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Estoy en Compostela

Escrito por Cristobal Ramírez
16 de noviembre de 2018 a las 16:59h

Compostela. Y además estoy completamente seguro de que al leer el título ha pensado usted que estaba en Santiago, la capital de Galicia. Pues no, porque en esta tierra hay cuatro Compostela: la santiaguesa, una segunda de pequeñas dimensiones en A Merca (Ourense), una aldea muy grande que se encuentra en el municipio ourensano de Lobios y donde me hallo yo, que es, al contrario, una minúscula aldea situada en el Camino del Norte y ya en territorio del Ayuntamiento de Melide, y, por lo tanto, en A Coruña. La foto no miente…

 

Auditorio de Valga: burro grande, ande o no ande

Escrito por Cristobal Ramírez
3 de noviembre de 2018 a las 18:43h

Valga. Valga es un municipio de la provincia de Pontevedra que roza los 6.000 habitantes. Por ahí pasa el Camino Portugués a Santiago. Y Valga tiene un auditorio que para sí lo quisieran la mayoría de las ciudades de 100.000 habitantes de cualquier país sensato de Europa. Porque aquí todo se hizo a lo grande, con casi toda probabilidad pagando la Unión Europea. O sea, alemanes, daneses, holandeses y esa gente que paga tantos impuestos y no sabe vivir. El problema, claro, es que no hay ni idea, ni dinero, ni público para llenarlo de actuaciones.

Pero grande… grande sí que es, y mucho. Burro grande, ande o no ande. O sea, vacua presunción.

 

San Bartolomé de Eiras, una interesante iglesia del municipio de O Rosal y a tiro de fusil del río Miño

Escrito por Cristobal Ramírez
1 de noviembre de 2018 a las 8:10h

Eiras (O Rosal). No vale la disculpa de que cambia el tiempo -que sí cambia, por suerte- para quedarse en casa. Porque la zona del Miño limítrofe con Portugal sigue estando maravillosa. Y así, vagando, llego a la playa fluvial de Eiras, que se merece un repaso antes de que comience la próxima temporada estival, y a la iglesia de San Bartolomé, que ya se merece una visita más detenida, aunque mucho más no hay que hacer allí excepto comer en la vecina Abadía Eiras, una casa de turismo rural con restaurante abierto al público. Si se evita ese mal enorme que sufre Galicia -también aquí- que es el cableado, la foto ante el templo merece la pena.

 

Dos ejemplos coruñeses que reivindican una estética agradable en el mundo rural

Escrito por Cristobal Ramírez
27 de octubre de 2018 a las 11:37h

Carral. En una de las inspecciones habituales que hago por el Camino Inglés a Santiago me paré ante las dos construcciones que plasman las fotografías. Ni una ni otra -están muy cerca entre ambas- son excepcionales ni pasarán a la historia de la arquitectura, Pero nos demuestran que el feísmo es una lacra fácil de combatir. Con muy poco dinero y mucho sentido común con un toque de buen gusto podemos llenar el país de líneas que resultan agradables a los ojos. Simplemente eso.

Tui no avanza

Escrito por Cristobal Ramírez
25 de octubre de 2018 a las 6:53h

Tui. Sé perfectamente que es una de mis manías. Sé también que la gran mayoría de la gente no le da ni la mínima importancia, y alguna vez me han soltado un “Entonces qué quiere usted, ¿que vivamos sin electricidad?”. Claro que no. En la isla danesa de Samso (más de 4.000 habitantes) sólo hay una línea de cables, de norte a sur, y el resto va subterráneo. En las villas noruegas se ven muy pocos cables, y el resto va subterráneo. En las ciudades del norte de Inglaterra los postes urbanos tienen una alineación impecable y se integran en el paisaje, y el resto va subterráneo. Y todo el etcétera que uno quiera poner.

Entonces, ¿por qué no en Tui? Cierto es que la cosa tiene su complejidad: el casco histórico es un tesoro arqueológico que no se puede levantar a la brava, y ello exige tiempo y dinero. Pero los beneficios son incomparablemente mucho mayores. Que se lo pregunten a los portugueses de Caminha o Vila Nova da Cerveira, nuevas mecas del turismo gallego.

Claro que lo primero que necesita Tui es tener un alcalde en condiciones. En un consistorio pequeño revolotear ocho partidos es como ver un gallinero. Un alcalde capaz, del partido que sea, pero con fuerza y respaldo popular. O si no la ciudad seguirá su decadencia. ¿Cuántos de ustedes van a Tui? ¿Cuántos de ustedes van a la vecina A Fortaleça, en Valença do Minho?

 

Nogueira de Ramuín (Ourense): Si esto no es feísmo, que baje Dios y lo vea

Escrito por Cristobal Ramírez
20 de octubre de 2018 a las 13:32h

Alberguería (Nogueira de Ramuín). He dejado atrás esa enorme desilusión que es Luíntra, la capital de Nogueira de Ramuín, en Ournse, y sin salir de ese municipio me encamino hacia los impresionantes Canóns do Río Sil. No he tenido más remedio que parar: ¡menudo ejemplo de feísmo! En medio de la nada -o mejor dicho, en medio de la naturaleza sólo mutilada por una necesaria carretera asfaltada- se alza una vivienda. La imagen, aquí sí, vale más que mil palabras y el millón de lágrimas que hay que derrochar en recuerdo de aquella Galicia maravillosa que algunos quieren mutilar. Es bien cierto: a algunos alcaldes los carga el diablo.

Manorbier, un castillo en Gales

Escrito por Cristobal Ramírez
17 de octubre de 2018 a las 17:20h

Red Natura del río Tambre. Este es mi castillo preferido en Gales, Manorbier. Obsérvese el supuesto urbanismo de la costa. ¿El turismo? Muy abundante y del caro.

 

Veinte años después, en el Burato do Inferno de Ons escuchando gemir a los condenados para siempre

Escrito por Cristobal Ramírez
11 de octubre de 2018 a las 17:21h

Isla de Ons. Todos los años hago una visita a la isla de Ons, encuadrada en el Parque Nacional das Illas Atlánticas. Voy a ella desde que en 1977 me embarqué en Bueu en el barquito del señor Pancho. Hoy, claro está, las cosas han cambiado y salvé en 20 minutos escasos la distancia entre Portonovo y Ons en una planeadora de las grandes, con capacidad para 48 personas. La isla no es la que era, por supuesto, y queda casi desierta en invierno. Ahora, en verano, la avalancha es molesta. Hay días en que se llegaron a los 4.700 visitantes. Una locura. Pan para hoy y hambre para mañana. Pero en fin, yo fui a lo mío, a trabajar, y no tuve ninguna sensación de agobio.

Y aunque parezca mentira, había lugares que no visitaba desde hacía tiempo. Por ejemplo, la capilla y el cementerio. O 20 años justos sin ir al Buraco do Inferno, ese gran agujero que comunica directamente con los dominios de Satanás y desde el que llegan los lamentos de los condenados, que, mire usted por donde, se parecen  mucho al agua del mar que entra con más o menos violentamente muchos metros más abajo.

Ahora cualquier indocumentado puede llegarse al castro de la isla de Ons

Escrito por Cristobal Ramírez
8 de octubre de 2018 a las 6:07h

Isla de Ons. En mi reencuentro con la isla de Ons no podía faltar la visita al castro de la parte sur. El hecho de que hayan abierto un camino -con lo que no estoy de acuerdo, conste- para llegarse hasta él permite cruzar dos líneas de murallas, dejar atrás un foso, plantarse en el segundo (en la foto) y estar al lado del enorme murallón. Y no estoy de acuerdo porque que cualquier indocumentado pueda llegarse hasta ahí y no entender lo que ve es mucho riesgo en este país. El castro se podía ver hasta ahora -y admirar- desde un centenar de metros de distancia, y la panorámica era preciosa y perfecta.

La pregunta sigue siendo por qué de levantó ese murallón hacia los acantilados, cuando cualquier ataque resultaba imposible desde ahí y sí desde el otro lado. Todo apunta a que la respuesta es que se irguió para parar los vientos atlánticos, que de amables no tienen nada fuera del verano. ¿Hay otra?

Una gran ruta por Touro que una mina ha contaminado

Escrito por Cristobal Ramírez
2 de octubre de 2018 a las 11:35h

Touro. He hecho una parte de una ruta de senderismo que discurre por el municipio coruñés de Touro. Una ruta impresionante, bien diseñada pegada a un río, preciosa, sin un ruido, sin un ladrillo, sin cemento, con molinos y una pequeña cascada de 10 metros con su respectiva fosa. Una maravilla. Pero el río parecía muerto, no he visto  ni un solo pez. Luego me fijé que en partes aparece rojizo. Y tiré de móvil: la cercana mina, esa que quieren ampliar con la falacia de que es segura para el medio ambiente, es la responsable de que ese río esté muerto. Que se prepare la ría de Arousa.

 

El secreto del centro de actividades de Consett, en el noreste de Inglaterra

Escrito por Cristobal Ramírez
24 de septiembre de 2018 a las 17:28h

Consett. Impresionante. Ya desde fuera el Leisure Centre de Consett es un edificio imponente, con un aparcamiento muy british en el que la zona ajardinada tapa o al menos camufla el asfalto. No es que el edificio asombre en sus líneas. Parece uno más, después de todo.

Pero la entrada deja boquiabierto. Una sencilla cafetería a la izquierda, un amplio mostrador de recepción al frente y dos increíbles piscinas cubiertas y climatizadas a la derecha, tras una enorme pared de cristal que separa a las docenas de infantes que chapotean en el agua de los padres y abuelos que los observan cómodamente sentados.

Más salas de deporte en otros dos niveles. Y un detalle nada despreciable: ir dos veces a la semana, una hora y media cada una, cuesta cuatro libras al mes. O sea, algo menos de cinco euros.

 

Los casi tres siglos de la inglesa Broomshaw Hill Farm

Escrito por Cristobal Ramírez
20 de septiembre de 2018 a las 17:11h

El sistema de bed and breakfast sigue siendo uno de los componentes del British way of life, de esa manera de concebir no el mundo sino las relaciones sociales. El imperio cayó aunque no falta quien piense que aún pueda volver, los pubs tradicionales cierran poco a poco, de vez en cuando surge el debate de si la monarquía ya está periclitada, pero los bed and breakfast sigue su expansión.

Nadie sabe el secreto de tal éxito, y aquellos que desde España afirman que después de todo no son más que pensiones a la vieja usanza simplemente no tienen ni idea de qué hablan.

En los bed and breakfast el silencio no suele existir. Desde el momento en que traspasa la puerta, el visitante sabe que está en manos de la patrona y acepta voluntariamente ser sometido a implacable y cordial interrogatorio sobre aspectos tan fundamentales como el tiempo, la estancia de los dueños en Mallorca diez años atrás o temas tan apasionantes como esos. pero solo y en silencio solo estará si se encierra en su habitación.

Yo he tenido una gran suerte hoy. He recalado en Broomshaw Hill Farm, las posesiones de Martín y Ann (nombres de dos de mis hijos, por cierto), que han reconstruido su árbol genealógico desde 1754 y lo han enmarcado. No solo el lugar donde se alza es excepcional, sino que una y otro son dos personas encantadoras, discretas y amistosas, muy amistosas. Hay que sumarle a ello que personifican la discreción en persona y no, no ha habido interrogatorio. No tienen ni idea de quién soy y qué hago. Ha habido disposición y entrega total para que me sienta lo más cómodo posible.

Pero a pesar de todo ello, la incógnita sigue: hay bed and breakfast que son un negocio, sin más. Otros están ahí para mantener una tradición de hospitalidad y para tener a alguien con quien hablar. Sin duda hay que ser británico para entenderlo.

PD/ Por cierto, BHF está muy cerca de la Muralla de Adriano, no lejos de Escocia.

 

De cafés en Durham

Escrito por Cristobal Ramírez
19 de septiembre de 2018 a las 15:55h

Durham. Durham es la ciudad de los pequeños, recónditos y acogedores cafés. Claro está que los hay con personalidad rutinaria como el Starbucks, pero incluso esos están llenos de gente. De dos tipos de gente, para ser más exactos: de jubilados y de estudiantes. Lógico también: el resto del personal está trabajando.

Al igual que los nórdicos, los británicos –al fin y a la postre, descendientes suyos- prefieren los cafés originales cuya decoración y mobiliario huye de lo vulgar pero no por el precio, sino porque de tan habituales y normales que son generan por sí mismos una atmósfera de estar en casa.

Tomemos el Durham (foto superior) como ejemplo. Hay que subir unas nada cómodas escaleras hasta un segundo piso. Y ahí, tras la puerta, la explosión de vida. Sin gritos, sin prisas, la gente tomándose su té por lo general acompañada de su scone. No hay una mesa igual a otras, quizás todas ellas compradas en una tienda de segunda mano. Sencillas flores naturales en todas. Un banco aquí. Cada lámpara con diseño distinto (¿También de segunda mano?). Un radiador en el medio que no debe funcionar bajo una mesita alta y redonda con un pequeño depósito de agua que se sirve cada uno.

Sólo desentonan las tres musulmanas que entran, una de ellas tapada de arriba abajo y a la que sólo se le ven los ojos. ¿Se darán cuenta de que si todos adoptáramos su cultura no existirían cafés como el Durham o como el Riverview (foto inferior), que es otra maravilla? ¿Comprenderán que o se integran o no pueden esperar más que rechazo? Pregúntenle a los suecos si no me creen.

Sobroso, una visita obligada cuando se habla de castillos gallegos

Escrito por Cristobal Ramírez
3 de septiembre de 2018 a las 15:36h

Castillo de Sobroso. Pocos castillos hay en Galicia que se puedan vender turísticamente hablando. Decía el padre Sarmiento que había muchos, pero la mayoría o agonizan en ruinas o ahí están, a la buena de Dios, y si quiere vaya usted por su cuenta y véalos. El de Sobroso, a las afueras de Ponteareas, es una excepción. Y es que la Diputación Provincial desarrolló hasta hace tres años una política agresiva de protección de los bienes patrimoniales que ahora da sus frutos. Luego cambió de manos políticas y todo cambió. Y por supuesto me da igual que piensen que defiendo a esta opción sobre aquella o la viceversa de lo contrario, pero las cosas son como son.

Así, Sobroso es un lugar que todavía puede ser explotado más. Su gran parque botánico requiere una atención que no se le presta. Sus salas expositivas se merecen mucho tiempo, y ya no digamos su tienda de artesanía. La idea del anterior presidente de la Diputación -yo se la escuché en una reunión de trabajo- era diseñar una auténtica ruta de castillos en la provincia, comenzando por este, el de Soutomaior y el de Salvaterra. No tuvo tiempo.

Estoy harto de la humillación a las mujeres musulmanas (y a mí)

Escrito por Cristobal Ramírez
26 de agosto de 2018 a las 15:39h

Aeropuerto de Heathrow. Cada viaje acabo más hasta las narices. No del cansancio, sino de ver más y más velos. En Heatrhow, Terminal 3, es hoy una invasión. Pero no solo de hiyabs y no solo de túnicas -o como se llamen- negras hasta los pies, sino de burkas. Con los maromos tan tranquilos vistiendo a la occidental y llevando su ganado personal como les da la gana, y la embotada aquiescencia de esas mujeres que no solo quieren ser consideradas como un animal doméstico sino que están dispuestas a educar a sus hijas para que también lo sean.

Y mire, si es gente de paso, pues qué quiere que le diga, allá ellos, pero por lo menos que al cruzar por los controles de seguridad las miren como a mí. Ni más ni menos. Pero qué va, nadie les dice nada, como a los sijs -o lo que diablos sean- que llevan su turbante o como se llame tapando pelos y clavas, y tampoco hay lo que hay que tener para pedirles que o se lo quitan o no pasan.

No. Los ciudadanos de segunda, en Europa, somos los europeos como yo, que cometemos el pecado de un con buf al cuello y a cara descubierta, ya que si con ese buf nos la tapamos, no pasamos. Mientras, las mujeres islámicas y los hombres islámicos deben estar partiéndose de risa. Son -y a este paso aún lo serán más- los amos, los puñeteros amos.

(La foto está tomada ahora en Heathrow)

En Inglaterra no protesta el primer indocumentado que aparece por la calle

Escrito por Cristobal Ramírez
24 de agosto de 2018 a las 10:42h

Buckden. Visto desde la distancia, que quizás no sea sólo demográfica (ando por el centro de Inglaterra), es difícil entender por qué en España la gente se dedica a protestar. No solo, sino principalmente.

Intentaba yo explicar en Facebook por qué me asombraba, desagradablemente, ante la protesta de ¡dos becarios! de la Televisión de Galicia (TVG). No entraba en el fondo del asunto, sino en el hecho de que el primer indocumentado que llega ya protesta y no le va a pasar nada. Marca de la casa, oiga: llego, protesto, me vanaglorio de ello si así lo deseo y voy de campeón.

No hay vergüenza social en España. Sí la hay en Inglaterra. Porque es mayoritariamente anglicana y por lo tanto uno no hace lo que le da la gana sino que responde ante la sociedad de lo que hace y de la imagen que genera de él, su familia y su empresa/club/ciudad. Es difícil ver aquí una de las habituales discusiones carpetovetónicas de barra de taberna. Porque aquí impera el respeto. La gente no echa la lengua a pacer. Tampoco en la calle las madres gritan a los niños ni los niños se rebelan a gritos. El silencio es (casi) total, las conversaciones se desarrollan en voz baja.

Y por eso los sectores antibrexit están horrorizados. Porque piensan. No polemizan. Quizás con más debate y menos noticias falsas el resultado del famoso referéndum hubiera sido otro, pero ni eso ni lo contrario los han impulsado a la protesta individual, al esto lo arreglo yo si me dejan.

Y en esas estamos. Porque excuso decir que excepto dos o tres de mis contertulios en Facebook, que discrepamos con respeto, me han llamado de todo. España en estado puro.

En Inglaterra también hay gente poco educada: por ejemplo, el dueño de Chequers Shoes, en Huntingdon

Escrito por Cristobal Ramírez
20 de agosto de 2018 a las 7:35h

Huntingdon (GB). Hay varias cosas en las que Galicia supera, sin despeinarse, a Inglaterra. Por ejemplo, el acceso y la calidad de la sanidad. Por ejemplo, la mayor cantidad de autovías (por desgracia). Por ejemplo, la preparación y amabilidad de quienes atienden tras el mostrador de un pequeño comercio.

Cierto es que en esto último hay que tener en cuenta que bastantes de las dependientas-pocos varones se ven- son estudiantes que se sacan su dinero en el verano, aunque principalmente buscan trabajo en la hostelería y aledaños. Pero luego está la mayoría, la gran tropa de féminas, cuyo expediente escolar dista años luz de la brillantez. Por eso están ahí.

A lo anterior hay que sumar la consecuencia casi lógica: los propietarios no son los más avispados del mundo, razón por la cual el pequeño comercio local cada vez tiene menos espacio. ¡Albricias!

Pensaba yo en todo eso cuanto tuve la al parecer funesta idea de tirar de móvil hacer dos fotografías (mi ética gana a mi estómago y no las reproduzco aquí) en el Chequers Shoes de Huntingdon, cerca de Cambridge: unos meros tenis. El sueño, sesentañero decadente, alto y prepotente, me prohibió seguir haciendo ni una más.

Me dirigí hacia él y le pregunté simple y educadamente por qué, dispuesto a explicarle que solo quería mandar la foto de aquellos tenis a mi hijo –a 3.000 kms- y, si le gustaba, comprarlos.

Y aquel ser humano, que parecía un rígido militar decimonónico, se convirtió en lo que en el fondo es, en un energúmeno. Elevando notoriamente la voz afirmó que aquel comercio era suyo –lo cual quizás sea cierto- y que lo prohibía porque le daba la gana y que allí se acababa la discusión.

No había discusión alguna, pero tuvo razón: lo que fuera, se acabó. Enfilé la puerta, di las buenas tardes y punto final. No iba a perder el tiempo explicándole que puedo comprar esos tenis por internet, que existe una empresa que se llama Amazon y que, en fin, tal y como se comportaba su negocio, Chequers Shores, en Huntingdon, va a la ruina inexorablemente. Algo que celebro de todo corazón.

La clave del éxito de Frosts, un centro de jardinería en Cambridgeshire

Escrito por Cristobal Ramírez
18 de agosto de 2018 a las 15:29h

Brampton (GB). El medio es el mensaje, decía McLuhan. Y cada vez está más claro que tenía razón. Se refería, claro, a los medios de comunicación de masas, pero no puede aplicarse a todo. Por ejemplo, a Frosts, el gran centro de jardinería de Brampton, punto de encuentro de una comunidad que ha hecho muy suya la petición de que se circule despacio y con precaución.

Porque en Frosts hay de todo, no sólo plantas, y colocado con gran elegancia. El café tiene dos partes: la que podríamos denominar restaurante y la que es café en sí, con sus sillones formando unos cubículos abiertos que incitan a reclinarse en ellos o a casi acostarse para charlar. Aquí no hay prisa, hay relaciones humanas. Porque ese es el mensaje: construye un medio donde todo el mundo se sienta cómodo y… tus ventas aumentarán.

(Foto de Google, sin identificar su autor)

Buckden, un enclave histórico inglés, está en peligro de dejar de ser una villa

Escrito por Cristobal Ramírez
10 de agosto de 2018 a las 14:03h

Buckden (GB). Hace 22 años que vengo a Buckden siempre que puedo, un minúsculo pueblo con historia, una farmacia, una peluquería y cuatro tiendas. Me gustan sus dimensiones, su falta de vida exterior, su gente pacífica, sus dos iglesias -la anglicana y la católica; este última en realidad son tres unidas- y su dos hoteles donde sí hay movimiento. Soy miembro, además, de una sociedad local desde hace diez u once años.

Y viniendo de una se esas tiendas me detengo ante un cuidado cartel clavado en un árbol que advierte contra el más de un millar de viviendas que se van a levantar en Buckden. ¿Qué viviendas?

Me paro a leerlo, claro. Quedo horrorizado. ¡Se va a duplicar la población! Pero ¿a qué mente enferma se le ha ocurrido eso? ¿Cómo se puede llegar a tal nivel de especulación? Se preocupan -sin duda con razón- los hacedores del aviso de que el valle del río Ouse será más pobre y que tan salvaje aumento de la edificabilidad traerá consigo dos mil coches más y grandes atascos, y el retroceso o desaparición de las -afirman- 750 especies vivas (se entiende que animales, visto los ejemplos que ponen) que tienen allí su hábitat.

Su lema, el de los defensores del estatus actual, es tan sincero que suena demoledor: Keep Buckden a village.

Me uno a ellos. Sí, por favor, que Buckden siga siendo una tranquila, a veces aburrida y siempre acogedora y maravillosa villa.

Matando el turismo en Galicia

Escrito por Cristobal Ramírez
8 de agosto de 2018 a las 10:50h

Cabo Udra. Una vergüenza. Cada vez que veo residuos de la dictadura en tierras gallegas me pongo de muy mal humor. Parece que los antidemócratas han ganado. Ahí están, riéndose de la memoria histórica, de las leyes y de quienes sufrimos persecución por defender cosas tan elementales como el derecho a hablar, a manifestarse, a escribir, a pensar diferente. Por supuesto que la gran mayoría de los fallecidos que figuran en esa insultante placa -¡los turistas quedan espantados al ver tal monumento al fascismo!- eran pobres gentes a los que llevaron al matadero. Honren los hijos a sus padres y los nietos a sus abuelos en el ámbito privado. Vayan a su sepultura a recordarlos (cosa que no pueden hacer los miles de descendientes quienes, para oprobio de Europa, todavía no han sido sacados de las cunetas donde fueron asesinados). Pero honrar al fascista que encabeza la lista es un insulto a la inteligencia y a la libertad.

¿Dónde está esto? Acabo de encontrármelo bajando de Bueu (Pontevedra) a cabo Udra.