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Carme Buxán y la defensa de los castros de Lalín

Escrito por Cristobal Ramírez
1 de octubre de 2014 a las 5:50h

Red Natura del río Tambre. Hasta hace dos días no tenía ni idea de quién había sido -en pasado- Carme Buxán. Me llegó una invitación de Facebook, porque para eso sirve también esa red social, para hacer propaganda, y ahí me enteré de que para el próximo fin de semana se están preparando unas jornadas arqueológicas en Lalín in memoriam. Y es que esa profesora fue la primera que catalogó los castros de ese municipio y fue una defensora del patrimonio. Y por supuesto yo quiero romper, también, una lanza por el patrimonio de Lalín (de donde acabo de publicar una doble página sobre el abandono de su iglesia prerrománica de Palio, en ruinas) y de toda Galicia. Así que no sé si podré ir, lo veo difícil, pero conste mi apoyo. Aquí seguimos.

Viña Meín, un paraíso en O Ribeiro

Escrito por Cristobal Ramírez
30 de septiembre de 2014 a las 7:54h

Viña Meín (Leiro). Eso es el paraíso, Mira que he venido veces y veces desde hace muchos años a Viña Meín, al lado de San Clodio, y siempre me parece más maravilloso hoy que ayer. Los años que pasan por el centenario edificio no lo deterioran sino que lo ennoblecen. Y de ello el responsable no sólo la política de su propietario, Javier Alén, sino los mimos que le da la familia que se ocupa del mantenimiento. Desde luego, podría estar mucho peor: es un pazo de turismo rural por el que pasa gente y gente, pero Cristina está en todo como antes estaba Visita. De manera que como sitio para pernoctar, magnífico. Lástima que no den cenas, pero a un kilómetro está San Clodio con su hotel monumento y un muy agradable mesón donde se da cita el vecindario.

El salón sigue siendo imponente, así como la balconada que mira a los viñedos. Cae el sol y, aunque lo hace por el otro lado, los reflejos se transforman en un baile de colores y luces para lo que me quedo mirando textualmente apampado. He tenido tiempo de saludar a Ricardo, una de las personas más francas y directas de O Ribeiro y que sabe mucho, un montón, de vino. Porque de Viña Meín sale uno de los mejores caldos del Ribeiro.

Y de eso publico hoy una pequeña pieza en nuestro suplemento “Terra”. Pero Viña Meín se merece mucho más.

 

Una escapada al Museo do Mar, en Vigo, un lugar para ver al menos una vez en la vida

Escrito por Cristobal Ramírez
29 de septiembre de 2014 a las 16:32h

Vigo. Mi primera visita al Museo do Mar, uno de esos enclaves que, gusten o no, todo gallego debe visitar. Tiene problemas con su web, que hay que solventar cuanto antes, pero eso no es causa, motivo ni razón para no llegarse hasta allí, casi al extremo de la playa de Samil, para ver este conjunto de edificios impecablemente rehabilitados que acogen piezas de lo más variadas e incluso una exposición (parece que pictórica) sólo para iniciados, pero que está muy bien que alguien se dedique a eso y que incluso hasta afirme (la libertad de expresión constitucional) que eso es arte.

El museo está sobre un castro excavado parcialmente, y lo que eché de menos es que no se muestren las piezas que se hayan podido encontrar ahí, porque cerámica seguro que ha salido. La cafetería-restaurante, preciosa y con un trato muy atento. Pequeña e íntima, el acierto es que se encuentra sobre una playita que, en fin, tiene pegados a ella unos edificios de escasa altura pero vaya por Dios. Pero claro, de eso el museo no tiene culpa.

El sistema para pasar de un edificio a otro no es que sea complejo, pero sorprende: una entrada con códigos de barras. Y si a los mayores lo que más les va a impresionar es, sin duda, la panorámica, con las Cíes al fondo, los pequeños disfrutarán con el tiburón, rodaballos y demás familia en el acuario. Una recomendación: si se va al faro, los menores deben ir de la mano.

 

 

Las almejas de Lita, en Lires

Escrito por Cristobal Ramírez
27 de septiembre de 2014 a las 11:56h

Lires. No es la primera vez que hablo de la pensión rural As Eiras, en Lires, mi refugio en la Costa da Morte. Pero sí es la primera -y sin tiempo no era- que alabo las almejas de Lita, la dueña y cocinera. Eso sí, que nadie vaya allí pensando en una carta amplia: hay los pescados que se han pescado, así se simple. Casi casi, vivitos y coleando. Un lujo.

 

“De tapas por Galicia” vista con otros ojos más positivos

Escrito por Cristobal Ramírez
24 de septiembre de 2014 a las 7:09h

Red Natura del río Tambre. Recibo un comunicado de esos circulares referente a reactivar la vieja costumbre de ir de tapas en Galicia. La idea en principio me pareció muy original, y en el municipio donde vivo -ahora como en tantos otros- también se desarrolla una iniciativa similar. En el fondo tengo una postura ambivalente: apoyo cosas así pero al mismo tiempo me parece que la recuperación de este país no puede basarse en tomar más cervezas y vinos en los bares.

Ayer me leí ese comunicado al que me refería. Resulta que Nava Castro, la directora de la Axencia de Turismo de Galicia (en la foto), estuvo en Madrid y en Barcelona presentando en esos dos para nosotros importantes mercados De tapas por Galicia, que es una iniciativa de la Xunta en colaboración con las siete ciudades. Lo explicó así: “Bajo esa denominación se promoverá conjuntamente el concurso de tapas Picadillo, de A Coruña; Tapéate Ferrol; Concurso de Pinchos de Otoño Sabores de Ourense, Pontedetapas, de Pontevedra; Santiago é tapas; y los concursos de tapas de Vigo Vello y Lugo”. Para que luego digan que los gallegos no sabemos desarrollar iniciativas comunes.

Y lo cierto es que mi imagen de ese tipo de iniciativas ha mejorado tras leerme el texto, dedicar unos minutos a la reflexión y pasar unos minutos viendo su web tan bien diseñada. Se trata de estimular la competitividad, de animar a las neuronas de los cocineros a descubrir algo original y -muy importante- a desestacionalizar. Me prometo a mí mismo que este año me haré uno de esos recorridos, todo sea por el resurgir de una hostelería que gracias al Camino de Santiago no está en situación tan trágica como la de otras partes de España.

El alto comisionado de la Marca España parece ignorar lo que es el Camino de Santiago

Escrito por Cristobal Ramírez
19 de septiembre de 2014 a las 11:43h

Santiago de Compostela. Carlos Espinosa de los Monteros, alto comisionado para la Marca España, debía de hablar sobre dicha marca y el Camino de Santiago coincidiendo con el marco del Congreso de Turismo y Peregrinaciones que organiza en Compostela la Organización Mundial de Turismo (aunque esa intervención se llevó a cabo fuera del programa oficial de dicho congreso). Fuese porque la comida en el Hostal dos Reis Católicos fue tan abundante que lo dejó sin ganas de otra cosas, fuese porque no entendió de qué tenía que hablar exactamente, el alto comisionado hizo un remix con tono rancio de todo lo que cae dentro de la Marca España, en un país que, si no es el paraíso, está a punto de serlo, de hacer caso a su exposición. Una exposición que, por cierto, comenzó citando a la Junta (sic) de Galicia, algo que simplemente demuestra su ignorancia a pesar de ser miembro del consejo de administración de Inditex, que es la mayor empresa gallega.

Lo cierto, y en resumen, es que Carlos Espinosa sólo citó el Camino de Santiago una sola vez para decir (también sic) que es “uno de los activos más importantes de la Marca España”, afirmación que amplió en unos diez segundos.

Claro que el personaje va en paralelo a la página web de la Marca España, que afirma que el campeonato mundial de baloncesto se celebrará, en futuro, hasta el 14 de septiembre. Lamentable.

Lo dicho: un ignorante que debió de pensar que estaba entre iguales en, por ejemplo, Bolivia. Con perdón de los bolivianos, por supuesto.

(La foto es del periódico ABC)

 

En el I Congreso de Peregrinaciones con tromba de agua y 968 peregrinos que llegaron ayer a Santiago

Escrito por Cristobal Ramírez
18 de septiembre de 2014 a las 10:03h

Santiago de Compostela. Tromba de agua. Impresionante. Pero eso no vacía el Camino, porque ayer llovió de lo lindo y se entregaron 968 compostelas en Santiago, más los que no la cogieron (entre un 15% y un 20%) y los turistas de coche y autobús. Increíble.

La verdad es que tuvieron mala suerte los 350 asistentes al I Congreso de Peregrinaciones y Turismo, entre los que me encuentro. Por supuesto que todo tiene su encanto, pero lo cierto es que Santiago es más bonito con sol que con lluvia. Y el sábado, que se van a Fisterra, caerá agua también.

 

El castillo abandonado de Doniños

Escrito por Cristobal Ramírez
16 de septiembre de 2014 a las 16:52h

Doniños. ¡Mira si habré ido veces y veces a Doniños, lugar donde mis padres tuvieron una casa! Y nunca me había llegado hasta el castillo, esa fortaleza de 1795 que antes quedaba dentro del recinto del campo de tiro de la Marina. Así que aproveché para darme un paseo y llegarme hasta él. Imposible entrar. Por atrás está comido por la arena y por todas partes, por vegetación. ¿Recuperable? Desde luego. Y no está amenazado por ninguna construcción, pista, autopista ni vía del AVE. Por cierto que sería una buena manera de recordar la derrota de los ingleses en los altos de Brión en 800, que desembarcaron precisamente en Doniños y destrozaron el castillo en la medida en que pudieron, que personalmente no creo que fuera demasiada puesto que ese no era su objetivo para nada.

Duio, la antigua Dugium, Camino de Santiago entre Fisterra y Muxía: así, no

Escrito por Cristobal Ramírez
10 de septiembre de 2014 a las 2:45h

Duio. Por aquí pasa el Camino de Santiago -maravilloso, por otro lado- que une Fisterra con Muxía. Esto es la iglesia de Duio, la antigua y mítica Dugium sepultada en las arenas. Admírense los cables y contenedores de reciclaje y basura. Pura estética rural gallega.

 

Fernando Cabeza se atreve a explorar la toponimia celta de Galicia

Escrito por Cristobal Ramírez
8 de septiembre de 2014 a las 19:22h

Red Natura del río Tambre. Me envía su último libro Fernando Cabeza Quiles, en su día un excelente colaborador del periódico que publicaba semanalmente en mis páginas del suplemento Galicia una documentada serie sobre la toponimia gallega. Yo creo -aunque avanzo que no soy especialista- que el conjunto de publicaciones lo sitúan como la persona que más trabajos tiene sobre el tema, y desde luego a mí me siguen resultando muy útiles.

En este caso Fernando Cabeza se mete en un peligroso jardín: A toponimia celta de Galicia, que así se titula el grueso volumen de más de 500 páginas de la editorial Toxosoutos. Y digo peligroso porque desde hace un lustro se está intentando reactivar el nunca cerrado debate de si hubo celtas en Galicia, gloriosa invención de los románticos que, quizás, pueda tener alguna base real. De manera que ya en Facebook han sonado las primeras trompetas de a la carga y le han zurrado de lo lindo. A prioiri y desde mi sabia ignorancia, no atisbo celtas en el próximo horizonte, pero desde luego no me atrevo a rebatir ni una sola de las palabras de Fernando Cabeza. Porque su aporte a ese debate no arranca del estómago ni del corazón, sino del conocimiento y de la cabeza. Ojalá hubiera muchas aportaciones de ese nivel. Y además, personas que, años después, le recuerden a uno con afecto.

 

Un castro en Aranga

Escrito por Cristobal Ramírez
8 de septiembre de 2014 a las 17:35h

Aranga. Es éste, el de Aranga, un municipio algo o bastante olvidado en la provincia de A Coruña. Tierra de lobos, de montes, de ríos, de bosques. Naturaleza pura escasamente adulterada, sin agresiones graves. Tiene sus problemas: la emblemática casa Platas ha cerrado, y la taberna del Legionario echa el candado a finales de año, de manera que nos quedamos sin lugar para comer. Hay alguna ruta, pero sería posible diseñar muchas más. Mámoas neolíticas arriba y varias iglesias muy llamativas. Y al llegarme a la de Muniferral me paré ante un panel que animaba a darse una vuelta por valle y montaña. Así que como tenía tiempo, allá me fui a buscar el castro que señalaba. El desvío está en la parte alta, pero si se llega a las casas ya se ha pasado. Hay un gran cartel en ese desvío, pero en ese sentido de la marcha queda tapado, de manera que se necesitaba otro más en el otro lado. En fin, marcha atrás, reductora en el Land Rover, a los 300 metros nuevo desvío ascendente a la diestra y en lo más alto, una fortaleza auténtica, horadada su muralla por tractores que se dedicaron a cortar los árboles que crecían en el interior del reducto, una barbaridad a la que ya estamos acostumbrados en Galicia.

El castro es impresionante por dos razones: la primera, por la gran panorámica que se divisa desde él. La segunda, por sus murallones, que, sin haber sido excavados, ¡están por completo a la vista!.

Una maravilla. Eso sí, llévese bocadillos y agua. En el corazón de Aranga ya no hay dónde comer.

Doniños, una playa coruñesa que parece que atrae a los irresponsables

Escrito por Cristobal Ramírez
4 de septiembre de 2014 a las 12:58h

Playa de Doniños (Ferrol). Después de 30 años he vuelto a pisar la playa de Doniños, donde la gente en estos últimos días está tan loca que incluso con bandera roja se mete en el agua y luego algunos héroes tienen que arriesgar su vida para salvar la ajena. Pasó siempre, y lo sé con seguridad porque mi padre tuvo allí una casa durante muchos años. A algunos se los llevó el océano, y otros tuvieron más suerte, como el adolescente que pilló in extremis mi madre, a la cual por cierto le había llamado “vieja” y era más joven de lo que soy yo ahora.

En fin, que he vuelto a Doniños y por primera vez en mi vida he recorrido la playa de extremo a extremo. Entré por Punta Penencia, donde el chiringuito homónimo ha ampliado mucho sus instalaciones. Lógicamente, el dueño no me reconoció, ni yo tampoco sus excesivas gesticulaciones. El sitio es atípico en el sentido de que yo siempre he asociado chiringuito a cutrez, y este rompe mi norma. Lo ha dispuesto de manera agradable el exmilitar murciano que hoy como ayer sigue al frente. Como llevábamos bocadillos, no he comido ahí, de manera que no tengo criterio, pero las ensaladas tenían buena pinta.

Fue, en cualquier caso, una visita rara. Quizás por los recuerdos del pasado, cuando iba allí con mis padres. Quizás porque no me gusta ver Doniños con el personal metiéndose en el mar cuando recuerdo que los dos únicos hijos de un vecino se dejaron allí la vida. Y en ello pensaba mientras salía del chiringuito y miraba, en lo alto, la casa donde habían pasado los veranos y en la que es posible, sólo posible, que sigan añorándolos sus padres.

 

Inesperada y muy grata vuelta a la playa de As Furnas

Escrito por Cristobal Ramírez
3 de septiembre de 2014 a las 17:01h

 

Playa de As Furnas. Tanto Coro como yo empezamos a echar cuentas, y por lo menos hace cuatro años que no venimos a la playa de As Furnas, en el municipio de Porto do son, lugar ahora conocido porque ahí se estampó contra el fondo del mar -que estaba mucho más cerca de lo que pensaba- Ramón Sampedro, quedándose tetrapléjico. Su peripecia vital dio lugar a la película Mar adentro, que, desde luego, no he visto ni espero ver. Pero sí, lo cierto es que hacía mucho tiempo que no pisábamos esta arena. El campo de fútbol sigue igual, un monumento al feísmo, y encima sin una brizna de hierba. O se reforma o dinamita, por favor. El arenal, una maravilla. Y al restaurante, como siempre. Aunque al salir de casa no pensábamos comer en él, al final recalamos en la mesa de siempre, dispuestos a esperar porque, aunque la atmósfera siempre es muy agradable y el personal atento, la rapidez nunca fue una de sus virtudes. Claro que, cierto es, nadie va allí con prisa, pero esta vez se pasaron un pelín. Lo excepcional continúa siendo la bandeja de rapantes, impresionantes, fresquísimos, hechos en su punto, sin duda los mejores que tomo en mi vida los tomo ahí. El precio, bajo, por mucho que lo engorden los helados de la tropa menor de edad…

Visita anual a la playa de Cabío

Escrito por Cristobal Ramírez
2 de septiembre de 2014 a las 7:48h

Cabío (A Pobra do Caramiñal). Visita anual a la playa de Cabío. Mi primera sorpresa es que está llena de gente, algo que no esperaba. Pero es lógico. A la belleza natural se une la panorámica más bonita de la ría de Arousa, con la isla de Rúa mandando. Y los servicios. Porque al alcalde seguro que se le pueden criticar muchas cosas, pero no el que haya descuidado este pedazo de su costa caracterizado por la línea de arenales, más limpios este año que el pasado, y por los dos paseos, uno de piedra y el otro de madera.

Recorro todo. Sólo me sigue horrorizando la estética del cámping Ría de Arosa (el Ría de Arosa II, en el monte, es lo contrario) porque me recuerda a campamentos de refugiados, apiñados todos para aprovechar hasta el último metro -ya sé, ya sé, la temporadas es corta y no se puede desperdiciar nada- y sin embargo me sigue encantando la atmósfera del hotel Cabío, de avejentada web, con su terraza convertida en magnífico mirador.

 

Corderito, helado y… Envidia cochina

Escrito por Cristobal Ramírez
31 de agosto de 2014 a las 19:48h

Pidre (Palas de Rei). Tras 270 kilómetros por la Ribeira Sacra recalo, lleno de sudor y algo cansado, en A Parada das Bestas, donde tengo suerte: hay una primera comunión, así que me instalo debajo de un carballo, mesa y sillas, mantel y albariño. María, que no pierde la sonrisa a pesar de que no para, me pone un corderito excelente como sólo ella sabe prepararlo, mientras los tres perros se extienden pacientemente en la hierba, a la sombra también, sabiendo que al fin algo les caerá, porque en la casa grande, el que no come, lambe.

Pero yo he venido a por un helado. Necesito un helado. Así que Envidia cochina (sí, ese es el nombre del albariño) y cordero dejan paso a una de esas creaciones gloriosas en las cuales tiene algo que ver también Milhulloa, la premiada cooperativa ecológica que dista media docena de kilómetros.

María sabe mis gustos. Y es que nos conocemos desde 1997, cuando ella y Suso acababan de abrir y A Parada das Bestas era un desierto. Desde entonces hasta hoy, con la mediática estancia de Gwyneth Paltrow por medio, un camino de mucho esfuerzo pero también de éxito. Un ejemplo del turismo de calidad que necesita Galicia.

Por cierto, las webs de A Parada das Bestas y Milhulloa necesitan un lifting.

Avalancha en O Grove y ni un solo aparcamiento de pago

Escrito por Cristobal Ramírez
30 de agosto de 2014 a las 6:47h

O Grove. Pues no es este el turismo que necesita Galicia, un turismo de aluvión para el que en absoluto están preparadas localidades como O Grove. En primera he tardado en entrar y salir 43 minutos a las 11.40 de la mañana. Los cientos de coches que accedíamos a la localidad desde los dos puntos de entrada buscábamos lo mismo: sitio para aparcar. Imposible. El caos es absoluto porque, aunque hay lugares señalizados para dejar el vehículo, están cogidos todo el día por los veraneantes. Dos policías locales hacía lo que podían.Ni un solo aparcamiento de pago, elemento fundamental tanto para desanimar a los que quieren meter el coche a la puerta del bar como para organizar los flujos. De manera que el barifundio es enorme y los nervios están a flor de piel. Si esto es relax veraniego, que baje Dios y lo vea, que yo, cuando rechacé aparcar a dos kilómetros del puerto y sin ningún servicio que me acerque a él, no lo veré nunca más ni en julio ni en agosto. Pan para hoy…

Al parecer una carretera quiere destruir la reserva natural de Godmanchester

Escrito por Cristobal Ramírez
28 de agosto de 2014 a las 4:02h

Godmanchester. Mi contacto con el Wildlife Trust, Amy Robinson, me había informado de que la maravillosa reserva natural de Godmanchester, cerca de Huntingdon, estaba amenazada. Yo, como periodista, aplico siempre el axioma inglés que afirma que “si tu madre te dice que es tu madre, compruébalo”. O sea, dos fuentes para poder publicar una noticia. Y yo tengo una, de manera que, aunque en principio Amy Robinson parece una persona muy sensata, yo no he podido ver ningún papel que diga que por ahí, por el medio de la reserva, va a construirse una nueva carretera.

Si damos por bueno lo que esa mujer asegura, es simplemente una barbaridad. Parece ser que se van a construir nuevas viviendas al norte, y que hay que darles acceso. Lo que ella dice es que ya existe ese acceso vía la A14, una autovía llena de tráfico a la que sin embargo iría a dar el nuevo tráfico sí o sí. O sea, un galimatías, una programación hecha con los pies que afectará a aves que viene desde Islandia y a, por ejemplo, 50.000 estorninos que se cuentan allí en invierno. De eso en Galicia sabemos mucho, donde se está empezando a construir la autovía a Lugo arrasando con medio Camino de Santiago (nuestro principal recurso turístico), pero yo no lo esperaba de los civilizados (excepto en la Costa Brava y Baleares) ingleses.

En resumen, si se confirma que por la reserva natural se va a diseñar la carretera, que cuente con mi oposición como ciudadano. Aunque sea una oposición meramente moral, pero me uno así a los 1.390 vecinos de Godmanchester (en total son 5.500, incluyendo los niños, de manera que 1.390 es la práctica totalidad de los hogares) que firmaron contra el proyectado atentado ecológico.

Hinchinbrooke, el pequeño gran tesoro escondido de Huntingdon

Escrito por Cristobal Ramírez
26 de agosto de 2014 a las 7:14h

Hinchinbrooke Country Park (Huntingdon). Sabía -más o menos- que estaba ahí, detrás del palacio de Hinchinbrooke y del colegio público que tiene dos gimnasios y piscina climatizada, pero en todos estos años no había tenido -lo confieso- el más mínimo interés en conocer la reserva natural que lleva el nombre del palacio. En realidad, pensaba en un bosque o en una lagunita. Una cosa minúscila, porque Huntingdon -ciudad a la que pertenece y que define geográficamente por el suroeste- tiene 12.000 habitantes contando los largos y poblados extrarradios, así que no iban a tener sólo ahí para tan poca gente un paraíso natural.

Pues lo tienen. En una hora sólo recorrí, casi sin detenerme, un pequeño trozo, cruzándome constantemente con gente por lo general mayor que pasea a sus perros y recoge los excrementos aunque los animales tengan a bien soltarlos en el medio de la casi inaccesible maleza, donde incluso es sano abono natural.

He logrado ver tres de las siete lagunas, pero sin tiempo para recorrer sus perímetros. Estuve en un observatorio pero no en el centro de deportes acuáticos. Recorrí los más de 200 metros que mide de largo el parque infantil pero n o tuve ni tiempo para fotografiar al descarado conejo que se cruzó en mi camino. encima, organizan constantemente actividades tanto para niños como para adultos, y muy variadas. Uno puede hacerse amigos del Hinchinbrooke Country Park pagando una mínima cuota al año (10 euros), lo cual da derecho, entre otras cosas, a ser voluntario en las tareas de cuidado del parque en sí y a participar en acciones de recolección de fondos para el mantenimiento de esos 180 acres. O sea, nada menos que 72 hectáreas.

Eso sí, excepto que uno se meta en el agradable café lleno de niños, como estoy yo ahora mismo, el runrún de la autovía es constante. Tampoco se puede pedir todo, ni siquiera aquí en Inglaterra.

 

Suspenso para Newmarket, sobresaliente para el pub The Kirtling Red Lion

Escrito por Cristobal Ramírez
24 de agosto de 2014 a las 5:11h

Kirtling. ¡Qué desilusión Newmarket! Burro grande ande o no ande y cientos de caballos. Todo está preparado para los equinos y los jinetes. Enormes picaderos, lugares para carreras, hoteles de mucho lujo y un museo…  de las carreras de caballos.

Recorro la calle principal, High Street, que casi es la única, y luego un centro comercial todo atropellado. Así que vuelvo al coche y busco Kirtling, donde he quedado para comer. Carretera estrecha, muy arbolada, preciosa. Uniformidad elegante en la rotulación de las granjas, casas fuertes y establecimientos para la equitación. Desvío por una pista de esas que garantizan que uno se mete en el fin del mundo y al fin paro ante The Red Lion, un pub precioso y auténtico, lugar de la cita… cerrado porque faltan 20 minutos para las 12. De modo que paseo y la dueña se da cuenta de mi soledad. Abre la puerta y me invita a entrar, mientras me prepara un té.

¡Qué cambio! También ella acaba confesando que Newmarket no es la ilusión de su vida, y yo la entiendo porque The Red Lion es el paraíso. No por lujo, que no lo hay, sino por la autenticidad y la amabilidad de la propia dueña, del hombre que aparece por allí a trabajar y de la rubia que quizás sea su hija -o no- y que tiene cara de no haber dormido lo suficiente, aunque se muestra muy dispuesta.

Y además, mis scampi estaban estupendos, y mi postre, un tofe con helado, impresionante. Un sitio para recomendar y para volver.

 

Están en todo su derecho, pero de verdad que no me gusta el cambio

Escrito por Cristobal Ramírez
22 de agosto de 2014 a las 20:09h

Grafham. Algo estaba fuera de sitio. Di una vuelta, y otra, y otra. Tenía que hallarse al final a la izquierda, cerca de la esquina. O al menos allá me fui automáticamente, y mi automatismo rara vez me engaña, son muchos años educándolo. Pero algo no me cuadraba. La tumba, simplemente, no está. Hasta empecé a ponerme nervioso y acabé incluso desorientado, lo cual es raro, bien raro. Así que empecé a vagar por todo el cementerio de Grafham, mientras la iglesia permanece cerrada por obras. Llegué a la esquina del fondo, pero a la de la derecha, y allí había una tumba. Pero no ponía lo que tenía que poner, no, aunque me fijé y en realidad eran dos tumbas en tierra. Si fuera la primera vez que viese algo similar, seguro que me habría impactado, pero yo buscaba la otra. ¡Y no estaba!

Tuve que volver al castillo, mirar en el ordenador y comprobar que sí, que yo tenía razón, y que además las tumbas -me aseguré para tranquilizarme- no desaparecen así por las buenas. Me fijé en las que estaban al lado y regresé a Grafham. Busqué las cercanas y al fin di con la mía: Andrew y Muriel. Pero alguien hizo cambios profundos: tenían ahora una inscripción que aguantará cientos de años, y no madera. Informaban de que Andrew había vivido 61 años y Muriel 96. Pero sus deudos habían anulado, sin duda con toda la buena intención del mundo, aquello por lo que Andrew y Muriel se habían ganado mi cariño sin haberlos conocido jamás: en ningún lado de la piedra aparece la palabra que en la madera daba sentido a la vida de ambos: “Reunited”. Que Deus os teña onde os ten.