La Voz de Galicia
Navegar es necesario, vivir no es necesario (Pompeyo)
Seleccionar página

h27e66041

Hace veinte años, charlando en torno a unas birras heladas, un buen amigo dotado de ese sentido práctico del que yo carezco, echó un vistazo al Café Bar Borrazás (el bareto en el que remoloneábamos) y soltó muy serio (y muy en serio):

-¿Será rentable el Borrazás?

Me arrancó, claro, una carcajada enorme, porque yo, anclado en mi idealismo crónico, jamás me  había planteado aquella cuestión. Pero lo cierto es que sí debía de ser rentable, porque veinte años después (que, según las cuentas de la lírica, no son nada) ahí sigue el Borrazás, en la esquina del Orzán con la plaza de Pontevedra, con todos sus lustros a cuestas.

Ahora, con la crisis de marras, la pregunta está más de moda que nunca, y políticos, asesores y flautistas varios se dedican a cuestionarse si son rentables instituciones de las que jamás se había hablado en términos monetarios tan crudos, como las universidades o los hospitales.

Hay cosas que tienen que ser rentables o, sencillamente, dejan de existir, como las empresas privadas. Pero otras, por definición, las costeamos con nuestros impuestos para que presten un servicio. Vale que no se despilfarren los fondos públicos y que se trate de hacer más eficiente la gestión de esos euros, pero si echamos el cerrojo a todo lo que no es rentable a corto plazo, ya podemos ir comprando unas lianas para saltar de farola en farola porque esto va a ser la jungla, pero sin las reglas de la sensata ley animal.

Las mejores cosas de la vida, como tomarse una birra helada con un buen amigo, no son rentables, sino impagables.

Imagen: Café Bar Borrazás, fotografía de José C. Pérez para La Voz de Galicia.