La Voz de Galicia
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Ribeira. Vuelvo, como cada año o menos, al parque natural de Corrubedo. Y como el restaurante que abre sus puertas a cien metros del centro de recepción, donde por cierto el personal que está este año es incansable y no cabe la menor duda de que se ha documentado a fondo. Organiza, además, visitas guiadas.

El restaurante es una buena y barata opción. Por supuesto, hay mucha gente y mucho movimiento. Pero lo estupendo es que los dos camareros que atienden la parte de delante, y no paran ni un minuto, son encantadores. Dudo que sean profesionales, al menos uno de ellos, pero le echan alma a todo lo que dicen y piden. Y oiga, hay que decirlo porque por desgracia no en todas partes es así: están muy limpios y bien vestidos, a años luz de la vulgaridad y las frases secas de otros lugares de playa.