La Voz de Galicia
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Ferrol. Ferrol se transforma por completo con la Semana Santa. Y el domingo de Resurrección, un día menor en el calendario turístico local, las calles eran una expresión de alegría y vida en una ciudad que el resto del año va para abajo. Y lo que es mejor: abundaban las parejas de entre 25 y 35 años, gente joven con la vida por delante.

Yo, inocente de mí, empecé a las 14.30 a buscar dónde triscar algo. Como además no soy nada exigente, me valía casi cualquier sitio y casi cualquier cosa.

Bueno, recorrí un kilómetro. Todo estaba lleno y con gente esperando: restaurantes caros, restaurantes baratos, pizzerías y demás. Ya en Amboage di con el Bla Bla Café, a lo que se ve abierto en el 2003. Al momento me pareció entrar en un café de Helsinki. Encima, la camarera –de indudable acento no gallego- era la eficacia en persona, una discreta máquina (en el mejor de los sentidos) que vale ella sola por medio local.

Precio muy asequible, grata atmósfera y mucha luminosidad. Han ganado un cliente… que ya sabe dónde parar la siguiente vez que se deje caer por Ferrol.

(Nota: la foto está sacada de su web)