La Voz de Galicia
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Eiras (O Rosal). No vale la disculpa de que cambia el tiempo -que sí cambia, por suerte- para quedarse en casa. Porque la zona del Miño limítrofe con Portugal sigue estando maravillosa. Y así, vagando, llego a la playa fluvial de Eiras, que se merece un repaso antes de que comience la próxima temporada estival, y a la iglesia de San Bartolomé, que ya se merece una visita más detenida, aunque mucho más no hay que hacer allí excepto comer en la vecina Abadía Eiras, una casa de turismo rural con restaurante abierto al público. Si se evita ese mal enorme que sufre Galicia -también aquí- que es el cableado, la foto ante el templo merece la pena.