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Más política pop (*)

viernes, febrero 20th, 2009

(*) al respecto véase este post

No deja de sorprender los vericuetos por los que puede llegar a transitar una canción. De pronto, una pieza pop se edita y, a partir de ahí, puede surgir en mil y un lugares inesperados que nada tiene que ver con la ubicación original que le da el fan.¿Alguien esperaba alguna vez escuchar Debaser de los Pixies en el hilo musical de la estación de autobuses? ¿Y el No Surprises de Radiohead en un anuncio de gas natural? ¿Y Disorder de Joy Division en Pull & Bear? ¿Y que me dicen deI’m The Resurection de los Stone Roses como canción de bienvenida a un banquete nupcial? Pues sí, estas opciones han sucedido, como seguramente conozcan ustedes casos igual de bizarros. Pero también hay otros destinos. Más inesperados, si cabe.

El pasado domingo los socialistas coruñeses vivieron su particular highlight de campaña en la carrera hacia las próximas elecciones gallegas del 1 de marzo. Jose Luis Rodríguez Zapatero acudía al Palacio de los Deportes de A Coruña en olor de multitudes. Su mitin constituía la atracción estrella. Y, como todos los mítines, no dejó de tener un punto entre kitch y pop. En este caso incluso más. Intentando trasladar el concepto de Barack Obama a España (un paralelismo que, subliminalmente, muchos medios realizan) el socialismo ha apostado definitivamente por los ganchos musicales para epatar con su audiencia más joven.

Ya quedó claro con la elección de la sintonía oficial de la campaña, una versión de Quen pudiera namorala a cargo de Xoel López (Deluxe). Se trata de una canción insólita dentro del pop hecho en Galicia grabada por el cantautor Emilio Batallán sobre la base de un poema de Alvaro Cunqueiro y que,incluso, ya contó hasta con una versión en clave de pop electrónico a cargo de Marta Sánchez. Esta recuperó su brillo con la afortunada lectura de un Xoel que, con este gesto, se ha ganado no pocas críticas. Mientras algunos ya lo han bautizado como el “Juan Pardo del PSOE” aludiendo a aquel Xuntos que amenizó al PP durante años, lo cierto es que su Quen pudiera namorala se ha convertido en un pequeño himno dentro de esos miembros de las juventudes socialistas que se sitúan con su entusiasmo tras los oradores en los mítines.

Estos merecen una mención especial, ya que, en ese aspecto, la política ha pegado un giro radical. Un poco al modo U2, se acabó eso de la tribuna separaba del público al modo clásico. Ahora se lleva la “integración del político en la masa”, con los seguidores más fieles y sus banderas como fondo. Como la hinchada futbolística, son los encargados de gritar las consignas (“!ista,ista ista, Coruña es socialista!) y arrancar los aplausos en medio de los discursos para que estos se contagien. Solo falta que un día Zapatero saque a una persona del público a que hable. Haría ya el símil definitivo con aquel Bono que siempre dejaba que una persona del público subiera al escenario a darse un bailecito con él.

Pero el uso de las claves del pop en los mítines del PSOE va mucho más allá. Tanto en los prolegómenos de la reunión del domingo, como durante las intervenciones de los líderes, desfilaron diferentes canciones que parecían sintonías publicitarias calculadas al milímetro. Antes de empezar, se pudo escuchar una pieza panchaguera y otra de dance de extrarradio, así como fragmentos de lo que vendría luego, con la llegada de los oradores. La primera fue el Quen pudiera namorada, que antecedió al alcalde coruñés, Javier Losada; luego llegó el Mercy de Duffy justo antes de empezar Mar Barcón, la secretaria de organización gallega; posteriormente el Alrightde Supergrass sucedió al presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño; y enlazando a este con Jose Luis Rodríguez Zapatero el Que el tiempo no te cambie de Tequila y –¡vaya!- Viva la Vida de Coldplay, para muchos el tema del año. Si se fijan, una canción habla de amor, otra de piedad, otra de juventud, otra de principios y, bueno, la de Coldplay, habiamos quedado en que se refería a Israel, ¿no?.

Zapatero y Touriño buscando la eterna juventud a golpe de Supergrass

Entremedias, un trío de gospel revisó en directo el mencionado Quen pudiera namorala de Deluxe y, bueno, al final a alguno se le iluminó algún que otro interrogante. ¿Sabrán Coldplay, Duffy o Supergrass el uso que están teniendo sus canciones en esta campaña? ¿Aprobarían que quedase en ellas para siempre el cuño socialista como pasará con Tequila o Deluxe? Ya rizando el rizo: ¿Y si a Coldplay le parece bien que usen el Viva la vida pero a Joey Satriani no?

Piezas del puzzle del año 2008

miércoles, diciembre 31st, 2008

(Como no sabía cómo abordar el tema de las listas de lo mejor y lo peor del año, recurrí a una lista hecha por el periodista David Saavedra en 2003 en el Feedback-zine, que me pareció muy simpática. Eso sí, dándole un pequeño toque galaico)

Disco del año: el Með suð í eyrum við spilum endalaust de Sigur Ros a nivel internacional y el Cronolanea de Lori Meyers en el nacional. En ambos casos reafirmándose.

Un concierto: Bob Dylan en Vigo. Cuando tocaron esa version demoledora de It’s Alright, Ma (I’m Only Bleeding) fue como para morirse de placer allí mismo.

Un festival: por cartel el Primavera Sound como en los últimos años, aunque no haya podido ir. Y aquí, en Galicia, el Sinsal, Vangardas Sonoras, Voces Femeninas, Sonorama, Pecados y Mulleres Arte+Parte. Impagable la labor de todos ellos.

Un grupo revelación: dicen que Los Campesinos!, pero no me parecen para tanto, pese a gustarme. Prefiero a Bracken, una de las escisiones de los fundamentales Hood.

Un disco especial: Third de Portishead, uno de esos álbumes que te hace amar a la música.

Canción del año: Baila Mi Corazón de Belanova o Mercy de Duffy. El mainstream en formato single sigue dando buenos frutos un año más.

Un pinchadiscos gallego:Juanjo (14!, A coruña), precisamente por no flipar y saber qué es pinchar para la gente, no para el onanismo personal.

Un directo emotivo en Galicia: Lori Meyers y Facto Delafé en A Coruña. En ambos casos daba ganas de subir al escenario y darles un abrazo. Ah y todo el Lolapop bajo la tormenta (en el que también estaban Lori Meyers).

Canción que simbolizará el año: sin duda alguna Time To Pretend de MGTM. El verano de 2008 siempre la tendrá como sintonía.

Canción que más he escuchado este año: O Mercy (Duffy) o La distancia adecuada (Christina Rosenvinge). Ambas preciosoas.

Mi mejor entrevista: Kiko Veneno (más por mérito del entrevistado que del entrevistador).

Mi peor entrevista: Ismael Serrano (aquí repartimos las culpas).

Un bluff: la música pop en general en el 2008. Ni el más optimista puede decir que estemos en una buena época. Esto recuerda mucho a 1998. Esperemos que el cambio de década dé tan buenos frutos como dieron los años 2001, 2002 y 2003.

Peor concierto visto del año: Chenoa en la plaza de María Pita (A Coruña), toda una apoteosis de cutrez y chabacanería.

Tontería del año: Plataforma ZP.

Peor disco escuchado: El de Amaia Monterio (peor incluso que el de su ex banda La Oreja de Van Gogh, que ya era difícil)

Escalofrío del año: escuchar The BBC Sessions de Belle & Sebastian y volver a pensar que con Isobel todo era distinto. !Ays!

Verso del año: “Quiero ser una inmigrante en tu boca delirante” (Amaia Montero, superando el dificilmente superable “Tus discos de platino me importan un pepino” de Deluxe).

Concepto en crisis: La perspectiva histórica en la música pop. Mucho 2p2 y mucho Ipod y al final pensamos que Moby copiando a David Bowie es mejor que el propio David Bowie (al cual, lógicamente, ni se ha escuchado)

Sorpresa del año: Ignacio Juliá defendiendo en la revista Ruta 66 a Amaral llegando a decir que la de Eva es la mejor voz del pop español (!glups!). Este mes, en la misma revista se dice que el Rock and Rios de Miguel Rios fue un disco soberbio (!megaglups!).

Un fenómeno curioso: Los pantalones pitillo y las zapatillas tipo Victoria. Jamás pensé que se podía volver a llevar algo tan hortera. El lavado a la piedra está al caer

Peli del año: El Caballero Oscuro

Peor peli del año: El Che.

Mejor programa de televisión: apenas he podido ver la tele, así que….

Lo más odiado del año: la crisis.

Bluff español: Vetusta Morla.

Humorista del año: Pedro Solbes.

Brasa del año: Barack Obama.

Polémica del año en este blog: la crítica de Gato Negro Dragón Rojo de Amaral.

Pronóstico para el 2009: Volverán el grunge y Los Eskizos.

Otro año sin canción del verano

jueves, agosto 28th, 2008

(publicado en la sección Al sol de La Voz de Galicia el martes 26 de agosto)

Además de los mosquitos, los pringues de bronceador y las consecuencias de los abusos gastronómicos, los meses de julio y agosto traen consigo, por lo general, una pesadilla típicamente estacional: la canción del verano. Se trata de esa pieza particularmente pegadiza, que combina con malsana precisión una letra banal (que si el chiringuito, que si boooomba, que si el pechito y el cachete), una melodía facilona y un contagioso carácter efímero que, con o sin bailecito, acaba por hipnotizar a todos. Como si de un homenaje al mal gusto se tratara, todos los años surge algún King África, algunas Ketchup o algunos Los del Río dispuestos a eliminar cualquier sentido del ridículo entre el gentío hasta septiembre, fecha en la que todo vuelve a la normalidad

Pues este año no. No ha habido canción del verano. Tal y como ocurrió el pasado año, ninguna de las canciones que sonaron durante los dos últimos meses logró convertirse en el himno oficial de los calores. El fenómeno del Chiquilicuatre (principal candidato a heredar el trono dejado por El Koala en el 2006) se apagó antes de arrancar la época estival y la llegada tardía de la belga Kate Ryan con su revisión del Ella elle l’a, popularizado en su día por France Gall, se ha quedado en una especie de premio de consolación. Sin poderse comparar a las fiebres de la Sopa de caracol, Papichulo o Aserejé, su superpegadizo estribillo «ela elá ela elá», inserto en una cama de tecnopop inflado a base de anabolizantes dance, es toda una oda discotequera. Suena a gogós, cuerpos esculturales y noches interminables. Reina nocturna, apenas se deja ver por el día, y ese espíritu ibicenco no logra trascender de la pista de baile.


Kate Ryan Ella elle l’a

Y es que la canción del verano ha de ser necesariamente intergeneracional, que surja en una boda familiar y que la canten del adolescente a la abuela juntos en la misma coreografía. De eso, este año, pues nada. Suenan por ahí, de manera constante, El último vals de La Oreja de Van Gogh, que estrena rostro (aunque las cuerdas vocales realmente parezcan las mismas); Un poco de amor de la triunfita Edurne poniéndose con esa característica épica edulcorada de OT el traje de Freddie Mercury; Gotas de agua dulce, del incombustible Juanes, o la aflamencada Pretendo hablarte, de Beatriz Luengo. Pero, para bien o para mal, ninguna ha calado lo suficiente como para homogeneizar el verano. Probablemente, tampoco lo pretendieran.

Quienes sí lo buscaban eran otros. Por ejemplo, Rakel Winchestein, y su puesta al día de la mala baba de las sevillanas de Pepe da Rosa, esperó al calor para hurgar en la fatiga de las parejas en una Rutina matrimonial que pasó totalmente desapercibida. Desde Operación Triunfo se apeló el espíritu coral del himno A tu lado con una revisión del Corazón contento de Marisol que, ni de lejos, obtuvo el éxito de aquel.

Rama friki

Hay quien optó directamente por la bufonada a ver si sonaba la flauta. Es el caso del gallego Jose Parga con su Baile del pío pío, jaleado por Christian Gálvez de Los Morancos y Ángel Llacer en el programa Tú si que vales. Ambos se sumaron como
bailarines de su coreografía imposible.

No le anda lejos la tecnopachanga de DJ David con La chica del bikini rojo. Versos como «cuando voy a la playa las chicas poco a poco se van quitando todo, me estoy poniendo a cien» no dejan lugar a dudas de su zafiedad.


El baile del Pio Pio


Dj David La chica del bikini rojo

«TIme To Pretend» de MGTM, himno indie

Desde hace unos años existe otro modo de testar el verano musical al margen de las terrazas, las bodas y las discotecas. Ese es el de los festivales y, este año, hay unanimidad. Curioso: aunque lo indie no comulgue con el concepto de canción de verano, las espirales de psicodelia pop de Time To Pretend de MGTM estarán asociadas para siempre al verano del 2008, del mismo modo que el Pull Shapes de The Pippetes lo fue en el 2006 y Take Me Out, de Franz Ferdinand, en el 2004.

Ahí, en ese terreno festivales, es donde se las gastaba no hace mucho Amy Winehouse para los eruditos. Actualmenteconvertida en la reina mayor del soul contemporáneo y coleccionista de planas en la prensa sensacionalista británica, aún les saca réditos a las excelencias de su álbum Back to Black. Aunque salió en el 2006, solo hay que poner la oreja para darse cuenta de que Rehab es un pieza inevitable en cualquier garito que se quiera apartar del sonido latino con música comercial de calidad.

A rebufo de la Winehouse, surgió este año Duffy, como su versión dulce y aniñada. En ella late el espíritu de The Supremes con suplemento de feeling y el single Mercy ha conquistado miles de corazones. Normal, musicalmente, es una de las mejores canciones del año y, de nuevo, se cumple la norma: si se le da una oportunidad a la buena música en las altas esferas la gente no reprime el abrazo.

Otro que está gozando de su gran verano es Guille Milkway de La Casa Azul. Su duelo contra Rodolfo Chiquilicuatre para ser el representante español en el festival de Eurovisión logró un enorme eco. La revolución sexual, la canción con la que participó entonces, se ha convertido en uno de los himnos pop de estos meses.