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Entradas para la categoría ‘Artículos’

El festival indie fantasma que iba a acoger el Ágora en A Coruña

Viernes, mayo 24th, 2013

«Abrí una cuenta de Twitter y así se montó todo». Ana Pedreira, una estudiante de 24 años que cursa un máster de dirección de arte en publicidad, dio el martes pasado una tramposa alegría a los fans del pop independiente. Por la mañana lanzó en las redes sociales la primera edición del Twee Pop Festival, un evento de este estilo que se hizo célebre en el indie de los ochenta. En él actuarían los clásicos del género, como The Pastels, Heavenly o The Field Mice. Pero también otros como Los Bonsáis, Tiger Trap o Pipas.

El evento se iba a desarrollar el 21 y el 22 de junio en el Ágora de A Coruña, recuperando así la actividad musical que tiene prácticamente aparcada desde el año pasado. Todo se completaría con una exposición fotográfica de la historia de The Pastels y la proyección de un documental sobre Sarah Records, el sello emblema de este estilo musical. Es decir, un caramelo para los seguidores del twee-pop, algo idílico y único en su especie. Un evento de minorías, pero que precisamente por su especificidad podría llegar a triunfar. Todo encajaba.

El problema empezó en los supuestos puntos de venta. La página de Facebook del evento fantasma indicaba que se podían adquirir las entradas en locales como el Café Pop Torgal de Ourense o el Segundo Premio de A Coruña. Sus responsables no sabían nada. Tampoco en el IMCE, que no daban crédito. Y todo con un evento tan bien diseñado, con su página web propia y todo, que ya había hecho salivar a más de un melómano que marcaba los días en su agenda.

«Retiré todo de Internet, pensé que me metía en un lío», reconoce la autora. Sí, el Twee Pop Festival solo existió en su cabeza: era su trabajo de fin de máster. Tan perfecto y bien estructurado que, pese a la extrañeza, coló durante todo un fía. Luego llegó la desilusión de unos pocos que se lo creyeron. Aunque, bueno, siempre se puede tomar como un ejemplo a seguir. Quizá estas ilusiones, sirvan como pista. Ojalá así fuera.

Jorge Ilegal actuará con TAB en Los conciertos de Retroalimentación

Lunes, abril 29th, 2013

La actuación de Triángulo de Amor Bizarro dentro de Los conciertos de Retroalimentación el próximo sábado 4 de mayo en A Coruña será más especial de lo habitual. Jorge Martínez, el cabecilla de Los Ilegales, se subirá con ellos al escenario de le Club. Sí, el autor de Tiempos nuevos, tiempos salvajes sumará su guitarra a la del cuarteto de Boiro en un tramo del concierto. En principio afrontarán juntos cuatro temas, aún por decidir, pero sea como sea seguramente saltarán chispas de este vibrante choque generacional y musical. Solo ocurrirá en A Coruña y, luego, el 18 de mayo en Gijón. Así que apunten.

Triángulo de Amor Bizarro llegan a este concierto como los grandes deseados de la temporada. Victoria mística, el tercer álbum del grupo, está a puntito de salir. De hecho, ya debería poblar las cubetas de las tiendas de discos, pero aún falta un poco. En estos momentos se encuentra en fase de posproducción y en los próximos días debería anunciarse su alumbramiento definitivo. Por temas como la machacona Robo tu tiempo o la noisepopera Estrellas místicas, los adelantos conocidos, todo apunta a otro gran trabajo. La expectación es máxima. El hecho de que Rockdelux les haya dado la portada (la primera a un grupo gallego desde mayo del 1992 con Siniestro Total) cuando el disco aún no está en la calle habla a las claras.

Por todo ello el bolo de este sábado se presenta imprescindible. Tendremos ante nosotros al mejor grupo del indie-rock nacional escupiendo ruido y susurros envenenados. Toda una experiencia que no deberías perderte.

The Strokes, una década de irrelevancia

Miércoles, abril 3rd, 2013

¿Es Comedown Machine el mejor álbum de THE STROKES desde Room On Fire (2003)? Seguramente sí. ¿Significa eso que se trata de un gran disco? Pues no. Y es que hace diez años (sí, una década ya) que la banda neoyorkina dejó de ser relevante para convertirse en una formación apocada. Agarrada a un pasado ideal, lastrada por un presente imperfecto y apelando a un futuro que no llegaba a ilusionar en ningún momento. Tanto First Impresions Of Earth (2005) como Angles (2011) acogían cansancio, relleno y nadería. A mayores, algún tema afortunado. Ahora, Comedown Machine mejora un poco el panorama. Pero, desde luego, no lo sufiente como para ser recordado en el futuro.

Lejos del tópico al que la crítica acude para ensalazar los discos menores de los grupos mayores (“este sería el mejor álbum de un debutante”) no existe aquí consuelo posible: ninguna banda anónima destacaría con él. Y todo ello básicamente por la carencia de pegada. Con un pie en el garage-rock de estirpe neoyorkina patentado en su debut y otro en la expoliación del pop ochentero, Comedown Machine sugiere nuevas miras para Julian Casablancas y sus chicos, alguna emoción furtiva y pocas cosas para el recuerdo.

La novedad la pone esa filia por el primer Michael Jackson que se manifiesta en la pieza inaugural, Tap Out, con guitarras entrecortadas, voces en falsete y un ritmo robótico que recuerda al Wanna Be Startin’ Somethin’ de Jacko. Happy Ending también responde a claves parecidas y el single One Way Tigger lo lleva a lo saltarín (y perfectamente olvidable). Lo mejor llega con 50 / 50. El grupo, en territorio virgen: un plácido, psicodélico y envolvente pasaje ambiental que, ahora sí, invitan a soñar con un futuro perfecto en el que se mira adelante con convicción. Junto a Partners In Crime conforman lo mejor del disco.

¿El resto? Sigue el expolio a la fórmula Ramones-Modern Lovers-Television. Es decir más rock callejero con tempo perezoso y ocasionales explosiones. Pero sin chispa. All The Time, 80’s Comedown Machine y Slow Animals (aquí a la funk) lo intentan pero se quedan lejos de aquellos Last Nite, Reptilia o The Modern Age que los hicieron grandes en el pasado. Ahora ni siquiera los detractores de entonces se molestan en criticarlos. Algo clarificador respecto a su relevancia en la actualidad.

Imagen de previsualización de YouTubeVideo de “One Way Tigger”

Marianne Faithfull revive su primera obra maestra

Miércoles, marzo 13th, 2013

Alumbrado en 1979 con la cantante sumida en la adicción a las drogas, «Broken English» supuso su renacimiento como artista de primera línea. Una oportuna e interesante reedición con extras devuelve el disco que debería haber puesto banda sonora a «Cristina F» a la actualidad

En la segunda mitad de los setenta quedaban lejos los días en los que MARIANNE FAITHFULL había sido la gran princesa del pop sesentero. Tras la fallida experiencia country de Faithless, se encontraba arrinconaba en la intrascendencia más absoluta. Colgada de la heroína y viviendo en squats con Ben Brierly, el bajista de The Vibrators con quien mantuvo una apasionada y dolorosa historia de amor, buscaba el modo de reconducir su carrera en medio de una vida desordenada y caótica. Y tras varios tanteos, lo lograría con una obra que la llevaría mucho más allá del título de novia de.

«Fue el nervio punk lo que alimentó la rabia de Broken English. Sid Vicious y yo teníamos el mismo camello», recordaba la artista en Una autobiografía, las memorias que publicó en 1995. El crítico Rafa Cervera va más allá: «No era el típico álbum de una estrella de los sesenta intentándose adaptar a la era del punk. Era el disco de una estrella contándole a los chicos del punk que ella era punk que antes que ellos». Y efectivamente, en Broken English se haya un disco rompedor que respira punk, pero que expulsa un híbrido extrañamente personal por encima del género y su momento. Como en los discos de Joy Division o el Bowie berlinés, ahí late una suerte de desgarro maquinal, frío y futurista, pero con pegada totalmente humana. Hoy, 34 años después, conmueve.

Aunque a veces lo recuerde como una buena época, lo cierto es que Marianne sufría con Ben. Y mucho. Él era un mujeriego incontrolable. La engañaba de continuo. Por ello en cuanto conoció Why d’Ya Do it, un poema de Heatcote Williams en que una mujer aullaba de celos furiosa con todo tipo de obscenidades (“Cada vez que veo tu polla imagino su coño en mi cama”, dice su verso estrella), hizo todo lo posible para cantarla. El autor la había pensado para Tina Turner, pero al final Marianne se la llevó. Cierra Broken English. En algún punto intermedio entre el All Along The Watchtower de Jimi Hendrix y el vaivén reggae, fluye su voz hasta un clímax próximo al Horses de Patti Smith. Dolor, zozobra y catarsis. O como dijo la propia Marianne: «Confusión desgarradora y celos hirvientes». Puso broche de oro a un álbum excepcional.

Porque, por supuesto, todo va mucho más allá de una letra escandalosa. Broken English resulta todo un prodigio sonoro y de composición. En lo primero, se creó un conglomerado de rock oscuro con esos ecos del funk y del reggae. A posteriori Steve Winwood se encargó de darle un barniz de teclados y sintetizadores que lo hacen, hoy en día con el éxito del filme Drive y el revival de los sintes, más vigente si cabe. Súmenle a todo ello esa voz, la de una Marianne Faithfull quebrada y lejana a la miel sixties, dejando un cuño personal que ya nunca la abandonaría.

Pero, por encima de todo, están las canciones. Pimero, Broken English, el corte inicial que hace desembarcar al oyente en un disco misteriosamente afilado y con un vaho parecido al que Bowie emitió en su memorable Heroes. En ella Marianne se inspiró en la banda terrorista Baader Meinhof. Comparaba su estado mental como adicta a las drogas con los integrantes de la banda. «Me sentía identificada con Ulrike Meinhoof, el mismo bloqueo mental que convierte a unas personas en yonquis, convierte a otras en terroristas», señalaba

Después, se impone una parada en el gran clásico del disco: The Ballad Of Lucy Jordan. Célebre años después al terminar en la BSO de la película Thelma y Louise, se trata de un inédito haz de luz en el álbum. Engañoso porque, como si el reverso de la tenebrosa What’s The Hurry se tratase, aquí Marianne fantasea con una vida cómoda, «una buena vida a la que las mujeres se supone que deben aspirar», precisaba la artista. Y ponia como ejemplo «convertirse en esposa de Gene Pitney y acabar en una gran casa vacía en Connecticut». Es decir, todo lo contrario a lo que entonces vivía.

Y no nos debemos olvidar de su famosa y polémica versión del Working Class Hero de John Lennon. Famosa por una solución estética formidable, insertándola dentro de ese clima tiritante de una yonki con un pie en el fango y otro en la gloria. Polémica, porque no hay que olvidar los orígenes aristocráticos de la artista, cuyo tonteo con la lucha de clases desde esa perspectiva podría, y puede, parecer cuando menos frívolo. Ella no lo ve así. De hecho, considera que el esfuerzo que tuvo que hacer en su vida para salir adelante se puede comparar al de Lennon, David Bowie, Keith Richard, Iggy Pop y otros ilustres héroes pop de la clase obrera.

Esta edición, además, incluye tres interesantes piezas audiovisuales realizadas por Derek Jarman previas a la irrupción del videoclip, que resultan tan modernas y fascinantes como el propio álbum. También las mezclas originales del album sin sintetizadores para comprobar cómo era un repertorio elaborado durante más de dos años en directos suicidas. Y, por último, un ramillete de jugosas versiones alternativas de los singles y el clásico Sister Morphine de los Stones en el que ella tanto tuvo que ver. Una joya, se mire por donde se mire.

Foto: Marianne Faithfull por Derek Jarman

Imagen de previsualización de YouTubeVideoclip de “The Ballad Of Lucy Jordan”

Vuelve el embrujo de Yo La Tengo a Galicia

Lunes, marzo 4th, 2013

Esta noche Yo La Tengo retornan a Galicia. La sala Capitol de Santiago los acogerá de nuevo en la presentación de “Fade”, su último disco editado el mes pasado. Se trata de todo un acontecimiento. No solo por la posibilidad de ver a una de las mejores bandas del planeta si no por tener la posibilidad, otra vez, de disfrutarlos en una sala y no en un pase comprimido de festival.

Ahora que el futuro de Sonic Youth está en el aire, tras el divorcio entre Thurston Moore y Kim Gordon, solo nos queda Yo La Tengo. Ellos son los orgullosos portadores de la antorcha de aquel indie-rock americano que surgió en los ochenta de espaldas a la industria. Sí, el que subió el volumen de las guitarras, pisó el pedal de distorsión y se dedicó a emitir latigazos de electricidad con su respectiva dosis de dulzura. 

En la célula comandada Ira Kaplan, Georgia Hubley y James McNew aún se puede encontrar esa autenticidad y compromiso con la música totalmente insobornable. También la manera de modelar el sonido con el que creció toda la generación que hoy se columpia en la cuarentena. Y sin nostalgia. Fade, el disco editado el mes pasado por el trío de Hoboken (Nueva Jersey), demuestra que siguen estando en la división de los grandes. 

Como ya viene siendo norma en los últimos años, han rebajado un poco la estridencia, ampliando miras estilísticas y ofreciendo un álbum ecléctico que destila gusto y sabiduría. Sí pero también una cierta reivindicación sentimental de la banda pareja a la estética. Lo sugiere Ohm, una pieza psicodelia inaugural inmersa un desarrollo circular que arranca diciendo: “A veces los chicos malos triunfan / a veces los buenos chicos se pierden / nosotros intentamos no perder nuestros corazones para no perder nuestras mentes”. Y parece confirmarlo la final,  Before We Run, enésima genuflexión ante la Velvet Undeground de Nico con suplemento de cuerdas embellecedoras. Suelta versos como “Nubes totalmente anaranjadas / el cielo se cae de nuevo / antes de perder nuestra mente / antes de escapar”, que te dejan mudo.

Entremedias, el trío hace un recorrido por la excelencia que, sí, invita al tópico. Soltémoslo, pues, que esta vez va en serio. Fade sería el mejor disco de la trayectoria de muchas de las bandas cool del momento. Para Yo La Tengo, tan solo un capítulo más con alguna variante. La principal, la producción -ora detallista, ora desaliñada- de John McEntrie (Tortoise) en él se encuentra nuevos himnos de un grupo volcado a la lentitud. Ahí está Is That Enough, ambrosia pop a cámara lenta que hace despegar el disco; Padde Foward, que apela al papel de lija lo-fi pero son suma suavidad; Stupid Things abrazándose a la hipnosis krautrock: o The Point of It, ya dentro de su lado más calmo y relajado. Todo ello fluyendo como la seda pese a los bandazos de estilo

Dos caras en vivo

Todos los fans gallegos de Yo La Tengo tienen en mente los dos recitales que la banda ofreción en Santiago en los años 2000 y 2010 (ojo que se habla también de una visita coruñesa a finales de los ochenta). La primera vez fue en el Santi Rock con aquel You Can Have It All bailado a lo The Supremes para el recuerdo. La segunda, dentro del ciclo Galicia Importa presentando Popular Songs, un gran concierto que, aún así dejó pegas entre algunos por su dispersión. Ahora llegan dentro del mismo ciclo, también en la Sala Capitol y con unas inmejorables sensaciones previsas.

Si el recital de Santiago del lunes 4 de febrero continúa la línea de los que la banda estuvo ofreciendo en EE.UU. en febrero el público se encontrará ante un primer tramo acústico, en el que además de cortes del último disco rescatarán clásicos como Sudden Organ, Tom Courtenay o Sugarcube, y otro eléctrico. En este podría caer Big Day Coming, Stockholm Syndrome o la propia Ohm. Lo lógico es que el fan ya esté salivando. Normal. Aquí hay mucha vida por vivir.  
Imagen de previsualización de YouTubeEl grupo sacándole chipas a “Ohm” hace unos días en Philapelphia

Los Grammy 2013 en diez fogonazos

Lunes, febrero 11th, 2013


Diez pinceladas, escritas a toda velocidad una vez finalizada la gala, sobre la 55º edición de los premios Grammy que se celebró esta madrugada en Los Ángeles.

1. MUMFORD & SONS. Cuando salieron a recoger el premio al álbum del año, considerado como el más importante, dijeron: “Pensábamos que no íbamos a ganar nada porque The Black Keys lo estaban ganando todo y se lo merecen”. Eso mismo planeaba en la mente de muchos de los que seguían la gala, sorprendidos por la elección del jurado. Sea como sea se confirma la idea de impulsar al indie más accesible a la división puramente comercial que se había apuntado en los últimos meses. Ese folk-pop plasmado en Babel, su segundo álbum, gozará ahora de una sobrexposición extra. Ayer aprovecharon para tocar I Will Wait ante el que será su nuevo público.

2. THE BLACK KEYS. Pese a no lograr el premio máximo, estos Grammy 2013 han supuesto también su consagración comercial con cuatro gramófonos de los seis a los que optaban. El Camino, un disco que realmente se editó en el 2011 aunque en muchos casos se haya tomado como del 2012, los ha situado como el grupo de culto masivo del momento. Habrá quien se rasgue las vestiduras, pensando que por ahí se empieza a diluir la autenticidad. De hecho, al dúo ya le cayeron (injustos) palos por ello. Sin embargo, muchos más sostienen que siempre es una buena noticia que un grupo así suba a las alturas. Su Lonely Boy junto a la Preservation Hall y el Dr. John sonó de maravilla.

3. RIHANNA. Bellísima y exenta de este punto macarra-poligonero que suele lucir en los videoclips, deslumbró desde su llegada a la alfombra roja. Dentro se marcó dos actuaciones excepcionales. Una, interpretando con Mikki Ekko un majestuoso Stay. La otra, con Sting, Bruno Mars y dos de los hijos de Bob Marley el Could Yo Be Loved detro de un homenaje al rey del reggae. Al ir Beyoncé de discreta y no actuar, todo el protagonismo recayó en ella.

4. LEVON HELM. El fallecido batería de The Band fue objeto de un sentido reconocimiento de esos que solo se pueden ver en ceremonias de este tipo. Con Mavis Staples capitaneando el cotarro con su vozarrón, atacaron el clásico The Wight un supergrupo formado para la ocasión por, entre otros, Elton John, T Bone Burnett, Zac Bronw y los Mumford & Sons. Una delicia.

5. JACK WHITE. El ex White Stripes se salió. Pero totalmente. Sí, con esa indumentaria en plan mariachi que se gasta y la cara blanca como un vampiro tomó escena y dejó caer un precioso Love Interruption. Todo un cruce de caminos folk-rock-soul de poner la piel de gallina. Acto seguido, sacó la guitarra eléctrica y prendió fuego a la gala con Freedom at 21. Los que echan de menos la garra rock de los White Stripes se deleitaron a gusto. Impresionante. La mejor actuación de la noche.

6. TAYLOR SWIFT. La pizpireta estrella del pop teenager no se llevó una pila de premios para casa, pero sí un montón de planos de televisión. Situada en primera fila, disfrutó como una enana toda noche y, ojo, cantó casi todas las canciones que se interpretaron. En Twitter se decía que parecía una aplicación de móvil detecta-temas tipo Shazam. Y no les faltaba razón. La verdad es que chica derrocha simpatía. Hoy se ganó a todos.

7. FUN. También obtuvieron su particular trozo de gloria, aunque no dejen de ser una prescindible formación de pop comercial. Chocó que se hicieran con el premio al mejor nuevo grupo. Sobre todo porque antes, al recibir el galardón a la canción del año, aclararon (no se sabe si exagerando) que llevaban 12 años. Y, bueno, en todo caso, que una banda con dos discos en el mercado (el primero de 2009) se considere como nueva resulta un poco contradictorio.

8. FRANK OCEAN. Puede que flote en el ambiente cierta sensación de haber sido el perdedor de la noche (optaba a seis gramófonos y se quedó en uno). Pues no, se debería ver como todo lo contrario. Su actuación, interpretando en delicado Forest Gump con una puesta en escena tremenda, debe figurar por derecho propio entre los mejores momentos de la noche.

9. EL DECORO. Lo pretendía la CBS al pedir más tela que carne en las mujeres y apenas lo logró. Solo Beyoncé o Rihanna dejaron en casa sus modelos más atrevidos. Otras como Jennifer López se encargaron de lucir muslo a lo Angelina Jolie y, en general, el desfile de escotes resultó en la línea habitual. La palma, en ese sentido, se la llevó Katy Perry que incendió las redes sociales con el suyo. También hizo correr twits y twits Adele con su vestido-rojo-floreado-hasta-el-cuello. Aquí se pueden ver los modelitos más destacados

10. LOS GRANDES DEL RAP. La actuación final de la gala reunió en el mismo escenario a Tom Morello, LL Cool J, Travis Barker, Chuck D y Z-Trip. Y dejaron la curiosa sensación de ver hoy como algo clásico lo que ayer fue puro fuego rupturista. Un bonito broche.

FOTO: Mumford & Sons con su premio (Mario Anzouni / Reuters)

Mejor “Os Novos” que “The Young Ones”

Viernes, febrero 8th, 2013

Las reglas tienen su excepción. Y esa que reza de que las películas y las series hay que verlas en versión original presentan una clamorosa en The Young Ones. La serie británica que acogió la BB2 entre 1982 y 1984, se emitió doblada al gallego en la TVG en 1987 con el título de Os Novos, convirtiéndose en todo un espacio de culto para una generación. De la noche a la mañana, el boca a boca la hicieron en mítica en Galicia, algo en lo que han tenido que ver básicamente tres factores. En primer lugar, la serie en sí misma: brillante y rupturista, preñada de humor surrealista y repleta de guiños a la cultura pop (desde el punto tribu urbana de sus protagonistas a las actuaciones de bandas como Motörhead o Madness). En segundo lugar, la decisión de la TVG de no reponerla nunca más hasta el 2006 (con, eso sí, un versión renovada), alimentando la idea de su genialidad en base al recuerdo. Y en tercer lugar, por el doblaje que en su día se hizo de ella en gallego.

Efectivamente, cuando la serie completa se comercializó en una caja de DVD pasó a ser de inmediato un objeto de obligada adquisición. Y luego de inevitable decepción. El formato digital incluía la versión original en inglés con subtítulos, así como los doblajes al español y el catalán, pero no el gallego. Todas les restaban impacto de nuestra versión. Definitivamente, los recuerdos que flotaban en la mente decían que Os Novos tal y como la emitió la TVG superaban aquello de largo. Quedaba comprobar si se trataba uno de esos autoengaños a los que nos lleva nostalgia y la memoria selectiva o si el reencuentro demostraría que todo permanecía intacto. Internet lo facilitó y, sorpresa, si Os Novos siguen molando mucho más que The Young Ones.

Esos capítulos pululaban por ahí deslavazados. Pero -sí, sí, sí- un fan de la serie ha decidido subir a un blog los capítulos con el doblaje original, tal cual se emitieron entonces en la TVG. Se puede acceder a él aquí aquí. Todo un festín y un encuentro con la preadolescencia de muchos, pero también una reveladora mirada que, contextualizando muchos de sus gags o conociento mejor a los grupos que salen, permite admirar aún más aquellas piezas que tanto nos fliparon. Tremendos. Incluso mejor de lo esperado. Dense el gustazo de volver ahí.

“m b v” es, desde ya, la mejor noticia del pop del 2013

Domingo, febrero 3rd, 2013

Sí, es verdad: el número disco de My Bloody Valentine existe. Veintidos años después de marcar el punto y aparte más glorioso de la música pop de los noventa a esta parte, el grupo de Kevin Shields entrega m v b. Al fin, Loveless (1991) tiene su continuación. Ocurrió ayer, al caer la noche y a traición. Automáticamente, las redes sociales se empezaron a inundar de mensajes indicando que la banda acaba de colgar el album en su página web. La respuesta de los fans fue tal que la página estuvo colapsada hasta bien entrada la madrugada. Normal, se trata de uno de los discos más largamente esperados de los últimos tiempos. Tanto, que ahora que los altavoces de los ordenadores de medio mundo lo escupen, parece mentira que sea real lo que se está escuchando.

Al contrario de lo que pudiera parecer un primer momento, m b v no se puede escuchar on line en la web oficial. Allí solamente se ofrece la posibilidad de descargarlo (previo pago de 12,50 euros), así como encargar las diferentes versiones físicas de este. Sin embargo, esta misma mañana ya empezaron a proliferar los sitios para degustarlo on line. Uno de ellos es el canal del grupo en Youtube que ofrece el disco íntegro desde hace unas horas.

El primer tramo del album se muestra totalmente continuista respecto a su obra magna, Loveless. Algo más suave en general, si cabe. Sin los trazos serpenteantes de Only Shallow, sí contiene la bolas de ruido, las voces asexuadas y el lánguido instinto melódico marca de la casa. Totalmente familiar, m b v suena ahí mucho más a reencuentro que a salto adelante. Pero ya en Is This And Yes, además de enamorar totalmente, advierten miradas más allá. Estas llegan con piezas como New You, sedosa y nítida vuelta de tuerca a sus estructuras circulares de siempre, o Nothing Is y Wonder 2, con su rítmica abrupta trotando entre el ruido.

Se trata solo de impresiones iniciales. Sería absurdo sentenciar tan pronto con un grupo como este. Pero, a priori, m b vse revela como la mejor noticia que podría dar la música pop en el 2013. Se prevén muchas horas de placer a su lado. En cuando le de un par de vuelta más nos vemos por ahí.

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El resto de los temas se pueden escuchar en su canal de Youtube

El segundo paso del TriCiclo viene con una joya: The Oscillation

Lunes, enero 21st, 2013

El TriCiclo da su segundo paso. Y con nota. Tras marcarse un triunfo con la tripleta Cave-Lisabö-Unicornibot, ahora ofrece un triángulo irresistible para esos oídos ávidos de músicas arriesgadas a los que se dirige. Por un lado, los coruñeses Lendrone, trío de math-rock que está deslumbrando día sí, día también. Por otro, Sutja Gutiérrez, un semi desconocido proyecto castellonense de electropop. Y, por último, todo un lujo:The Oscillation, una banda llamada a noquear a la audiencia el jueves 22 en Santiago (Zona C, 9 euros anticipada y 12 en taquilla). El pasado viernes entrevistamos a estos últimos en el Fugas. Ahora recuperamos aquel texto, ligeramente ampliado.

«Preferimos perturbar al oyente a no provocar en él ningún tipo de reacción», sostiene Tom Rellen, bajista de los londinenses The Oscillation. «Cuando grabamos los discos siempre tenemos en cuenta eso, que afectará al oyente y le provocará toda la gama se sensaciones. Pero claro, estas son siempre subjetivas, desde el éxtasis, a la perturbación o lo que sea. Nos gusta esa idea». Es decir, que todo ello, se calcula al milímetro («Sí, los álbumes los grabamos muy lentamente, poniendo capas y capas de sonido», apunta). Pero que nadie espere algo así el jueves en Zona C: «No, en directo se transforma, ya que tienen mucho espacio para improvisar, reinterpretar y, en ocasiones, cambiar todo radicalmente». ¿Y qué sienten ellos? «Muchas cosas a la vez, una mezcla de libertad, miedo y liberación», contesta.

El impacto lo logran gracias a un atinado cóctel sonoro entre el kraut-rock, la psicodelia de los sesenta y los sonidos shoegazers. El viento sopla a su favor: lo kraut cotiza alto de las listas de tendencias y, además, da marchamo de experimentación aunque en muchos casos se limite al recorta y pega de patrones que su día fueron experimentales y hoy puro revival. «Sí, parece que son sonidos que están de moda en todas partes, pero de manera muy especial en Londres —señala—. A mí hay canciones de grupos como The Horrors que me gustan». ¿Y que hay de esa faceta menos explorada, la que los conecta con bandas como Loop o Telescopes? «Nos encantan. Son grupos muy importantes para nosotros, que aún seguimos escuchando. Su música es profunda y duradera, pero para ser honesto te diría que nosotros aspiramos a tener nuestro propio sonido»

Lo tienen. En algún lugar entre The Cure, Neu!, PIL y los citados The Telescopes, The Oscillation plantaron ya hace años su campamento para el disfrute de quienes persiguen oscuridad y la hipnosis. Una parte de su producción se encuentra on line en Internet. Entre ellos Veils, su notable segundo elepé, que en breve tendrá continuación. «Ese disco lo grabamos en una fase de transición. Ahora creo que tenemos el disco más claro. Antes de terminar 2013 habrá nuevo disco», asegura. El jueves conoceremos algunas de esas canciones.

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El destino une a Bowie y Suede una vez más

Miércoles, enero 9th, 2013

El destino se ha mostrado caprichoso. El maestro y sus mejores discípulos se volverán a encontrar de nuevo. Y los dos, para hacer la coincidencia más perfecta, tras diez años de silencio. Vamos, que ni que estuviera programado. Ayer David Bowie y Suede anunciaron que volverán al estante de novedades discográficas en marzo. El primero, en sorpresa total. Prácticamente todo el mundo lo daba por retirado definitivamente tras su espantada en el 2004 y sus problemas de salud. Respecto a Brett Anderson y su troupe, tarde o temprano tendría que volver a pasar. Les gustan demasiado los escenarios y los baños de masas (así como el dinero, se entiende) como para seguir con sus pequeños habitáculos personales. Se trata de dos grandes noticias que dibujan una bonita sonrisa al arranque musical de este 2013.

Lo de David Bowie se enmarca en el primerísimo nivel. Es uno de los (más) grandes. Que la historia del rock se quedase sin su última etapa no podía calificarse más que de tragedia. La coyuntura se muestra ahora muy favorable para él. No estamos en los noventa, época en la que se disparaba sin miedo a los dinosaurios que, supuestamente, no tenían nada que decir. Todo lo contrario, algunos de los mejores álbumes de los últimos tiempos han llegado precisamente de ese subgénero que podíamos calificar como crepúsculo rock. Artistas legendarios que, más allá de los sesenta, enfilan una carrera con otras pretensiones e inquietudes, mostrando uno de los escasos perfiles semivírgenes que le quedan a la música popular. Ahí está, entre muchos otros, el majestuoso tramo último de Johnny Cash, las emocionantes arrugas sonoras del Bob Dylan de los últimos 15 años o el apoteósico retorno de Leonard Cohen. Aunque Bowie aún no haya llegado a los 70 (ayer cumplía 66), la posibilidad de verlo envejecer creando se presenta realmente apetecible. Y con estos precedentes aún más.

Imagen de previsualización de YouTubeVideoclip de “Where Are We Now?” de David Bowie

Por ahora solo conocemos el single de adelanto, Where Are We Now?, un tema que como bien apuntaba en Twitter el crítico Héctor G. Barnes se muestra deudor de Thursday’s Child, la canción que abría Hours (1999). En ese sentido, se podría considerar que el Duque Blanco retoma su relato en el punto en el que lo dejó poco antes de su retirada. Pero hay más conexiones con su propia obra. Tirando por la melancolía y el medio tiempo con frenazos, el tema acoge multitud de evocaciones a lugares de Berlín (la plaza Potzdamer o la discoteca Dechungel por ejemplo) y una letra que sugiere una especie de paseo por las ruinas sentimentales de una persona. ¿Un retorno a su etapa berlinesa? El 11 de marzo conoceremos el desenlace. Ese día saldrá a la venta The Next Day, el disco que ha producido Tony Visconti y del que ya ha trascendido el track list.

Imagen de previsualización de YouTubeVideclip de “Barriers” de Suede

Respecto a Suede, se impone bajar el listón musical. Barriers, el tema que la banda británica lanzó desde su web no invita a desbordar entusiasmo, como ocurría en el pasado con cada uno de sus singles. Surge como un simple (y correcto) adelanto para testar la temperatura: una pieza de guitarras afiladas al estilo de la época Dog Man Star, con una pizca de épica final, pero sin la pegada exigible al combo de Brett Anderson. Hay que tomárselo como un simple adelanto de Bloodsports, el álbum que verá la luz también en marzo en fecha aún por determinar. Como single se editará en febrero It Starts and Ends With You y, aunque en el subconsciente colectivo no se aguarde nada grandioso teniendo en cuenta los últimos días de la banda y las trayectorias posteriores de sus miembros, siempre queda un resquicio de optimismo. Si tras la debacle personal del excepcional Dog Man Star (1994) lograron resurgir con el soberbio Coming Up (1996), ¿por qué no van a poder cegarnos de nuevo con su luz?

Sea como sea, la vuelta de Suede, aunque sea con material flojo, ha de tomarse como una buena noticia. ¿Por qué? Porque podremos volver a disfrutar de su directo. Tal sucesión de himnos perfectos interpretados por una banda totalmente solvente no tiene parangón en el pop inglés actual. Así que, cediendo a la nostalgia, habrá que recibirlos también con una sonrisa. ¿Qué tal encabezando el cartel de algún festival gallego? Uno de los imagina perfectamente, por ejemplo, en el Noroeste Pop Rock. Y si luego, a mayores, dan la campanada creativa, por favor: abrámosles los brazos con la misma ilusión con la que lo hicimos el pasado. Se les echa tanto de menos…

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