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Bento Veloso y Elvis Negro: opuestos pero felizmente complementarios

Escrito por Javier Becerra
2 de Abril de 2017 a las 15:15h

El pase de Elvis Negro y Bento Veloso y los Doce Trinches de ayer en Los conciertos de Retroalimentación fue un zigzag de blancos y negros. Los primeros se estrenaron en A Coruña en formato trío. Salieron a contraluz, proyectando sus sombras en el techo. Tiraron de estética indie, con baterias monoliticas y velvetianas, guitarras noise-poperas y letras raras-pero-inquietantes. Hubo momentos de mmmmm… cerremos los ojos. Otros fueron de mmm…abrámoslos. Pero en todo caso demostraron que su mutación respecto a aquel dúo que se presentó como telonero de Triángulo de Amor Bizarro en el 2014 es total e invita a seguirlos allá a donde vayan.

Con Bento Veloso cambiamos de extremo. Lo suyo es rock directo y al grano, que igual tira de Link Wray como de The Cramps. Sólidos y con músculo se plantaron con hechuras de banda de directo para regar a la audiencia son rítmica grasienta, textos de serie b y un puñado de canciones que deberían hacerlos trascender más allá de A Coruña. El concierto, extenso e intenso, obliga a pensar en un futuro elepé que no debería demorarse mucho más.

La respuesta de público estuvo en sintonía, por lo que no queda más remedio que reconocer a los asistentes que permiten que bolos así se puedan realizar y este ciclo lleve ya cinco años de funcionamiento. Gracias infinitas a ellos, a las bandas y a Mardi Gras. Esta semana, si todo va bien, anunciaremos los tres últimos conciertos de la temporada de este ciclo. Estad atentos.

Escuchando Elefantes electrificaron el Playa Club

Escrito por Javier Becerra
25 de Marzo de 2017 a las 18:28h

Lo habían advertido: eran un grupo diferente a que se subía a lomos del folk-rock en el pasado. Y lo demostraron en su pase en Los conciertos de Retroalimentación. Inaugurando una gira que los llevará por media España, Escuchando Elefantes presentaron Hope, su tercer disco. Y sonó a baquetas abruptas, guitarras con tonos ambientales, falsetes y escaladas de euforia melódica. Silvia y Carlos se metieron al público en el bolsillo desde el primer momento y, pronto, optaron por desbaratar el set-list, tirarse a la improvisación y convertir a el concierto en algo vivo, sorprendente e imprevisible.

Aunque dejaron fuera There’ll Be Joy, posiblemente su mejor canción en este momento, engatusaron con un repertorio que salió de lo propio y derivó en contorneos por Lou Reed u Oasis. Todo para dibujar una sonrisa en una audiencia que los adora. Muchas gracias a todos por asistir, al grupo por atender la llamada de este blog y el Playa Club por las facilidades acostumbradas.

Próxima parada: Bento Veloso y los Doce Trinches + Elvis Negro (1 de abril, sala Mardi Gras).

Escuchando Elefantes: “Este es otro grupo, nos podíamos haber cambiando el nombre”

Escrito por Javier Becerra
23 de Marzo de 2017 a las 23:19h


La historia la conoce todo el mundo. Silvia Rábade y Carlos Tajes, dos enamorados del folk-rock se echaron a la calle en A Coruña a tocar sus canciones. Lo que podía ser algo puntual terminó siendo un modo de vida, alternando con los discos, los conciertos en recintos cerrados y los viajes por media Europa. Ahora han cambiado su sonido. Lo han plasmado en Hope, su tercer elep. Lo presentan en Los conciertos de Retroalimentación (PLaya Club, viernes 24 de marzo, 22.30 horas, 10/13 euros) con un concierto que abre una gira nacional. Antes los hemos entrevistado

-¿Cómo llega la electricidad a Escuchando Elefantes?
-Carlos Tajes: En el sitio en el que grabamos tenemos como dos habitaciones: una es la sala de control y la otra la de grabar baterías, o lo que sea. El batería que teníamos en ese momento se dejaba la batería montada en la casa. Y yo iba y tocaba. “Oye, esto mola un huevo, Silvia tienes que probarlo”.
-Silvia Rábade: Y empecé a tocarla yo también y me metí en el hoyo.
-C: Los dos empezamos, pero a Silvia le pilló de tal manera que a las dos semanas ya la estaba tocando en el bolo en directo. En ese punto se volvió todo más eléctrico. Nos cogió todo en medio de la grabación del disco, no el principio. Por eso el disco tiene esa mezcla acústica y eléctrica.
-S: Al principio no lo buscábamos, pero como luego vimos que tirábamos hacia eso pensamos: “Vamos a aprovecharlo”. Estamos muy contentos de la mezcla

-¿Es la transformación más importante de vuestra carrera? Habéis pasado de ser un grupo de folk-rock a otra cosa.
-S: Sí, el cambio es muy grande. Nosotros lo notamos muchísimo, pero la gente fuera, o no lo nota mucho o no lo manifiesta mucho. Parece como si la gente daba por hecho que íbamos a ir por ahí. Vamos, que les ha cuadrado bien [risas].
-C: La primera vez que fuimos a la calle así era un poco reto. ¿Cómo vamos a hacer para tocar en la calle de esta manera? Pero desde el primer día todo funcionó igual de bien. Nadie dijo nada. Da mucho más curro.
-S: La gente lo ha visto natural, pero para nosotros fue muy fuerte. Yo pensaba: “Llevo un mes tocando la batería y no tengo ni idea” [risas]. La gente, sin embargo, me decía: “Oye, que muy bien”. Y yo, pues bueno…
-C: Después de haber tenido, yo qué se, cinco baterías, violines y todo hemos vuelto a ser nosotros dos. En el escenario, solos igual que al principio, pero con mucha caña.

-¿Ya os han dicho lo de los White Stripes, verdad?
-C: Sí, he echado un vistazo a todos los grupos que son una batería y una guitarra y ese es uno de ellos, claro.

-Es una fórmula muy actual.
-S: Sí, no sé incluso si ya no estará un poco pasado. Nosotros a los Black Keys, por ejemplo, no los conocíamos y tiene gracia porque los conocimos después de hacer el cambio.
-C: Ya, pero el batería no canta, no vale. No encontré a dos cantando y tocando.
-S: A nosotros nos gusta mucho, independientemente de que yo sea más la batería y él el guitarra, es cambiar. De repente, estamos tocando y “Venga, cambio”.

-¿Os lo pasáis mucho mejor ahora?
-S: Aún mejor.
-C: Los ensayos ya son de coña. Ensayamos muchísimo porque ahora, al estar solos, todo es más fácil.
-S: Yo es que me senté en la batería y es como si se encendiera una luz. Antes había tocado la guitarra, los teclados o el ukele, pero no estaba cómoda del todo como para decir: “Buah, quiero tocar esto”. Pero en cuanto me senté en la batería y empecé a zurrarle, mi sensación fue: “Esto es lo mío, ¿cómo no me había dado cuenta antes’. Ahí pensé que podía haber un pequeño cambio, que luego fue muy grande.

-Os centráis mucho en la batería, pero las guitarras han cambiado muchísimo también. ¿No creéis?
-C: Sí, le di muchas vueltas para hacer sonar el grupo a banda pero con una guitarra. Llevo un sistema complicado. Hay varios amplis y al pobre técnico de cada concierto le tengo que hacer un croquis. Hubo una temporada que estaba soldando movidas todo el día, conectando cosas. Pero llegó el punto de encontrar lo que buscaba

-¿Como oyentes habéis cambiado? Estas mutaciones suelen llegar después de escuchar nuevos sonidos.
-S: Sí, suele pasar que cuando la gente da un cambio es porque algo le influye, pero en esta ocasión creo que fue el revés: como estábamos tan metidos en la grabación y queríamos que sonase lo mejor posible, empezamos a probar otro tipo de historias. Un tema como The Fight era totalmente diferente. Era acústico, con voz dulce y muy balada. Llegó un momento en el que dije: “Me gusta mucho este tema, pero no como ha quedado”. Estábamos haciéndole ya arreglos de violín, pero yo no quería violines, quería electricidad y fuerza. Nos estamos y en dos minutos lo redirigiros.

-Da la sensación de que habéis ido al mínimo y a dejar aire en las canciones.
-S: Sí, lo estás describiendo mucho mejor de lo que se me había ocurrido a mí [risas]. No buscamos la perfección, sino la potencia y el comunicar algo. Es un poco lo que hicimos con Show and Tell, el primer disco. Con una guitarra y dos voces trasmitir lo máximo posible. Pues ahora, lo mismo solo que con una batería y una guitarra eléctrica.

-Una de vuestras características es el punto épico, de “darlo todo”. ¿Lo buscan?
-C: Sí, es que a nosotros nos gusta mucho el rollo épico. Por eso el disco se llama Hope, porque queremos darle el toque de esperanza que necesita la vida. En estos momentos o le damos esperanza o se para todo.

-¿Habéis cambiado como músicos? ¿Estas en una especie de renacimiento?
-S: Sí, un poco sí.
-C: Es que este es otro grupo. Nos podíamos haber cambiando perfectamente el nombre. A la vez está un poco del principio.
-S: Somos los mismos, pero con diez años de experiencia.
-C: Vamos un poco más al grano, creo. Es que la industria musical es un desastre. Ya lo sabemos, venimos muy rayados de ello y estamos hartos. Pero, bueno, hay que saber jugar ahí. Estamos más crecidos en ese sentido. Vamos a lo loco. De hecho, después de este primer concierto en A Coruña, tocamos en Granada al día siguiente y vamos en furgoneta. Que no da tiempo, pero va a dar tiempo. No vamos a tener fiesta post concierto en A Coruña.

-Hubo un tema en castellano entre el anterior disco y este. Algunos pensamos en que el nuevo trabajo iba a tirar por ahí. ¿No cuajó la experiencia?
-C: Antes incluso de grabar el primer disco teníamos algunas canciones en castellano. Ni siquiera nos llamamos Escuchando Elefantes entonces.
-S: Sí, la culpa de que compongamos en inglés es mía. Si alguien quiere echarnos la culpa que se dirija a mí [risas].
-C: Hace dos fines de año estábamos en Dublin, que solemos ir a tocar en la calle. Estábamos con una amiga de Barcelona y nos preguntó si teníamos algún tema en castellano. Le toqué uno y nos dijo: “Esta bien, ¿por qué no la grabas?”. Y lo hicimos. Pero era una canción que tenía diez años.
-S: Puede que hagamos alguna más dentro de poco. O en francés o en lo que salga.
-C: No me disgusta como método, seguir con nuestro rollo y de vez en cuando saco un single en castellano.

-¿No complica mucho la electricidad el tocar en la calle?
-C: Ya lo hemos hecho. Hemos buscado la fórmula.
-S: Es un poco más engorroso. Antes era más cómodo, pero yo me lo paso mucho mejor llevando la batería.
-C: Ahora, si nos tenemos que mover del sitio en el que estamos, nos tenemos que ir. No es como antes, que ibas y ya está. Hemos hecho un pequeño set específico para eso
-S: Cuando empezamos a cambiar el sonido pensábamos que era algo guay, pero inmediatamente pensamos en cómo podíamos hacer para no abandonar a nuestro público de a calle.

-¿Cuando escribís las canciones pensáis en si se van a tocar en la calle?
-S: No, las composiciones no, porque eso siempre se puede adaptar. Pero si haces una cambio un poco trascendental en la banda sí que te lo planteas.

-Antes parece que tendían a la melodía perfecta y el arreglo preciso. Ahora parece todo más a medio hacer. Lo lógico es que estos temas crezcan en directo.
-C:Tenemos curiosidad. Hasta el del Playa Club no hemos hecho muchos conciertos en este formato seriamente. Vamos a ver todos lo que pasa en tiempo real. Yo creo que la gente va a botar un poco más, la gente bailará algo más.
-S: Eso ya pasaba. En los conciertos ya nos decían que teníamos una caña tremenda y que íbamos a tope. Esto es una evolución a ir un poco más a tope.

-Decís que estáis decepcionados de la industria. Seguís solos, libres como el viento

-S: Sí, totalmente independientes. No hemos visto nada que supiera hacer mejor las cosas de las que las hacemos nosotros. Si apareciese esa opción sería genial, porque le dedicas un montón de tiempo a cosas que no son hacer música, que es los que debería ser lo principal.
-C: Trabajamos con gente concreta para que haga un trabajo. Al final, hacemos todos un poco de todo.

-Sois un ejemplo de autosuficiencia. ¿Se le dedica más tiempo a lo otro que a ensayar?
-S: Sí, yo le dedico mucho más tiempo. Yo estoy deseando ensayar porque es lo que realmente me gusta. A mí el rollo management me tocó un poco de rebote y me he tenido que acostumbrar. Soy un poco desastre, pero es normal. Porque yo soy músico, no manager.

-¿Ahora que llega el disco con ese titulo “Hope”, cuál es el mensaje?
-S:Tirar para adelante, darle un toque de esperanza y verlo de otro modo. A veces la gente se encierra y buscamos todo lo contrario: que de la oscuridad pueda salir una luz. Lo vemos como grupo, pero también en general.

-Desde fuera vuestra vida parece muy emocionante: un día en Irlanda con Bono, otro en el Pais Vasco, otro saliendo en el periódico tocando en la calle.
-S. Eso desde fuera. Desde dentro se ve de otra manera
-C: Hay mucho trabajo, muchas horas de furgoneta y, bueno, cuando estamos ahí queremos pasarlo lo más posible. Intentamos salir fuera lo más posible porque entendemos que la música se tiene que mover. Este año saldremos de nuevo.
-S: En las fotos siempre se ve lo bonito, no los dos meses de trabajo previo.

Explosión contra el frío

Escrito por Javier Becerra
12 de Marzo de 2017 a las 12:20h


Leon Benavente
11-3-2017, Sala O Tunel, A Coruña

No ocurrió como en su debut en la ciudad, en la sala Le Club, poniéndolo todo patas arriba nada más arrancar. En esta ocasión, llegado como un grupo de aforos medianos con todas las entradas vendidas de O Túnel, a León Benavente les costó un poco más agitar el público. Empezaron con Tipo D. Señales de alarma, kraut-rock y versos de brocha gorda sobre qué es el mundo actual. Sonaban potentes y nítidos. Agresivos, pero contenidos. Oscuros, aunque luminosos.

El bajista Eduardo Baos daba saltos. Boba entraba dentro de su personaje de maestro de ceremonias. Y tanto Luis Rodríguez como César Verdú armaban el edificio sonoro con total precisión. Pero abajo, no llegaba la sacudida. O más bien, la sacudida no lograba zarandear al público. ¿Sala muy fría? ¿Concierto muy tempranero? ¿Poco volumen? A veces las cosas simplemente no ocurren. No hay que darle más vueltas.

Una hora y pico después la sala estaba entusiasmada. Como si Leon Benavente tirasen de la alfombra que pisaba el público -tirándolos, revolviéndolos, zarandeándolos-, la gente estaba loca gritando las líneas de ser Ser brigada. Boba sudoroso, cantándola entre el público. La banda, en estado de gracia tocándola sobre el escenario con el refuerzo de Charlie Bautista. Y el poder de la formación, que lleva cuatro años siendo ese regalo secreto que va de boca a boca en plan “tienes que verlos, tío”, desplegándose en toda su extensión. The Cure, Lagartija Nick, Nick Cave y Neu! de espectadores de la fiesta. Los cientos de personas que acudieron a la cita afirmando que, sí, que León Benavente merecen mucho la pena.

¿Qué pasó entremedidas? Pues un grupo que fue a más. Que exploró inicialmente su parte más melódica, con pequeños clásicos de su trayectoria como Animo valiente. Pero que explotó cuando apeló al incendio. Piezas rugientes como California, Aun no ha salido el sol o El Rey Ricardo lo propiciaron. Generaron ese punto en el que el espectador se convierte en partícipe, y el concierto no se ve, se siente. Ahí todo fluye. La banda levita. Y la fotografía es perfecta.

En ella se ve un pequeño milagro: una formación que en principio carece de armas previsibles para triunfar, pero que lo ha logrado tomando un camino inesperado. Su invocación a Radio Futura (versión de Han caído los dos en el bis), puede tomarse como una pista. El concierto de ayer, como aval para un futuro a seguir y seguir.

Jornada atípica, jornada bonita en Los conciertos de Retroalimentación

Escrito por Javier Becerra
5 de Febrero de 2017 a las 17:10h

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La de ayer fue una jornada atípica en Los conciertos de Retroalimentación. Al medio día, sin amplificación y todo el público sentado. El ciclo se estrenaba en el Belmont, se estrenaba con la canción de autor y se estrenaba en este formato más relajado y familiar. Salió bien. Quedó como lo que se pretendía: una pequeña reunión alrededor de Adán Jorge, el músico ligues que presentaba Nada queda, su segundo trabajo.

Allí, sin cables y micros, desgranó sus canciones que beben de la tradición de cantautores nacional, pero también de canción popular brasileña. Les retiró la suntuosa decoración de estudio y las redujo al mínimo. Logró al silencio. Logró el aplauso. Y firmó una actuación pequeña y casi escondida. Pero encantadora en todo caso. Habrá más de este estilo en el futuro, aunque ahora volvamos a la electricidad en breve. Gracias a todos los que os acercasteis y al Belmont por toda su atención. Próxima parada: Escuchando Elefantes el 24 de marzo en la sala Playa Club.

Adán Jorge, Escuchando Elefantes, Bento Veloso y Elvis Negro, en Los conciertos de Retroalimentación

Escrito por Javier Becerra
24 de Enero de 2017 a las 12:29h

Aún con el recuerdo del emocionante Homenaje a David Bowie con el que abrimos el año, Los conciertos de Retroalimentación siguen su curso en este 2017 en el que siguen las novedades. Como veréis, se han introducido artistas que se salen del supuesto género en el que algunos ven encorsetado el ciclo, se actuará en locales que todavía no habían recibido la visita retroalimentadora y se incorporan horarios diurnos. Habrá más cambios en el futuro, no lo duden. Pero también un placentero más de lo mismo de lo que se veía haciendo hasta ahora

andan-ADÁN JORGE (4 de febrero, Belmont, 3 euros). La primera aventura de Los conciertos de Retroalimentación dentro de la canción de autor (signifique lo que signifique ello) llega con este músico compostelano, enamorado de Brasil, la calma y los versos que desmenuzan emociones cotidianas. Presentará Nada queda sin ninguna interferencia con el público: él solo con la guitarra y sin tirar de amplificación. El concierto será a las 13.00 horas, con lo que se podrá acudir en familia, algo que nos apetecía muchísimo

elefantes-ESCUCHANDO ELEFANTES (24 de marzo, Playa Club, 10/13 euros). Los conoce y los quiere todo el mundo. Son los chicos de la Playa de Lugo, sí. Pero también los del Noroeste Pop Rock y los del Teatro Colón. Han crecido. Han evolucionado. Y la han metido un extra de electricidad a su música que les sienta a las mil maravillas. Silvia ahora aporrea con ganas la batería y Carlos multiplica por tres su energía. Anyway y There’ll Be Joy, los singles de adelanto del disco que verá la luz en los próximos días.

bento-BENTO VELOSO & LOS DOCE TRINCHES + ELVIS NEGRO (1 de abril, Mardi Gras, precio por confirmar). Dos grupazos ligeramente escocndidos, pero con ganas de ver la luz. Los primeros conquistaron este blog con su magnífico single, que desprende efluvios de The Cramps, Los Ilegales o Link Wray. En serio, se trata de una propuesta tremendamente personal e impactante. Los segundos, son conocidos (telonearon en este ciclo a Triángulo de Amor Bizarro en el 2014), pero reconvertidos: ahora son un trío explosivo que cuenta con la presencia de María Costa (exFranc3s) a la batería.

Un acto de amor a David Bowie realmente maravilloso

Escrito por Javier Becerra
8 de Enero de 2017 a las 14:42h

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Hay días en los que, definitivamente, todo sale. Lograr armonizar a un puñado tan grande -por tamaño y por talento- de artistas como el que ayer estuvo en el Playa Club tiene su mérito. Que todos brillen con la intensidad que lo hicieron, también. Y que el público responda de una manera tan arrolladora, llenando el local antes incluso de empezar el concierto, más de lo mismo. No sé, creo que estamos en el mundo precisamente para hacer cosas así, que convierten la vida en algo más grande, más intenso, más emocionante.

Queríamos decirle a David Bowie que lo adorábamos. Concebimos este homenaje como un acto de amor. Nos dejamos llevar por un repertorio inmaculado. Recordamos que cuando en la adolescencia nos metimos por este camino hicimos una de las mejores elecciones posible. Y de todo ese remolino emocional surgió algo tan mágico como lo de ayer. No sé, aún siento el escalofrío de ese Moonage Daydream que parecía que lo tocaban una mezcla de los Suede del Dog Man Star con los Radiohead de Ok Computer (aunque, en realidad, lo interpretasen La mitad de los desaparecidos Younger Boys y la mitad de Misterioso Viaje Holanda). Igualmente, recuerdo encogerme con Space Oddity, tocado con lo mínimo por Pablo Seijas pero sonando a lo máximo acompañado por el público. Por supuesto que no me olvido de Pedro Granell, al primero al que llamé para este embrollo, que volvió a tocar 23 años después en el mismo escenario Ziggy Stardust con Los Mecánicos. Y, bueno, todo absolutamente todo resultó flipante.

Así que hoy más que nunca, gracias infinitas a todos los que habéis hecho posible esta noche grande. A las bandas, al Playa Club, a todos los que le dieron eco a esto durante las últimas semanas y, lógicamente, a los asistentes. Nos vemos en breve. Los conciertos de Retroalimentación vuelven a su dinámica habitual (o no tanto) en febrero. Ya tenemos cerrados las actuaciones de ese mes, de marzo y abril. En unos días las anuncio.

Gallegos fuera de lista (3): Pantis, Nave Nodriza, Selvática, Bento Veloso y Os Amigos dos Músicos

Escrito por Javier Becerra
31 de Diciembre de 2016 a las 12:08h

Tercera entrega de esta serie que recoge grandes discos editados en el 2016 en Galicia y (casi) que no figuran en los listados de lo mejor del año de la prensa especializada. Daría para una cuarta y quinta, seguro. Os animo a que la completeis. Aquí tenéis la primera y segunda entrega

pantis11. PANTIS “Pranto” (Prenom). Rubén Domínguez es uno de los músicos más inquietos y talentosos que actualmente se mueven en Galicia. A Telephone Rouges o Chicharrón, sumó este año un proyecto de pop electrónico, oscurísimo y krautrockero. De Neu! a Silver Apples, pasando por Suicide. Lo estrenó en directo en Los conciertos de Retroalimentación, telonenado a Triángulo de Amor Bizarro, y nos impactó. En el disco pudimos profundizar aún más en sus imágenes, sus ambientes y esa sensación de trabajo cerrado de infinitas escuchas. Para ponerlo con cascos y olvidarse de todo.

nave12.NAVE NODRIZA “Apesta” (Grabaciones de Impacto). Angelito (Las Aspiradoras, Tropicalia Negra), Víctor (SraSrSra) y Álvaro “Bicis” lanzaron a mediados de este año un primer elepé que responde a lo esperado. Trece trallazos de rock&roll-punk-garage lanzados a lo bruto, sin un ápice de la “modernidad” con la que se han barnizado esos géneros de un tiempo hacia esta parte. No, lo de Nave Nodriza apunta a los Vipers o Devil Dogs, se deja producir por Mike Mariconda y explota en la cara como un puñetazo.

selvatiza13. SELVÁTICA “Canciones cariocas” (Autoedición). Cuando no habían pasado ni un año de la edición de Un mundo extraño (que presentaron en el 2015 en Los conciertos de Retroalimentación), retorna el grupo vigués-pero-afincando-en-Brasil con nuevo trabajo. En realidad es el rescate de de una extensa maqueta a la que se añaden nuevos temas. Todo responde a ese punk-pop con el que ya habían destacado cuando eran Indómitos, pero con atractivos añadidos tropicales que le otorgan un extra de luz.

bento14. BENTO VELOSO & LOS DOCE TRINCHES “Extinción” (Freeky Dicky). Lo llaman psicofolk garagero, tiene aires de western, tensión roquera, aromas de psicodelia y una voz que recuerda a Los Ilegales, The Cramps o los primeros Gabinete Caligari. Sea como sea, esta banda coruñesa posee un puñado de temas con poderío que, por ahora, se concentran en este single con aromas de película gore y novela apocalípitca. Dos temazos que aventuran un futuro de lo más prometedor

amigos15. OS AMIGOS DOS MÚSICOS “Os Amigos dos Músicos” (Gran Derby). Pues sí, me precipité en la primera entrega de esta serie, situando a Os Amigos dos Músicos junto a Malandrómeda o TAB como banda que copa listas. Lo esperaba, de verdad. Su disco de debut, entre el pop, el folk-rock y la tradición gallega, lo merece desde luego. Por lo que significa, pero sobre todo por lo que contiene en su interior: canciones bonitas (que igual remiten a Teenage Fanclub, como a Juan y Jr o Wilco), perfectamente arregladas y listas para ser queridas.

Gallegos fuera de lista (2): Chicharrón, Pardo, Sr. Anido y Sra. Álvarez, Bifannah y David Quinzán

Escrito por Javier Becerra
30 de Diciembre de 2016 a las 11:52h

Seguimos recopilando discos gallegos editados en este 2016 que no salen en (casi) ninguna lista. La primera parte la podéis consultar aquí

aaaaaaaaaaaaaaaaachicharron6. CHICHARRÓN “Postal” (Prenom). En su segundo disco Chicharrón ha dado dos pasos adelante. Primero, usando el gallego en el 100% de sus canciones. Segundo, abranzándose a cierto tipo de ambientes que provoca que su pop se ponga en suspensión. Dentro, el amor como salvación y pasaje a un futuro tranquilizador. “Nada se me perdeu no abismo / e o único que quero é estar contigo”, canta Alberto Vecino en A verdade de calquera fonte resumiendo el espíritu de un disco que explota definitivamente en directo. Lo pudimos comprobar, de nuevo, en Los conciertos de Retroalimentación.

aaaaaaaaaaaaaapardo7. PARDO “Siento no haber sido lo esperado” (Autoedición). Fue uno de los primerísimos del año y una gran alegría para quienes intuían que el coruñés podría dar más de sí haciéndose entender. Antes estuvieron Waitin’To The Other Side (2013) y Let It Stay (2015). Ahora su voz de arena y desagarro canta en castellano. Y sus manos continúan elaborando una suerte de rock americano, con miras al blues, al country y el folk. Con ellas consigue piezas intensas y con punto dramático como Que no te quede más y Ya no sé. Son, respectivamente, inicio y final de un disco con todas las notas de punto de inflexión para un artista muy singular. También estuvo este año en el ciclo de conciertos de este blog

aaaaaaaaaasr-anido-y-sra-alvarez8. SR. ANIDO Y SRA ÁLVAREZ “18” (Discos Porno-Prenom-Grabaciones de Impacto-Discos Bajo el Volcan). Improbable, anómalo y extraño. La unión de Rafa Anido (Metralletas Lecheras, Jiménez del Oso, Iribarnes, Travesti Afgano…) con Javi Álvarez (Fluzo, Duo Cobra) ha generado uno de los discos más insólitos del último rock gallego. Con ramalazos de garage-rock, ecos de Suicide, detonaciones electrónicas y rítmica surf, 18 propone un viaje sorprendente por una música efervescente que igual abofetea al oyente con bailes intrépidos como lo postra en el sillón en pasajes hipnóticos que juegan con el absurdo.

aaaaaaaaaaaaaaaaaabifanna9. BIFANNAH “EP” (The John Colby Sect). Entre Galicia e Inglaterra, este trío con ex miembros de Wild Balbina y Mvnich en sus filas sorprendió a principios de año con su garage lusófono. Sí, lo suyo son los riffs crudos, el chorros fuzz, las ondas psicodélicas y los constantes guiños al tropicalismo. Todo interpretado en portugués. Lo han dejado patente en este primer paso de cinco temas. Adelanta lo que esperemos que sea su elepé de debut. En mayo estuvieron junto a Chicharrón presentándolo en Los conciertos de Retroalimentación.

aaaaaaaaaaaaaaaaadavid-quinza10. DAVID QUINZÁN “Caballito Negro” (Autoedición). David Quinzán nada tiene que ver con la idea de cantautor intimista con guitarra acústica que parece que trasmite. Todo lo contrario. Su música remite al colorido de los años ochenta, a la vitalidad de Talking Heads, la expansiva alegría del Paul Simon de Graceland y al punto sintético del pop de la época. A partir de ahí, el sonido forma bucles contagiosos. Conquista al oyente. Y lo incitan a trasmitir el descubrimiento. En serio, a poco que te sitúes frente a sus encantos serás parte de la cadena.

Gallegos fuera de lista (1): Pablo Seijas, Caxade, Loe Lof Lon, Cro!, Linda Guilala

Escrito por Javier Becerra
29 de Diciembre de 2016 a las 14:29h

Quizá se pueda decir que en el 2016 (les) haya explotado la música que se hace en Galicia. Decimos “les” porque llevamos al menos un lustro avisando de que una buena parte de lo mejor que se hace en España en estos momentos proviene de aquí. Parece que el mensaje ha calado. Ayer nos enterábamos que Malandrómeda eran el disco del año en Rockdelux. Vemos también como Triángulo de Amor Bizarro (el disco nacional del año para un servidor) recogen aplausos por todo el país y son el número 1 para Mondo Sonoro. Y observamos, emocionados, cómo Os Amigos dos Músicos llevan su folk-rock da terra a los oídos de toda la Península. Todo ello sin hablar de consagrados como Iván Ferreiro que directamente arrasan, ocupando el segundo lugar en Efe Eme.

Nos encanta. Nos emociona. Nos reconcilia con el poder de la calidad. Pero hay más. Sí, aún hay más de lo que se puede ver. Hay pequeñas joyas ocultas. Álbumes autoeditados que no han contado con el altavoz preciso. Grupos con discursos arriesgados que no logran esa segunda escucha. Proyectos que enamorarían a cualquier que se ponga delante de ellos. Todos han sacado disco este año. Y por ello, Retroalimentación este año no publicará su habitual lista de lo mejor del año nacional. No, esta vez se fijará en trabajos gallegos que no salen en (casi) ninguna lista. Pero deberían salir. Aquí va la primera tanda.

apablo1. PABLO SEIJAS “Debajo del aire” (autoedición). Sorpresón. El segundo disco en solitario de Pablo Seijas (cantante de los coruñeses Misterioso Viaje Holanda) es una delicia. Aunque con algún ramalazo a lo Radiohead (Aquel que rueda firme) por ahí o alguna pieza crujiente que podría recordar a Iván Ferreiro (Para nuevos soñadores), el álbum discurre mayoritariamente por terrenos electroacústicos, muy en la onda de bandas como Fleet Foxes. Ahí entre claroscuros fronterizos, trenzados folkies y ambientes sinuosos es donde desarma con canciones como Confusión, Nada nos detiene, Sol Crespuscular o la titular Debajo del aire. Una joyita

aaacaxade2. CAXADE “Isto é o amor” (Discos da Máquina). El disco que debería llevar a Caxade mucho más allá, tras la sorpresa de A dança dos moscas (2014) se ha quedado medio escondido. Error tremendo. De caricia más suave y algo más pop, el segundo capítulo del imprescindible proyecto de Alonso Caxade tiene un algo más conmovedor si cabe, que da ganas de abrazarlo y embarcarse a esa sensación de irrealidad que a veces trasmiten canciones como E isto é o amor u Homen Bala. Sin apartar la política explícita (ahí está Independence Day o Colesterol), lo cierto es que exploran otros territorios y nos dejan con la misma cara de emoción que la primera vez. Una maravilla que se suma a la anterior.

aaaaaaaaaalove3. LOE LOF LON “Conventional Elements” (Mutant Sounds). Grabado casi todo en primera toma, con aliento experimental y buscando lo casual, este proyecto de Lugo es de los que zarandea al oyente. Según Gori, su autor, se trata de mezclar al Miles Davis eléctrico con el primer Arto Lidsay, y Ornette Coleman. A todo ello se le aplica un pocode Fugazi, Hawkind, John Cage, Suicide o Neu! y el resultado son once píldoras de sonidos metálicos, guitarras afiladas, saxos intrépitos ritmos que mezclan lo maquinal y lo serpenteante. Uno de esos discos-experiencia que acabarán teniendo fans dispersos en medio mundo. Tiempo al tiempo.

aaaaaaaaaaacro4. CRO! “Mounstros” (Metamovida). Son ya unos veteranos del rock underground gallego. Pero su particular concepción del rock -enrevesada, imprevisible, lunática- sigue escurriéndose a la mayoría. Normal. Tirando por el camino más ancho del rock progresivo y el jazz-rock, trenzan un discurso en el que braman cosas como “¡¡¡El castillo está en llamas!!!” con una voz que recuerda a los míticos Asfalto, giran en las estructuras de la canción como si fueran Yes y pulsan pequeñas detonaciones de electricidad que sientan de maravilla. Eso sí, en directo todo es muuuuuuuuuuuucho mejor. Lo hemos podido comprobar en Los conciertos de Retroalimentación, cuando tocaron con Moura,

aaaaaaaaaaaaaaaaaalinda-guilala5. LINDA GUILALA “Psiconautica” (Elefant).
Un discazo. Cogiendo el testigo de aquel malsano Lo siento mucho de su epé Xeristar, Linda Guilala han desarrollado durante todo un elepé un historia de zozobra espiritual, dolor metal y aceptación personal. Sí, Psiconáutica es un disco-purga que, entre melodías desapasionadas y ruido exorcista, habla de cosas durísimas que necesitan ser expulsadas. Y lo hace abrazándose al sonido shoegazer con maestría, mirando sí a los primeros Planetas, pero también a bandas como Mercromina y a Nadadora. Brutalmente sincero, maravillosamente intenso y emocionalmente demoledor, Psiconáutica te dice en un susurro: “Escúchame, te necesito”. Hemos intentando tenerlos en Los conciertos de Retroalimentación, pero ha sido imposible. No cesaremos en el empeño porque los adoramos.