La Voz de Galicia
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Año diez

Me sorprendió oír el otro día a un político hablar del año once (2011, claro). Ya tiene mérito, pensaréis, asombrarse con lo que suelta un político, dada su capacidad para fabricar artefactos verbales inútiles (inútiles en el mejor de los casos, por supuesto). Pero, en fin, aquello del año once me conmovió, me sonó a película de romanos, al emperador Augusto y así. Como si se hubieran esfumado de pronto dos mil años y tuviéramos que empezar de nuevo desde el principio. Luego volví a tropezarme con el año ocho y el año nueve (del siglo XX) leyendo Viejas historias de Castilla La Vieja, esa delicia trazada por Miguel Delibes sobre un puñado de páginas, y comprendí que, en efecto, de vez en cuando conviene poner el contador a cero y ensimismarse con el chopo, los perdigones y el abejaruco como el sabio castellano. Tal vez sea más sensato … Seguir leyendo

Delibes, punto final

En Delibes, a lo lejos Antonio Muñoz Molina explica de forma magistral por qué el autor de Las ratas es una feliz anomalía en la literatura española. El propio artículo de Molina es una anomalía. Pensándolo bien, en este país desmemoriado y cicatero casi todas las cosas interesantes son una anomalía, ¿no?

Actualización (lunes, 22 de marzo, 10.00 horas): Un punto final nunca es un punto final, claro. Así que al presunto punto final escrito el sábado hay que añadir que merece (y mucho) la pena leer estos excelentes textos de Paco Sánchez sobre el autor: Querido escritor incómodo, Los temas periodísticos de Miguel Delibes, y Sin Delibes. Paco es autor del ensayo, hoy inencontrable, Miguel Delibes, periodista (Destino), en el que resume su tesis doctoral sobre la cuestión, y también prologa y coordina el volumen El periodista de las Obras Completas de Miguel Delibes, que publican … Seguir leyendo

Y el Nobel se quedó sin Delibes

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Cuenta la leyenda que la frase la acuñó un agudo periodista argentino para titular en 1986 la muerte del inmortal Jorge Luis Borges: «Y el Nobel se quedó sin Borges». La sentencia (apócrifa o no, qué importa a estas alturas) resucita un cuarto de siglo después para saldar las cuentas pendientes entre las letras españolas y la Fundación Nobel, que desde 1974 prohíbe en sus estatutos los reconocimientos póstumos. Así, el cicatero Estocolmo pierde sin remedio a Miguel Delibes (Valladolid, 1920-2010), nombre que ya no podrá sumar a los 106 escritores galardonados desde que Sully Prudhome abrió la veda en 1901. Solo cinco españoles figuran en la exclusiva relación del inventor de la dinamita: José Echegaray, Jacinto Benavente, Juan Ramón Jiménez, Vicente Aleixandre y Camilo José Cela, de los cuales solo dos (Juan Ramón y Cela) resisten un pulso literario con el gran cronista de Castilla.

Ramón García DomínguezSeguir leyendo

Uno de los grandes

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Miguel Delibes, el gran cronista de Castilla, se nos ha ido a los cielos de su tierra ocre, llenos de perdices rojas y de nubes delgadas, elegantes y austeras como su prosa (y como el autor, claro). Hace sólo unos meses, con la excusa de la publicación de dos tomos de sus imbatibles Obras Completas, hablábamos por aquí de la epopeya de lo minúsculo. Ahora no sabría qué añadir de nuevo a aquellas líneas, así que me remito a los excelentes textos que han escrito hoy en La Voz Enrique Clemente, César Casal y Paco Sánchez sobre el último gran clásico de la literatura española.

Y me limito, por último, a reproducir el inicio de Las ratas, trazada, como todas sus novelas, en un idioma formidable, que probablemente dentro de una década ya sólo exista en los libros, y que los lectores, disfrazados de arqueólogos, … Seguir leyendo

Delibes, la epopeya de lo minúsculo

 

«Algunas amanecidas Azarías se despertaba flojo y como desfibrado, como si durante la noche alguien le hubiera sacado el esqueleto, y esos días no rascaba los aseladeros, ni disponía la comida para los perros, ni aseaba el tabuco del búho, sino que salía al campo y se acostaba a la abrigada de los zahurdones o entre la torvisca y, si acaso picaba el sol, pues a la sombra del madroño». Así se las gasta Miguel Delibes (Valladolid, 1920) en las páginas de Los santos inocentes, un título que navega, sin mayores fanfarrias, por la estratosfera de la literatura española y que abre ahora el cuarto volumen de sus Obras completas. Una edición dirigida por Ramón García Domínguez y que publican Círculo de Lectores-Galaxia Gutenberg y su casa de siempre, Destino, porque también en esto el autor ha permanecido fiel a sí mismo y a las insobornables coordenadas de … Seguir leyendo