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Entradas etiquetadas como ‘Kylie Minogue’

Aquí somos de Feliz Navidad

viernes, diciembre 24th, 2010

Pues eso, que nos gusta y nos encanta la Navidad. Queremos que, por un momento, todos los lectores de este blog se imaginen que están en el Rockefeller Center viendo como cae la nieve, mientras Kylie Minogue revisa el inmortal Let It Snow de la forma más dulce posible. Felices fiestas!!!

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¿Existe realmente Kylie Minogue o es una fantasía colectiva?

martes, junio 1st, 2010

kylie-munecaUn phoner es una entrevista telefónica que tramita una compañía de discos con un artista. Por lo general, una persona de la discográfica hace una llamada al número que el periodista le indica y, tras pactar con él la duración del encuentro y en ocasiones advertir de algún detalle (que el artista está un poco enfermo, que no se le saquen temas personales…), le redirige la llamada al artista en cuestión. En esa tesitura se encontraba David Saavedra (pluma de, entre otras, Rockdelux o Rolling Stone), cuando el año pasado se disponía a cumplir uno de sus sueños: entrevistar a Kylie Minogue. Algo falló en todo este proceso, sin embargo. La llamada se cortó y Saavedra se quedó colgado y desconcertado sin saber muy bien qué hacer. Al ver que no se producía el enlace, colgó el auricular.

Al rato sonó el teléfono. Él lo cogió pensando que se iba a encontrar una explicación de la persona de la compañía. Pero no, lo que escuchó al otro lado fue exactamente esto: “Hi David, I´m Kylie”. !Era ella! Se quedó -imagino- totalmente flipado. !Kylie Minogue llamando a su casa y preguntando por él! Pónganse en situación, en esa situación, en la que su casa suena al aparato y al otro lado te habla Kylie, esa cantante casi de dibujos animados en la que la realidad y la pura fantasía pop se mezclan tanto, tanto, que, a veces, se podría llegar a pensar que no existe en realidad.

Lo cierto es que recordé esta anécdota que me contó un día David de copas al hilo del nuevo trabajo de la australiana, Aprodite, del que ya se puede escuchar en Internet un adelanto, All The Lovers. Un poco en la onda de I Belive In You, aunque quizá no tan atinada, en cuanto suena flota en el aire una sensación parecida, la de poder ver como el gran icono pop contemporáneo resurge con todo el esplendor, cegando al mundo entero con una nueva y eufórica oda al deseo desbordante y discotequero. Por un momento semeja que ha pasado eso: que ha sonado el teléfono y, al otro lado, estaba ella. Pese a que insistimos, no llega al nivel de sus grandes singles, debería sonar y sonar durante el próximo verano hasta el hartazgo.

Pero sobre todo, lo que produce el lanzamiento, una vez más, es esa mareante mezcla entre ficción e irrealidad del pop en su lado más hiperbólico. ¿Existe realmente Kylie Minogue o es una fantasía en 3D creada por ordenador? Es decir, aunque cante esas canciones tan irresistibles, haga esos videoclips tan guays o incluso, ya ven, te llame a casa para charlar contigo de su nuevo álbum, ¿es real? ¿No será que nos hemos puesto de acuerdo todos en crearla volcando en ella todos los elementos de la pop-star definitiva? Hace unos años este spot publicitario resumió la sensación de fantasía e irrealidad que trasmite mejor que nada. Pocas veces se ha captado tan bien la magia pop desde la perspectiva del fan adolescente.

Aunque volviendo al disco, que es de lo que se trata, todo indica que Kylie retrasa su supuesto aterrizaje en la madurez. Una vez más mirará a la pista de baile y, por lo que se puede escuchar, con las mismas intenciones que en su particular obra maestra, Fever. Para ello ha contratado los servicios de Stuart Price, productor de moda que realzó a la alicaída Madonna en Confessions Of The Dancefloor, y la fecha de salida prevista es el 6 de julio. All The Lovers lo hará el 28 de junio con un videoclip que promete ser espectacular. Se pueden ver unos pocos segundos aquí: Kylie Minogue: primeras imágenes de ‘All the Lovers’ – Publimetro

Una década en canciones (3ª parte)

lunes, enero 11th, 2010

Nota: se han quitado todos los vídeos porque daban problemas a la hora de cargar la página
(cerramos la serie con los tres destacados del artículo del Fugas)

KYLIE MINOGUE I Can’t Get Out Of My Head (2001)
Un clásico para la eternidad

Siempre estuvo ahí, como la adolescente dicharachera de Locomotion, como heroína gay en Your Disco Needs You o como el excéntrico capricho de Nick Cave en el dueto de Where the Wild Roses Grown. Riquiña, sí, pero totalmente irrelevante. Por ello, lo ocurrido con la irrupción de I Can’t Get Out Of My Head fue uno de los acontecimientos más inesperados de la década. Ese «la, la, la, la, la, la, la la» de su estribillo descansa ya en la región de las obras maestras de la música popular. Sí, sí, como el Good Vibrations de los Beach Boys o el Dancing Queen de Abba, todo en I Can’t Get Out Of My Head fluye por la senda de lo perfecto. Se trata de la gran maravilla del pop de laboratorio de la década que, además, reforzó su valor con un videoclip icónico como pocos. Por si no fuera suficiente, se fundió con el Blue Monday de New Order en el bootleg (remezcla de dos temas yuxtapuestos) por antonomasia y trasladó a Kylie desde la pantalla de la MTV al epicentro mismo de las carpas de los festivales de verano.

Pero no solo fue I Can’t Get Out Of My Head. El disco que la albergaba, Fever, contenía otros tres singles de infarto. It’s in Your Eyes, Love At First Sight y Come Into My World estaban tocados por la varita mágica de la inspiración e hicieron brillar a Kylie Minogue como la figura más atractiva (y adictiva) de la música popular de los dosmiles.

FRANZ FERDINAND Take Me Out (2004)
Las guitarras esquinadas

Lo de los chicos buenos y los malos es un clásico del folclore pop británico desde los tiempos de The Beatles y los Rolling Stones. La supuesta polaridad que representaron Oasis y Blur en los noventa se vivió en la década pasada con The Libertines y Franz Ferdinand. Los primeros eran salvajes, decadentes y peligrosos. Desde luego, ninguna madre querría como novio de su hija a un individuo como Pete Doherty. Los segundos, sin embargo, surgían pulcros, simpáticos y ligeramente traviesos. Su líder, Alex Kapranos, viene a ser lo más parecido al yerno ideal en versión indie.

Para llegar a ese nivel, Franz Ferdinand se impulsaron sobre el trampolín de Take Me Out, tocaron la gloria y le arrebataron al Such Great Heights de The Postal Service su condición de canción bandera del indie del decenio. Se trata del gran estandarte del revival post-punk, un tema que se desdobla en dos y conjuga los riffs de Gang Of Four, la dicción martilleante de los Talking Heads y esa euforia juvenil que hicieron célebre bandas como Blur. Luego, grupos como Bloc Party, Futureheads, Maximo Park y muchos otros siguieron su estela con desigual fortuna.

DAVID BISBAL Bulería (2004)
La pesadilla del buen gusto

Operación Triunfo no hizo más que poner sobre la mesa con toda transparencia lo cutre de la industria musical española. Pese a la atmósfera conspiratoria creada en su día, el programa no pervirtió con canciones de calidad ínfima las listas de ventas y las radiofórmulas patrias. No, más bien continuó un camino que estaba perfectamente trazado desde mediados de los ochenta: la mediocridad al poder

¿Era mejor el Bailar pegados de Sergio Dalma que el Supermán de David Bustamante? ¿Superaban en calidad Ella Baila Sola a Chenoa? ¿Existía algo en Chayane más destacable que en David Bisbal? ¿Resulta más apreciable un estribillo como «Pasión gitana, sangre española y el mundo es una caracola» que los de los triunfitos? Muchas de las mentes bienpensantes de la música española contestarían que sí. Lo hicieron por puro instinto de supervivencia, al ver como los triunfitos los desplazaban en las galas de verano. Para ellos, el endemoniado Bulería, bulería de David Bisbal encarna todos los males. Y lo tuvieron que digerir sin gusto. El pueblo llano, sin embargo, lo bailó y bailó hasta cansarse.

Buenas noticias en el planeta mainstream

lunes, octubre 27th, 2008

No es ningún secreto que algunas de las mejores canciones de esta década las ha dado el mainstream. Nos referimos a cosas tan magistralmente perfectas como I Can´t Get Out Of My Head de Kylie Minogue, Hey Ya de Outcast o Crazy In Love de Beyoncé, de esas que ya tienen lugar preferencial dentro de la historia de las grandes canciones del pop. Se trata de temas que te derrumban completamente y que vienen a ser la sublimación total del pop entendido como cultura popular: estribillos memorables, videoclips de esos que no se olvidan y todo ello compartido de manera masiva en todos los frentes.

Pues bien, los seguidores de las diferentes factorías del pop de consumo americanas tienen buenas noticias porque dos hits se suman a la larga lista. Tanto Britney Spears como Beyoncé han lanzado este mes los adelantos de sus próximos trabajos apelando a sus esencias: inmediatez, derroche visual y un pizca de provocación con la que lograr artículos en prensa con los que crear expectación. No son Baby One More Time ni Crazy In Love, pero al menos confirman que ellas (y todo su laboratorio) están en buena forma.

En el caso de la Spears, Womanizer, continúa el pop obsesivo con barniz electro que tan buenos resultados le dio en su último álbum. Pero mucho nos tememos que todo ello quedará ensombrecido por la noticia: sale en el clip desnuda.

Respecto al Single Ladies de Beyoncé extrae lava del volcán negro con una pieza que es puro fuego. De lo mejor que ha hecho en tiempo.

Sin palabras…

martes, mayo 13th, 2008

(Extraído de aquel programa de debate que tenía Jesús Hermida en los primeros noventa)

P.D.: Siempre se tira de los ochenta, pero el día que se revise el bizarrismo la primera mitad de los noventa con la irrupción de las privadas en España más de uno se va a caer de la silla

Madonna “Hard Candy” (Warner, 2008)

lunes, mayo 12th, 2008

madonna.jpg

Resulta curiosa la condescendencia con la que se suele tratar a Madonna. Como ocurre, por ejemplo, en España con Alaska, semeja que con la ambición rubia hubiera que andar con pinzas y el aplauso preparado, no vaya a ser que se quede como un reaccionario poniendo en duda su supuesta modernidad. Que no haya sacado un buen disco (álbum completo, se entiende) desde el histórico Like a Virgin de 1984 (o, bueno, bajando un poco el listón, desde Like a Prayer) debe ser una anécdota sin importancia. Y que su mérito vaya más por las canciones sueltas, el oportunismo y un rizar el rizo de la provocación (que si la religión, que si el sado, que si Evita Perón, que si la Guerra Irak… aquí todo vale) que por una solidez como artista, parece que no importe a nadie. O que nadie quiere que le importe. O que, importándole, incluso se haga de ello una virtud.

La mejor empresaria que ha dado el pop de las últimas tres décadas (eso sí que nadie lo puede negar) entrega nuevo disco, Hard candy. Llega con el trabajo hecho respecto a su puesta al día, ya que hace un par de años se puso celosa cuando se dio cuenta que Kylie Minogue le había apeado completamente el trono de pop-star de la década, mientras ella se dedicaba a besarse con Britney Spears y Christina Aguilera para reclamar atención. Miró a su alrededor vio como estaba el panorama y, previo hurto a Abba para adecuarse a la moda del sampleo descarado, salió un Confessions on a Dance Floor: puro revival ochenteno con algo de retraso, que la rehabilitación para el público más cultivado.

Este Hard Candy, vuelve a ser otro estudio de mercado y una nueva adaptación tardía a los tiempos. Como le ocurría David Bowie en los noventa, Madonna quiere ser moderna a toda costa, pero ya hay quien la supera de largo. No tanto por el hecho de hacerlo después, sino por no hacerlo tan bien. Y es que, por mucho que se ponga, no puede competir con los tórridos meneos de Nelly Furtado, la exposición de r&b de Rihanna ni el aroma callejero de Missy Elliott, pero lo intenta tirando de las mismas armas. Para ello se ha arrimado a dos de los actuales cracks de la producción mainstream, Timbaland y Pharrel Williams de The Nepturnes. Pero el resultado, lejos de ser un buen álbum, se queda en tres o cuatro temas para el compartimiento menos exigente del Ipod. Y poco más

El primer single 4 minutes, alimón con un Justin Timberlake metido en el papel de Michael Jackson, recuerda a la última tanda de sencillos de Nelly Furtado. Pero eso sí, con mucha menor efectividad y gancho. Lo mismo ocurre con Heartbeat. Más resultón es Give it 2 me, una eficaz pieza destinada para las discotecas dance de extrarradio equipadas de buen equipo de luces. Son la pequeña cara de una enorme cruz en la que se encuentran desde la horrible Spanish Lessons (un guiño a su público español que se debería haber ahorrado), la irritante Incredible o el innecesario cameo de Beat goes on con Kayne West.

Un disco totalmente hueco. O casi

El pop debería ser (casi) siempre así

jueves, mayo 8th, 2008

Para destensarse… meterse dentro de él


Videos tu.tv

….y alegrar completamente el día.

Eso de que una canción tiene que atraparte y, durante 3 minutos, evadirte de tu día a día, adquiere su sublimación en artistas como Kylie Minogue. Es, sin ningún género de dudas y pese el irregular X, la gran reina del pop de esta década. Aquí sale presentando a lo grande In My Arms, su nuevo y estupendo single.

Nota para mis jefes: se ofrece cronista para su próximo concierto en Madrid, el 3 de junio.