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Estación de Betanzos: una escombrera que da vergüenza propia y ajena

Escrito por Cristobal Ramírez
24 de septiembre de 2016 a las 17:50h

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Betanzos. Aquí estoy, en la estación de Betanzos. La última vez que estuve aquí debió de ser por 1973 o así. Y no tenía este recuerdo, por suerte. Esto es la escombrera de la que fue una de las capitales de Galicia. Casi no se puede pasar sin pisar residuos y porquería. Eso de tener una estación bonita, tan típico de países del centro y norte de Europa, es aquí una entelequia. Y la culpa no la tiene ni Renfe ni el alcalde. La tenemos los que hemos educado tan mal a nuestros hijos, ajenos a cualquier disciplina, empezando por la horaria. El desastre humano que sucede aquí no tiene parangón en los países civilizados. Supongo que en Bosnia o en Albania -meros ejemplos- quizás pase algo parecido, pero no en Dinamarca o en Islandia. Porque todo este desastre va al debe de las familias de Betanzos -de donde yo provengo-, no de extraterrestres. Y encima teniendo papeleras a su disposición, cuya bolsa plástica acaba de ser cambiada.

A veces me avergüenzo de decir que soy de donde soy.

 

Rego de Pedra, una preciosa ruta en el parque natural pontevedrés Monte Aloia

Escrito por Cristobal Ramírez
22 de septiembre de 2016 a las 11:37h

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Red Natura del río Tambre. Publiqué ayer una página sobre una ruta preciosa por el parque natural del Monte Aloia, en el sur de la provincia de Pontevedra y muy cerca de Tui. Se llama Rego de Pedra porque artistas populares anónimos han creado eso, un “rego” de granito. O sea, una canalización de más de 600 metros para llevar agua a los prados de la parte inferior del monte, los de la aldea de Frinxo.

Estuve haciendo la ruta unos días atrás, con tiempo idóneo para caminar. Fue una jornada estupenda a lo que contribuyó la cálida bienvenida en el centro de recepción. Calidísima, para ser más exactos. Tanto que pensé que había dicho que iba a publicar una ruta en mi periódico, pero no, me había identificado como lo que era, un ciudadano que quería caminar, sin más.

Pero el hombre que me recibió -empresa Tragsa, ropa de trabajo- se empeñó en informarme a fondo y en pasarme material impreso. Hasta el punto que me regaló un precioso librito de rutas -otra maravilla de diseño inglés- cuya portada acompaña estas líneas.

Y el visitante sale del centro de recepción con la moral por las nubes, dispuesto a vivir en el Monte Aloia si es preciso. Lo cual demuestra que hay mucha gente en Galicia empeñada en hacer bien su trabajo. Que cunda el ejemplo.

La batería de Fontán, un bonito lugar con alrededores carentes de encanto

Escrito por Cristobal Ramírez
20 de septiembre de 2016 a las 16:56h

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Sada. Me he llegado a Sada para conocer y fotografiar la batería costera de Fontán, a la que por estos pagos llaman castillo. Es una recuperación muy meritoria de lo que fue defensa de la ría, levantada en unos años (siglo XVIII) en que se hizo un esfuerzo para reforzar la fortificación de la costa gallega. Lo malo es lo de siempre. Además de una mala señalización, hay que recorrer una calle sin encanto alguno. Para ser más exactos, todas esas rúas carecen de él. Y desde luego no hay un sitio donde parar, donde tomar un café, donde comer. O sea, seguimos como siempre: sin saber qué hacer con nuestros recursos turísticos. Así que me voy con el ánimo bajo y recomendando hacer click aquí para ver una imagen de la antigua batería-castillo de Fontán.

¿Qué hacen las gambas chinas en la cetaria de la coruñesa Caión?

Escrito por Cristobal Ramírez
13 de septiembre de 2016 a las 16:16h

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Caión (A Laracha). La gastronomía es cultura. Vale. Pero sobre todo la gastronomía es un vector turístico de primera magnitud. Ningún país, comunidad o pueblo anuncia “realmente, aquí no se come bien, mejor vaya al lugar vecino después de ver nuestros monumentos”. Harto estoy de criticar que en calles como el Franco compostelano ofrezcan gran mariscada gallega a precio de broma cuando el centollo viene de Irlanda, las cigalas de casi Escocia, las nécoras de Escocia sin el casi, los gambones de Angola y el segundo plato, chipirones, de las Malvinas. Así no vamos a ninguna parte. ¿Alguien se imagina que en Francia le dieran una tableau de fromages con quesos españoles o alemanes? ¿Y que se tomase un smorredrod en Groenlandia con gambas de Indonesia? ¿O un cordero a la menta en Gales con un animalito de Marruecos?

Viene a cuento lo anterior porque me he llegado a Caión, que tiene un enorme encanto desde arriba, cuando la carretera empieza a bajar, y un nulo encanto cuando uno está dentro. Las calles de detrás de su bonita plaza son para llorar. Y al fondo, la cetaria, que ya conocía. Gente amable. Y además de algún bicho vivo que dejará de estarlo en las próximas horas, me llevo un envase de un kilo de gambas congeladas con la expresa condición de que no sean de China, desaparecidas por completo del mercado las del Atlántico (no sé por qué). “Nós non traballamos con iso, co xénero de alá”, me di radical el trabajador que me atiende.

Así que me fío de su palabra, pago y arranco. Y ahora compruebo que poner claramente que el origen del producto es China. No tengo tiempo de dar marcha atrás y devolvérselo. Pero la indignación no hay quien me la quite de encima en estos momentos…

 

 

La entrañable y pequeña batería de Redes no debe caer en el olvido

Escrito por Cristobal Ramírez
8 de septiembre de 2016 a las 11:15h

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Redes. Como otros miles de ferrolanos, no conocía la batería de Redes. Y lo digo con un sentimiento de vergüenza, y en mi caso, viajero impenitente por Galicia, es más imperdonable que en el de otros muchos. Incluso hace siete años publiqué cinco páginas sobre el pueblo, ignorante por completo de la existencia de ese muro defensivo, que poco más es, pequeño y entrañable. Ahora saldo mi deuda visitante ese lugar que ha sido recuperado. Por supuesto que hay casa cerca, una lástima pero esto es Galicia. Incluso unos chabolos. Pero la batería en sí se encuentra en buen estado. Ahora hay que estar vigilantes para que cada año reciba unos mimos en forma de limpieza. Y para presionar a las autoridades, nada mejor que reciba muchas visitas.

Llanto y sonrisas por el maltratado castro de Lobadiz, en Ferrol

Escrito por Cristobal Ramírez
7 de septiembre de 2016 a las 11:14h

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Castro de Lobadiz (Ferrol). He vuelto una vez más al castro para mí más simbólico de Galicia, el que me recuerda mi juventud. El que espera un estudio serio. El que acoge un pequeño faro en su punta, cercano a un también pequeño puesto de observación militar hoy en ruinas. El de las dos murallas y media, porque la primera fue parcialmente destruida cuando sin propiedad del suelo y sin licencia más de uno construyó unas chabolas. Un hecho este que fue denunciado por mí en la comisaría de policía de Ferrol y que alguien (un policía, un juez) metió en un cajón y ahí está esperando, porque jamás nadie me preguntó nada ni, por supuesto, policía, guardia civil o juez intervino para nada, al menos en los 20 años que seguí el tema.

La buena noticia es que esas chabolas están con el aspecto que muestran en las fotografías. Ahora sólo queda que alguien se encargue de retirar los escombros. Aunque bien pensado, toda aquella campa desierta que conducía a Lobadiz, bella ante el Atlántico, es suburbial y, en algunos puntos, escombrera pura. Para llorar. lodaiz1

 

Pembrokeshire, el lugar donde no existe el feísmo (en Gales, claro)

Escrito por Cristobal Ramírez
1 de septiembre de 2016 a las 18:27h

Esto es Pembrokeshire, suroeste de Gales. Ni una muestra de feísmo. Sin comentarios.

 

 

Santuario de A Escravitude, en Padrón: además de una ilegalidad, una vergüenza

Escrito por Cristobal Ramírez
12 de agosto de 2016 a las 19:04h

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Santuario de A Escravitude (Padrón). Para algunos, la guerra de 1936 provocada por un sector rebelde del Ejército todavía no acabó. Por ejemplo, para un sector de la Iglesia católica. O para el señor alcalde y concejales de Padrón. Porque no de otra forma puede interpretarse que en un muro del santuario de A Escravitude se mantenga la placa que recoge la foto, recordando nombres de personas llevadas al matadero, y con intolerable texto que exalta esa rebelión. ¿Cómo se puede vender turismo en Padrón con esta lacra?

Así está la preciosa playa de Río Sieira, en el Ayuntamiento de Porto do Son

Escrito por Cristobal Ramírez
1 de agosto de 2016 a las 17:38h

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Playa de Río Sieira. Me pareció siempre espectacular, desde que la descubrí en el otoño de 1980 a poco de desplazarme a vivir en Ribeira trabajando para La Voz de Galicia. Y la descubrí cayéndome en el río Sieira al intentar cruzarlo en una tirolina que alguien que no recuerdo ató mal. Así que, ya empapado y con frío, decidí ir corriente abajo hasta llegar a la arena. Entonces la playa de Río Sieira era casi inaccesible, y por suerte hoy ni está bien señalizada ni las pistas que conducen a su punta norte y parte del centro son maravillosas. Al sur, a las lagunas, hay que ir andando, primero por pasarelas de madera con el fin de no estropear las dunas, luego siguiendo los caminos, senderos, ya pisoteados por alguien antes.

Una maravilla de paseo. O mejor dicho, sería una maravilla de paseo si no sirviese para comprobar lo guarra que es la gente, como decía mi madre. No toda, claro está, pero que hoy en día sigan circulando acémilas responsables de los desaguisados que muestran las fotos y no les retiren el carné de identidad hasta parece un milagro.

Y, claro está, el Ayuntamiento de Porto do Son tiene que tomar cartas en el asunto. No se trata de que vaya el alcalde a retirar los desperdicios, pero sí tiene que ordenar que los quinten de donde estás. Y también pues tomar ejemplo de los galeses: cuando se acerca el verano los ayuntamientos costeros convocan una jornada voluntaria para que sus playas estén impolutas. Porque de eso depende que coman muchas personas, algo que parece que ignoramos en Galicia y aplicamos el malo será…

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El abandono de A Atalaia, en la lucense localidad costera de San Cibrán

Escrito por Cristobal Ramírez
28 de julio de 2016 a las 17:38h

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San Cibrán. Por utilizar la frase clásica, sin palabras. Aquí estoy en A Atalaia de San Cibrán, en otros tiempos un castro costero del cual se han encontrado evidencias irrefutables en los aledaños del edificio que está a medio construir. Está, también, el faro. Y entre uno y otro, este parque más juvenil que infantil en el deplorable estado que se puede ver. Por no hablar del cerrado y oxidado por completo centro de observación de aves, una boutade que seguro que pagó Europa. Y esto es julio. La culpa, faltaría más, será de la Xunta, de Rajoy, del Rey o de quien sea. Menos de uno mismo, claro está.

¡Noticia! Un chiringuito que merece la pena en la playa de Area (Viveiro)

Escrito por Cristobal Ramírez
20 de julio de 2016 a las 9:05h

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Playa de Area (Viveiro). No me gustan los chiringuitos de playa. siempre me han parecido sitios cutres donde te tratan como mínimo con displicencia. Dudo mucho de las condiciones higiénicas de lo que allí se vende. Y me parecen un invento carpetovetónico, típico de la España pasada que no debería haber llegado al siglo XXI. De manera que no los frecuento.

Pero me he encontrado en la parte más salvaje de la costa lucense -que la están destrozando a base de abrir pistas y más pistas- con muy poco tiempo para comer y con un huevo cocido como toda munición. Así que aceleré el Land Rover y en 10 minutos me planté en la playa de Area, territorio de Viveiro sabiendo que no iba a parar en alguno de sus ciertamente lujosos restaurantes.

Y de repente vi a la derecha un chiringuito blanco, impecable. El único ante mis ojos. Así que me senté en la única mesa libre y aclaré que estaba trabajando, que tenía poco tiempo, que comería cualquier cosa que estuviera preparada… El chaval, amable, se lo dijo al dueño y cocinero, que salió como suele: a correr, agobiado, intentando ser amable pero muy tenso, que me explicó -poco menos que diciéndome que o eso o aire- que tenía muchas encargas y que carne a la brasa con “papas arrugadas”. Amén, claro está, y resultó no sólo que venía un buen chorizo también, sino que todo estaba exquisito.

No se puede pedir profesionalidad en un sitio así. Todo son carreras y retrasos, la cocina es mínima. Pero el ambiente era agradable, el sitio estaba limpio, la comida excelente y el precio tirando a bajo. ¿Qué más se puede pedir? Pues eso, que si vuelvo a Area recalaré allí de nuevo.

 

En O Almacén 14 años después y disfrutando de la cocina de Nando Blas

Escrito por Cristobal Ramírez
19 de julio de 2016 a las 20:51h

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Cervo. Después de 14 años he vuelto a dormir en O Almacén. En ese período de tiempo comí aquí en un par de ocasiones, y lo hice tan bien como hoy: unas almejas impresionantes y un bacalao a la plancha en su punto. Nando Blas no ha perdido ni la maña ni la fuerza para salir adelante. Él y su hermano Santiago fueron pioneros en el mundo rural gallego,y de hecho O Almacén comparte el cronológico número 1 con otros pocos que se abrieron al mismo tiempo. El impresionante edificio sigue igual, pero mejor. Mi habitación lo demuestra.

La crisis los ha golpeado duramente. Ellos se han negado a rebajar la calidad, y lo que se comía y se come sigue siendo simplemente lo mejor. Les ha costado y lo reconocen, pero parece que vuelven a sonreír. Porque Galicia no puede permitirse quedarse sin uno de los buques insignia de A Mariña lucense.

 

Pontevedra, la muestra de que con una buena gestión municipal es posible revitalizar los cascos históricos

Escrito por Cristobal Ramírez
10 de julio de 2016 a las 18:09h

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Pontevedra. El trabajo del alcalde nacionalista de Pontevedra es impagable. Se puede coincidir con él desde el punto de vista ideológico o no, que eso es cosa de cada uno, pero ha dejado el casco histórico planchado, a salvo de la especulación, revitalizado. Y ha demostrado como esa acción de gobierno ha generado un turismo de calidad. Sólo la ignorancia o intereses ciertamente poco confesables pueden explicar que otros municipios no sigan el ejemplo. Pontevedra pasa a ser, por derecho propio, una de las maravillas de Galicia.

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Mi primera visita a una pesqueira

Escrito por Cristobal Ramírez
9 de julio de 2016 a las 10:48h

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Arbo. Nunca antes había estado sobre una pesqueira, ni en el río Miño ni en el Ulla ni en ninguna otra parte. Había visto alguna de pasada, desde alguna de esas carreteras que llenan Galicia de asfalto, pero nada más. De hecho pensaba que sería una construcción sin interés alguno, levantada para poder pescar la cotizada lamprea. Y punto.

He pisado una en Arbo, con Portugal al frente y doble guía: la propia del grupo con el que iba y el alcalde. Entre una y otra me pusieron al día de una manera clara y yo diría que hasta brillante. Y así uno se entera de que en un año es posible coger en el Miño hasta 9.000 ó 10.000 lampreas adultas, por ejemplo. O que en lo alto de la pesqueira hay un hueco para ir colocando las piezas cobradas (foto al final del texto).

La pesqueira de la foto, donde estuve, está consolidada porque tenía cemento, y con buen criterio se recuperó su aspecto inicial. Entre cada uno de esos torreones circulares corre el agua, de manera que hay que saltar de uno a otro. Y en la punta la sensación es impresionante, porque los rápidos del Miño parece que te van a arrastrar río abajo.

Muy curioso. Muy recomendable.

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El éxito de la peregrinación desde la abadía de Finchale hasta Durham

Escrito por Cristobal Ramírez
17 de junio de 2016 a las 17:04h

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Durham. La peregrinación entre la abadía de Finchale y la catedral de Durham fue un éxito. No sólo porque acudieran 91 personas, sino por la organización, impecable, y por lo que se respira de proyección de futuro. Porque una vez al año no hace daño pero no sirve de mucho. Sobre todo teniendo en cuenta que hacía medio milenio que no pasaba por esos 7.080 metros ni un solo peregrino.

La verdad es que el autobús que nos llevó hasta allí daba pena. En los años 70 del siglo pasado dejaron de utilizarse en España vehículos como ese, y conductores como el que nos llevó no quedan: no sabía adónde ir… ¡y se perdió la media docena de kilómetros que median entre el Ciry Hall y la abadía!

Esto último debe de ser tradición local en Durham: 24 horas antes Paco Singul y Antonio Leira habían pedido al taxista que los dejara en la escuela de St Godric y los soltó de malas maneras en el City Hall porque no sabía dónde estaba el centro.

Y casi al mismo tiempo Vanesa Boo y Luis Rey cogían otro taxi para llevarlos al colegio de St Johns y les abrió la puerta… en el college homónimo.

Por lo demás, la peregrinación fue ejemplo de buen rollito.

También yo “ataco” Lindisfarne

Escrito por Cristobal Ramírez
15 de junio de 2016 a las 11:35h

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Lindisfarne. Todo un ejemplo. La isla de Lindisfarne, cuya carretea de acceso queda bajo las olas cuando sube la marea, constituye un gran ejemplo de cómo explotar turísticamente un hecho histórico. Porque el 8 de junio del 793 su abadía fue arrasada por los vikingos: era la primera vez en la historia que los nórdicos se lanzaban a conquistar y saquear otras tierras. Comenzaba así la llamada Era Vikinga.

Y el 9 de junio de 1.223 años más tarde de ese ataque me planto yo en la isla, convencido de que voy a estar solo y tomando las precauciones anímicas pertinentes para cruzar los 5 kilómetros de causeway, esa carretera que hoy ha quedado expedita –gracias a la Luna- poco después de las 10 de la mañana.

Temores infundados. El agua se halla a por lo menos un kilómetro de distancia, el firme es sorprendentemente bueno y el sol anima. Ningún problema

Y como adivino no tengo precio, en el enorme y caro aparcamiento al aire libre debemos que irnos a una esquina para poder dejar el coche: aquello está abarrotado, sobre todo de jubilados. La fila de personas-hormiga rumbo al castillo, la gran atracción, me dejó tan asombrado que no fui capaz de reaccionar y hacerle una foto.

Yo, a lo mío. Giro por un par de callejuelas muy concurridas y me adentro, al fin, entre los muros de la abadía. Sé que no son los retos de aquel ataque sin duda despiadado, aquí huele a gótico, pero el lugar, el suelo, es el mismo. Y me siento parte de la historia.

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Un impresionante vídeo de Ferrol

Escrito por Cristobal Ramírez
1 de junio de 2016 a las 12:17h

Red Natura del río Tambre. He dudado si incluir este vídeo en un blog como este, de turismo y viajes. Pero me he decidido por el sí porque, aquellos que conocemos la ría de Ferrol, vemos la transformación que sufrió. Y por otra parte, ¿no es la historia un recurso turístico?

 

¿Sabe dónde es?

Escrito por Cristobal Ramírez
28 de mayo de 2016 a las 11:18h

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Red Natura del río Tambre. Día de gran lluvia, así que decido no salir de casa. Y casualmente me encuentro la postal que reproduzco, impresa por Arte (Bilbao) por encargo de Hijos de Simeón García y Cia, de La Coruña.  Las enviaban a los clientes anunciando “la próxima visita de su viajante D.—-“, en este caso Daniel Perujo. Todo un detalle.

¿Qué paisaje recoge la postal? Pues no lo reconocí a primera vista. Es nada más y nada menos que la playa de Santa Cristina, en Oleiros (A Coruña), sin edificios y con las dunas de las que nada más que queda el recuerdo…

 

La desilusión del hotel Castlemead

Escrito por Cristobal Ramírez
23 de mayo de 2016 a las 12:19h

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Manorbier. Decididamente, elegí mal. Sin duda ello se debe a mi manía de enamorarme de los sitios, para luego darme de bruces con la cruda realidad. Y tras ver cuatro veces desde fuera el hotel Castlemead, en Manorbier, preciosa fachada iluminada por la noche y en apariencia con todas las características para ser un hotelito con encanto, ayer recalé aquí.

Cuatro estrellas luce. Y la primera impresión fue magnífica, en medio de la lluvia y el viento. Tres o cuatro mujeres de una edad madura llegaban empapadas y se sumaban a otras tantas del grupo haciendo paso a paso el Pembrokeshire Coast Path, y la recepcionista no daba abasto sin perder nunca la sonrisa. La chimenea estaba encendida en un salón muy acogedor, y el encanto parecía, sí, flotar en el aire.

La sorpresa comenzó nada más abrir la puerta de mi habitación, la 3: minúscula, ni una mesa, ni sitio para poner la maleta, un cabecero de cama que no se estaba quieto, mantas y sábanas en vez de edredón (la primera vez que veo cosa tal desde que hace muchos años puse los pies por primera vez en Gran Bretaña), algunos detalles que indicaban descuido, ventanal del también minúsculo baño -el inodoro obliga a adoptar una torcida posición al sentarse en él- tan difícil de abrir que no lo logré, de forma que los olores van directos a la habitación, ventanal de ésta con los mismos problemas, un televisor que, para hacer juego, es minúsculo, un armario cutre con puertas que se baten, cuatro cojines en la cama y las almohadas que no hay dónde poner por la noche…

Me lo tomo con cierta filosofía, no mucha, y bajo al precioso salón en busca de una mesa: no la hay, de modo que vuelvo escaleras arriba al cuarto, me siento incómodamente en la cama y con los pies casi dando contra la única silla escribo como puedo, después de todo uno lleva casi 47 años como periodista.

Por supuesto, ello no quita la gran amabilidad de todo el personal, que el comedor sea precioso y que la comida la preparan con mano de santo, aunque sirvan el oporto en una copa que parece de juguete y sin estilo alguno.

Porque el resumen es que el Castlemead es un buen hotel. Pero de dos estrellas, no de cuatro.

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Gales de norte a sur

Escrito por Cristobal Ramírez
22 de mayo de 2016 a las 17:49h

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Tenby. Hace muchos años, en 1993, estuve en una gran fiesta galesa al aire libre que venía a conmemorar algo así como el día de Gales. Allí mandaban los nacionalistas, y con varios de su cuadros políticos estuve hablando largo y tendido. Gente educada y amable que pensaba lo que piensan todos los nacionalistas del planeta: que su país es el ombligo del mundo y, por supuesto, que un poder político lo maltrata.

Del contenido de aquella conversación sólo me quedé con un detalle concreto: su reclamación de una autopista del norte al sur de Gales, un país que sólo tenía -y sigue teniendo- unos pocos kilómetros de vía de doble carril y que comunicaban Swansea y Cardiff con Londres.

Cosas del nacionalismo: en Galicia había sido el principal opositor a la Autopista del Atlántico y aquí la reclamaban. Se me quedó grabado.

Y lo recordé hoy de manera muy viva cuando a las 9 y 6 minutos de la mañana arranqué el coche en la punta norte de la ciudad de Bangor, allá arriba, buscando Tenby, allá abajo, incrédulo de lo que me decían los GPS: que necesitaría cuatro horas mínimo.

Lo peor no fueron esas cuatro horas y 20 minutos sin parar de conducir. Lo peor fueron las carreteras estrechas y llenas de cerradas curvas, hasta el punto de que dos camiones tenían que hacer maniobras en algunos puntos cuando se encontraban de frente. Y por supuesto que fui por las vías principales, sin desviarme ni un ápice por las secundarias. Unas carreteras preciosas, pero que en Galicia provocarían la inmediata protesta de todos los alcaldes correspondientes. ¡Quién les diera a los galeses contar con una como la nacional que une, por ejemplo, Santiago con Ourense! Por lo menos dispondrían de algunos kilómetros con vía lenta en las subidas, porque aquí la realidad es que no hay ni un solo metro de asfalto desdoblado.