La Voz de Galicia
Escritos de Galicia y resto del planeta
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La cara B de ese sitio casi idílico que es la ourensana villa de Allariz

Allariz. Una maravilla. No me canso de ir a Allariz, ese ejemplo de lo que debería ser toda Galicia. Nunca se le darán lo suficiente las gracias a Anxo Quintana, un alcalde con gran visión de futuro que luego fue -contradicciones de la vida- un pésimo vicepresidente de la Xunta de Galicia. La villa debería ser de obligada visita a todos los alcaldes del país. El haber llevado allí varias tiendas outlet -mérito del sucesor de Anxo Quintana– le garantiza miles de visitantes en temporada baja.

Pero tiene desafíos y puntos negros. Ya no voy a referirme a que fuera del casco viejo los edificios no se merecen más que el aprobado pelado o el suspenso sin más, sino a los cables. Desde luego, difícil solución. O mejor dicho, muy sencilla siempre y cuando el fajo de billetes sea notable. Porque levantar Allariz es un obra faraónica -con … Seguir leyendo

La otra cara del Camino Inglés

Hospital de Bruma (Camino Inglés). He recorrido el Camino Inglés entre Presedo y Hospital de Bruma. 13 kilómetros coruñeses, por lo tanto. Y siento mucho traer de nuevo aquí las miserias y no las grandezas, porque estas últimas ya las puede ver cualquier caminante. La foto superior está tomada un kilómetro escaso después de Presedo. Las otras dos algo más adelante, al lado de la iglesia de Leiro. La cuarta, cerca de As Travesas. Cada uno que saque sus conclusiones.

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La bonita costa gallega a la altura del municipio coruñés de Boiro

Boiro. Esta es una de esas ocasiones en las cuales sobran las palabras y hablan las fotos. Resulta que en la otra punta del saliente donde se emplaza Cabo de Cruz, municipio coruñés de Boiro, mi mapa señala una capilla. No me pregunten puesta bajo la advocación de quién porque con el enojo no sé ni dónde tengo ese mapa.

Allá me fui, hasta la línea de costa. Y sí, encontré sin problemas el pequeño templo, que se ve en la foto superior. La inferior está tomada girando un poco a la derecha. Y esto es lo que hay: porquería y unas ruinas convertidas en paredes de prácticas para grafiteros varios. Una imagen suburbial, tercermundista, indigna de la ría de Arousa.

Eso sí: batimos récords de turistas. Que no son tontos y un día descubrirán que tenemos los deberes por hacer. Para prueba, el monstruo de Boiro.… Seguir leyendo

La invasión de contenedores afea Porto de Bares, un pueblo que podía ser meca del turismo de calidad

Porto de Bares. No aprendemos. Creemos que los turistas van a venir siempre y tratamos el entorno a patadas. Los ciudadanos de a pie (muchos) y los responsables de la gestión política (muchos). Y llenamos Galicia (ojo, no todas las comunidades) de gran cantidad de contenedores de basura y reciclaje que afean por completo el paisaje y el paseo. Por ejemplo, uno llega a Porto de Bares y nada más salir del coche echa su vista al puerto considerado fenicio pero en todo caso varias veces milenario. Esto es lo que llena su retina.

Pero si se gira a la derecha para ver el pueblo, la imagen poco grata -todo descuidado puesto de cualquier manera- es esta:

Luego decido meterme en el pequeño pueblo, otrora aldea de bravos cazadores de ballenas, y me encuentro con esto:

Y mientras me dirijo a La Marina pensando si de verdad hacen falta, por … Seguir leyendo

Dos estaciones coruñesas: la de O Barqueiro, lamentable; la de San Sadurniño, todo un ejemplo

San Sadurniño. Una de las maravillas de Galicia, injustamente tratada, es el tren de la costa, el Feve. No es tan rápido como el coche, claro está, pero la atmósfera dentro y los paisajes fuera anima a ir en él y a repetir viaje. De manera que allá me voy con O Barqueiro como destino, una estación que es un auténtico balcón sobre una ría preciosa y cuyas márgenes no han sido adulteradas a la brava como por ejemplo la de Ferrol. Y ese final, que debe ser el principio de una jornada, no se merece otro calificativo que lastimoso: la estación es un cúmulo de escombros difícil de olvidar. La muestra, estas fotos.

 

A la vuelta el punto de destino, simple parada para bajar y subir al coche para regresar a casa, es la estación de San Sadurniño, en medio de la nada. Pero da gusto ver lo … Seguir leyendo