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Noche de rock al ralentí

Escrito por Javier Becerra
17 de febrero de 2018 a las 11:59h

No era la primera vez que Luis Moro se dejaba caer por Los conciertos de Retroalimentación y, seguramente, tampoco será la última. Esta vez, respaldado por la Tribeca’s Band, presentaba El pacto en el Garufa, con sonido cristalino, tempos lentos y atmósfera cálida. Empezó con esa Noche , que se resquebraja en guitarras quebradas y recorrió los nueve temas del disco, con paradas seleccionadas en su pasado.

Secundado por los coros de Carla Green, lo cierto es que el concierto discurrió amable, fluido y elegante. Se trata de un capítulo más en una extensa y casi silenciosa trayectoria que se disfruta en pequeños conciertos como el de ayer, con alrededor de un centenar de personas encantadas de estar allí. Como siempre, gracias a todos ellas por acudir, a la bandas y al Garufa Club por las facilidades.

Próxima parada: Agoraphobia + Bento Veloso & Doce Trinches (2 de marzo, Playa Club)

Los Grammy 2018 en diez fogonazos

Escrito por Javier Becerra
29 de enero de 2018 a las 6:18h

Bruno Mars receives a second Grammy for Record of the Year during the 60th Annual Grammy Awards show on January 28, 2018, in New York. / AFP PHOTO / Timothy A. CLARY

La 60º edición de los premios Grammys ha resultado ser mucho mejor de lo esperado. Trasladada al Madison Square Garden de Nueva York, la se ha quitado la modorra de las últimas entregas resultando muy interesantes. Hubo grandes actuaciones, emoción en la entrega de los premios y la confirmación del brillo de alguna estrella.

1. Bruno Mars. No es Prince ni Michael Jackson, de acuerdo. Pero arrasa. Estos Grammy han servido para darle un nuevo empujón. El autor de That’s What I Like ha sido el gran triunfador de esta edición de los premios de la Academia de la Música. Se hizo con el premio a la mejor canción del año por That’s What I Like, a la mejor grabación del año por 24K Magic y álbum del año por este mismo disco. Es decir, venció en todas las grandes categorías

2. Kendrick Lamar. Se encargó de abrir la gala de manera explosiva. Una actuación en tres actos, con la intervención de Bono y The Edge de U2 y el humorista Dave Chapelle. Interpretó XXX y DNA y dejó al público boquiabierto. Luego, todo ello se refrendaría con premios en las categorías de rap: mejor álbum, mejor canción, mejor interpretación y mejor colaboración.

3. Jay-Z. El gran derrotado de la noche. Definitivamente, los Grammy no se llevan bien con esta familia. Si el año pasado era Beyoncé la que se iba de vacío para casa, esta vez Jay-Z vio como, premio a premio, se le iban escapando los gramófonos de las manos.

4. Grandes actuaciones. El nivel general de la gala ha sido notable, dejando más de un pase para el recuerdo. Además de Bruno Mars y Kendrick Lamar, cabe destacar de manera muy especial un Gambino inspiradísimo, moviéndose entre la garra y la fragilidad. También resolvió su papelea con gran brillantez Sam Smith, según dado por un coro de góspel. Y, por supuesto, Lady Gaga con Marc Ronson. Son apenas tres ejemplos. Ojo, tampoco no nos debemos olvidar del dueto de Cris Stapleton y Emmylou Harris.

5. “Despacito”. No pudo ser la victoria material de Luis Fonsi y Daddy Yankee. Ningún premio de los que estaban nominados cayó en sus manos. Pero hay mucho de victoria moral. Su actuación sirvió para constatar varias cosas. Primero, el traspaso total del tema más allá de lo latino. Segundo, que se trata de una gran canción, efectiva y contagiosa, pese a quien pese.

6. Me too. Las rosas blancas sirvieron parea visibilizar la campaña contra el acoso sexual que, como se señaló en la gala, “no sólo ocurre en Hollywood”. En ese sentido, la espléndida actuación de Kesha junto a artistas como Camila Cabello, Cyndy Lauper o Andra Day, todas vestidas de riguroso blanco, resultó uno de los puntos culpen de la noche.

7. U2. Como siempre, la banda de Bono se quiso marcar una las actuaciones estrella de la noche. No por el tema, el normalito “Get Out Of Your Way”, si no por el modo de presentarla: en el exterior, a los pies de la Estatua de la Libertad. Seguramente se ganen todos todos los telediarios del día de hoy.

8. Camila Cabello. Aún tiene que esperar al año que viene para optar a los premios, pero su aparición en la gala de este año no pasó para nada desapercibida. Espectacular en la alfombra roja, hizo mover miles de tuits con su imagen. En su intervención en la gala hizo un alegato a sus orígenes latinos y la aventura de sus padres emigrando a EE.UU. en un claro mensaje a Donald Trump.

9. James Corden. Los Grammy han encontrado al presentador ideal. El famoso cómico que mete en su coche a los artistas más famosos del mundo para cantar a dúo con ellos es un tipo simpático, divertido y muy carismático. Además, este año se ha marcado algún vídeo específico para la gala, como el de Sting con Shaggy en el metro de Nueva York muy chulo.

10. Una pega. ¿Y esa gran actuación con la que tradicionalmente se cerraban los Grammy qué? Fue recoger el galardón Bruno Mars y terminarse todo. Una pena, con lo bien que iba todo

Bento Veloso & los Doce Trinches vuelven a Los conciertos de Retroalimentación

Escrito por Javier Becerra
24 de enero de 2018 a las 13:21h

Nos gustó tanto la propuesta de Bento Veloso y los Doce Trinches el año pasado en Los conciertos de Retroalimentación que, nada más terminar, quedó clara una cosa: su elepé de debut lo iban a presentar dentro de ese ciclo. Será el próximo viernes 2 de marzo en la sala Playa Club haciendo doblete con Agoraphobia. Allí tocarán las canciones del flamante Ectoplasma que acaba de ver la luz y que reafirma su apuesta por el rock crampero, surfero y seriebero.

Originalmente, este concierto lo iba a dar Agoraphobia con Hellorice, pero al caerse la segunda banda, hemos adelantado el bolo de Bento Veloso que se iba a celebrar en abril, fundiéndolo en un doblete que promete ser una gran fiesta.

Una noche de rock desde dos puntos de vista

Escrito por Javier Becerra
21 de enero de 2018 a las 21:06h

Era noche de rock en Los conciertos de Retroalimentación y las dos bandas roquearon de lo lindo. En primer lugar, True Mountains nos mostraron su lado eléctrico, dándole un plus de poder a sus melodías, su buen rollo y sus energías positivas. Ya los habíamos disfrutado el año pasado en el ciclo en modo folk-punk y, ahora, enseñaron su otra cara, con versión de The Clash incluida.

Por su parte Mad Martin Trio ofrecieron lo que anunciaban: rock n’ roll cincuentero bañado en sudor. Con Nacho Martín de los True Mountains de contrabajista sustituto, invocaron a ese pasado ideal, homenajearon a Eddie Cochran o Johnny Cash y hasta se marcaron una versión del Ace Of Spades de Motörhead, eso sí a su manera. Al final, allí se bailó, se disfrutó y se vibró.

Como siempre muchas gracias a los grupos, a la sala Playa Club por dar todo tipo de facilidades y a la gente que pagando una entrada permite que todo esto exista y siga existiendo. La próxima pasada: Luis Moro & Tribeca Band 16 de febrero en Garufa Club

Un pasado emotivo, un presente demoledor

Escrito por Javier Becerra
8 de enero de 2018 a las 12:58h

Tenía rótulo de noche memorable y, desde luego, lo fue. Triángulo de Amor Bizarro celebró el sábado su pasado en Los conciertos de Retroalimentación. Pero, sobre todo, su presente. Sí, al margen de esas nostalgias que persiguen revivir un momento insuperable, rejuveneciendo al público y al grupo, en el Playa Club se demostró otra cosa. Se recordó que el grupo aquel que tanta gente odiaba en su día tenía furia, miel y lija en sus primeros días. Pero, sobre todo, se constató que con el tiempo se ha convertido en algo mucho más grande, mucho más intenso, mucho más imprescindible.

El concierto arrancó con un repaso, tema a tema, de “Triángulo de Amor Bizarro”. Con doble batería, Julián Ulpiano (el primer baqueteador de la banda), se sumó a la fiesta secundado por Rafa Mallo. Recordamos juntos aquella banda de discípulos de Jesus and Mary Chain, que entregaban ramalazos que se confundían con el “Death Valley 69” de Sonic Youth, planeaban sobre el ruido de My Bloody Valentine y entregaban canciones que ya con clásicos del pop patrio.

Después de ello, se retiraron al camerino y volvieron con su matraca actual. Adios 2007. Hola 2018. El contraste sirvió para comprobar cuánto ha crecido un grupo que se mueve en la lentitud, suelta guitarrazos ora reggaes, ora heavys y termina por generar maravillosos estruendos sónicos. Muchas de sus canciones son himnos de los que se cantan dando saltos, levantando brazos y lastimando gargantas. Pero, sobre todo, esa “De la Monarquía a la Criptocracia” que enloquece a la gente. Invitadas por Isa un montón de chicas invadieron el escenario y la euforia se desató por toda la sala.

Muchas gracias al grupo por contar siempre con este ciclo para sus bolos coruñeses, a la sala Playa Club por todas las facilidades que siempre nos dan y, sobre todo, a los que acudiendo a la llamada permiten que cosas tan maravillosas como esta se sigan haciendo: Próxima parada: Mad Martin Trio + True Mountains (20 de enero, Playa Club).

Triángulo de Amor Bizarro revivirán su pasado en Retroalimentación

Escrito por Javier Becerra
3 de enero de 2018 a las 12:49h

(Hace unas semanas me pidieron del Playa Club que escribiera unas líneas sobre la especialísima actuación que dará Triángulo de Amor Bizarro allí. Y, bueno, esto fue lo que surgió)

El concierto que dará el grupo el 6 de enero en el Playa Club surgió directamente de ahí, de lo emocional. Me encontraba en verano elaborando el libreto de la reedición del primer disco de Triángulo de Amor Bizarro que se incluye dentro de la colección Pop Rock en Galicia de La Voz de Galicia. Hablaba con los protagonistas de aquella epopeya ruidosa y, lejos de encontrarme con discursos del tipo “éramos muy jóvenes”, “no teníamos medios” u “hoy lo volvería a hacer de otra manera”, surgió todo lo contrario. Buenas vibraciones, orgullo sincero y una emoción un tanto descontrolada. No se podía evitar. En un momento dado, Rodrigo Caamaño me dice: “¿Por qué no hacer un concierto tocando todas esas canciones?”.

Dicho y hecho. Así de fácil. Con ellos resulta siempre muy sencillo todo. Con Triángulo de Amor Bizarro me une el interés profesional, la devoción de fan y la amistad personal. Todos los conciertos en sala que han dado en A Coruña en los últimos cinco años han sido dentro del Los conciertos de Retroalimentación. Siempre bromeo que son al ciclo lo que Shellac al Primavera Sound: el grupo fetiche, la banda que puede tocar todas las veces que desee porque siempre van a encantar como la primera vez. En esta ocasión se va a ir un poco más allá. Se trata de un recital único en el que se tocarán por primera y última vez todos los temas de aquel “Triángulo de Amor Bizarro” con el que irrumpieron en 2007 en A Coruña, una ciudad totalmente hostil a su propuesta.

Entonces la música se sentía a flor de piel, en una suerte de “estás conmigo o estás contra mí”. Y encontrarse ahí, haciéndola, era cuestión de vida o muerte. Isa, Rodrigo y Julián (que hasta la grabación del disco estuvieron acompañados de Miguel y Antón) lo sentían así, en toda su radical concepción. Se entregaron a ello como si fuera lo último que harían jamás. Ruido desbocado, certeras melodías pop, actitud de confrontación y mucha pasión expandida desde los escenarios. Los odiaron. Los insultaron. Les dijeron que no sabían tocar. Que no iban a llegar a nada. Que lo suyo no era música. Que eran, disculpen, una verdadera mierda. Pero unos pocos muchos sabíamos que sus detractores (haters antes de que existiese el manoseado término) no tenían razón. Para nada.

En este concierto del 6 de enero recordaremos todo ese cruce. Claro que sí. Pero también recordaremos un puñado de canciones tremendas que se crearon en el mítico Taller Electrónico de la avenida Finisterre. Estará con ellos Carlos Hernández, la persona que llevó las riendas sonoras de su antológico primer disco. Y, seguramente, acudan muchos de aquellos fans obnubilados que los vieron en los caóticos conciertos que allá por 2004, 2005 o 2006 dieron en sitios como El Caimán, el Campus Rock o el primer y único festival Retroalimentación en el Playa Club.

Entonces sabíamos que estábamos ante algo grande. Lo que vino superó todas las expectativas. Triángulo de Amor Bizarro son desde hace años el mejor grupo de indie-rock nacional, están continuamente tocando en América, graban temas con Sonic Boom (Spacemen 3) y resulta que le hacen tilín al mismo Kevin Shields (My Bloody Valentine) que los reclama como teloneros. Pero antes de todo ello hubo un origen. Lo has podido recordar en el disco -editado en cd-libro de lujo con tapas duras, libreto con textos y fotos inéditas- que lanzó La Voz el 31 de diciembre. Días después, el 6 de enero podrás vivirlo en el Playa Club.

Te esperamos

15 grandes discos gallegos del año 2017

Escrito por Javier Becerra
28 de diciembre de 2017 a las 22:10h

Como las redes se inundan de listas de lo mejor del año, volver a decir por aquí lo bueno que es el álbum de LCD Soundsystem (que lo es) aportaría poco o nada. Así que, igual que hicimos el año pasado, lo que voy a hacer en esta botácora es reunir una serie de trabajos de artistas gallegos editados en el 2017 que creo que merecen mucho la pena. En principio iban a ser solo diez, pero he tenido que ampliar a 15 (y en realidad deberían ser 20 o 25) A la mayoría no los vereis en los resumenes nacionales. Y, creedme, deberían estar.

1. BALA “Lume” (Matapadre). Lo hemos dicho aquí desde el primer momento: Bala molan, mola mucho. Pero que además, con ese segundo trabajo, molan tanto en los surcos como en el tú a tú. Rugiente, trallero, directo y feroz, con este álbum Anxela y Violeta logran que el oyente experimente en sus carnes todo un huracán sonoro. Colindando con el hardcore en ocasiones, acercándose a Sepultura en otras y continuando la matriz Nirvana-Black Sabbath este duo arrasa. En directo. Y ahora también en disco.

2. XOEL LÓPEZ “Sueños y pan” (Esmerarte). Existe una ley no escrita en el periodismo musical que indica que cuando te encargas de hacer la nota promocional de un disco ya no se puede volver a hablar del mismo. Yo he tenido el honor de redactar la de este, el tercer álbum de Xoel López a su nombre. Dije más o menos lo mismo que diría en una crítica extensa del mismo. Así que, sin decir escribir más, os remito directamente a ella.

3. PRESUMIDO “Vendetta” (Music Bus). Sería fácil reducir a Presumido a un proyecto de synth-pop mencionando las influencias más obvias (de Depeche Mode a Lali Puna, pasando por OMD y M83) y combinando clásicos con grupos actuales, para esquivar el término retro. Pero hay una sensibilidad en el proyecto que trasciende al ejercicio de estilo totalmente. En ese mundo poético de blancos y negros, todo fluye. La voz de Tarci suena sedosa, los sintetizadores envolventes y las percusiones de Nacho con el nervio precioso y preciso. Una joya pop.

4. MORDEM “Fragments to Dominate the Silence” (The Winter Hunter). Una de las peores noticias del 2014 fue la disolución de Jane Joyd. Y una de las mejores del 2016 el anuncio del retorno de Elba con Mordem. Se ha materializado en ese álbum que, en cierto modo, parece de aquel folk-pop que discurre de la mano de la electrónica por otro tipo de caminos, del r&b al trip-hop. Todo perfectamente ensamblado. Todo perfectamente ejecutado. ¡Qué bien que hayas vuelto, Elba!

5. ESPOSA “Xardín interior” (Prenom). Maravillosa sorpresa la que nos ofreció Esposa con este disco. De repente, aparece en nuestra vida la homónima “Xardín interior”y sentimos el fuerza del mejor indie-pop. Ahí, entre Vaselines, Beat Happening y Heavenly, surgía un temazo. Simplemente se trataba de un gancho para un disco sensacional, lleno de frescura, juventud y las dosis justas de rugiente electricidad. Para ponerse la camiseta a rayas y disfrutar.

6. CALERO “Un as en la manga” (Autoedición). Gutier Calero deja atrás su alias de Graham Summer, se pasa al castellano y sorprende con un disco que emite destellos de pop fascinante (“He tenido pensamientos”), piezas de folk-rock con madera de himno (“Un as en la manga”) o pasajes de una delicadeza exquisita (“Corazón roto”). A descubrir totalmente.

7. JAY “Fuimos nosotros“ (Matapadre). Giro de timón en el grupo vigués, otrora abonado el ruidismo. Ahora, liberados de corsés, el sonido se expande por diferentes caminos donde los únicos elementos comunes son el pop y la psicodelia. Unas veces entregándose al flamenco, otras el hip-hop, otras tropicalismo y otras al rock sinfónico el disco supone toda una experiencia sensorial.

8. PARDO “Libélula” (Tam Tam Records). Dándole unas ligeras pinceladas de electrónica, incrementando el toque latino en su música y modulando un poco el rascado de la garganta, el coruñés entrega otro capítulo de una de las trayectorias más personales del rock nacional. Altas dosis de ironía. Otras tantas de mala leche. Ramalazos de bolero. Un poco de canalleo. Y la sensación de estar ante un disco redondo.

9. ESTEBAN & MANUEL “La banda sonora de tu día a día”. ¿Cumbia con autotune? ¿Fusión de la verbena y el club indie? ¿El mambo reinterpretado desde un ordenador portátil? Más allá de los interrogantes, los cierto es que Esteban & Manuel han logrado sorprendernos a todos, despertar nuestra atención y, una vez, con ellos sonando engancharnos totalmente.

10. CUCHILLO DE FUEGO “Megavedra” (Humo). Una delirante travesía hardcore-punk que penetra en este mundo no menos delirante. Con alaridos, los de Pontevedra claman cosas como “apoya tu cabeza sobre mi hombro digital”, piden entrar en espacio de co-working o desean bañarse en montañas de dinero para saber qué se siente. Todo ello con guitarrazos trepidantes, sorpresa permanente y la sensación de que, de un modo u otro, se está retratando certeramente un momento.

11. AGORAPHOBIA “Incoming Noise” (Dobeat). Aquel garage-rock un tanto naif de los primeros tiempos, se ha convertido en una bola de rock en la que encontramos ecos de L7, Garbage, Sleater Kinney o Queens Of The Stone Age. Con este trabajo las de Boiro logran sonar duras, melódicas y tremendamente sólidas. Un gran paso adelante

12. ESCUCHANDO ELEFANTES “Hope” (Autoproducido). La banda de folk-rock coruñesa ha dado un notable giro sonoro en su tercera entrega. Tanto que ellos mismos reconocen que podrían rebautizarse, porque estamos ante otra banda diferente. Centrados en un pop épico que, por momentos, nos podía recordar a Coldplay trenzan canciones que arrancan mínimas y se tornan grandiosas, como “There’ll Be joy” o “Anyway”.

13. BOLBORETA “Vuelo” (Kasba Music).
La autora del delicioso disco infantil “De aquí para alá”, editó este año un disco grande en el que da rienda suelta a su concepción global y sin fronteras de la música. A lo Manu Chao, el reggae, el afropop, el folk, el pop y mil y un estilos se guían por el espíritu positivo de la artista.

14. BIFANNAH “Maresía” (The John Colby Sect). Supusieron una insólita flor en el jardín del pop gallego con un epé que mezclaba garage, psicodelia y letras en portugués. Ahora, el formato elepé, les permite ampliar a los de Vigo el registro engatusando con sus ecos, su aroma retro y su facilidad por deslizar las melodías por un tobogán psicodelico. Una propuesta extraña, pero tremendamente adictiva.

15. LUIS MORO “El pacto” (Autoproducción). Sigue el coruñés en un discreto segundo plano al que cuesta llegar. Su faceta de cantautor rock de claros y sombras, deudor de Tom Waits, Mark Lanegan o Bob Dylan, sigue deparando discos tan disfrutables como este. Continuador de las zozobras sonoras de “Cielo color Burdeos” en la inicial “Noche”, luego va dejando imponerse el trazo más claro y melódico.

Foto: Bala en el festival Noroeste (Ángel Manso)

El emocionante adiós de un gran grupo

Escrito por Javier Becerra
25 de diciembre de 2017 a las 12:53h

Iba a ser una noche especial y lo fue. Guerrera decían adiós a ocho años de intensa actividad sónica de la mejor manera posible: sobre un escenario y acompañados de su banda hermana, Cró! Estos últimos abrieron al cartel con una ración de rock laberíntico y progresivo de trazo imprevisible. Ya habían estado en el ciclo el año pasado y, de nuevo, volvieron a exponer sobre las tablas su propuesta sin igual.

Guerrera, por su parte, revisaron su rock repertorio rocoso, psicodélico y catártico. Con una solidez escénica que hacía pensar en grandes tipo Manta Ray o Atom Rhumba (no en lo estilístico, sí en lo granítico de su propuesta), dibujaron sus últimos sonidos en directo. Unos para cerrar los ojos, otros para cerrar los puños. También para levantar los brazos eufóricos ante una banda enorme a la que, sin duda, echaremos de menos. Un honor haber acogido su último bolo en Los conciertos de Retroalimentación.

Como siempre, gracias infinitas a los grupos, a la sala Playa Club por todas las facilidades y, sobre todo, a la gente que acudiendo y pagando su entrada logra que todo esto se pueda seguir haciendo. Nos vemos ya en el 2018, así que tened una feliz entrada de año. Próxima parada: Triángulo de Amor Bizarro + Romance (6 de enero, Playa Club)

Mad Martin, Luis Moro y Agoraphobia en Los conciertos de Retroalimentación

Escrito por Javier Becerra
20 de diciembre de 2017 a las 9:01h

El próximo año empezará roquero en Los conciertos de Retroalimentación. Cinco grupos repartidos en tres fechas mostrando diferentes modos de acercarse al género conforman el primer trimestre de este ciclo. De todos modos, que nadie se olvide que antes de ello hay dos citas inmediatas: el próximo 23 de diciembre, Guerrera y Cro!, y el 6 de enero, Triángulo de Amor Bizarro. Ambos en el Playa Club. Luego vendrán todos estos.

MAD MARTIN TRIO + TRUE MOUNTAINS (sábado 20 de enero, Playa Club, 22.30 horas).
El trío santiagués de high energy rockabilly trio actúa por primera vez en ese ciclo presentando su nuevo disco, Tornado. La banda cuenta con un espectacular directo que realza su trabajo de estudio. Estarán acompañados por unos viejos conocidos del ciclo, True Mountains, entusiastas apóstoles del punk-folk que funcionarán como complemento ideal.

LUIS MORO & TRIBECA BAND (Viernes 16 de febrero, Garufa Club, 22.00 horas).
Aunque recientemente haya tocado en el aniversario de La Barbería, este será el estreno con banda de su nuevo trabajo.Se trata de El pacto, un álbum que apuesta por un tono blues cada vez más resquebrajado y atmosférico. Con este concierto primera vez el ciclo llega al Garufa Club, algo que nos encanta.

AGORAPHOBIA + HELLORICE (viernes 2 de marzo, Playa Club, 22.30 horas).
Es uno de los grupos del momento, de los que están en todas partes y de los que todo el mundo habla. Llegan con un nuevo trabajo, Incoming Noise, explosivo que igual acude al sonido rugoso de The Sonics como a la onda expansiva de L7. Con ellas estará Hellorice completando un vibrante cartel.

Deliciosa calma en el sótano

Escrito por Javier Becerra
25 de noviembre de 2017 a las 11:34h

Calero bajó ayer a el escenario bajo tierra del BâBâ Bar para interpretar ese puñado de canciones que descansan en un disco también bastante subterráneo, Un as en la manga. Es una pena que un álbum así no haya tenido más alcance, porque se trata de una pequeña joyita que merece muchos. Lo saben quienes la escucharon y lo saben los que acudieron ayer al pase de Los conciertos de Retroalimentación.
En formato trío, Gutier Calero se acompañó de dos clásicos de la escena local, Adri Mt a ola batería y David Mato al bajo, y reinterpretó las canciones del disco. Temas de folk-rock que, en ocasiones, se aproximan a territorios inesperados. El castellano se ha asentado en un repertorio que otrora era en inglés y casi parece que estemos hablando de un nuevo artista. Al final, eso sí, en el bis tocó un genufllexión de fan ante Bob Dylan, con una versión de su Girl from the North Country.
Otra gran noche a sumar a la lista. Muchas gracias a los músicos, a la sala por las facilidades y, sobre todo, a los que pese a la lluvia disteis calor con vuestra presenta y sostenibilidad con el dinero que pagasteis en la entrada para que cosas así se puedan seguir haciendo. Próxima parada: Guerrera y Cro!, sala Playa Club 23 de diciembre.