La Voz de Galicia
Escritos de Galicia y resto del planeta
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Campo Capela, en Pontedeume: así se hacen las cosas

Pontedeume. Pontedeume gana poco a poco. Y no es fácil, porque alguna dentellada de la especulación urbanística ya sufrió. Pero por suerte el núcleo histórico se encuentra en muy buen estado. Y la ciudadanía lo sabe y lo reconoce: suele haber mucha gente en sus cafeterías y terrazas. Y en el par de bares tradicionales que mantienen las puertas abiertas en la calle Real. Una rúa donde también ha abierto sus puertas un establecimiento que simplemente es precioso, y que viene a demostrar que no todo es el precio. Es calidad, es trato amable, es diseño. Resumen: Campo Capela, que así se llama, ha convertido en un placer ir a comprar allí. La variedad es muy grande, y tanto si se quiere probar un queso que no se encuentra en otras partes como un licor café con botella de diseño, allí se encuentra. Un ejemplo a seguir por el … Seguir leyendo

Gran Bretaña: el ejemplo de hacia dónde va el comercio

Durham (Gran Bretaña). Salvo que la ciudad sea dinámica, el comercio local no desaparecerá pero quedará reducido a la mínima expresión. En Gran Bretaña, así que yo no digamos en España. La diferencia es que en España se construye un edificio y el bajo se destina a locales, de manera que no hay tanta población como para que los negocios que se instalen en ellos sobrevivan. Pero es que además ese es un modelo de hace siglo y pico o más. Y resulta que han aparecido los grandes almacenes, las grandes tiendas especializadas, las grandes superficies comerciales… y Amazon y todo el comercio electrónico.

El ejemplo más evidente es Bishop Auckland, estructurado originariamente en torno a una larga calle central… donde la mayoría de los comercios están cerrados y de los que quedan tan solo uno o quizás dos tienen ya no encanto, sino simplemente un diseño bonito y agradable. … Seguir leyendo

De nuevo en el parque natural coruñés de las dunas de Corrubedo

Ribeira. Vuelvo, como cada año o menos, al parque natural de Corrubedo. Y como el restaurante que abre sus puertas a cien metros del centro de recepción, donde por cierto el personal que está este año es incansable y no cabe la menor duda de que se ha documentado a fondo. Organiza, además, visitas guiadas.

El restaurante es una buena y barata opción. Por supuesto, hay mucha gente y mucho movimiento. Pero lo estupendo es que los dos camareros que atienden la parte de delante, y no paran ni un minuto, son encantadores. Dudo que sean profesionales, al menos uno de ellos, pero le echan alma a todo lo que dicen y piden. Y oiga, hay que decirlo porque por desgracia no en todas partes es así: están muy limpios y bien vestidos, a años luz de la vulgaridad y las frases secas de otros lugares de playa.… Seguir leyendo

Dando la vuelta a la isla pontevedresa de Tambo con cruceros Pelegrín

Combarro. Estos días que ni fú ni fá, ni son veraniegos por completo pero tampoco de otra estación, resultan idóneos para embarcarse no en soledad, pero sí con muy poca gente. Una quincena nos embarcamos en Combarro para ver la isla de Tambo más de cerca, ya que es militar y el desembarco está prohibido. Y por aquellas plácidas aguas navegamos durante una hora, que incluyó la compañía de delfines y la visita a una batea, donde un miembro de la tripulación mostró ostras, vieiras y mejillones enganchados a las cuerdas, esperando a que pase el tiempo, crezcan y se comercialicen.

Es la típica oferta para guiris y veraneantes en general, a los que no les importó que la bebida fuera un vino (del Ribeiro, dijeron) muy vulgar y sin contraetiqueta, acompañando mejillones al vapor hasta hartarse. El hacerse la foto a la entrada y el venderla luego es algo … Seguir leyendo

Maravillosa tienda en Pontedeume

Pontedeume. Aprovechando la Primavera en el Camino Inglés he dado una gustosa vuelta por Pontedeume. Y he parado en una tienda de la que no sé ni el nombre. Está en la calle Real, al comienzo a la izquierda, en los soportales. Es el ejemplo de lo que hay que hacer. Porque las tiendas pequeñas, de barrio, a la que van los habitantes de la villa siempre y, cuando aparecen, los turistas y los peregrinos, no tienen por qué ser feas y tener un mobiliario cutre de aluminio. Y encima, con productos que es difícil encontrar en otras partes. Una maravilla, oiga.… Seguir leyendo