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Entradas etiquetadas como ‘derecho al honor’

Derechos fundamentales en grupos de WhatsApp

viernes, enero 12th, 2018

Vivimos en una Sociedad 2.0. Internet ha supuesto una verdadera revolución en nuestras vidas. El modo en que trabajamos, nos comunicamos y disfrutamos de nuestro tiempo de ocio tiene un antes y un después desde la aparición de la Red de redes.

Pero lo cierto es que la propia Red está cambiando y evolucionando a una gran velocidad ante nosotros. Poco tiene que ver la Internet de hoy con la que nos empezó a llegar a nuestros hogares y trabajos allá por mediados de los 90.

Entonces, unos pocos expertos “privilegiados” eran los creadores de contenidos mediante el manejo de oscuros y complicados lenguajes de programación como el propio HTML y la gran mayoría de internautas nos limitábamos a “consumir” dichos contenidos con una casi ninguna o nula participación en los mismos.

Hoy en día, sin embargo, estamos inmersos en el fenómeno de la Web 2.0, donde todos somos creadores de contenidos para la Red gracias a la enorme simplificación de las herramientas de publicación y edición online. Fenómenos como el de los Blogs, los foros de opinión y las webs de imágenes y vídeos publicados por los usuarios o las propias redes sociales y Apps de mensajería son muy recientes (Youtube, por ejemplo, data sólo de febrero de 2005 y la propia WhatsApp, de 2009) y han supuesto una nueva revolución tanto dentro de la Red como, muy especialmente, fuera de ella.

Toda esta revolución, cada vez más acelerada, tiene un denominador común: el riesgo para nuestros derechos personales va en aumento y cada vez se ven más y más comprometidos: derechos como nuestra intimidad, nuestra privacidad o nuestro honor están mucho más amenazados en esta nueva realidad.

La palabra “honor” parece un poco trasnochada. Sin embargo, es algo plenamente vigente en nuestra sociedad (y más desde que existen las nuevas tecnologías).

El derecho al honor es un derecho fundamental, reconocido en el artículo 18.1 de nuestra Constitución, que protege tanto la dignidad como la reputación de una persona en la sociedad.

Con el auge de Internet, éste es uno de los derechos más atacados hoy en día. Frecuentemente se publican comentarios o informaciones sobre personas que las insultan o las acusan de hechos que, en muchas ocasiones, resultan inciertos y que menoscaban su imagen pública y su, no menos importante, autoestima personal.

Bien es cierto que, en nuestra vida diaria y también en la Red, nuestros comentarios están protegidos por la libertad de expresión y de información, recogida igualmente en el artículo 20 de nuestra Constitución. Esto significa que toda persona tiene derecho a expresar libremente su opinión y a informar y ser informado sobre cualquier asunto sin que, en ningún caso, se pueda establecer una censura previa.

Sin embargo, esta libertad tiene claramente un límite que es, en primer lugar, la propia veracidad de lo informado (algo a tener muy en cuenta en el actual mundo de la “post-verdad”) y, en segundo lugar y no menos importante, los derechos fundamentales ajenos, como la intimidad personal y familiar o el ya comentado derecho al honor.

¿Qué sucede con WhatsApp?

Sin duda, siempre ha habido rumores, chismorreos y comentarios de toda suerte e índole sobre terceras personas y situaciones. Somos un país muy comunicativo y pasional, para bien y para mal y, desde luego, el “cole” no es una excepción. ¿Quién no ha escuchado o participado en algún cotilleo o crítica al profesor, padre o alumno de turno? Entonces, ¿Qué ha cambiado?

Muy sencillo. Los viejos comentarios y chismes “de pasillo” quedaban, generalmente, ahí. No quedaba un rastro y, sobre todo, no tenían una trascendencia más allá de las pocas personas presentes.

Con las nuevas tecnologías, todo esto ha cambiado. Esas antiguas charlas de corrillo se trasladan ahora a una poderosa herramienta como WhatsApp que no sólo permite que dichos comentarios queden por escrito, sino que alcancen una mayor audiencia que antaño y con más impacto. Tenemos un gran poder y, por tanto, mucha más responsabilidad por nuestros actos.

No debemos expresarnos en la Red como hacemos en nuestras conversaciones privadas. Lo decía claro Virginia Shea en su libro “Netiquette”, de 1994, que resumía las primeras leyes de comportamiento de una incipiente Internet: La primera era “Nunca olvide que la persona que lee el mensaje es en efecto humana con sentimientos que pueden ser lastimados”. Una regla que debería encabezar todo grupo de WhatsApp.

 

Publicado originalmente en: https://pintos-salgado.com/2018/01/12/derechos-fundamentales-en-grupos-de-whatsapp/

Videoblog: Reputación online, mi honor en la Red

miércoles, febrero 15th, 2012

El vídeo de hoy se centra en la llamada reputación online o “ciberreputación”. Para completarlo, os referencio también tres artículos publicados en su día sobre el tema:

¿Cómo borro mis datos de Internet?

¡Horror, mi nombre sale en Google!

¿Puedo borrar mis datos de Google?

¿Qué es la reputación online? ¿Cómo controlamos lo que se dice de nosotros en la Red? ¿Cuáles son nuestros derechos y su protección? ¿Qué implica el derecho al honor? ¿Cómo podemos protegerlo en Internet? ¿Se pueden beneficiar también las personas jurídicas? ¿Qué hay de Google y otros intermediarios? ¿Los podemos hacer responsables si no retiran contenidos ilícitos o nocivos sobre nosotros? Todas estas cuestiones y otras en el siguiente vídeo:

Imagen de previsualización de YouTube

¿Puedo borrar mis datos de Google?

jueves, enero 20th, 2011

Todos tenemos un pasado. Algún día, fuimos jóvenes (los más afortunados, aún lo sois) y cometimos alguna que otra “locura” que no quedaría bien en un curriculum vitae al uso.

Normalmente, dichas locuras quedan simplemente en el recuerdo o en alguna que otra vieja fotografía que ha sobrevivido a sucesivas “purgas” en algún álbum perdido en el trastero.

Foto bajo CC por Libertinus Yomango

Foto bajo CC por Libertinus Yomango

Lo sé, hoy en día (me diréis) esa foto puede estar en Facebook o su vídeo en Youtube para escarnio y vergüenza de su protagonista. Esto es cierto, pero de ello ya hemos hablado y hablaremos otro día.

Lo que ahora me preocupa es qué pasa con aquellos casos en los que la información en cuestión se publica en un medio que, por su misma esencia, no puede alterar su contenido: Me refiero a un boletín oficial o a un medio de comunicación cuyas reseñas no se pueden eliminar una vez publicadas (salvo en lo referente a la vía de “corrección de errores”).

Esto es un caso muy habitual: imaginemos que nos ponen una multa por exceso de velocidad o por orinar en la calle. ¿Qué ocurre con todas esas multas que no hemos ido a recoger a correos? Pues que acaban publicándose en el Boletín Oficial correspondiente (Generalmente el BOP) y, aunque la paguemos o la recurramos e, incluso, la ganemos, lo cierto es que ya nunca se podrá eliminar de allí.

Obviamente, esto no suponía un problema hace 10 años: ¿Quién se iba a leer un Boletín Oficial perdido en una estantería? En este sentido, nuestra “dignidad y privacidad” estaban a salvo.

Sin embargo, hoy en día todos los Boletines Oficiales ya tienen su versión electrónica y, gracias a la “magia” de los buscadores modernos, ese antiguo “dato perdido” en una estantería aparece destacado cuando alguien simplemente busca nuestro nombre completo en Google.

Por tanto, el problema no es tanto que el BOP haya publicado algo sobre nosotros sino que Google lo haya indexado y destacado de modo tan penosamente eficiente. Atacando, en definitiva, tanto a nuestra privacidad como a nuestro honor.

Desgraciadamente, no sólo se publican multas en los Boletines: hay casos más graves aún, como la declaración de determinadas incapacidades o, incluso, la concesión de un indulto de una condena previa por un delito cometido hace años y que no puede constar ya como antecedente penal en el registro oficial.

Lo cierto es que, desde que se dieran los primeros casos, ya se han planteado un centenar de este tipo ante la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) reclamando que dichos datos sean eliminados, no ya de sus fuentes originales, sino del propio buscador Google. Dichos casos, han sido resueltos por la AEPD en el sentido de solicitar a Google la retirada de dichas referencias.

Sin ir más lejos, ayer se han visto en la Audiencia Nacional los primeros 5 casos ante la repetida negativa de Google a eliminar dichos enlaces de su sistema.

Lo que está en juego es el reconocimiento efectivo del, tan traído y llevado, derecho al olvido de nuestros datos en Internet.

Los argumentos de Google son, en resumen, los siguientes:

  1. Que los contenidos no son suyos y, por tanto, no les compete a ellos su eliminación sino al responsable de su introducción en la Red; y
  2. Que es técnicamente inviable impedir que dicho enlace vuelva a aparecer debido a que sus sistema se alimenta de “robots” automáticos que constantemente rastrean la Red e, indefectiblemente, volverán a enlazar ese contenido de nuevo.

Por el contrario, la AEPD argumenta que, si bien Google no es el responsable de dichos contenidos, actúa no sólo como un mero intermediario sino como un “facilitador” decisivo en el acceso a los mismos y, por tanto, debe responder.

A mayor abundamiento y en este sentido, la Ley 34/2002, de 11 de julio, de Servicios de Sociedad de la Información y de Comercio Electrónico (LSSI) dispone que, si bien el prestador intermediario no tiene responsabilidad, a priori, por los contenidos ajenos, sí se convierte en responsable si, teniendo conocimiento efectivo de que lesionan derechos de terceros, no actúa para suprimir o neutralizar el enlace correspondiente. Así lo dispone textualmente su artículo 17.1:

“Los prestadores de servicios de la sociedad de la información que faciliten enlaces a otros contenidos o incluyan en los suyos directorios o instrumentos de búsqueda de contenidos no serán responsables por la información a la que dirijan a los destinatarios de sus servicios, siempre que:

a- No tengan conocimiento efectivo de que la actividad o la información a la que remiten o recomiendan es ilícita o de que lesiona bienes o derechos de un tercero susceptibles de indemnización, o

b- Si lo tienen, actúen con diligencia para suprimir o inutilizar el enlace correspondiente.

Se entenderá que el prestador de servicios tiene el conocimiento efectivo a que se refiere el párrafo a cuando un órgano competente haya declarado la ilicitud de los datos, ordenado su retirada o que se imposibilite el acceso a los mismos, o se hubiera declarado la existencia de la lesión, y el prestador conociera la correspondiente resolución, sin perjuicio de los procedimientos de detección y retirada de contenidos que los prestadores apliquen en virtud de acuerdos voluntarios y de otros medios de conocimiento efectivo que pudieran establecerse.”

En este caso, se entendería que Google asumiría una responsabilidad por no eliminar dichos enlaces después de haber tenido conocimiento efectivo de su lesión del derecho a la protección de datos y del honor de las personas mediante su notificación por parte de la AEPD.

Habrá que estar atentos a las sentencias firmes que se produzcan en el futuro inmediato sobre este asunto.

Como hemos apuntado, el derecho al olvido en Internet está ahora en juego en nuestros tribunales.

 

Actualización:

Enlace de interés:

Servicio de Reputación Online de Pintos & Salgado Abogados: http://pintos-salgado.com/servicio-reputacion-online/