¿Y cuándo va a sacar el acordeón?
Lunes, julio 6th, 2009
Yann Tiersen
A Coruña, Expocoruña
3-julio-2009
A la media hora de actuación Yann Tiersen permanecía encorvado. Una mano estaba en un teclado, otra en la pedalera. A su lado, el guitarrista sacaba chispa de los controles de volumen, el batería convertía las cajas y los bombos en una lanzadera de fuegos de artificio, la teclista tocaba con las palmas abiertas y el bajista rasgaba el mástil de su instrumento contra los amplificadores. De toda esta escena resultaba una apasionante orgía de ruido. Debió ser ahí cuando muchos de los que acudieron a Expocoruña con la idea de toparse con el artesano de las bandas sonoras de Amelie y Good Bye Lennin se dieron cuenta de que, en efecto, ese no iba a ser el concierto que ellos deseaban
Aunque llegase con la banda sonora de Tabaly bajo el brazo, el Yann Tiersen que pisó el viernes A Coruña nada tenía que ver con la delicadeza pianística. No, fue el Tiersen que se reconvirtió al post-rock a mediados de esta década. Su discurso explota los hallazgos de Mogwai, cuela la esencia de su pasado por el medio y lo envuelve con un toque entre Radiohead y Ennio Morricone. La receta, lógicamente, provoca entusiasmo y recelo a partes iguales, aunque ese recelo tiene dos frentes: el de los que no toleran el post-rock y los que piensan que lo que expone Tiersen ya ha sido hecho antes y mejor por otros grupos. En lo primero no ha discusión, cuando algo no entra, pues no entra. Lo segundo, sin embargo, es más discutible, ya que aunque sea cierto que francés remite a sonidos que explotaron en el lustro 1998-2003, lo hace con una eficacia que alcanza momentos de verdadera excelencia.
Así fue durante una buena parte del concierto. La Terrase o A Secret Place sonaron tensas, con nervio e interpretas con un plus de velocidad-agresividad realmente apasionante. También gustó, y mucho, cuando atacó piezas como Le Train o la mítica 1er Réveil Par Temps de Guerre y su intensidad violinística. Y, bueno, para quien se enteró, apareció por ahí el famoso La valse d Amelie prostituido dentro de esta nueva estética que hizo realmente difícil su identificación. Es la parte buena de un directo que tuvo también alguna pájara de por medio, especialmente en su parte central cuando Tiersen que nos ponía sensibilero en el terreno del medio tiempo. El ejemplo máximo de ello lamentablemente lo encontramos en la que puede que sea su mejor canción, Bagatelle, exenta de la belleza de la original a favor de una interpretación plana y totalmente olvidable.

Yann Tiersen interpretando “Le Train” en Expocoruña
Todo ello, ni lo malo ni lo bueno, no sirvió de nada para esa parte del público que pagó su entrada con la intención de ver otra cosa. Decepcionados, muchos terminaron sentándose, a la espera de un milagro, en los laterales del atrio central de Expocoruña, que por cierto se estrenaba para conciertos. Lo hizo con una excelente entrada de 3.500 espectadores y la sensación de que ahí los directos suenan mejor que en el hall de entrada. Muchos pidieron con energía un segundo bis que no llegó. Con lo que la mínima esperanza que quedaba para los contrariados se diluyó.
Y es que no, al final no sacó el acordeón.