 años de vida, pero los vecinos parece ser que no están de acuerdo con el ayuntamiento, de manera que comenzaron una recogida de firmas para oponerse, incluso en Facebook. Ni una palabra altisonante, ni un mal gesto, ni una cita al alcalde o concejales. Simplemente unas frases pidiendo solidaridad para parar el proyecto. Con cortesía. Pura democracia sin estridencias ni descalificaciones. Y, por supuesto, respetando la ley (la foto que acompaña estas líneas reproduce la iglesia de Grafham).

O sea, unos quieren que las motos circulen por una senda peatonal y otros defienden que no se elimine el verde de un solarcito.

Así les va. Así nos va. ¿De verdad tiene solución este país?

 

 

Unos molinos del río Ulla que no figuran en las guías turísticas

Escrito por Cristobal Ramírez
27 de marzo de 2014 a las 11:35h

Palas de Rei. De vuelta para casa tras el recorrido por la Ulloa con Telmo, Suso, el de A Parada das Bestas, se empeñó en llevarnos a ver unos molinos. El hombre es un poco cabezota, teníamos tiempo y dijimos que bueno, que vale, que bien. Mereció la pena. Un lugar al que se llega por tierra (¡todavía existen en Galicia, milagro!) y por el que el Ulla pasa literalmente desbocado. Los molinos están cerrados y se ven en muy buen estado. Antes de cruzar el río, un refugio de pescadores abierto. Un lugar paradisíaco que no está en las guías. O de sempre…

Un magnífico (y auténtico) pazo en venta en el lucense Antas de Ulla

Escrito por Cristobal Ramírez
26 de marzo de 2014 a las 14:17h

Antas de Ulla. La penúltima etapa por tierras de Antas de Ulla antes de irnos Telmo y yo a comer a A Parada das Bestas (sigue siendo un sitio excepcional en Galicia, todo un lujo) se llama Vilasión. Allí Telmo tenía en la cita con los propietarios de un pazo impresionante. Nos lo enseñaron con todo lujo de detalles, y su pretensión es venderlo. No logramos saber por cuánto, pero el edificio necesita una reforma a fondo. Una vez hecha -lo sé, lo sé, no es tan sencillo- el enclave pasaría a ser uno de los más impactantes de Galicia. Como impactante fue ver lugares como el salón, donde -ya sé que es vulgar- parece que el tiempo se ha detenido.

Pazo de Vilane: muchos huevos, pero también un escondido valor turístico

Escrito por Cristobal Ramírez
25 de marzo de 2014 a las 6:26h

Antas de Ulla. Siguiente parada: Pazo de Vilane. A muchos gallegos les sonará el nombre: una apuesta por sus huevos, con perdón. El elegante y a la vez simple diseño de la caja que se coloca en los estantes para la venta se ha convertido en un reclamo importante. Pero si la calidad del producto es mala, no hay nada que hacer. Aquí lo que prima es la calidad (de hecho están en Galicia Calidade, lo cual no es poco, digo yo). Y creo que ese tipo de establecimientos deberían de incluirse en rutas turísticas. Desde luego, es mejor visitar este pazo aunque sólo sea por fuera que no el de Amarante. Y con una pequeña explicación de por qué hacemos las cosas bien, que hay que decirlo alto y claro, el turista se marcha contento. Pero no, yo no he tenido esa suerte: Nuria no estaba (cierto es que no había quedado con ella), de modo que di un par de vueltas y Telmo y yo pusimos proa a otros lares.

Castillo de Pambre: visitas, no

Escrito por Cristobal Ramírez
24 de marzo de 2014 a las 5:58h

Pambre. El castillo de Pambre está siendo reparado. Las visitas están estrictamente prohibidas. Sin comentarios.

 

 

El pazo de Amarante, en Antas de Ulla, se desmorona ante la indiferencia

Escrito por Cristobal Ramírez
22 de marzo de 2014 a las 6:40h

Antas de Ulla. Cambio total. De O Salnés Telmo y yo arrancamos para el interior de Lugo. Ni lluvia, ni sol, ni nada. ¡Buenos estaríamos a estas alturas si le hiciésemos caso al tiempo! De manera que nos detuvimos en A Parada das Bestas a coger a Suso y con él arrancamos hacia Antas de Ulla, casi parando aquí y allá para admirar las magníficas casas que encontramos en medio de carballeiras que cada vez son más destrozadas (de hecho nos cruzamos con tres grandes camiones llenos de carballos que pasarán a alguna chimenea de por ahí adelante). La primera parada fue cosa mía: quería volver a admirar el pazo de Amarante con su magnífico torreón redondo, que hace un par de años había visto con un derrumbe que daba pena. Tengo que decir que mi indignación no conoció límite. Las fotos hablan por sí solas: cada vez se desmorona más ese magnífico baluarte defensivo, único en Galicia. No tengo ni idea de quién es la responsabilidad, pero en primer lugar de sus propietarios. Pero, ¿qué hace la consellería de Cultura de la Xunta? ¿Y el alcalde? ¿Y los vecinos? Una locura. Me ha tocado vivir en una época en la cual este país, Galicia, parece empeñado en suicidarse.

Las motos todoterreno invaden la preciosa Senda Ártabra

Escrito por Cristobal Ramírez
21 de marzo de 2014 a las 6:40h

Covas. Por diversas razones tengo que estar por esta zona. Ayer me he dedicado a recorrer una vez más la Senda Ártabra. Acusa los zarpazos del tiempo atmosférico, cierto. O sea, de las intensas lluvias, pero aún no está degradada: ir por ella sería una excelente idea… si no fuera porque es lo mismo que piensan los amigos de las motos todoterreno. Ni siquiera creo que estén cometiendo ilegalidad alguna, por la sencilla razón de que no está prohibido ir por allí ni sobre dos ni sobre cuatro ruedas. Y eso es lo insólito. Se abre un trocito de ese gran proyecto que es unir San Petersburgo con Lisboa por senda litoral y a nadie se le ocurre prohibir que los vehículos a motor pasen por allí. Y encima los de las motos (uno de ellos muy amable) aceleran que da gusto, para eso son jóvenes y para eso tienen una máquina como la que han comprado. Corolario: si usted va a hacer la ruta con niños no atienda al concierto de los pájaros, sino que esté atento al ruido de las motos, que le pueden aparecer a toda pastilla tras cualquier curva y desde cualquier lado.

Primero: prohibir. Segundo: mandar un día a Tráfico o a quien sea y que meta gruesas multas, acción benefactora que se debe de repetir de vez en cuando, sobre todo en el estío. Tercera: no hacer nada de eso y seguir degradando un producto turístico, porque aquí hago yo lo que me da la gana.

Oulu en bicicleta y con el termómetro a 5 bajo cero: así se construye un país

Escrito por Cristobal Ramírez
20 de marzo de 2014 a las 5:22h

Red Natura del río Tambre. Tiene que haber gente para todo. Regresaba a casa ayer en bicicleta aprovechando que parece ser que hoy es el último día sin lluvia y un imbécil motorizado tuvo que disminuir velocidad, chupar rueda porque era un cambio de rasante y, una vez arriba, abrirse y adelantarme. Y eso parece ser que es un ataque a su testosterona. Al pasarme me hizo desabridos gestos con la mano mentando -supongo- a mi madre. Venía a decir, a las claras, que las bicicletas no están para ir por la calle, y parece mentira en una persona de mi venerable edad. Que fíjate tú que es peligroso, se puede atropellar a cualquiera. En honor a la verdad, otro par de conductores se comportaron como gente civilizada.

Por eso publico esta foto. Febrero del 2009. Universidad de Oulu, norte de Finlandia. Cinco bajo cero a las diez de la mañana, cuando me llegué hasta allí en autobús -wifi a 6 megas y enfadados porque en el sur iban a 10- para impartir un par de conferencias. Muchos ciclistas muy bien abrigados (en Finlandia no tienen el nivel de vida/gasto de España, pero se gastan el dinero en buenas ropas). El botarate que me adelantó a mí debería de ir allá, y en penitencia pedalear un par de días.

Rutas para ir con niños (3): Un itinerario afeado por la falta de limpieza

Escrito por Cristobal Ramírez
19 de marzo de 2014 a las 6:21h

Con Negro. Había estado mil y una veces aquí, pero siempre circulando por el asfalto, que cierto es que no dista mucho de la línea de costa pero cierto es también que la oculta. Y lo que esconde es una fila de playas unidas por un sendero. O sea, que el coche sólo llega hasta aquí, hasta O Con Negro, y luego hay que andar a un lado o a otro. Una maravilla. Un ejemplo de alejar el feísmo. He venido ha hacer una ruta, y lo cierto es que he seguido las indicaciones del folleto que editó Turgalicia con contenidos de la Federación de Montañismo. Y como todo lo que atañe a las rutas en Galicia, un desastriño. Como uno siga las magras indicaciones que da -como hice yo- se perderá sin duda alguna -como  hice yo-. Quien quiera hacer esa ruta, sin más, que busque el desvío al hotel San Vicente y nada de ir a las instalaciones militares, porque lógicamente están cerradas a los turistas y viandantes.

La ruta que acabo de hacer es preciosa. Me olvidé de la recomendada porque en algún punto es lamentable, con restos de obra por el suelo para tapar los desniveles. La parte negativa existe. Y tiene difícil solución en un país con seis millones de parados que no hacen nada. Y no me refiero a que tengan la culpa de estar parados o a que sean unos vagos, ni mucho menos al famoso “¡Que se jodan!” de una diputada del PP que curiosamente -¡este país es así!- sigue siéndolo. Me refiero a que no tienen obligación de hacer nada. Y mientras tanto nuestra costa, uno de nuestros grandes valores, está llena de desperdicios que arroja el mar. ¿Quién se supone que tiene que recogerlos?