La Voz de Galicia
Girando en círculos sobre la música pop
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(Este domingo que viene Damon & Naomi ofrecerán un concierto en Vigo en la sala Vademecwm. Aprovechamos para servir en dos tandas unas cuantas líneas sobre una de las pequeñas joyas del undeground americano)

Da la sensación de que Damon & Naomi se encuentran a las mil maravillas dentro de su papel de músicos de culto. Ya lo fueron cuando formaron junto a Dean Wareham Galaxie 500, en uno de los más ensoñadores proyectos de la edad de oro del indie americano, es decir, la bisagra entre los 80 y los 90. Pero desde que arrancaron su trayectoria como dúo lo son aún más.

Los conciertos del duo, generalmente ante audiencias reducidas, toman forma de pequeños regalos de brumoso folk-pop cantado cara a cara, con toda su belleza empapando al espectador que no deja de sentirse un privilegiado. Privilegiado por conocerlos en un mundo lleno de vacuidades sonando a todas horas en todas partes. Privilegiado por entender que requieren mimo y, sobre todo, ausencia de prisas para sentirlos de verdad. Privilegiados, en definitiva, por poderlos disfrutar, así, casi en secreto, sin chirridos que distraigan la atención a algo que no sea su música. Una música ansiolítica, siempre tan bonita, delicada y embaucadora que semeja transportar al oyente a un mundo ideal.

La cosa no es nueva, viene de atrás. De muy atrás. No pocos de los fans españoles de Galaxie 500 conocieron al grupo, viendo a horas intempestivas en televisión el clip de Fourth Of July, allá por 1990. En él, aparecía una misteriosa mujer en la sombra haciendo dibujos en la penumbra con unas bengalas. Una mujer de rasgos duros, una mujer que luego, un par de minutos después, surgía en el mismo clip tocando su enorme bajo con unas alas de ángel. La mujer en cuestión era, lógicamente, Naomi Yang. Y el bajo aquel, su modo de tocarlo, la mayor seña de identidad de la banda. Lo otro, su intangible aroma mágico. Así, los que creen en conceptos indeterminados como la magia o el espíritu aplicados a la creación no dudaron en adjudicarle a Naomi el papel estelar del grupo, como portadora de todo ese amasijo de cuestiones inexplicables que hace que una banda enamore totalmente frente a otras que, objetivamente, puede que tengan la misma calidad. ¿Por qué todos los miraron a ellos y no a, por ejemplo Ultra Vivid Scene, Beat Happening o los Pale Saints? Mmm…

Así pues, cuando llegó la ruptura de Galaxie 500, una pequeña minoría tomó el camino seguido por la pareja como el verdadero. Sobra decir que Luna (la escisión comandada por Dean Wareham) fueron una banda notable. Sin embargo, el resorte ese que reblandecía la fibra, el que generaba los escalofríos, el que desarmaba por completo, pertenecía en exclusiva al proyecto de Damon Krukowski y Naomi Yang. Ambos se llevaron la magia consigo.

Pronto lo dejaron claro en 1992 con un álbum como More Sad Hits, un debut de ensueño que ahora vuelve a la actualidad con su reciente remasterización, excusa para la gira que los trae a España. En él, como ya ocurría en el ep Pierre Étoile previo, se podía apreciar la enorme sombra de Galaxie 500 (Kramer, su productor de siempre, estaba con ellos en la nueva aventura), pero anunciaba una inclinación cada vez mayor hacia el folk que se fue materializando disco a disco.

La primera señal llegaría en 1995 con The Wondrous World of Damon and Naomi todavía con Kramer, pero gravitando sobre la guitarra acústica y alejándose de los claroscuros eléctricos. Luego, en 1998, con Playback Singers, grabado en su casa por su cuenta y riesgo. Aunque a priori pueda parecer uno de los discos más oscuros y menos logrados de su discografía, se podría decir que ahí quedó patentado el sonido de Damon & Naomi tal y como lo conocemos en la actualidad: esa suerte de folk-pop espacioso y delicado que mece al oyente, invitándolo a pulsar stop a la vida real y abandonarse a su suerte.