La Voz de Galicia
Seleccionar página

Si va a la ciudad sueca de Göteborg pare en el hotel Poseidon

 

Göteborg. El hotel Poseidón, en Goteborg, ha sido todo un descubrimiento gracias a Lena, que me lo propuso. Es un tres estrellas, así que no se puede esperar lujo, pero ofrece más que eso. Y a ello contribuye, y mucho, Nina en recepción, una muchacha encantadora, de esas que a golpe de sonrisa, sencillez y profesionalidad ya le hacen sentir a uno que entra en un sitio peculiar, con personalidad, distinto a cualquier otro.

El hotel tiene sus años, y la incorporación de elementos propios de los tiempos -ascensor o tarjeta llave- no ha cambiado esa atmósfera de establecimiento familiar alejado de los influjos por lo general negativos de la masificación. Habitaciones grandes y luminosas ayudan, claro que ayudan, y todo el conjunto hace olvidar el armario ciertamente pequeño.

Unas palabras para la sala de desayuno, a nivel de suelo: parece la cocina de casa, pero … Seguir leyendo

Recuerdos de Lund desde el tren

Lund, en el tren de Copenhague a Göteborg. Y de repente el tren sale del enorme puente y entra en la Suecia nevada, mientras pienso que de buena me he librado al no alquilar un coche para ir a Göteborg porque en las carreteras hay hielo. Al tren sube un policía joven equipado como para la guerra de las galaxias: control de pasaportes, aunque cierto es que sería un poco raro que en este tren se hayan subido inmigrantes ilegales. Fuera debe hacer un frío de rayos porque la revisora, que ha salido a fumar, regresa tiritando a pesar de su chaquetón.

Es difícil no sentir emoción al entrar en Suecia. Este fue mi destino primigenio cuando el 5 de julio de 1973 decidí salir al mundo. Luego he vuelto una decena de veces o quizás algo más. Y siempre aflora mi agradecimiento al país aunque mas, mucho más, en … Seguir leyendo

En los nórdicos se come de maravilla

Red Natura del río Tambre. A mí me hacen mucha gracia los estereotipos del norte de Europa. Antes eran las suecas carnalmente excepcionales -estuve una docena de veces allá y juro que no vi ni una-, y ahora, desinhibidos de los Pirineos para abajo, el tema de conversación es la gastronomía. Resulta que dicen que parece que cuentan que por aquellos pagos se come mal. Pues no. Y desde luego, si no se miran los precios, se come de maravilla.

Un recurso muy utilizado es el smorrebrod (en danés) o smörgasbord (en sueco), de smörgås (sandwich) y bord (mesa). Sus orígenes, en el XIV, pero su popularización es mucho más reciente, ya bien entrado el siglo XX. Hay diferencias según los países, pero en el fondo es más o menos lo mismo. Y muy barato.… Seguir leyendo

Adiós a Birthe Paulsen

Red Natura del río Tambre. Birthe Paulsen se ha marchado, y con ella Lena. A estas alturas debe de estar despertando en su casa cercana a Oslo. Conocí a Birthe Paulsen en 1973, cuando un español me robó en Suecia todo mi dinero y emprendí el regreso a casa en autostop y con más pelo en la cabeza que el que tengo ahora. Ella y Agnetta Salomonson, Agge, me cogieron y me llevaron a su casa alquilada por habitaciones en Lund. Y allí me quedé, castamente, con Birthe durante cinco semanas, en su minúsculo cuarto de 1,60 de ancho y poco más de largo.

Yo jamás olvido. Ni para bien ni para mal. De modo que, tanto tiempo después, Birthe sabía que tenía abierta la puerta de mi casa. De modo que se vino… ¡a hacer el Camino de Santiago desde O Cebreiro y a conocer luego Fisterra! Leyó, … Seguir leyendo

Lluvia en Tenby. Ystad, sin webcam

Red Natura del río Tambre. Magnífico día a las orillas del río. Lástima que lleve todo el día dándole a la tecla. En el descanso de hace unos minutos aproveché para ver la webcam de Tenby, maravilla de sitio que hoy sufre vientos y lluvia, y de Ystad, la localidad que Henning Mankell situó en el mapa con su colección de novelas con el detective Kurt Wallander como protagonista. Y sorpresa, la de este último sitio está estropeada. Se ve una imagen fija. El tiempo se ha detenido en Ystad. Y me dan ganas de ir para allá.… Seguir leyendo

Ikea A Coruña y el turismo

Ikea A Coruña. Uno tiende a pensar en el turismo de manera clásica: o sea, con el cliché -aunque muy modulado- de sol y playa que nos han metido en los sesos. O sea, que turismo es viajar a un lugar donde no se hace nada. ¡Pues menos mal que está Ikea para dar toques de atención!

Así que como no nos hace falta absolutamente nada en casa, ni sitio que hay para ello, Coro, Martín y yo nos llegamos a Ikea pensando, incautos, que la crisis habría desmoralizado al personal. Llegar desde H&M de Dolce Vita (parada obligada, a pesar de que el centro comercial era un muermo) hasta Ikea requirió jugarse el tipo por el arcén de la carretera de cuatro y a veces seis carriles: ni una pasarla, ni aceras, ni nada. Y así casi un kilómetro con una tensión escasamente sana. Y una vez sanos y … Seguir leyendo