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El meneo de rock latino de Electra

Sábado, Junio 10th, 2017

Sabíamos, por su filiación anterior, que íbamos a ver a una banda de rock. Y sabíamos que le tiraba los marasmos psicodélicos-progresivos, por el mismo motivo. Venir de formaciones como Kozmic Muffin, Ultracuerpos o Rockers Go To Hell marca. Pero lo que desconocíamos de Electra era abierto abrazo latino que, por momentos, convierte su discurso en una suerte de Carlos Gardel comandando los Bad Seeds de Nick Cave. O algo así, porque lo que se pudo ver anoche en Mardi Gras fue un sorprendente meneo musical que disparaba las familiaridades en mil y una dirección.

Era el primer concierto de un proyecto llamado a hacer grandes cosas. El periplo sudamericano de Pablo Rega se ha materializado en en esta banda de directo granítico y efecto contudenctes. Comandada por un Álvaro Dorda de pecho hinchado (a veces, si me permite, parecía el Corcobado que miraba a Camilo Sexto) y carisma arrollador, trenzaron hora y pico de música de la buena: sólida, excitante y con puntuales momentos para enajenarse. El final, entre la fiesta latina y el rock oscuro-pero-abrasador, nos dejó entusiasmados.

Ha sido este el último concierto de la quinta temporada de Los conciertos de Retroalimentación. Un paseo musical que este año ha saltado del folk de Caxade a la canción de autor de Adán Jorge; del pop tropical de David Quinzán al épico de Escuchando Elefantes; del surf de Bento Veloso & los Doce Trinches al stoner-rock piscodélico de Moura; de la trituradora funk de The Funkles a la psicodelia desquiciada de Cro!; de la renovación a todo color de Jay a ese puñado de artistas que nos ensancharon el corazón cantando las canciones de David Bowie en el Playa.

No ha estado nada mal, ¿verdad? Pues ahora nos retiramos hasta después del verano, en el que volveremos con nuevos frutos del bosque de la música gallega. Muchísimas gracias a las bandas y, por supuesto, a ese público que pagando su entrada permite que la rueda siga y siga. Nos vemos, a más tardar, en octubre. Disfruten de toda la música que sonará en los próximos meses.

Jay: “Queremos hacer música, olvidando todos los límites y las barreras”

Jueves, Mayo 11th, 2017

Los vigueses Jay adoraban el gris, el ruido y la saturación. Así lo dejaron de manifiesto en sus dosprimeros álbumes. Pero algo ha ocurrido en su interior. Fuimos nosotros, su tercer trabajo propone a un grupo nuevo, que juega con la música, la pinta de mil colores y se divierte con ella. Este viernes 12 de mayo lo presentan en Los conciertos de Retroalimentación (Nave 1839, 20.30 horas). Estarán junto a Sr. Anido y Pantis en una noche que promete ser muy especial. Antes Brais Rodríguez, su cantante y bajista, explica qué ha pasado en una banda que parece haber renacido

-Decían en una vieja entrevista que su música era afín al plano urbanístico de Vigo. ¿A qué es afín ahora?
-Igual es el mismo plano, pero visto con otros ojos, porque han pasado cinco años desde nuestro primer disco. Seguramente, siga presente en las estructuras. Vigo es una ciudad muy industrial, con muchas máquinas por todos lados y da una imagen de desorden. Puede ser. Antes se trasmitía eso con oscuridad y ahora con estructuras un poco locas. Pero tampoco es que pensemos mucho en el plano urbanístico de Vigo cuando componemos [risas]

-En este disco existe una renuncia clara al ruido que les caracterizaba. ¿Les saturó tanto noise?
-No es una decisión premeditada, en plan reunirse y decir: “Se acabó el ruido”. Simplemente, ya habíamos sacado dos discos y una maqueta bastante ruidosos. Han cambiado las cosas. Cuando hacíamos ruido todo era ruido. Escuchábamos ruido constantemente, mucho Sonic Youth del Bad Moon Rising y Confusión Is Sex. Ahora escuchamos música mucho más colorista y más alegre, que aparta un poco toda esa oscuridad. Fue algo natural. Escuchamos mucho pop, electrónica y hip-hop. A la hora de componer sale lo que sale. Han pasado muchos años y hemos evolucionado. Seguimos siendo Jay, pero podríamos ser otro grupo.

-Al ver el video de “Menos corpóreo, más real” tuve esa sensación: la de estar ante otra banda.
-Sí, el grupo plasma nuestra evolución y, como ahora estamos muy lejos de poder comer de la música, tenemos esa libertad de tirar para donde nos dé la gana. Nos apetecía hacer algo así. Hacer más noise y caña nos aburriría.

-Habla de libertad y el disco la trasmite. Aunque no se trate de lo mismo, escuchándolos me viene a la cabeza bandas como Za!, desafiando las formas y estilos de la música con una actitud muy vitalista. ¿Están de acuerdo?
-No los escuchamos mucho, pero sí que los puedo relacionar con temas como El gris. Queremos hacer música, olvidando todos los límites y las barreras, porque al final es muy fácil caer en que te gusta mucho un grupo, lo escuchas mucho y terminar pareciéndote demasiado. Queremos, en la medida de lo posible, hacer música que carezca de esas barreras. Las influencias siempre están ahí, porque todos escuchamos música, pero intentamos que sea lo más nuestro posible.

-El disco es caleodoscópico y las canciones muchas veces circulares. Parece que giran sobre sí mismas intentando capturar al oyente. ¿Ha cambiado la manera de componer en ese sentido?
-Ha cambiado un poco, pero ya había cambiado antes. El primer disco fue un álbum de canciones enteras, con un riff, un verso, un estribillo. En este disco las cosas surgen de sesiones en las que improvisamos. También grabamos samplers de hip-hop. Luego, uno viene y dice “Se me ocurrió esta parte”. Entonces miramos a ver si encaja con el sampler previo. Fue como hacer un collage, muy divertido para encajarlo todo. Fue muy diferente a los otros.

-Imagino que tiene que ser muy diferente también ejecutarlo. Jay antes invitaban a la enajenación. ¿Ahora se necesita más concentración?
-Jay al principio era sudor, saltos y gritos. Ahora estamos cambiando. Veníamos de tocar muy alto. Tú antes venías a vernos y sabías que te iban a pitar los oídos del resto de la noche. Ahora, tenemos que bajar los amplis porque si no se formaría una bola de sonido que no es lo que buscamos. El problema del tránsito es asimilar que suena guay a la mitad del volumen con el que tocábamos antes [risas]. Luego está la electrónica. Tenemos un sampler y el batería ya toca con cascos y lo sigue. Nos tenemos que adaptar todos a la electrónica, porque no hay posibilidad de fallo.

-Flamenco, hip-hop, tropicalismo, rock sinfónico… ¿Han metido en este disco todo lo que os gustaba como oyentes?
-Intentamos hacer el disco que nos gustaría escuchar si lo sacase otro grupo. Que recoja partes de hip-hop, partes de flamenco,… todo. Al hacerlo, tuvimos la duda de si era adecuado meter tantos estilos remezclados. Pero pensamos en un disco de los Beastie Boys, el Ill Communication. Tiene 20 canciones que mezclan el funk, el hip-hop, el hardccore, la cumbia… Nuestro disco no tiene nada que ver con ello, pero sí que sirvió de inspiración para atrevernos. Aunque los temas sean diferentes yo creo que al final sí que hemos logrado un nexo.

-Lo que parece es un especie de safari musical.
-Un amigo lo definió como un parque temático en el que van pasando cosas.

-El problema es poderlo escuchar del tirón para encontrarle ese sentido, ¿no creen?
-Es un disco de escucharlo entero. Y varias veces Óscar, la persona que hace al artwork fue de los primeros en escucharlo. Al terminarlo le pregunté. Me dijo que no podía decir nada. Y ahora le gusta mucho. Decía que teníamos que avisar a los oyentes de que es necesario escucharlo varias veces. Yo creo que también que no es un disco de hits, sino un disco de unidad.

-Bueno, hablaba antes de Beastie Boys. “Que me caen”, a mí me recuerda a ellos. Sería un buen single.
-Sí, de hecho es la canción con las que cerramos los conciertos. Funciona muy bien. La gente baila y salta. Es la más cañera del disco.

-En el disco llama la atención muchísimo. Igual que la siguiente, “La portera”, esa especie de flamenco fronterizo extraño. Me parece un hallazgo sonoro.
-Es como Slint haciendo flamenco o algo así. Es la primera o segunda canción que hicimos para este disco, es un tema de tránsito, sin samplers ni nada.

-Y siguen haciendo versiones de Indómitos, aquel gran grupo vigués semidesconocido. ¿Un amor incondicional?
-Sí, las hacemos en todos nuestros discos. Teníamos 18 o 19 años cuando salieron y filmamos. Es el típico grupo que, de repente, hace que dé la vuelta a todo lo que crees de la música y empiezas a pensarlo de otra forma. Desde entonces decidimos que todos los discos que sacásemos llevarían una versión de Indómitos.

-Los veremos ahora en directo. ¿Concilian pasado y presente o ya solo son los Jay del 2017 haciendo este sonido?
-Hacemos lo que nos apetece hacer ahora, este sonido. No va a haber ni gritos, ni ruido. Vamos a tocar temas del disco y adaptaciones de temas anteriores, trayéndolos al momento presente. No van a pitarle los odios a la gente.

Bento Veloso y Elvis Negro: opuestos pero felizmente complementarios

Domingo, Abril 2nd, 2017

El pase de Elvis Negro y Bento Veloso y los Doce Trinches de ayer en Los conciertos de Retroalimentación fue un zigzag de blancos y negros. Los primeros se estrenaron en A Coruña en formato trío. Salieron a contraluz, proyectando sus sombras en el techo. Tiraron de estética indie, con baterias monoliticas y velvetianas, guitarras noise-poperas y letras raras-pero-inquietantes. Hubo momentos de mmmmm… cerremos los ojos. Otros fueron de mmm…abrámoslos. Pero en todo caso demostraron que su mutación respecto a aquel dúo que se presentó como telonero de Triángulo de Amor Bizarro en el 2014 es total e invita a seguirlos allá a donde vayan.

Con Bento Veloso cambiamos de extremo. Lo suyo es rock directo y al grano, que igual tira de Link Wray como de The Cramps. Sólidos y con músculo se plantaron con hechuras de banda de directo para regar a la audiencia son rítmica grasienta, textos de serie b y un puñado de canciones que deberían hacerlos trascender más allá de A Coruña. El concierto, extenso e intenso, obliga a pensar en un futuro elepé que no debería demorarse mucho más.

La respuesta de público estuvo en sintonía, por lo que no queda más remedio que reconocer a los asistentes que permiten que bolos así se puedan realizar y este ciclo lleve ya cinco años de funcionamiento. Gracias infinitas a ellos, a las bandas y a Mardi Gras. Esta semana, si todo va bien, anunciaremos los tres últimos conciertos de la temporada de este ciclo. Estad atentos.

Escuchando Elefantes electrificaron el Playa Club

Sábado, Marzo 25th, 2017

Lo habían advertido: eran un grupo diferente a que se subía a lomos del folk-rock en el pasado. Y lo demostraron en su pase en Los conciertos de Retroalimentación. Inaugurando una gira que los llevará por media España, Escuchando Elefantes presentaron Hope, su tercer disco. Y sonó a baquetas abruptas, guitarras con tonos ambientales, falsetes y escaladas de euforia melódica. Silvia y Carlos se metieron al público en el bolsillo desde el primer momento y, pronto, optaron por desbaratar el set-list, tirarse a la improvisación y convertir a el concierto en algo vivo, sorprendente e imprevisible.

Aunque dejaron fuera There’ll Be Joy, posiblemente su mejor canción en este momento, engatusaron con un repertorio que salió de lo propio y derivó en contorneos por Lou Reed u Oasis. Todo para dibujar una sonrisa en una audiencia que los adora. Muchas gracias a todos por asistir, al grupo por atender la llamada de este blog y el Playa Club por las facilidades acostumbradas.

Próxima parada: Bento Veloso y los Doce Trinches + Elvis Negro (1 de abril, sala Mardi Gras).

Escuchando Elefantes: “Este es otro grupo, nos podíamos haber cambiando el nombre”

Jueves, Marzo 23rd, 2017


La historia la conoce todo el mundo. Silvia Rábade y Carlos Tajes, dos enamorados del folk-rock se echaron a la calle en A Coruña a tocar sus canciones. Lo que podía ser algo puntual terminó siendo un modo de vida, alternando con los discos, los conciertos en recintos cerrados y los viajes por media Europa. Ahora han cambiado su sonido. Lo han plasmado en Hope, su tercer elep. Lo presentan en Los conciertos de Retroalimentación (PLaya Club, viernes 24 de marzo, 22.30 horas, 10/13 euros) con un concierto que abre una gira nacional. Antes los hemos entrevistado

-¿Cómo llega la electricidad a Escuchando Elefantes?
-Carlos Tajes: En el sitio en el que grabamos tenemos como dos habitaciones: una es la sala de control y la otra la de grabar baterías, o lo que sea. El batería que teníamos en ese momento se dejaba la batería montada en la casa. Y yo iba y tocaba. “Oye, esto mola un huevo, Silvia tienes que probarlo”.
-Silvia Rábade: Y empecé a tocarla yo también y me metí en el hoyo.
-C: Los dos empezamos, pero a Silvia le pilló de tal manera que a las dos semanas ya la estaba tocando en el bolo en directo. En ese punto se volvió todo más eléctrico. Nos cogió todo en medio de la grabación del disco, no el principio. Por eso el disco tiene esa mezcla acústica y eléctrica.
-S: Al principio no lo buscábamos, pero como luego vimos que tirábamos hacia eso pensamos: “Vamos a aprovecharlo”. Estamos muy contentos de la mezcla

-¿Es la transformación más importante de vuestra carrera? Habéis pasado de ser un grupo de folk-rock a otra cosa.
-S: Sí, el cambio es muy grande. Nosotros lo notamos muchísimo, pero la gente fuera, o no lo nota mucho o no lo manifiesta mucho. Parece como si la gente daba por hecho que íbamos a ir por ahí. Vamos, que les ha cuadrado bien [risas].
-C: La primera vez que fuimos a la calle así era un poco reto. ¿Cómo vamos a hacer para tocar en la calle de esta manera? Pero desde el primer día todo funcionó igual de bien. Nadie dijo nada. Da mucho más curro.
-S: La gente lo ha visto natural, pero para nosotros fue muy fuerte. Yo pensaba: “Llevo un mes tocando la batería y no tengo ni idea” [risas]. La gente, sin embargo, me decía: “Oye, que muy bien”. Y yo, pues bueno…
-C: Después de haber tenido, yo qué se, cinco baterías, violines y todo hemos vuelto a ser nosotros dos. En el escenario, solos igual que al principio, pero con mucha caña.

-¿Ya os han dicho lo de los White Stripes, verdad?
-C: Sí, he echado un vistazo a todos los grupos que son una batería y una guitarra y ese es uno de ellos, claro.

-Es una fórmula muy actual.
-S: Sí, no sé incluso si ya no estará un poco pasado. Nosotros a los Black Keys, por ejemplo, no los conocíamos y tiene gracia porque los conocimos después de hacer el cambio.
-C: Ya, pero el batería no canta, no vale. No encontré a dos cantando y tocando.
-S: A nosotros nos gusta mucho, independientemente de que yo sea más la batería y él el guitarra, es cambiar. De repente, estamos tocando y “Venga, cambio”.

-¿Os lo pasáis mucho mejor ahora?
-S: Aún mejor.
-C: Los ensayos ya son de coña. Ensayamos muchísimo porque ahora, al estar solos, todo es más fácil.
-S: Yo es que me senté en la batería y es como si se encendiera una luz. Antes había tocado la guitarra, los teclados o el ukele, pero no estaba cómoda del todo como para decir: “Buah, quiero tocar esto”. Pero en cuanto me senté en la batería y empecé a zurrarle, mi sensación fue: “Esto es lo mío, ¿cómo no me había dado cuenta antes’. Ahí pensé que podía haber un pequeño cambio, que luego fue muy grande.

-Os centráis mucho en la batería, pero las guitarras han cambiado muchísimo también. ¿No creéis?
-C: Sí, le di muchas vueltas para hacer sonar el grupo a banda pero con una guitarra. Llevo un sistema complicado. Hay varios amplis y al pobre técnico de cada concierto le tengo que hacer un croquis. Hubo una temporada que estaba soldando movidas todo el día, conectando cosas. Pero llegó el punto de encontrar lo que buscaba

-¿Como oyentes habéis cambiado? Estas mutaciones suelen llegar después de escuchar nuevos sonidos.
-S: Sí, suele pasar que cuando la gente da un cambio es porque algo le influye, pero en esta ocasión creo que fue el revés: como estábamos tan metidos en la grabación y queríamos que sonase lo mejor posible, empezamos a probar otro tipo de historias. Un tema como The Fight era totalmente diferente. Era acústico, con voz dulce y muy balada. Llegó un momento en el que dije: “Me gusta mucho este tema, pero no como ha quedado”. Estábamos haciéndole ya arreglos de violín, pero yo no quería violines, quería electricidad y fuerza. Nos estamos y en dos minutos lo redirigiros.

-Da la sensación de que habéis ido al mínimo y a dejar aire en las canciones.
-S: Sí, lo estás describiendo mucho mejor de lo que se me había ocurrido a mí [risas]. No buscamos la perfección, sino la potencia y el comunicar algo. Es un poco lo que hicimos con Show and Tell, el primer disco. Con una guitarra y dos voces trasmitir lo máximo posible. Pues ahora, lo mismo solo que con una batería y una guitarra eléctrica.

-Una de vuestras características es el punto épico, de “darlo todo”. ¿Lo buscan?
-C: Sí, es que a nosotros nos gusta mucho el rollo épico. Por eso el disco se llama Hope, porque queremos darle el toque de esperanza que necesita la vida. En estos momentos o le damos esperanza o se para todo.

-¿Habéis cambiado como músicos? ¿Estas en una especie de renacimiento?
-S: Sí, un poco sí.
-C: Es que este es otro grupo. Nos podíamos haber cambiando perfectamente el nombre. A la vez está un poco del principio.
-S: Somos los mismos, pero con diez años de experiencia.
-C: Vamos un poco más al grano, creo. Es que la industria musical es un desastre. Ya lo sabemos, venimos muy rayados de ello y estamos hartos. Pero, bueno, hay que saber jugar ahí. Estamos más crecidos en ese sentido. Vamos a lo loco. De hecho, después de este primer concierto en A Coruña, tocamos en Granada al día siguiente y vamos en furgoneta. Que no da tiempo, pero va a dar tiempo. No vamos a tener fiesta post concierto en A Coruña.

-Hubo un tema en castellano entre el anterior disco y este. Algunos pensamos en que el nuevo trabajo iba a tirar por ahí. ¿No cuajó la experiencia?
-C: Antes incluso de grabar el primer disco teníamos algunas canciones en castellano. Ni siquiera nos llamamos Escuchando Elefantes entonces.
-S: Sí, la culpa de que compongamos en inglés es mía. Si alguien quiere echarnos la culpa que se dirija a mí [risas].
-C: Hace dos fines de año estábamos en Dublin, que solemos ir a tocar en la calle. Estábamos con una amiga de Barcelona y nos preguntó si teníamos algún tema en castellano. Le toqué uno y nos dijo: “Esta bien, ¿por qué no la grabas?”. Y lo hicimos. Pero era una canción que tenía diez años.
-S: Puede que hagamos alguna más dentro de poco. O en francés o en lo que salga.
-C: No me disgusta como método, seguir con nuestro rollo y de vez en cuando saco un single en castellano.

-¿No complica mucho la electricidad el tocar en la calle?
-C: Ya lo hemos hecho. Hemos buscado la fórmula.
-S: Es un poco más engorroso. Antes era más cómodo, pero yo me lo paso mucho mejor llevando la batería.
-C: Ahora, si nos tenemos que mover del sitio en el que estamos, nos tenemos que ir. No es como antes, que ibas y ya está. Hemos hecho un pequeño set específico para eso
-S: Cuando empezamos a cambiar el sonido pensábamos que era algo guay, pero inmediatamente pensamos en cómo podíamos hacer para no abandonar a nuestro público de a calle.

-¿Cuando escribís las canciones pensáis en si se van a tocar en la calle?
-S: No, las composiciones no, porque eso siempre se puede adaptar. Pero si haces una cambio un poco trascendental en la banda sí que te lo planteas.

-Antes parece que tendían a la melodía perfecta y el arreglo preciso. Ahora parece todo más a medio hacer. Lo lógico es que estos temas crezcan en directo.
-C:Tenemos curiosidad. Hasta el del Playa Club no hemos hecho muchos conciertos en este formato seriamente. Vamos a ver todos lo que pasa en tiempo real. Yo creo que la gente va a botar un poco más, la gente bailará algo más.
-S: Eso ya pasaba. En los conciertos ya nos decían que teníamos una caña tremenda y que íbamos a tope. Esto es una evolución a ir un poco más a tope.

-Decís que estáis decepcionados de la industria. Seguís solos, libres como el viento

-S: Sí, totalmente independientes. No hemos visto nada que supiera hacer mejor las cosas de las que las hacemos nosotros. Si apareciese esa opción sería genial, porque le dedicas un montón de tiempo a cosas que no son hacer música, que es los que debería ser lo principal.
-C: Trabajamos con gente concreta para que haga un trabajo. Al final, hacemos todos un poco de todo.

-Sois un ejemplo de autosuficiencia. ¿Se le dedica más tiempo a lo otro que a ensayar?
-S: Sí, yo le dedico mucho más tiempo. Yo estoy deseando ensayar porque es lo que realmente me gusta. A mí el rollo management me tocó un poco de rebote y me he tenido que acostumbrar. Soy un poco desastre, pero es normal. Porque yo soy músico, no manager.

-¿Ahora que llega el disco con ese titulo “Hope”, cuál es el mensaje?
-S:Tirar para adelante, darle un toque de esperanza y verlo de otro modo. A veces la gente se encierra y buscamos todo lo contrario: que de la oscuridad pueda salir una luz. Lo vemos como grupo, pero también en general.

-Desde fuera vuestra vida parece muy emocionante: un día en Irlanda con Bono, otro en el Pais Vasco, otro saliendo en el periódico tocando en la calle.
-S. Eso desde fuera. Desde dentro se ve de otra manera
-C: Hay mucho trabajo, muchas horas de furgoneta y, bueno, cuando estamos ahí queremos pasarlo lo más posible. Intentamos salir fuera lo más posible porque entendemos que la música se tiene que mover. Este año saldremos de nuevo.
-S: En las fotos siempre se ve lo bonito, no los dos meses de trabajo previo.

Jornada atípica, jornada bonita en Los conciertos de Retroalimentación

Domingo, Febrero 5th, 2017

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La de ayer fue una jornada atípica en Los conciertos de Retroalimentación. Al medio día, sin amplificación y todo el público sentado. El ciclo se estrenaba en el Belmont, se estrenaba con la canción de autor y se estrenaba en este formato más relajado y familiar. Salió bien. Quedó como lo que se pretendía: una pequeña reunión alrededor de Adán Jorge, el músico ligues que presentaba Nada queda, su segundo trabajo.

Allí, sin cables y micros, desgranó sus canciones que beben de la tradición de cantautores nacional, pero también de canción popular brasileña. Les retiró la suntuosa decoración de estudio y las redujo al mínimo. Logró al silencio. Logró el aplauso. Y firmó una actuación pequeña y casi escondida. Pero encantadora en todo caso. Habrá más de este estilo en el futuro, aunque ahora volvamos a la electricidad en breve. Gracias a todos los que os acercasteis y al Belmont por toda su atención. Próxima parada: Escuchando Elefantes el 24 de marzo en la sala Playa Club.

Adán Jorge, Escuchando Elefantes, Bento Veloso y Elvis Negro, en Los conciertos de Retroalimentación

Martes, Enero 24th, 2017

Aún con el recuerdo del emocionante Homenaje a David Bowie con el que abrimos el año, Los conciertos de Retroalimentación siguen su curso en este 2017 en el que siguen las novedades. Como veréis, se han introducido artistas que se salen del supuesto género en el que algunos ven encorsetado el ciclo, se actuará en locales que todavía no habían recibido la visita retroalimentadora y se incorporan horarios diurnos. Habrá más cambios en el futuro, no lo duden. Pero también un placentero más de lo mismo de lo que se veía haciendo hasta ahora

andan-ADÁN JORGE (4 de febrero, Belmont, 3 euros). La primera aventura de Los conciertos de Retroalimentación dentro de la canción de autor (signifique lo que signifique ello) llega con este músico compostelano, enamorado de Brasil, la calma y los versos que desmenuzan emociones cotidianas. Presentará Nada queda sin ninguna interferencia con el público: él solo con la guitarra y sin tirar de amplificación. El concierto será a las 13.00 horas, con lo que se podrá acudir en familia, algo que nos apetecía muchísimo

elefantes-ESCUCHANDO ELEFANTES (24 de marzo, Playa Club, 10/13 euros). Los conoce y los quiere todo el mundo. Son los chicos de la Playa de Lugo, sí. Pero también los del Noroeste Pop Rock y los del Teatro Colón. Han crecido. Han evolucionado. Y la han metido un extra de electricidad a su música que les sienta a las mil maravillas. Silvia ahora aporrea con ganas la batería y Carlos multiplica por tres su energía. Anyway y There’ll Be Joy, los singles de adelanto del disco que verá la luz en los próximos días.

bento-BENTO VELOSO & LOS DOCE TRINCHES + ELVIS NEGRO (1 de abril, Mardi Gras, precio por confirmar). Dos grupazos ligeramente escocndidos, pero con ganas de ver la luz. Los primeros conquistaron este blog con su magnífico single, que desprende efluvios de The Cramps, Los Ilegales o Link Wray. En serio, se trata de una propuesta tremendamente personal e impactante. Los segundos, son conocidos (telonearon en este ciclo a Triángulo de Amor Bizarro en el 2014), pero reconvertidos: ahora son un trío explosivo que cuenta con la presencia de María Costa (exFranc3s) a la batería.

Un acto de amor a David Bowie realmente maravilloso

Domingo, Enero 8th, 2017

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Hay días en los que, definitivamente, todo sale. Lograr armonizar a un puñado tan grande -por tamaño y por talento- de artistas como el que ayer estuvo en el Playa Club tiene su mérito. Que todos brillen con la intensidad que lo hicieron, también. Y que el público responda de una manera tan arrolladora, llenando el local antes incluso de empezar el concierto, más de lo mismo. No sé, creo que estamos en el mundo precisamente para hacer cosas así, que convierten la vida en algo más grande, más intenso, más emocionante.

Queríamos decirle a David Bowie que lo adorábamos. Concebimos este homenaje como un acto de amor. Nos dejamos llevar por un repertorio inmaculado. Recordamos que cuando en la adolescencia nos metimos por este camino hicimos una de las mejores elecciones posible. Y de todo ese remolino emocional surgió algo tan mágico como lo de ayer. No sé, aún siento el escalofrío de ese Moonage Daydream que parecía que lo tocaban una mezcla de los Suede del Dog Man Star con los Radiohead de Ok Computer (aunque, en realidad, lo interpretasen La mitad de los desaparecidos Younger Boys y la mitad de Misterioso Viaje Holanda). Igualmente, recuerdo encogerme con Space Oddity, tocado con lo mínimo por Pablo Seijas pero sonando a lo máximo acompañado por el público. Por supuesto que no me olvido de Pedro Granell, al primero al que llamé para este embrollo, que volvió a tocar 23 años después en el mismo escenario Ziggy Stardust con Los Mecánicos. Y, bueno, todo absolutamente todo resultó flipante.

Así que hoy más que nunca, gracias infinitas a todos los que habéis hecho posible esta noche grande. A las bandas, al Playa Club, a todos los que le dieron eco a esto durante las últimas semanas y, lógicamente, a los asistentes. Nos vemos en breve. Los conciertos de Retroalimentación vuelven a su dinámica habitual (o no tanto) en febrero. Ya tenemos cerrados las actuaciones de ese mes, de marzo y abril. En unos días las anuncio.

Gallegos fuera de lista (3): Pantis, Nave Nodriza, Selvática, Bento Veloso y Os Amigos dos Músicos

Sábado, Diciembre 31st, 2016

Tercera entrega de esta serie que recoge grandes discos editados en el 2016 en Galicia y (casi) que no figuran en los listados de lo mejor del año de la prensa especializada. Daría para una cuarta y quinta, seguro. Os animo a que la completeis. Aquí tenéis la primera y segunda entrega

pantis11. PANTIS “Pranto” (Prenom). Rubén Domínguez es uno de los músicos más inquietos y talentosos que actualmente se mueven en Galicia. A Telephone Rouges o Chicharrón, sumó este año un proyecto de pop electrónico, oscurísimo y krautrockero. De Neu! a Silver Apples, pasando por Suicide. Lo estrenó en directo en Los conciertos de Retroalimentación, telonenado a Triángulo de Amor Bizarro, y nos impactó. En el disco pudimos profundizar aún más en sus imágenes, sus ambientes y esa sensación de trabajo cerrado de infinitas escuchas. Para ponerlo con cascos y olvidarse de todo.

nave12.NAVE NODRIZA “Apesta” (Grabaciones de Impacto). Angelito (Las Aspiradoras, Tropicalia Negra), Víctor (SraSrSra) y Álvaro “Bicis” lanzaron a mediados de este año un primer elepé que responde a lo esperado. Trece trallazos de rock&roll-punk-garage lanzados a lo bruto, sin un ápice de la “modernidad” con la que se han barnizado esos géneros de un tiempo hacia esta parte. No, lo de Nave Nodriza apunta a los Vipers o Devil Dogs, se deja producir por Mike Mariconda y explota en la cara como un puñetazo.

selvatiza13. SELVÁTICA “Canciones cariocas” (Autoedición). Cuando no habían pasado ni un año de la edición de Un mundo extraño (que presentaron en el 2015 en Los conciertos de Retroalimentación), retorna el grupo vigués-pero-afincando-en-Brasil con nuevo trabajo. En realidad es el rescate de de una extensa maqueta a la que se añaden nuevos temas. Todo responde a ese punk-pop con el que ya habían destacado cuando eran Indómitos, pero con atractivos añadidos tropicales que le otorgan un extra de luz.

bento14. BENTO VELOSO & LOS DOCE TRINCHES “Extinción” (Freeky Dicky). Lo llaman psicofolk garagero, tiene aires de western, tensión roquera, aromas de psicodelia y una voz que recuerda a Los Ilegales, The Cramps o los primeros Gabinete Caligari. Sea como sea, esta banda coruñesa posee un puñado de temas con poderío que, por ahora, se concentran en este single con aromas de película gore y novela apocalípitca. Dos temazos que aventuran un futuro de lo más prometedor

amigos15. OS AMIGOS DOS MÚSICOS “Os Amigos dos Músicos” (Gran Derby). Pues sí, me precipité en la primera entrega de esta serie, situando a Os Amigos dos Músicos junto a Malandrómeda o TAB como banda que copa listas. Lo esperaba, de verdad. Su disco de debut, entre el pop, el folk-rock y la tradición gallega, lo merece desde luego. Por lo que significa, pero sobre todo por lo que contiene en su interior: canciones bonitas (que igual remiten a Teenage Fanclub, como a Juan y Jr o Wilco), perfectamente arregladas y listas para ser queridas.

Gallegos fuera de lista (2): Chicharrón, Pardo, Sr. Anido y Sra. Álvarez, Bifannah y David Quinzán

Viernes, Diciembre 30th, 2016

Seguimos recopilando discos gallegos editados en este 2016 que no salen en (casi) ninguna lista. La primera parte la podéis consultar aquí

aaaaaaaaaaaaaaaaachicharron6. CHICHARRÓN “Postal” (Prenom). En su segundo disco Chicharrón ha dado dos pasos adelante. Primero, usando el gallego en el 100% de sus canciones. Segundo, abranzándose a cierto tipo de ambientes que provoca que su pop se ponga en suspensión. Dentro, el amor como salvación y pasaje a un futuro tranquilizador. “Nada se me perdeu no abismo / e o único que quero é estar contigo”, canta Alberto Vecino en A verdade de calquera fonte resumiendo el espíritu de un disco que explota definitivamente en directo. Lo pudimos comprobar, de nuevo, en Los conciertos de Retroalimentación.

aaaaaaaaaaaaaapardo7. PARDO “Siento no haber sido lo esperado” (Autoedición). Fue uno de los primerísimos del año y una gran alegría para quienes intuían que el coruñés podría dar más de sí haciéndose entender. Antes estuvieron Waitin’To The Other Side (2013) y Let It Stay (2015). Ahora su voz de arena y desagarro canta en castellano. Y sus manos continúan elaborando una suerte de rock americano, con miras al blues, al country y el folk. Con ellas consigue piezas intensas y con punto dramático como Que no te quede más y Ya no sé. Son, respectivamente, inicio y final de un disco con todas las notas de punto de inflexión para un artista muy singular. También estuvo este año en el ciclo de conciertos de este blog

aaaaaaaaaasr-anido-y-sra-alvarez8. SR. ANIDO Y SRA ÁLVAREZ “18” (Discos Porno-Prenom-Grabaciones de Impacto-Discos Bajo el Volcan). Improbable, anómalo y extraño. La unión de Rafa Anido (Metralletas Lecheras, Jiménez del Oso, Iribarnes, Travesti Afgano…) con Javi Álvarez (Fluzo, Duo Cobra) ha generado uno de los discos más insólitos del último rock gallego. Con ramalazos de garage-rock, ecos de Suicide, detonaciones electrónicas y rítmica surf, 18 propone un viaje sorprendente por una música efervescente que igual abofetea al oyente con bailes intrépidos como lo postra en el sillón en pasajes hipnóticos que juegan con el absurdo.

aaaaaaaaaaaaaaaaaabifanna9. BIFANNAH “EP” (The John Colby Sect). Entre Galicia e Inglaterra, este trío con ex miembros de Wild Balbina y Mvnich en sus filas sorprendió a principios de año con su garage lusófono. Sí, lo suyo son los riffs crudos, el chorros fuzz, las ondas psicodélicas y los constantes guiños al tropicalismo. Todo interpretado en portugués. Lo han dejado patente en este primer paso de cinco temas. Adelanta lo que esperemos que sea su elepé de debut. En mayo estuvieron junto a Chicharrón presentándolo en Los conciertos de Retroalimentación.

aaaaaaaaaaaaaaaaadavid-quinza10. DAVID QUINZÁN “Caballito Negro” (Autoedición). David Quinzán nada tiene que ver con la idea de cantautor intimista con guitarra acústica que parece que trasmite. Todo lo contrario. Su música remite al colorido de los años ochenta, a la vitalidad de Talking Heads, la expansiva alegría del Paul Simon de Graceland y al punto sintético del pop de la época. A partir de ahí, el sonido forma bucles contagiosos. Conquista al oyente. Y lo incitan a trasmitir el descubrimiento. En serio, a poco que te sitúes frente a sus encantos serás parte de la cadena.