La Voz de Galicia
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Torres de Cereixo (y III): Ante el edificio centenario y con Adriana

Torres de Cereixo. Turismo de Vimianzo ha diseñado un estupendo plan de actividades, y muy variado, para este verano. Si viviera cerca me habría anotado a casi todo, pero estoy a más de una hora. El sábado pasado intenté cumplir un deseo de mi madre y a las 11.15 me planté en el castillo local, punto de encuentro para la docena de personas que nos íbamos a llegar a las torres de Cereixo, muy cerca de Ponte do Porto.

La primera sorpresa surgió antes de subir al autobús, porque en el grupo estaba Macu, una ex alumna de la Universidad Senior donde di clases más de media docena de años y donde, con Macu y mucha gente más, creé el blog Miradasenior, que tenía más de cien mil visitas únicas cuando lo dejé y que espero que haya duplicado esa cifra. Así que ya tuve compañía.

La segunda … Seguir leyendo

Torres de Cereixo (I): Regreso a Vimianzo años después

Vimianzo. Hace unos pocos años publiqué una página sobre el castillo de Vimianzo dentro de una serie sobre fortalezas de Galicia. Salió en el suplemento Fugas. Y llevaba un recuadrito donde se decía que en esa localidad coruñesa no había ningún restaurante emblemático, de tirón, bonito. Que Vimianzo nunca había sido referencia gastronómica. Ojo: no que no se comiera bien, sino que carecía de ese reclamo. Un Mar de Ardora, un As Eiras.

Y saltaron los de siempre, los que se creen con derecho de pernada, y hasta propusieron que me declarasen persona non grata. La cosa no pasó de ahí, desde luego alguien puso sentido común y no llegó ni a pleno ni nada.

De manera que el sábado pasado volví a Vimianzo algo desilusionado. Porque siempre fue una localidad que defendí a pesar de su urbanismo, no tan desastroso como otros pero que sin duda … Seguir leyendo

La cara A del pazo de Oca

Red Natura del río Tambre. Una lectora me reprocha cariñosamente el post de ayer, en el cual denunciaba ejemplos de feísmo alrededor del pazo de Oca, y no mostraba «la gran belleza del pazo». Hay que reconocer que tiene razón. He dicho, y reitero, que el pazo es una maravilla incluso para los analfabetos de la botánica como yo. Y a pruebas me remito.

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Viña Meín, un paraíso en O Ribeiro

Viña Meín (Leiro). Eso es el paraíso, Mira que he venido veces y veces desde hace muchos años a Viña Meín, al lado de San Clodio, y siempre me parece más maravilloso hoy que ayer. Los años que pasan por el centenario edificio no lo deterioran sino que lo ennoblecen. Y de ello el responsable no sólo la política de su propietario, Javier Alén, sino los mimos que le da la familia que se ocupa del mantenimiento. Desde luego, podría estar mucho peor: es un pazo de turismo rural por el que pasa gente y gente, pero Cristina está en todo como antes estaba Visita. De manera que como sitio para pernoctar, magnífico. Lástima que no den cenas, pero a un kilómetro está San Clodio con su hotel monumento y un muy agradable mesón donde se da cita el vecindario.

El salón sigue siendo imponente, así como la … Seguir leyendo

La «italianizada» Rectoral de Anllo estrena nuevos gestores

Anllo (Ribeira Sacra). De la Casa Grande de Rosende emprendí camino a la Rectoral de Anllo, a diez minutos la una de la otra. Una pista realmente complicada, estrecha, bastante bien señalizada aunque hay momentos de duda. La Rectoral de Anllo es de Lalo, pero ahora la ha alquilado a una pareja, y uno de los nuevos gestores, Nacho, es el que hace de guía. Le comento que cada vez es más difícil ir a los sitios, acostumbrados a las comunicaciones rápidas y poco acostumbrados a serpentear por asfalto que a duras penas merece tal nombre. Tiene reflejos el hombre, porque convierte la debilidad en fortaleza y resalta el estar aislado, en un paraje precioso y en un palacio de inequívocas ínfulas italianas. Mi memoria no es excelente, pero no observo grandes (ni pequeños) cambios en el interior. Tampoco en el exterior. Más lujo dentro que fuera. Seguir leyendo

La Casa Grande de Rosende, en Sober, unos cuantos años después

Rosende (Sober). Hacía muchos años que no iba por la Casa Grande de Rosende. Y Luisa está como siempre. Y Manolo Vieitez, lo mismo. Parece -sí, lo sé, es figura gastada- que no ha pasado el tiempo. Las imágenes del pasado permanecen claramente en la memoria, incluso ese par de kilómetros desde Canabal (carretera de Monforte a Ourense) donde se coge el desvío para ir a Sober y Rosende, unos kilómetros de sufrimiento estético, ejemplo puro de feísmo, de lo que no hay que hacer para atraer al turismo. Pero parece que eso es difícil de combatir, como me está quedando claro al rodar en el Land Rover de aldea a aldea, a cuál más mortificada por el cemento, el ladrillo y el mal gusto. Algunas de las muchas bodegas se merecen con justicia el calificativo de horripilantes, nichos donde no procede parar por mucho que su gente Seguir leyendo