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Archivo para septiembre, 2008

The Verve “Forth” (Red, 2008)

lunes, septiembre 29th, 2008

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¿Será que ha vuelto el brit pop cuando (casi) nadie lo reclamaba? Pues, semeja que así sea. De igual modo que ocurrió hace poco con la vuelta de Kula Shaker, un retorno como el de The Verve parece de todo menos necesario. Cierto es que su carrera posee momentos apreciables y que tuvieron su pico de gloria con Urban Hymns en 1997, en especial con el single Bitter Sweet Symphony, pero también lo es el hecho de que estamos más ante un grupo más interesante en potencia (siempre con esa sensación de “ummm…pueden ser grandes”), que interesante en su obra (ningún álbum llegó a esa grandeza), y del que pocas lágrimas se derramaron tras su disolución. También cabría apuntar que su herencia y los apenas diez años transcurridos no semejan suficientes como para activar ninguna clase de nostalgia.

Por todo ello llega este Forth con un interrogante tatuado en su piel: ¿era realmente necesario? Todo ello no importaría lo más mínimo si nos encontrásemos ante ese gran álbum de épica rock con desgarro, claroscuros y atmósfera opresiva al que aspiraron siempre y que nunca llegaron a alcanzar. Pero no, Forth apenas alcanza la corrección y, de aquí a unos meses, es bastante probable que se desvanezca en el mismo olvido por el que se perdieron los prescindibles discos en solitario de su líder, Richard Ashcroft.

Tanto dan entonces las buenas intenciones de esa extensa apertura de rock efectista aliñado de psicodelia de Sit and Wonders o la oscuridad de Noise Epic, con un pie en el rock neoyorquino de bandas como Luna y otro en el kraut-rock. Poca trascendencia tienen los efectos envolventes del baladón Valium Skies o el correcto single con pretensiones tarareables de Love Is Noise. La perezosa sensación global es la de estar ante un disco que no aporta nada a la carrera de un grupo que difícilmente podrá alcanzar algún tipo de notoriedad así, en una segunda vuelta descaifeinada. Y sí, todo ello por muy mal que esté la competencia en la primera línea del mercado del pop británico con los Bloc Partys y demás paladines del revival pospunk… La verdad es que da miedo pensar cómo serán los revivales de todos estos allá por el 2015.

Primal Scream “Beautiful Future” (Warner, 2008)

jueves, septiembre 18th, 2008

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Lo que en principio parecía una buena noticia (el abandono del ejercicio de estilo stoniano de su predecesor, Riot City Blues), al final no lo ha sido tanto y trae consigo una muy mala noticia: la que hasta hace poco era probablmente la mejor banda de rock del planeta está en caída libre total. Sí, el nuevo álbum de Primal Scream decepciona y supone todo un gozo en el pozo para aquellos seguidores que, ilusionados ante el retorno por la senda electro-rock, esperaban un nuevo Xtrmntr o Evil Heat. Ya desde el single de adelanto, el correcto y garagero Don´t Look Back, anuncia lo que nos vamos a encontrar: canciones a las que le falta punch, que emplean la repetición como levadura y que no llegan a cuajar en ningún momento.

Eso ocurre incluso en los cortes supuestamente más destacados. Zombie Man, que arranca arrebatadora como una secuela del rock souleado y stoniano que patentaron en la célebre I´m Movin Up, se agota a la tercera vuelta. La instrumental Suicide Bomb gira en un abrupto bucle que no llega a ningún lado y hace recordar eso de el empleo de drogas en la creación fomentan las ocurrencias y las revelaciones geniales que, luego, en el mundo real resultan un soberano tostón. Y, por su parte, la plomiza inmersión en los ambientes funks a lo Prince de Uptown tampoco logra envolver pese a intentarlo desesperadamente.

Como se puede apreciar, el salto de estilos es constante. El vacío, sin embargo, es similar. I Love Hurt (alimón con Lovefoxx la cantante de Cansei de Ser Sexy) se queda en una prescindible invocación a la estética de Suicide. Necro Hex Blues promete algo de la energía de Xtrmntr, pero carece de tensión y jamás llega a cerrar el puño del todo. Quizá, el pop saltarín y perezoso de The Glory of Love con el fantasma de T-Rex al fondo sea de lo más destacable en un álbum caracterizado por la flojera y que está muy por debajo de lo que se le puede y se le debe exigir a una banda tan importante como Primal Scream.

Cuando más de uno ya ha encargado la lápida, conviene recordar que tras el fallido Give Out But Don’t Give Up de 1994, cuando ya nadie daba un duro por ellos, Bobby y su troupe regresaron en el 97 con el apoteósico Vanishing Point. ¿Volverá a pasar? Por el bien del rock ojalá así sea.

Álbum de fotos adolescente

lunes, septiembre 15th, 2008

Quien haya vivido el ambiente musical de A Coruña de los primeros noventa seguro que se emocionará al ver esto:

Lo cierto es que eran un grupazo, dueños de una capacidad de fascinación como nunca se vio aquí. Una banda de esas que calan hondo en toda una generación y les abren la puertas hacia una serie de sonidos tremendamente excitantes por lo desconocido. No pocos aprendieron quiénes eran MC5, The Scientics o John´s Children con ellos. Muchos de esos esos no pocos están a la espera de una antología de la banda con una generosa ración de inédios e incluso un DVD con todo el material visual que existe. Sería todo un acto de justiticia.

Artículo sobre el aniversario de la disolucion del grupo en La Voz

Aid: una delicia oculta en el subsuelo de Vigo

jueves, septiembre 11th, 2008

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Me piden que participe como jurado en el concurso de la canción del verano que ha organizado la sección de Internet delegación de La Voz de Galicia de Vigo. Al parecer, se han detectado irregularidades en la votación popular. Acepto sin esperar nada del otro mundo. En medio de todo lo que tengo que puntuar me encuentro, entre referencias a Pokemon, Vigo y la Kournikova, con esto

Se llama Aid y opera en Vigo. Tiene 18 años recién cumplidos y lleva con el micro desde los 14. Tardó exactamente 5 segundos en conquistarme. Letras como la que se recoge abajo ayudaron lo suyo:

“Siempre pensando en el rapeo, escribiendo en los momentos de recreo / estudiando en los descansos de grabar / No, no, no fui capaz de concentrarme / en cuantas clases terminé haciendo letras / odio cuando no sé que hacer para concentrarme / sacando fuerzas de debajo de las piedras / hay quien se dopa para maquinar / pero no yo sigo forzando esta máquina”

Sus otros temas (muy recomendables) se pueden escuchar en www.myspace.com/aid8990

Plagios y homenajes

miércoles, septiembre 10th, 2008

A Bumbury lo acusan de plagiar al poeta Pedro Casariego Córdoba en su nuevo disco

Bumbury se defiende y, de paso, manda algún (justo) recado a la profesión

Se le olvidó, con el enfado, comentar en su comunicado que parte del encanto de la música pop lo da el que el artista suelte ese puzzle de referencias y que el fan las vaya descubriendo poco a poco.

Dicho esto uno piensa, por ejemplo, que el día que alguien le pida explicaciones a Morrissey (a quien, por cierto, Bumbury saqueó el arranque de Bigmouth Strikes Again de los Smiths en Mar Adentro de Héroes del Silencio) por sus apropiaciones indebidas los tribunales quiebran.

El mundo es para los hombres, no para nosotros

lunes, septiembre 8th, 2008

“Tú lo sabes, no es ningún secreto / el mundo es para los hombres, no para nosotros”
( We Rule The School, Belle & Sebastian)

La nouvelle vague y Belle & Sebastian llegaron casi a la par para nuestra generación. No era difícil, por tanto, ponerle banda sonora al gusto a las películas, o realizar con las películas videoclips a medida para las canciones. Uno de ellos, de los que más veces se repitió en algún piso de estudiante, consistía en empalmar la escena final del filme Los 400 Golpes de François Truffaut (todavía en VHS) y el We Rule The School del Tigermilk de Belle & Sebastian (estos ya en cedé, desgraciadamente). Cada uno a su manera hablaban de lo mismo: de esos niños que, prematuramente, ven que su lugar no es el que han diseñado los mayores para ellos.

La cuestión era contar los segundos exactos de la canción y pulsar el play del video justo cuando el contador de este avisara de que ese era exactamente el tiempo que le quedaba a la película. Todo cuadraba de tal manera (las imágenes, de verdad, parecían haber nacido para aquella canción) que era inevitable conmoverse. Hangtheguille se acordó de aquello hace poco, materializándolo para uso y disfrute de quien quiera verlo en Youtube. Hoy en día, los adelantos permiten que se haga realidad de una manera bastante menos rudimentaria. El efecto sigue igual de embelesador y obliga a redordar uno de esos momentos en los que el pop es capaz de acariciar la fibra sensible de cualquiera.

Tocando pop bajo la lluvia (a cubierto)

jueves, septiembre 4th, 2008

Lolapop, Ponte Caldelas, Pontevedra, 29 de agosto de 2009

En ocasiones, de las desgracias brotan momentos mágicos, así, sin que nadie los prevea. A las 20.15 del pasado viernes en Ponte Caldelas (Pontevedra), cuando Niño y Pistola apenas llevaban unos minutos sobre el escenario del festival Lolapop, cayó una granizada por sorpresa. Ni un amago de lluvia previo ni nada: granizo puro y duro mostrando la peor cara de un temporal en toda regla. Algunos, incluida la banda, desafiaron al hielo en un principio, pero conforme este iba tomando tamaño (había bolas de granizo del tamaño de una pelota de ping pong que llegaron a destrozar la luna de algún coche), todo el mundo tomó refugio donde pudo: en los puestos de venta de tickets, bajo el puente de acceso al parque en el que se celebraba el festival, donde hubiera algo que resguardase de una tormenta que dolía. Tras unos diez minutos, se podía ver a un chico bracear desde la entrada del pabellón municipal contiguo al escenario. Lo habían abierto y, como si de una catástrofe colectiva se tratara, allí terminó todo el mundo con sus mochilas, chubasqueros… y sus mojaduras.


Vídeo de la granizada y la llegada al pabellón

Sin pensarlo dos veces, dos de los integrantes de la banda de Baiona, armados con guitarras acústicas, se dispusieron a tocar a pelo. Carentes de amplificación, situados bajo una portería de futbol sala, entretuvieron a la chavalada pop a la espera de ver qué sucedería con el festival. Josiño Carballo, el organizador, decía sonriente que se iba a celebrar: “Solo hay que ajustar los horarios porque la gente de sonido se tiene que ir a Boiro a las dos y no se puede quedar más tiempo”. Mientras, dentro, el panorama era digno de un video clip de Weezer: una banda tocando a ras de suelo y a la que, a medida que iba transcurriendo su actuación, le iban incorporando elementos. Primero, una exigua batería compuesta apenas por una caja, un charles y un plato, luego una amplificación para la guitarras, posteriormente un micro y todo ello, recuerden, bajo una portería de fútbol con varios cientos de personas sentados en el suelo observando la actuación. “Están chequeando que el equipo esté bien y volvemos allí”, anunciaba Manolito, vocalista, que hizo las veces de entertainment con temas propios, así como de los Beatles, Andrés do Barro o Abba. Después, una mezcolanza entre Niños Mutantes y Manos de Topo atacando el Where is my mind de los Pixies, cerraban el paréntesis. Tocaba retornar al festival de verdad.

La ilusión duró poco. Con los miembros de Jugoplástika a punto de caramelo, el granizo anterior mutó en rayos y truenos. Y, de nuevo, toda la masa de público (que ya había crecido por encima del millar) tuvo que retornar al pabellón. Los peores augurios se cumplieron y, en torno a las 22 horas, ya pocos pensaban que aquello tuviera solución: aunque nadie dijo nada de un modo más o menos oficial el festival Lolapop 2008 se había cancelado.

¿Y qué hacemos con toda esta gente?

El esquelético equipo que se había improvisado en el pabellón permanecía aún montado, las bandas pululaban por ahí sin saber muy bien cómo se iba a resolver todo y el público, en torno a las dos mil personas provenientes de todas partes de Galicia, tenía que pasar necesariamente la noche en Ponte Caldelas. Algunos, como Delorean no se dejaron llevar por el empujón del momento, pero a otros les ardían las ganas de poder tocar, aunque fuera en esas condiciones. Y precisamente eso, ese carácter espontáneo, de chispa que brota, se expande e inunda el ambiente, fue lo que convirtió lo que podía ser un tremendo fracaso en uno de esos momentos emotivos de los que se termina diciendo “yo estuve allí”. Habrá quien ponga peros, quien diga que el sonido no era bueno o que los conciertos fueron breves (entre 3 y 4 canciones). Pero lo cierto es que hacer una crítica musical de lo acontecido se merecería un bofetón, porque lo que lograron Lori Meyers, Manos de Topo y Niños Mutantes fue una bola de emoción pura, compartida con dos mil almas y gargantas que le dieron al poder escapista del pop todo su significado.

Los primeros en comparecer fueron Lori Meyers, ahí sintiendo el aliento de su público, sin vallas, escenario ni nada. Apenas interpretaron tres temas, pero las miradas de sus fans denotan lo que son: uno de los más grandes grupos del pop nacional de la actualidad. Lo cierto, es que escuchar a tantas personas cantar juntas en una sola voz el estribillo de Tokyo ya no nos quiere, emociona, dibuja una sonrisa de oreja a oreja y obliga a retomar la fe en el gusto popular del país de los bisbales y amarales. Y el final, con Alta fidelidad , es de los de ir y darles directamente un abrazo. Verlos tocar, es ver a una banda en estado de gracia, disfrutando de lo que hace y eso se transmite. Lo mismo, o más aún, aconteció con el directo de Manos de Topo. Difícilmente podrían haber pensado cuando surgieron que su pop minimalista y grandilocuente pudiera servir como combustible para la alegría, pero cómo fueron recibidos no dejó lugar a dudas. Sus canciones, que tanto exploran el patetismo del hombre heterosexual, ganan en directo y se unieron a versiones de las no menos patéticas Bailar pegados de Sergio Dalma o I Can´ t Live de Mariah Carey y, al final, hasta un niño del público terminó por cantar un tema con ellos. Al terminar una de sus canciones dijeron “todos los festivales deberían ser así”. En ese momento no había ni una sola persona que les llevase la contraria.


Un montaje muy chulo que recoge la ultima canción de los Lori Meyers, Alta fidelidad, en pleno éxtasis

Pero probablemente el gran momento lo pusieron los Niños Mutantes con su versión del Como yo te amo de Rocío Jurado. Aquí se hace necesario acudir al video ya que, a falta de equipo de luces, alguien optó por apagar la iluminación del pabellón, dejándolo a oscuras mientras el grupo andaluz arrancaba la canción en pleno karaoke colectivo. Luego, los focos se encendieron de modo paulatino, poco a poco, creciendo la canción en intensidad, a la par que se iba ganando luminosidad. Junto a algún tema propio, cerraron las actuaciones.


www.Tu.tv
Niños Mutantes y Como yo te amo en medio del karaoke colectivo

La fiesta siguió. Primero con David Dj. Luego con Marc, el vocalista de Dorian. Ambos pincharon para los que decidieron quedarse, que no fueron pocos. Nadie sabe lo que podría haber pasado si el tiempo no abortara el Lolapop tal y como estaba concebido. Seguramente sería un festival más, con buenas actuaciones y otras no tan buenas, de esas que se van perdieron en la memoria hasta la próxima edición. Pero esto, tuvo la chispa de las noches especiales, en las que algo enciende el espíritu y logra emborrachar de felicidad hasta al más apático. Lo dicho, emoción pura, magia a raudales y un recuerdo: haber estallado de júbilo.


www.Tu.tvFin de fiesta don Dorian Dj y el No Cars Go de Arcade Fire a todo trapo

Bloc Party “Intimacy” (Descarga por Internet, 2008)

lunes, septiembre 1st, 2008

No llega el tercer álbum de los londinenses Bloc Party en las mejores condiciones. Su precedente, Weekend In The City, supuso un auténtico jarro de agua fría entre aquellos que veían al cuarteto como la gran salvación de un pop británico cojo de referencias de peso en esta década (es decir, lo que otrora fueron, por ejemplo, The Cure, Stone Roses o Pulp). Su envoltorio AOR y esa profundidad malentendida borraron la sonrisa que dibujó Silent Alarm, su álbum de debut del 2005. Ahora, esta jugada de sacar el disco por sorpresa en Internet (luego, lo editarán en octubre en formato cedé con extras), suena más a búsqueda de titular y noticia en la que se habla de todo menos de música que otra cosa.

No será aquí el caso, aunque el continente puede dar una idea del contenido porque, en lo musical también pretenden captar la atención desde el primer minuto. Pirotécnico y efectista, Intimacy es uno de esos discos que se echan sobre el oyente hasta aturdirlo. Empiezan como una bomba para el Ipod usando los trucos de Chemical Brothers en Ares, continúan acudiendo a la formula de sus primeros discos con suplemento de producción barroca a la Timbaland en Mercury y acuden al indie-rock americano de los noventa (la sombra de Superchunk es evidente) desde la óptica post-punk en Halo. Van tres temas y, llegado a este momento, ya se sabe que han mejorado el descalabro del álbum precedente. Pero también que todavía no ha llegado nada memorable.

No lo hará. Ni con el puntillismo electrónico de Sings, la épica operística de bolsillo de Zeprehus, ni tampoco, una vez más, por la vía rockera. Los renglones torcidos de las guitarras de Trojan House, el intento de actualizar la chispa del mítico Banquet a golpe de saturación en One Mouth Off o ese acercamiento a Depeche Mode de Better Than Heaven son piezas mas bien irrelevantes. Y aunque puedan despistar con un sonido abigarrado y supuestamente arriesgado, todas esas canciones, en suma, no dejan de indicar lo que siempre fueron desde su primer álbum: un grupo sobrevalorado.


Videoclip de Mercury