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La propiedad intelectual, a reforma

Escrito por Víctor Salgado
3 de junio de 2014 a las 12:08h

Artículo publicado originalmente en el número 5 de la Revista Luzes, de abril de 2014 (un honor haber publicado en este prestigioso medio gallego). A continuación, reproduzco el texto íntegro en castellano. Muchas gracias a la editora, por darme esta oportunidad:

Cuando a un tal Sr. Gutenberg se le ocurrió idear un nuevo aparato llamado imprenta, allá por mediados del siglo XV, poco sospechaba de la enorme repercusión que su invento tendría en los años venideros. Por primera vez en la historia de la humanidad, fue posible reproducir y distribuir cultura de un modo rápido y económico, hasta entonces sólo en manos de unos pocos. No sólo se acabó con la Edad Media sino que se sentaron las bases de una nueva industria basada en el conocimiento. Enseguida vino la Ley para proteger los derechos exclusivos de los impresores y, enseguida, de los autores.

En la era de Internet, donde son ya incontables las tecnologías que facilitan hasta casi el infinito lo que en su día originó la imprenta, la rapidez de copia y difusión mundial de la cultura es prácticamente instantánea y con coste inapreciable. Hoy la ley tiene la difícil tarea de garantizar el derecho de acceso a la cultura sin precedentes en una Sociedad del Conocimiento, al tiempo que proteger los derechos de los creadores sobre sus obras. ¿Tarea imposible? Vamos a verlo con siete preguntas claves.

1 Qué es la Propiedad Intelectual?

Las personas estamos muy acostubradas a ser dueñas de cosas materiales (un cuaderno, un coche, una casa…), pero lo cierto es que, gracias a la Ley, también podemos poseer bienes intangibles (un nombre, una idea, un invento, un cuento…). Dicha propiedad inmaterial puede ser de tipo industrial (una marca o una patente) o de tipo intelectual (el llamado copyright). Esta última es la que nos ocupa y se trata de aquellos derechos exclusivos que la ley concede al autor sobre su obra y por el sólo hecho de su creación. Hablamos del escritor sobre sus textos, del pintor sobre sus cuadros, del músico sobre sus canciones o del fotógrafo sobre sus imágenes, por ejemplo.

Así, el autor puede decidir si su obra será copiada, difundida o transformada y en qué forma, bien por sí o cediendo dichos derechos a otros, como la editorial, la discográfica o una entidad gestora, por ejemplo. No hay que olvidar que, en la era de Internet, todos somos propietarios de nuestros textos, fotos y vídeos que contínuamente creamos y publicamos o no en la Red.

2 Por qué es necesario reformar la Ley?

El Derecho tiene como misión regular la realidad de la sociedad donde se aplica. Ésta es siempre una misión imposible, puesto que ésta última siempre va más rápido que el primero, por su lentitud inherente. Si esto siempre ha sido así, imaginémonoslo ahora en la vertiginosa realidad tecnológica que nos ha tocado vivir. La vigente Ley de Propiedad Intelectual data de 1996. ¿Qué era Internet en 1996? Apenas un germen donde tecnologías como el MP3, el P2P o el streaming no existían en absoluto. Dicha ley fue reformada en no menos de ocho ocasiones desde entonces, pero siempre de forma poco afortunada e insuficiente.

Por tanto, se hace necesaria una reforma global y profunda. Que adapte la Ley a la nueva realidad tecnológica y social en que vivimos: la era en que la inmensa mayor parte de las creaciones intelectuales están digitalizadas y son, de un modo u otro, libre y plenamente accesibles a nivel mundial y a la velocidad de la luz. La mayor oportunidad para el conocimiento. El mayor desafío para los derechos de autor.

3 Es suficiente el actual proyecto de reforma?

Rotundamente no. La reforma planteada en el Proyecto de Ley de 21 de febrero de 2014[1] es sesgada, parcial y gravemente ignorante, en muchos casos, de la realidad que intenta regular. Intenta poner puertas y cerrojos a un campo muy muy grande. Limita derechos fundamentales de ciudadanos, como la libertad de expresión o la privacidad, así como el derecho de acceso a la cultura para proteger un derecho privado como la propiedad intelectual y, para colmo, sin protegerlo eficazmente.

4 Qué puntos destacarías de la reforma?

El proyecto de reforma de la Ley de Propiedad Intelectual se centra, principalmente, en lo siguiente: limitar (aún más) la copia privada legítima; definir un canon digital más injusto (a cargo de Presupuestos Generales del Estado); crear la llamada “tasa Google” sobre los buscadores y agregadores de contenidos de medios de comunicación; imponer un necesario mayor control, transparencia y requisitos a las entidades gestoras de derechos; perseguir a las llamadas “webs de enlaces” a obras no autorizadas; regular medidas cautelares, de investigación y cese de actividades ilícitas más contundentes y potencialmente conflictivas con derechos fundamentales.

5 Qué hay de la copia privada?

La copia privada ha venido siendo reconocida en nuestra Ley desde antes de 1996. Básicamente supone el derecho de cualquier persona a realizar una reproducción de cualquier ya difundida para su propio consumo doméstico. Dicha copia no requerirá autorización o licencia previa y será legal siempre que no sea objeto de un uso colectivo ni lucrativo por parte del usuario.

Es, por tanto, la norma que se aplicaba cuando, ya años ha, grabábamos una película de la televisión o una canción de la radio. Todo ello, plenamente legal para el citado uso privado.

Desgraciadamente, lo que siempre fue una práctica legal (y que sirvió de condición “sine qua non” para el canon, como luego veremos) se convierte en prácticamente ilegal en el proyecto de reforma. Ello es porque el nuevo artículo 31 exigirá requisitos adicionales, como que la copia se haga de un soporte adquirido mediante compraventa y, para más inri, se excluye expresamente a las obras digitales accedidas a través de Internet, aunque hayamos pagado por acceder a las mismas. Esto es un grave retroceso para el acceso y difusión de obras lícitas a través de la Red. Puertas al campo.

6 Y qué es el famoso canon?

Empecemos diciendo lo que no es: no es un impuesto, ni una tasa, ni tampoco una compensación por la piratería, como se ha dicho.

El llamado “canon” no es más que la indemnización o “justiprecio” que deberá recibir el autor o el titular de sus derechos como compensación por la “expropiación” de su obra mediante la descrita copia legal privada. Decir, pues, que el canon es una compensación por la piratería equivaldría a decir que, en plena Ley Seca de Estados Unidos, le queremos poner un impuesto del alcohol a Al Capone: o el alcohol es legal y se grava o es ilegal y se persigue, ambas cosas a la vez sería lícitamente imposible.

El canon, tradicionalmente, era un pequeño sobreprecio que se ponía a las cintas, CDs o DVDs vírgenes, así como a los aparatos de reproducción como videograbadoras o fotocopiadoras, por ejemplo. Desgraciadamente, en nuestro país se hizo una aplicación indiscriminada del mismo llegándose a cobrar de empresas y de administraciones públicas, las cuáles nunca podrían realizar copias privadas, por definición. Es por ello que se llegó a decir que el canon fue declarado ilegal por los tribunales pero no fue tal, sólo se declaró ilícita su aplicación indiscriminada en España.

Es por ello que se hace absurdo el nuevo artículo 25 previsto en el proyecto de reforma de la Ley, al consolidar el canon con lo que desgraciadamente ha venido siendo como medida temporal: un cargo a los Presupuestos Generales del Estado. Es decir, la aplicación más indiscriminada de todas.

 

7 Y la llamada “tasa Google”?

Uno de los puntos que han hecho correr más ríos de tinta (o debería decir de bits?) sobre el Proyecto de Reforma de la Ley, es la introducción de la llamada “tasa Google”. Esta denominación hace referencia al famoso servicio de “Google News” que ha levantado bastante polémica entre los editores de medios de comunicación al reproducir fragmentos de noticias y artículos sin autorización ni compensación económica. Ante ello, Google siempre se ha defendido con el argumento de que cualquier medio puede bloquear sus contenidos para que no se muestren en el servicio pero ello causaría una drástica disminución en su audiencia.

Obviamente, esta práctica no es exclusiva de Google y es muy habitual que encontremos páginas web en Internet de estos llamados “agregadores de noticias” con fragmentos y enlaces a artículos de terceros.

Pues bien, el Proyecto de Reforma plantea que dicha práctica se pueda seguir haciendo sin autorización del editor o autor original pero, eso sí, a cambio de una “compensación equitativa” que, además, será irrenunciable por parte de los titulares de derechos. Ésta es la llamada “tasa Google” que aún habrá que concretar y que, en la nueva redacción propuesta para el artículo 32.2 de la Ley, sólo podrá ser recaudada y abonada a través de las entidades de gestión de derechos de propiedad intelectual.

Bien es cierto que el Proyecto de Reforma también acomete importantes cambios para un mayor control y transparencia en el funcionamiento de dichas entidades de gestión, algo por lo demás muy necesario, pero no nos escapa el hecho de que si un autor o editor no está afiliado a una de estas entidades, le será imposible percibir cantidad alguna relativa a esta tasa (todavía por definir) y su eventual parte será repartida entre otros que sí estén afiliados y según los criterios establecidos en cada caso.

Habrá que ver cuántos de estos puntos de reforma se mantienen en el texto final así como su efectividad práctica. El tiempo, como siempre, lo dirá.

 

[1]Proyecto de Ley por la que se modifica el Texto Refundido de la Ley de Propiedad Intelectual, aprobado por Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril, y la Ley 1/2000, de 7 de enero, de Enjuiciamiento Civil (BOCG de 21 de febrero de 2014).

 

Publicado originalmente en: http://pintos-salgado.com/2014/06/03/la-propiedad-intelectual-a-reforma/

Seminarios CPETIG en LOPD y eAdministración Judicial

Escrito por Víctor Salgado
16 de mayo de 2014 a las 11:12h

Tenemos el honor de colaborar, gracias al Colegio Profesional de Ingenieros Técnicos en Informática de Galicia (CPETIG) y a la Xunta de Galicia, en la celebración de sus Seminarios sobre “Protección de Datos, eAdministración y Expediente Electrónico en la Administración de Justicia”, dirigidos a Jueces, Fiscales, profesionales de la Justicia y expertos interesados.

Dichos seminarios, se celebrarán de forma paralela en Santiago de Compostela y en Vigo, los días 22 y 23 de mayo de 2014 (jueves y viernes, respectivamente), de 16:00 a 20:00.

Tenemos también la fortuna de contar en el mismo con Prof. Dr. Francisco Javier Sanz Larruga, consumado experto en administración electrónica y Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad de A Coruña) y Dr. Antonio Gudín Rodríguez-Magariños, Secretario del Juzgado Central de Instrucción nº 6 de la Audiencia Nacional, y con amplia experiencia en el primer modelo de éxito de implantación del expediente judicial electrónico en España.

El objetivo de estos seminarios, es informar sobre los aspectos más relevantes de la normativa de protección de datos y de la administración electrónica judicial, así como de los importantes beneficios de la incorporación y uso de las nuevas tecnologías en el proceso judicial. En particular, se abordará tanto la Ley Orgánica 15/1999, de 13 de diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal (LOPD) como la Ley 18/2011, de 5 de julio, reguladora del uso de las tecnologías de la información y la comunicación en la Administración de Justicia (LUTICAJ).

Muchas gracias, tanto al CPETIG como a la AMTEGA de la Xunta de Galicia, por confiar de nuevo en nosotros!

A continuación, indicamos el enlace con toda la información, inscripciones y programa:

http://cpetig.org/gl/component/virtuemart/?page=shop.product_details&flypage=flypage_cpetig.tpl&product_id=27&category_id=3&vmcchk=1

 

Publicado Originalmente en: http://pintos-salgado.com/2014/05/16/seminarios-cpetig-en-lopd-y-eadministracion-judicial/

Democracia 2.0: Charla en TEDxGalicia

Escrito por Víctor Salgado
4 de abril de 2014 a las 11:39h

Creo que todos convenimos, a estas alturas, en que nuestro actual sistema de gobierno necesita una seria revisión. Muchas propuestas nos llevan a “peligrosos experimentos” que, desgraciadamente, recuerdan a épocas pasadas de principios del siglo XX.

TedxGalicia-Victor-Salgado-2013

Autor: Marcus Fernández © Código Cero, 2013

A veces, hay que volver a los orígenes. El modelo democrático es el único que, hoy por hoy, garantiza nuestros actuales derechos, libertades y valores fundamentales pero ¿es mejorable? Rotundamente sí, y no hay que inventar la pólvora para ello: sólo, como digo, volver a los orígenes de lo que es, o más bien debería ser, la democracia. Hoy más alcanzable que nunca gracias a la tecnología, siempre que sepamos aprovecharla. En ello no solo creo firmemente, sino que tuve el atrevimiento de exponerlo recientemente en las charlas del siempre inspirador TEDxGalicia.

Os dejo el vídeo de la Democracia 2.0 ;-) :

 

Publicado originalmente en: http://pintos-salgado.com/2014/04/04/democracia-2-0-charla-en-tedxgalicia/

 

Cómo cumplir la ley en Internet y no morir en el intento ;-)

Escrito por Víctor Salgado
3 de abril de 2014 a las 8:05h

La semana pasada, tuve el gran placer de intervenir en los desayunos de WeKCo, sin duda uno de los centros de coworking de referencia en Galicia para empresas startups tecnológicas.

El título de mi intervención fue “¿Hay Derecho 2.0?” o “Cómo cumplir la ley en una startup TIC y no morir en el intento ;-) ”.

Lanzar una startup ya es, en sí mismo, un deporte de riesgo. Si además lo hacemos en el cambiante y desafiante entorno TIC, es ya una auténtica heroicidad, no digamos si le sumamos el hecho de tener que lidiar con un entorno legal ambiguo y vagamente adaptado a esta nueva realidad. Para ayudar a no ahogarse en el intento, en el #WeKCoDesayuno intenté dar algunas claves para evitar los #fails más peligrosos en este entorno.

Un pequeño salvavidas legal para nuestros aguerridos y tan necesarios emprendedores de Internet…

Gracias al gran trabajo de GMO Comunicación, os dejo su magnífico resumen de mi intervención publicado en el blog de WekCo:

http://wekco.net/asi-fue-el-wekcodesayuno-con-victor-salgado/

Muchas gracias y hasta la próxima!

Democracia y libertad de expresión en redes sociales

Escrito por Víctor Salgado
10 de diciembre de 2013 a las 8:05h

La semana pasada tuve el placer de ser entrevistado por Virginia Nicolau, alumna de la Facultad de Comunicación Blanquerna, para un interesante trabajo sobre la libertad de expresión en las redes sociales y su influencia en la democracia, entre otras atinadas cuestiones. Con su previo permiso  y por su evidente interés para la temática de este blog, paso a reproducirla íntegramente:

1.    ¿Cree usted que la libertad de expresión en las redes sociales refuerza la democracia?

Por supuesto que sí. Uno de los avances políticos más importantes en los últimos años ha venido de la mano de una mayor participación de los ciudadanos gracias a las redes sociales. Ejemplos como la primavera árabe o el ciberactivismo en occidente son buena muestra de ello.

Si bien, tenemos la responsabilidad de habilitar cauces legales y políticos para dar forma y proteger esta naciente “voluntad general digital”. Uno de los fundadores de la democracia moderna, Jean Jacques Rousseau, nunca creyó en la democracia representativa y sí en la ejercida directamente por los ciudadanos: la democracia directa. Hasta ahora, dicha forma de gobierno no era posible salvo en países o regiones pequeñas pero ahora, gracias a la tecnología, tenemos la posibilidad (y, diría más, la responsabilidad) de que la democracia 2.0 se haga realidad más pronto que tarde.

 

 2.    ¿Como se están tratando las políticas de privacidad en las redes sociales? ¿A nivel español se toman medidas si se incumplen dichas normas?

El problema de la privacidad en Internet es que no hay un único concepto ni régimen jurídico aplicable a la misma. De hecho, tenemos dos sistemas en franca oposición: el sistema americano, donde no existe una ley de protección de datos a nivel federal (por eso hablamos allí de “políticas de privacidad” que las distintas empresas deciden y varían libremente y a su entera conveniencia) y, por otro lado y en franca oposición, el sistema europeo donde dicho derecho tiene rango constitucional y está protegido por Legislación europea y nacional a nivel orgánico y fundamental (LOPD en nuestro país). La batalla entre ambos sistemas alcanza su apogeo en internet donde los ciudadanos volcamos nuestros datos directamente en empresas norteamericanas que literalmente se apropian libremente de los mismos sin entenderse sometidas a la normativa europea. Esta batalla está aún lejos de definirse y una futura normativa europea, actualmente en tramitación, promete poner el listón muy alto para proteger, aun más, nuestro derecho a la privacidad.

 

3.    ¿Que ocurre cuando se da un caso de incumplimiento de políticas de privacidad a nivel europeo y la sede o la empresa pertenece a los Estados Unidos?

Si únicamente está en Estados Unidos, poco se puede hacer (todavía), pero si tiene algún establecimiento o delegación en cualquier país de la UE entonces la cosa cambia y se puede denunciar directamente a las autoridades de protección de datos así como a los juzgados y tribunales, tanto nacionales como europeos.

 

4.    Si bien es cierto que el caso de Wikileaks puede tener un carácter positivo. ¿Hay una parte negativa? Es decir, la filtración de información puede poner en peligro la democracia? 

Todo poder sin control es malo y todo derecho, por muy fundamental que sea, tiene límites recogidos igualmente en nuestra propia Constitución. La libertad de expresión, no es una excepción. Ésta halla sus límites en otros derechos constitucionales como la intimidad personal y familiar, la privacidad, el honor, la propia imagen o incluso la vida, entre otros. En mi opinión, es necesario balancear todos estos derechos antes de publicar algo y, por supuesto, debe poder ser sometido a control jurisdiccional ulterior (nunca previo, para evitar censura) en defensa de los derechos e intereses de terceros.

 

5.    ¿Como blogger si bien es cierto que gracias a internet se posee una gran libertad de expresión cree que se potencia el insulto con el anonimato?

 Digamos que el aparente (que nunca absoluto) anonimato que perciben los usuarios en algunas redes, facilita la sensación de impunidad para emitir opiniones y/o informaciones falsas que dañan el honor de personas e instituciones y que, en muchos casos, pueden llegar a ser constitutivas de delitos como el de injurias o calumnias. He de decir, rotundamente, de dicho anonimato y, por ende, la impunidad es rotundamente falso: dejamos innumerables “huellas digitales” en Internet que pueden ser rastreadas y utilizadas como prueba por parte de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y profesionales especializados en la materia.

 

6.    ¿Como se regula la información que se cuelga en internet?¿ como podemos saber si lo que se ha publicado es realmente cierto?

Como cualquier medio de comunicación, Internet se somete igualmente al correcto ejercicio de la libertad de información, la cual es libre siempre que se respeten los límites comentados y, en concreto, la veracidad, tal y como recoge el artículo 20 de nuestra Constitución de 1978.

 

Muchas gracias, Virginia, y enhorabuena por tu trabajo!

 

Huellas, ID y anonimato en Internet

Escrito por Víctor Salgado
12 de septiembre de 2013 a las 8:05h

Esta semana se presentaron los nuevos teléfonos inteligentes de Apple, entre cuyas novedades hay una que me parece especialmente interesante: el Touch ID.

Se trata de un dispositivo avanzado de lectura de huella dactilar, que puede ser utilizado, según nos dicen, con total seguridad en la identificación del usuario al leer, incluso, las marcas inadvertibles subcutáneas.

Copyright © Apple, Inc. 2013, vía AppleInsider.com

Con independencia del funcionamiento final de esta nueva tecnología y de su posible margen de error en el reconocimiento de huellas (siempre lo habrá, en mayor o menor grado), lo que me ha llamado la atención son varios puntos:

  1. El ya comentado reconocimiento avanzado de la huella dactilar, con lectura y procesamiento de su relieve en 3D y subcutáneo.
  2. El uso de esta tecnología como sustitutiva de las siempre incómodas e inseguras contraseñas y, ni más ni menos, que en un proceso tan delicado como el pago (inicialmente limitado a las compras realizadas en la App Store de Apple).
  3. El almacenamiento de estos datos exclusivamente en el dispositivo (de hecho, en una parte del propio nuevo procesador A7) sin que, en ningún caso, pueda ser accedido por Apple o por terceros y sin, ni siquiera, incluirse en copias de seguridad o ser subido a la “nube” de Internet. (¿Ni PRISM?)

Obviando el primer punto, pues el tiempo dirá lo revolucionario y/o exacto o no de esta tecnología, me permitiré un par de reflexiones sobre los dos restantes.

Respecto al punto 2, desde hace muchos años se ha buscado la “piedra filosofal” de la plena identificación de usuarios en Internet. Los sistemas actuales, además de inseguros, nos resultan complejos y poco fiables. A nivel jurídico, el único medio plenamente reconocido es la firma electrónica, especialmente la basada en tecnología criptográfica asimétrica y emitida según estrictos requisitos legales y de seguridad.

Sin embargo, hasta para utilizar esta última, es necesario recordar un “PIN” o contraseña (por no hablar de los asociados a tarjetas de pago). Es aquí donde la biometría se nos ha presentado como la “gran esperanza” para una plena seguridad en las transacciones: lectura de huella dactilar, de iris ocular o reconocimiento facial suponen un medio cómodo, aunque presenta importantes interrogantes en cuanto a la fiabilidad de la tecnología de reconocimiento actual y, en su caso, la mayor o menor facilidad de poder engañarla o “suplantar” una identidad con su ayuda.

Legalmente, se hace necesario un sistema seguro que garantice la validez de la prestación del consentimiento en las transacciones online, mediante la identificación del usuario, sin sacrificar su usabilidad y sencillez y, así, lograr su amplia implantación.

Sin embargo, no debemos olvidar que todo sistema de reconocimiento e identificación de sujetos en Internet debe ser controlado por el propio usuario, salvo autorización expresa o dispensa legal. Todos tenemos el derecho a ser “anónimos” en la Red, mientras no queramos identificarnos (o nos veamos impelidos a ello en virtud de obligación o excepción legal, cumpliendo tanto los requisitos como el procedimiento oportuno).

En base a ello, se hace especialmente interesante lo contemplado en el punto 3, al garantizarse, según se nos dice, que los datos identificativos de nuestro reconocimiento dactilar quedarán siempre bajo nuestro exclusivo control, sin salir en ningún caso del hardware de nuestro dispositivo. Esto se hace especialmente importante en una era donde la privacidad de los dispositivos móviles está en entredicho ante los recientes casos de PRISM y la NSA.

Quedan aún muchos interrogantes pendientes, que se irán aclarando al observar el funcionamiento y realidad final de la tecnología. De todos modos, será interesante ver su evolución así como su posible vinculación, mediante API, a nuestra actual tecnología de firma electrónica y de DNIe. La seguridad jurídica en las transacciones daría un salto cualitativo.

Como siempre, el tiempo lo dirá.

Aspectos legales de la impresión 3D

Escrito por Víctor Salgado
26 de junio de 2013 a las 8:05h

“- No lo puedo creer! Me ha vuelto a pasar! – Rápidamente pero como a cámara lenta, recogí mi teléfono móvil del fondo de la bañera donde estaba bañando al peque. Ya era tarde: el teléfono estaba inservible.

Con resignación, me dirigí de nuevo al servicio técnico del móvil a través de Internet el cual dio de alta la incidencia y me ofreció el reemplazo inmediato del terminal. Accedí a mi correo electrónico y allí estaba: un mensaje del fabricante con un fichero adjunto de gran tamaño. Abrí dicho fichero con un programa especial y pulsé el botón de “IMPRIMIR”. Lentamente pero con determinación mi impresora 3D se encendió y empezó su labor de traducir los unos y ceros a átomos del mundo real. Al día siguiente, cuando me levanté, tenía un nuevo teléfono móvil completo y preparado para funcionar en la bandeja de salida de la impresora.”

Ciencia ficción? Sin duda, hoy en día aún lo es pero es una muy posible realidad de aquí a no tantos años como pensamos.

Y es que la tecnología de impresión 3D ha llegado para quedarse. Hace bien poco que nos sorprendíamos con los primeros modelos pensados para el consumo doméstico y ya tenemos personas imprimiendo armas o salvando la vida a bebés con la ayuda de esta tecnología (la eterna dualidad de la innovación humana).

¿Y qué nos depara el futuro inmediato? Pues ya se está hablando desde piezas aeroespaciales hasta la impresión de alimentos (sí, sí, de comida!) con las enormes posibilidades que ello supondrá de evolución y de revolución en nuestra sociedad (otra más!).

Del “bienvenidos a un mundo perfectamente copiable” que tambaleó la todopoderosa industria discográfica, cinematográfica y de contenidos, pasamos al “bienvenidos a un mundo perfectamente imprimible” que arrasará y afectará al resto de la industria y de nuestra economía.

Del “Made in China” al “Made in Home”. Todo va a cambiar, nuevamente, muy muy pronto.

Y qué tiene el Derecho que decir de todo esto? Pues, como siempre, intentar adaptarse, con la lengua fuera, a la vertiginosa realidad tecnológica pero ya podemos aventurar algo:

Buena parte de los diseños y modelos en 3D que se imprimen o se podrán imprimir en breve en las nuevas Impresora 3D, están o estarán protegidos por derechos de propiedad y/o de uso exclusivo y, por supuesto, no se podrán usar y/o reproducir en el “mundo real” sin la previa licencia o autorización de su titular.

¿Os suena? Pues sí! Se trata de un nuevo ámbito de negocio y, por ende, de una nueva redefinición de la tan traída y llevada “piratería”, ya no “digital” sino “material”. Expresiones como “piratería 3D”, “piratería impresa” o similares posiblemente serán comunes en breve.

Y ¿cuáles son los derechos implicados?

Pues, a diferencia de la “piratería digital”, centrada principalmente en el copyright, la nueva “piratería de impresoras 3D”, podrá afectar además a los llamados “derechos de propiedad industrial”, es decir, marcas, patentes, modelos de utilidad y diseños industriales.

A diferencia de la propiedad intelectual, estos últimos derechos se caracterizan por necesitar de su registro para poder ser protegidos por la ley.

Es decir, si yo desarrollo un invento o un diseño industrial y no lo patento o inscribo en el Registro correspondiente, legalmente no soy propietario de los mismos, ni tengo derecho a protegerlos frente a su digitalización en un modelo 3D y posterior impresión física. Y estamos hablando desde una tuerca hasta un motor de hidrógeno; desde un logotipo hasta el dibujo de la funda de nuestro móvil. Todo es protegible pero, eso sí, previo registro.

Por supuesto, los derechos de copyright también se verán afectados (diseños, personajes de ficción, merchandising, etc.) pero, al no necesitar inscripción previa, sólo tendremos que demostrar que somos los autores o titulares licenciados de los mismos para protegerlos legalmente.

Sin duda,  será una gran disrupción tanto para el mercado como para el Derecho.

¿Es o no es apasionante vivir estos tiempos? ;-)

Videoblog: ¿Qué ley se aplica en Internet?

Escrito por Víctor Salgado
21 de marzo de 2013 a las 8:05h

En el videoblog de hoy ascendemos un poco para tener una “vista de pájaro” sobre la legislación aplicable a Internet:

¿Qué ley debemos cumplir en el mundo online? ¿Cómo se empezó a regular la Red? ¿Qué es la netetiqueta? ¿Qué significa que “el código es la ley” en palabras del Profesor Lawrence Lessig? ¿Cómo se debe regular Internet? Es necesario conocer la realidad y las “leyes físicas” de la Red antes de intentar regularla. ¿Se aplica la legislación nacional o internacional? ¿Se puede aplicar nuestra ley a los operadores extranjeros? Éstas y otras cuestiones son las que intentamos aclarar en el siguiente video:

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¿Por qué son gratis las redes sociales?

Escrito por Víctor Salgado
14 de marzo de 2013 a las 8:07h

Parece una pregunta baladí pero nos hemos acostumbrado tanto al llamado “todo gratis” de Internet que no nos paramos a pensarlo: ¿Por qué son gratis las redes sociales? ¿Por qué son gratis las búsquedas? ¿Son acaso ONGs quienes ofrecen estos servicios? Por supuesto que no, son empresas que, como Facebook o Google, se valoran en miles de millones precisamente por el ofrecimiento de este tipo de servicios.

Entonces, ¿dónde está el truco? Porque, ya lo decía mi abuela:  ”Nadie da duros a cuatro pesetas”.

Autor: Ruth Suehle para opensource.com bajo licencia CC

Pues bien, el truco está en que en realidad no son gratis en absoluto sino que pagamos con otra moneda distinta y que nos afecta directamente: nuestra privacidad.

De hecho, gracias a la más permisiva legislación de Estados Unidos y a la mayor mentira de Internet: “He leído atentamente y acepto las condiciones de uso”, todos los datos personales así como todos los contenidos que publicamos o introducimos en estos servicios, pertenecen legalmente a los proveedores. De ello hemos hablado ampliamente en otros artículos del blog: aquí y aquí. Ello hace, por ejemplo, que Facebook haya sido valorada en unos 80.000 millones de dólares. ¿Qué vale esta exorbitada cantidad en Facebook? ¿Su tecnología? ¿Sus instalaciones? No. Lo valen los datos y contenidos de más de mil millones de seres humanos que en este momento son usuarios de su red social.

Lo mismo cabe decir de Google: cada vez que hacemos una búsqueda, ésta se indexa y se vincula a nuestro perfil, al igual que todo lo que publicamos o enviamos a través de sus múltiples y variados servicios (Sí, también Gmail).

Y ello ¿para qué? Pues la finalidad principal, según informan los proveedores con este modelo de negocio, es la construcción de perfiles avanzados para su explotación publicitaria. Es decir, saber nuestros intereses, gustos y aficiones a fin de mostrarnos información comercial optimizada que, esta vez sí, venden económicamente  a sus verdaderos clientes: los anunciantes.

Es posible que nos pueda parecer un intercambio justo, especialmente en un contexto actual de crisis económica en la que cada euro debe ser medido “al gramo” (y, si no, que se lo cuenten a WhatsApp), pero lo cierto es que este modelo de negocio supone un riesgo enorme para nuestra privacidad e intimidad del cual, al menos, debemos de ser conscientes:

Esta semana el diario El Mundo ha publicado una noticia muy reveladora al respecto: “Los riesgos para la intimidad de los ‘Me gusta’ de Facebook” donde se hace eco de un informe publicado en Estados Unidos por investigadores de la Universidad de Cambridge sobre una base de 58.000 usuarios. Este estudio advierte de que, simplemente por el mero hecho de marcar el botón “me gusta” de Facebook, se puede deducir un completo perfil de personalidad del individuo y revelar información muy sensible de su intimidad: “Preferencias políticas, gustos personales, orientación sexual, creencias religiosas, rasgos de la personalidad, estabilidad emocional, etnia, edad, sexo o cociente intelectual” son algunos de los datos que, según los investigadores, pueden ser inferidos fácilmente de nuestro comportamiento en la red social.

Este “data mining” choca directamente con la legislación europea, mucho más protectora de la privacidad de los ciudadanos que la americana y en actual proceso de revisión para, entre otras cosas, poder aplicarse más claramente a los prestadores de servicios extranjeros que traten datos de europeos. No nos deben sorprender medidas como la adoptada por un estado de Alemania que en 2011 declaró ilegal la integración del botón “me gusta” de Facebook por parte de los administradores web de su región.

En España, dicha información es catalogada como datos sensibles por la Ley Orgánica 15/1999, de Protección de Datos de Carácter personal (LOPD) y requiere un consentimiento expreso y/o por escrito para su recogida y tratamiento, siempre que el mismo fuera “adecuado, pertinente y no excesivo” para la finalidad declarada, lo cual muy difícil por no decir imposible para uso publicitario.

En definitiva, debemos de hacernos la siguiente pregunta: ¿Por cuánto venderíamos nuestra intimidad?

Un honor: los 10 abogados españoles más influyentes en redes sociales

Escrito por Víctor Salgado
8 de febrero de 2013 a las 8:05h

Es para mí un verdadero honor haber sido mencionado por el prestigioso Diario Expansión como uno de los 10 abogados españoles más influyentes en redes sociales. Simplemente el hecho de compartir cartel con tan enormes profesionales y comunicadores, a los que admiro y respeto profundamente, es un gran privilegio.

Owly Images - http://ow.ly/i/1tKor

Imagen vía Francesc Pumarola en Twitter

Sólo unas líneas para agradecer su amable artículo a Carlos García-León y para dar mi más sincera enhorabuena a mis compañeros David Bravo, Javier de la Cueva, Josep Jover, Carlos Guerrero, José Muelas, Paco Pérez Bes, Jorge Campanillas, Jesús Alfaro y Aina Díaz por su merecidísima inclusión en la lista.

Muchas gracias a Francesc Pumarola por difundirlo en Twitter y por animarme a crear este blog. Sin sus sabios consejos de estrategia digital, no hubiera sido posible.

Enlace al artículo original:

http://www.expansion.com/2013/02/06/juridico/1360169676.html

Actualización:

Vídeo realizado por Web Empresa 2.0. Muchas gracias a Alberto Falcón (@afalcon) por la referencia:

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