La Voz de Galicia
Seleccionar página

Pontedeume. Aprovechando la Primavera en el Camino Inglés he dado una gustosa vuelta por Pontedeume. Y he parado en una tienda de la que no sé ni el nombre. Está en la calle Real, al comienzo a la izquierda, en los soportales. Es el ejemplo de lo que hay que hacer. Porque las tiendas pequeñas, de barrio, a la que van los habitantes de la villa siempre y, cuando aparecen, los turistas y los peregrinos, no tienen por qué ser feas y tener un mobiliario cutre de aluminio. Y encima, con productos que es difícil encontrar en otras partes. Una maravilla, oiga.