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Entradas etiquetadas como ‘canon digital’

Hablando de la Ley Sinde

martes, febrero 22nd, 2011

La pasada semana, tuve ocasión de hablar sobre la recientemente aprobada “Ley Sinde” para el programa Via V de V Televisión.

Como la cadena ya ha puesto a disposición los vídeos en su página web, aprovecho para referenciarlos e incluirlos en el blog:

1- Entrevista de 15 de febrero de 2011:

2- Debate sobre la Ley Sinde, de 16 de febrero de 2011:

Aprovecho la ocasión para agradecer el excelente trato y gran profesionalidad de todo el equipo de V Televisión.

Una posible solución para el canon digital

miércoles, mayo 26th, 2010

Lo prometido es deuda. Lo decía en el pasado artículo, donde abordaba la verdadera naturaleza del llamado “canon digital”, que en realidad no es una compensación por la piratería (recomiendo su lectura para un pleno entendimiento de lo que expondré a continuación). En este post me voy a “mojar” y, con vuestro permiso, iré al grano:

¿Cuál puede ser la solución para un canon digital más justo y efectivo en la situación actual de la Red?

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Desde luego es un tema complejo pero, en mi humilde opinión, la solución a la aplicación de este modelo en la actual realidad de Internet pasa por una nueva y definitiva reforma legislativa en los siguientes puntos:

1- Reconocer el derecho de copia “legal” privada con amplia aplicación en la red e incluyendo las redes P2P, Streaming y similares. (Con las condiciones y límites que ya comentamos en su día.)

2- Establecer un modelo realista y equilibrado de compensación de los autores mediante la reformulación del actual canon. Para ello, propondría la creación de un canon digital “razonable” ya no basado en “soportes” sino en “canales”. Es decir: un canon sobre el ancho de banda de acceso a Internet. Sé que la idea no es nueva, pero propondría lo siguiente:

a. Eliminación del canon en los actuales soportes digitales.

b. Fijación de un único canon digital proporcional al ancho de banda real de acceso a la Red del usuario:

i. Con un mínimo exento (por ejemplo: hasta 1 Mb no pagaría);

ii. No aplicable a accesos de empresas, por los motivos expuestos en el anterior artículo, y

iii. Su cuantía se ponderaría con el ancho de banda real de acceso a la Red (oscilando, por ejemplo, entre 0,50 y 2 euros mensuales).

iv. Se podría dar opción de una conexión sin canon, para los particulares que lo solicitasen aceptando medidas de limitación de su acceso (por ejemplo, mediante el corte voluntario de “puertos” utilizados por redes P2P o similares).

3- Dicho canon podría seguir siendo percibido inicialmente por las Entidades Gestoras que se deberían someter a un mayor control público y baremado con una total transparencia. Para ello:

a. Las reglas de distribución del canon deberán de estar claramente explicadas y publicadas oficialmente en sus respectivos sitios Web;

b. Los datos y ranking en los que se base su reparto, serán igualmente accesibles y contrastables por el público e, idealmente, basarse en datos automatizados obtenidos de estadísticas informáticas sobre descargas y accesos a contenidos disponibles en la web (sea por buscadores o datos de monitorización de las redes, ya plenamente legales, de P2P y similares).

c. Se crearía una nueva Agencia, dependiente del Ministerio de Cultura, con amplios poderes de inspección y control directo sobre las Entidades de Gestión que verificaran sus datos internos de reparto y gestión, además de controlar otras cuestiones como su política de tarifas e intervención en el mercado.

Obviamente, todo esto es sólo una idea pero, ¡quién sabe! Podría suponer una posible solución a las actuales “trincheras” de la Red.

¿Sería posible? ¿Qué os parece?

El canon NO ES una compensación por la piratería

miércoles, mayo 19th, 2010

Es una de las palabras más polémicas en los últimos tiempos en la Red. Ha sido escudo de unos y arma arrojadiza de otros. Ha causado encendidos debates e impopulares reformas legislativas. Pero ¿qué es realmente el “canon”?

Autor: Pepe Farruqo 2007 - El Economista

© Pepe Farruqo 2007 - El Economista

Empecemos aclarando lo que no es:

En contra de lo que podríamos pensar, el canon no es un impuesto ni una tasa gubernamental.

El canon tampoco supone una compensación por la “piratería” o por la copia ilegal de las obras en la Red.

De hecho, el canon no ha surgido como medida de protección legal frente al fenómeno de las descargas en Internet. Tal y como vimos en su día, existía mucho antes en nuestra legislación.

Entonces, si no es todo lo anterior, ¿de qué se trata en realidad?

Pues, ni más ni menos, el canon es la compensación económica que la ley confiere al autor por la copia legal sin autorización de sus obras en cualquier soporte. He dicho bien, por la “copia legal”.

Dicha copia legal es la que deriva del artículo 31.2 del Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley de Propiedad Intelectual (LPI), que dispone lo siguiente:

“No necesita autorización del autor la reproducción, en cualquier soporte, de obras ya divulgadas cuando se lleve a cabo por una persona física para su uso privado a partir de obras a las que haya accedido legalmente y la copia obtenida no sea objeto de una utilización colectiva ni lucrativa, sin perjuicio de la compensación equitativa prevista en el artículo 25 (…). Quedan excluidas de lo dispuesto en este apartado las bases de datos electrónicas y (…) los programas de ordenador.”

Sí, eso es, ésta es la famosa “copia privada” permitida por la Ley.

Es por esta copia “legal” privada (y no por la ilegal) por la que la Ley establece la necesidad de indemnizar al autor a modo de compensación. ¿Y cómo? Pues a través de un pequeño “sobreprecio” en los soportes de grabación y en los propios aparatos de grabación (CDs, DVDs, Grabadores digitales, Reproductores de MP3, etc.). Este sobreprecio es el que ha venido en denominarse “canon” o, más recientemente, “canon digital” por el tipo de soportes sobre los que últimamente se está aplicando.

El mismo se contiene, desde hace años, en el artículo 25.1 de la LPI del modo siguiente:

“La reproducción realizada exclusivamente para uso privado (…) originará una compensación equitativa y única (…) dirigida a compensar los derechos de propiedad intelectual que se dejaran de percibir por razón de la expresada reproducción. Este derecho será irrenunciable para los autores y los artistas, intérpretes o ejecutantes.”

Por tanto, decir que el canon se dirige a compensar a los autores por la piratería (o por la copia ilegal de sus obras) es rotundamente falso. Esto equivaldría a decir, salvando las distancias, que el Gobierno norteamericano tenía derecho a percibir el Impuesto del Alcohol en plena Ley Seca de los años 20. (Bien es cierto que Al Capone fue condenado finalmente por evasión de impuestos, pero no precisamente por este concepto.)

Decir otra cosa, supondría reconocer oficialmente una participación económica en un negocio ilícito y esto, obviamente, no sería lícito. Por tanto, una de dos:

1- O la copia privada de obras es legal y, por tanto, da derecho al canon o

2- La copia privada es ilegal y, en consecuencia, no da derecho al canon.

Desgraciadamente, durante mucho tiempo se nos ha dicho todo lo contrario: que la copia privada es ilegal (e incluso delictiva) mientras que, por otro lado, se ha presionado para que el canon se incremente y generalice por este concepto (es decir: el alcohol es ilegal pero vamos a cobrarle un impuesto a Al Capone por comerciar con él).

Ahora, como no podía ser de otro modo, nos han corregido desde Europa y, en virtud del Informe de la Abogada General del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, Verica Trstenjan, se concluye que el canon no puede ser objeto de una aplicación indiscriminada, como nos hemos acostumbrado en este país.

Esta crítica se suma a la gran opacidad con la que el canon se reparte en la práctica:

Con el fin de optimizar y simplificar su gestión, la Ley dispone que son las Asociaciones de Autores y Gestoras de Derechos (SGAE, AGEDI, etc.) quienes recaudan inicialmente dicho canon para que lo “distribuyan proporcionalmente” entre los autores y demás titulares de derechos de propiedad intelectual.

¿Cómo se distribuye en la práctica? Nadie lo sabe a ciencia cierta ya que los mecanismos que utilizan son totalmente opacos para los ciudadanos e, incluso, para las propias Administraciones Públicas las cuales no tienen conferido un control directo sobre ello.

Supuestamente, las Entidades Gestoras se basan en estadísticas manejadas (y muchas veces encargadas) por ellas mismas que indican el “ranking” de las obras más reproducidas por los ciudadanos (que no las más pirateadas).

Obviamente, de este ranking se deberían eliminar los datos de “reproducciones ilegales” o “piratería” que, como hemos visto, no puede compensar el canon. También se deberían eliminar aquellas obras que se hayan distribuido con sistemas de protección “anticopia” o similares, que tampoco pueden ser beneficiarias en base a la Ley (si no permites la “copia legal” de tus obras, no puedes pretender beneficiarte por una eventual compensación por ella).

Dado que no tenemos forma de fiscalizar dicho reparto desde un punto de vista público, no podemos evitar preguntarnos:

¿Esto se cumple en la práctica? No hay modo de saberlo.

Pero, aún en el caso de cumplirse, ¿es justo que sea así? Me explico: en base a la última reforma de la LPI del año 2006, las copias realizadas de redes P2P han devenido en ilegales. Por tanto, al no reconocer que esto es una copia privada legal como sí era antes del 2006, el autor cuya obra se descargue más en dichas redes no va a ser el más “beneficiado” por el reparto del canon. ¿Es esto justo? Parece que no, ¿verdad?

Por otro lado, ¿es justo que el canon se materialice en un sobreprecio de soportes que ya casi nadie utiliza? Seamos realistas, ¿quienes de nosotros utilizamos aún CDs o DVDs (y ya no digamos, disquetes)?. Pues, realmente, nos encontramos con que quienes más los utilizan son, paradójicamente, empresas y profesionales que en ningún caso pueden beneficiarse del derecho de copia privada (aunque quisieran) legalmente. Es en este sentido en el que va el reciente dictamen emitido en el seno del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, anteriormente citado, respecto al caso de la empresa Padawan S.L. Es decir: no tiene ya mucho sentido.

Pero, me diréis, “todo eso está muy bien pero ¿qué solución propones?

Está bien, me comprometo a “mojarme” en el próximo artículo