Tevagustar.es Tevagustar.es Tevagustar.es Tevagustar.es
La Voz de Galicia
Blogs de lavozdegalicia.es

El ratón japonés (y los fallos enmendados)

25 de marzo de 2014 a las 14:05

Admitir los propios errores siempre es difícil y enmendarlos lo es aún más. Pero cuando las equivocaciones provocan desilusión en una niña de cinco años te queda un sabor amargo en la boca y en el corazón que solo se desvanece intentando subsanar el fallo. A ver, que me lío. En realidad quiero compartir un episodio que preferiría no haber vivido, pero que me hizo darme cuenta de que muchas veces las madres (y los padres) no somos totalmente conscientes de las cosas que en realidad importan a los niños.

Hace algunas semanas me despedía apresuradamente de mi hija para evitar llegar tarde al trabajo. Tras el abrazo prolongado y media docena de besos la niña me cogió la cara entre sus manos y me dijo:
- Mami… ¡olvidé cantarte la canción!.
- ¿Canción? ¿Que canción?
- La canción del ratón japonés mami, la que te iba a cantar anoche cuando dijiste que ya era hora de dormir.
- Pero hija, es que ahora voy un pelín tarde ¿me la podrías cantar después?
- No mamá, ayer me dijiste que después y hoy quiero cantarte la canción.
- Venga hija no seas pesada que llego tarde, ¿me la cantas luego, vale? Me voy, te quiero, que tengas buen día.
- Mami, por faaaaa
- Que no peque que llego tarde. Hala, me marcho.
Y ni lerda ni perezosa cogí el bolso y me alejé con determinación hacia el coche pero no pude evitar voltear para despedirme otra vez. Y entonces vi la decepción en su cara y la lágrimas asomadas en sus ojos. Procesé rápidamente la imagen y descarté la intención de regresar y abrazarla porque claro, llegaba tarde, además llovía y seguramente habría mucho tráfico en la maldita rotonda de Sabón.
Así que ahí se quedó la niña con las lágrimas deslizándose por las mejillas mientras yo corrí hacia el coche sin dejar de pensar en mi hija. Me sentía como una de esas caquitas con ojos del Whatsapp. Y en uno de esos extraños (y escasos) momentos de iluminación espiritual pensé: ¡Que le den al tráfico y a la rotonda!.
Dejé el bolso en el coche y me volví corriendo a la cocina, abracé a la niña y le dije: «¿Me cantas por favor esa canción del ratón japonés?».
Ella comenzó a cantar mientras la cara se le iluminaba con una sonrisa. Tengo que admitir que la canción es entrañable pero larga de carallo así que echando mano de toda la paciencia disponible la escuché con atención con la sonrisa bobalicona que ponemos las madres orgullosas.
Y sí, llegué tarde, pero no me arrepiento porque mientras conducía a toda leche rumbo al trabajo iba cantando a todo trapo: «El ratón japonés zapatea con los pies lleva la colita al viento y las medias al revéeeeeeees».

Imagen de previsualización de YouTube

 

 

Sin categoría
Escrito por Azucena Alfonsín Comentar
Facebook Tuenti Twitter Google Buzz Meneame.net

La silla vacía

16 de diciembre de 2013 a las 18:25

Haciendo a un lado el consumismo desaforado y el exceso de ñoñerías que somos capaces de cometer en la época decembrina, la Navidad es sin duda una de las etapas más emotivas del año porque nos permite disfrutar de la familia y de los amigos.

Sé que hay mucho Grinch por ahí suelto que pese a su repudio público a tan señaladas fechas en el fondo también disfruta de la cercanía de las personas amadas durante las cenas y convites.

Y es precisamente en estas reuniones donde se encuentra el significado de la Navidad. Sí, sé que a muchos les parecerá un coñazo pero poder sentarte un par de horas con la gente que más quieres para cenar, conversar, reír, cantar e incluso bailar, es una de las experiencias más gratificantes que existen.

Sin embargo, no siempre tenemos la dicha de disfrutar de los que más amamos, no sólo porque muchas veces la familia no está tan a la mano como nos gustaría, sino porque hay personas significativas que se han marchado definitivamente de nuestro lado a las que extrañamos todos los días pero con mayor ahínco durante la Navidad.

Los que están lejos encuentran alguna manera de manifestarse en diciembre ya sea con una llamada, un correo electrónico o una videoconferencia. Pero los que ya no están, los que se han marchado para siempre, duelen profundamente en el corazón.

Esas lamentables ausencias nos sirven para rememorar algo que ya sabemos pero que muchas veces nos cuesta asumir: la muerte es irreversible.

Y esas sillas vacías alrededor de la mesa navideña nos recuerdan la importancia de vivir, de abrazar, de valorar a las personas que amamos porque no vamos a estar juntos siempre. Porque mañana puede ser demasiado tarde para pedir perdón. Así que si tienes la suerte de tener a la familia al completo, a los padres, los abuelos, los hermanos, los hijos, no dejes pasar la oportunidad de reunirte con ellos y  demostrarles que te importan.

Y si alguno ya no está, recuerda siempre que estuvo y en su memoria disfruta plenamente cada uno de los días que están por venir.

Feliz Navidad y gracias por estar…

 

Sin categoría
Escrito por Azucena Alfonsín 5 Comentarios
Facebook Tuenti Twitter Google Buzz Meneame.net

El campamento

30 de julio de 2013 a las 16:43

Y de repente me encontré muy sola… y libre. Muy libre. Y me sentí culpable. Culpable pero libre.  Libre pero sola. Y me sentí feliz.

La temida primera separación llegó cinco años después del nacimiento de la criatura. De mi criatura. Superé -no sin alguna lágrima- dejarla en la guardería antes de cumplir dos años. Afortunadamente encontré una escuela infantil bastante respetuosa con los pequeños y el experimento salió bien. Ahora me enfrenté al temido y esperado primer campamento. Un campamento que en realidad no es tal, es más bien una iniciación a lo que serán los próximos veranos de mi vida. Y de la suya.

Mi cincoañera pasará dos días y una noche fuera de casa. Y en cuanto la dejé en el albergue frente a la playa sentí una sensación extraña y confusa. Por una parte sentía la desolación que prácticamente todas las madres experimentamos cuando dejamos a un hijo en manos extrañas, por muy monitores experimentados y de confianza que sean. Pero me sentí un tanto liberada ahí sentada en el coche sin un destino concreto. Empezando las vacaciones sin plan ni compromiso alguno. Me bajé del coche y respiré con absoluta tranquilidad mirando al mar, con ese desparpajo de los adolescentes a los que nada les preocupa.

 

La maternidad puede resultar un tanto agotadora. Incluso la madre más entregada puede sentir esa ligera asfixia que se produce cuando atamos irremediablemente nuestra existencia a la de una personita que nos necesitará para vivir, para crecer, para ser feliz. Incluso las mujeres que como yo desconectamos más de 8 horas diarias del cuidado de los hijos por motivos laborales, sentimos alguna vez que la responsabilidad es grande.

Lo de menos es quejarnos o pedir ayuda a gritos. Lo realmente importante es no callar, no asumir que esa asfixia no existe. La vida es tan breve y el tiempo tan finito que no vale la pena dedicar un minuto a la abnegación. Cuando una madre necesita un respiro es porque ya no puede más. Y es mejor parar y desconectar ya sea con un breve campamento o con la ayuda de la familia. Así, sin culpas. Y aprovechar esos momentos de completa libertad para leer, para bailar, para vivir. Tus hijos lo notarán y te lo agradecerán.

Feliz verano :)

Sin categoría
Escrito por Azucena Alfonsín 1 Comentario
Facebook Tuenti Twitter Google Buzz Meneame.net

«Adorables muñequitas» a golpe de maquillaje

28 de mayo de 2013 a las 18:56

El secreto del boom de los tutoriales de Youtube es que permiten a cualquier mortal con Internet conseguir sus 30 minutos de fama a golpe de visitas. Los hay para todos los gustos: desde el paso a paso de cómo reparar el botón home del iPhone hasta cómo conseguir el peinado perfecto en cinco minutos y sin lavarse el cabello. El lado oscuro de todo esto es que los menores también tienen acceso a estas herramientas y pueden fomentar conductas por lo menos preocupantes como el caso de la niña Barbie que arrasa en la Red o el de Venus Palermo, una quinceañera británica que saltó a la fama por revelar al mundo sus secretos para convertirse en una «adorable muñeca con estilo oriental». Algunos de sus vídeos superan los 15 millones de visitas.

Imagen de previsualización de YouTube

Claro que para conseguir su objetivo la menor alterna capas y capas de corrector con maquillaje base, pestañas postizas, pintalabios, sombra de ojos y lentillas (para lograr «mayor profundidad en la mirada»).  A mí me da un poco de apuro porque, ¿en realidad necesita una niña de 15 años pintarse como una puerta para verse guapa?  ¿De dónde viene ese afán de muchas adolescentes de aparentar ser lolitas japonesas?

Y no solo eso, la quinceañera enseña también a sus seguidores la forma de utilizar el maquillaje para convertirse en «adorables cachorritos». Supongo que en el universo paralelo de las hormonas desenfrenadas el rollo «quiero parecer perrito» está muy bien cotizado.

Imagen de previsualización de YouTube

La madre de Venus Palermo sale en defensa de la pequeña. «Su rostro parece el de una muñeca y si a ella le gusta yo no tengo problema con eso. Es mejor eso a que quede embarazada. Estaría más preocupada si ella llegara a casa ebria o drogada», asegura Margaret Palermo. Desde luego que si las opciones son A)Megapintadacomounapuerta y B)Drogasyembarazonodeseado, no hay que pensárselo mucho.

Imagen de previsualización de YouTube

Yo es que como madre de una de cinco me aterra pensar que eso que muchos llaman moda o «comportamiento inofensivo» pueda azotar con fuerza y convertirse en tendencia. Ya me vale con la sombra amenazante de las «Beliebers» y las «Directioner», todas ellas adolescentes que se pasan el día en el ordenador intentando convertir a sus respectivos ídolos, Justin Bieber y One Direction, en Trending Topic.

Y bastante miedo me da la mía que está empezando a desarrollar una leve fijación por las Monster High y que ha cambiado adjetivos como «chulísimo» por «divino de la muerte». Creo que la brecha generacional está empezando a hacer mella en mí.

 

Sin categoría
Escrito por Azucena Alfonsín 2 Comentarios
Facebook Tuenti Twitter Google Buzz Meneame.net

Suplicio dominical

25 de abril de 2013 a las 17:09

Lo digo sin acritud, pero lo digo. Los domingos por la mañana los niños son unos monstruos.  Da igual si trabajas fuera de casa o si llevas toda la semana trajinando en el hogar. No importa si te quedaste currando hasta tarde o si dedicaste toda la noche del sábado a ponerte al día con tus series favoritas. Tampoco influye si usas una cama familiar o si los pequeñajos duermen en su propia habitación, de todas formas escuchas con total fidelidad y efecto surround todo lo que ocurre alrededor de los enanos.

Los despertares de mi monstruita particular comienzan cuando escucho a lo lejos que tose ligeramente, con discreción incluso. Al principio el silencio es tal que puedes detectar el tímido crujir del edredón y percibir como se desliza por su cama. Como si se hubiese escapado de un episodio de Walking dead, la susodicha se desplaza con sus pasos de ultratumba hacia el sagrado templo de descanso. Sientes el comprensible impulso de echarle el pestillo a la puerta pero te das cuenta de que  la pequeña zombie empezará a golpearla con su peculiar frenesí.

Pasas entonces al plan B -porque en estos casos más vale estar preparados-  y te quedas quieta como estatua prometiendo que no abrirás los ojos ni aunque te lo pida el mismísimo Nicholas Brody  en una cabaña en medio del bosque. Sabes que es tu última oportunidad de continuar bajo las mantas así que contienes la respiración y te preparas  mentalmente para enfrentar al enemigo cuyos pasos resuenan ya por toda la casa de forma amenazante.

Ilustración Paulino Vilasoa

Tu villana favorita gira con cuidado el pomo de la puerta y entra en tu habitación mientras ahogas un grito y abres los ojos a lo Carrie Mathison sin medicación. De pronto recuerdas tu estrategia de supervivencia y los cierras nuevamente escuchando como la enana pasa del padre y se dirige hacia tu lado de la cama. Discretamente tomas una bocanada de aire mientras sientes sus manos sobre tu cara y escuchas la escabrosa sentencia: «mami, mamitaaaaaa». Tú callas y juras por  Game of Thrones que esta vez no habrá poder sobrenatural que te saque de la cama un domingo a las 7 de la mañana.

Pero si algo tienen los villanos es un morro que se lo pisan, así que sin ninguna misericordia la pitufa comienza a levantar la voz y a convertir las tiernas caricias en sacudidas infernales. Sólo piensas en ponerte a salvo e intentas teletransportarte a la casa de Dexter  mientras escuchas en cámara lenta lo que ocurre a tu alrededor: «Mamaaaaaaa despieeeeeertaaaaaa. Quieroooo mi colaaaacaaaaooooo».

En un último intento por escabullirte del maldito karma te cubres la cabeza con la manta pero ahí ya la has cagado. El enemigo interpreta tu gesto de escapatoria como una provocación y comienza a reír estrepitosamente.  «Jajajajajajajaaja, estás despierta…  ¡Que te he visto!»

Y eso es todo, kaput. La batalla ha terminado. Así que coges tu maltrecha humanidad y te encaminas hacia la cocina mientras las lágrimas asoman y la envidia te corroe por las venas al escuchar los ronquidos del despreocupado padre de la criatura que seguramente sueña con Morena Baccarin.

Un plan macabro

Pero el pasado fin de semana durante el típico madrugón del día después de mi  maratón sabatino de series sucedió algo inesperado. La pequeña monstrua utilizo su estrategia habitual del manual  Cómo fastidiar a los padres o las 1000 y una formas de sacarlos de la cama un domingo por la madrugada  pero, cuando estaba a punto de culminar su objetivo,  descubrió mi móvil sobre la mesilla y sustituyó el habitual: «venga-mamá-que-ya-sé-que-estás-despierta» por un dulce y sorpresivo:  «Buenos días mami, ¿me dejas tu iPhone?». Resultado: una hora y media más en cama.

No pude evitar acordarme de mi adorado Steve Jobs y desee secretamente que estuviera descansando en paz en un paraíso infinito y sin Adobe Flash.

Así que ya sabéis, la fórmula secreta para garantizar un par de horas extras de descanso dominical es dejar provocativamente  el móvil con la batería a tope sobre la mesita de noche. Antes, claro está, tendrás que ocuparte de que el susodicho tenga una carpeta con su nombre llena de aplicaciones ruidosas y coloridas. No te arrepentirás ;)

Sin categoría
Escrito por Azucena Alfonsín 2 Comentarios
Facebook Tuenti Twitter Google Buzz Meneame.net

Aferrándose a la vida desde el vientre de su madre

3 de enero de 2013 a las 19:49

Nevaeh Atkins es una pequeña originaria de Arizona que se ha convertido en un fenómeno viral aún antes de nacer.

La historia comenzó el pasado 9 de octubre cuando Alicia Atkins, la madre de la pequeña, se sometió a una cesárea. Durante el parto, la diminuta mano de Nevaeh se asomó por el vientre de su madre y se aferró con fuerza a la mano del doctor que la ayudaba a nacer.

El inolvidable momento fue oportunamente capturado por la cámara del emocionado padre.

Foto: A Classic Pin-Up Photography

«El médico me dijo que Nevaeh le estaba cogiendo el dedo así que saqué la fotografía. Estaba totalmente asombrado», aseguró Randy Atkins durante una entrevista a la cadena 3TV News.

A finales de diciembre los padres de Nevaeh decidieron compartir la foto en Facebook con sus amigos y familiares provocando una avalancha de visitas desde las redes sociales. Y no es para menos, la imagen de la diminuta mano aferrándose con fuerza a la vida es sencillamente impresionante.

Aquí la entrevista a los padres:

Imagen de previsualización de YouTube Sin categoría
Escrito por Azucena Alfonsín 10 Comentarios
Facebook Tuenti Twitter Google Buzz Meneame.net

Año viejo, nuevos recuerdos

31 de diciembre de 2012 a las 12:02

Estamos a unas horas de comenzar el 2013 y, como es habitual, el mundo se prepara para recibir un año nuevo y todo lo que conlleva. Para muchos el recuento de fin de año es una oportunidad de repasar los sucesos más importantes haciendo hincapié en todo aquello que nos lastimó o nos hizo inmensamente felices. Ese último balance nos permite también revalorizar momentos memorables que se pierden en la inmensidad de los detalles. Acontecimientos cotidianos que aunque no están a la altura del nacimiento de un hijo, una boda o la firma de un contrato laboral, nos regalan momentos placenteros que vale la pena recordar… y repetir. Tal vez ese domingo en que te sentiste completamente feliz por tener dos horas libres para entregarte a la lectura con un café en la mano y en absoluto silencio. O el día que a causa de tu insomnio pudiste regalarte un amanecer de invierno. ¿Y qué me dices de ese momento irrepetible en el que hiciste sonreír a alguien que lloraba?

Queda poco tiempo por delante y seguramente miles de cosas por hacer antes de la fiesta de la Nochevieja, pero vale la pena intentarlo. Cerrar los ojos y revivir esa vez en que tu hijo te dijo «te quiero» o la mirada amorosa de tu madre mientras te sonreía cuando eras un niño. A medida que vamos envejeciendo los recuerdos se acumulan unos sobre otros y dejamos de lado todo aquello que nos ha hecho mejores personas. Muchos ya no tendremos nunca la oportunidad de darle un abrazo al viejo, a ese que nos crio y nos dedicó su vida con total entereza mientras nosotros perdíamos el tiempo jugando a ser mayores. Y ahora que somos mayores y necesitamos fervientemente cruzar unas palabras con ese padre ausente sólo nos queda el recuerdo.

De ahí la trascendencia de decir te quiero a las personas importantes que nos rodean. De ahí la necesidad de abrazar sin motivo, porque en cada abrazo regalamos un poco de nosotros y dejamos una sonrisa en las caras ajenas.

Lo único cierto de cara a este año que se vislumbra es que no sabemos si vamos a recorrerlo entero. Ante ese panorama es mejor entregarnos por completo a la devoción de la familia, de los amigos, de esas personas que hacen que vivir valga la pena. Así que ama, respeta, sonríe, disfruta, comparte, abraza… y serás un poco más feliz.

Imagen de previsualización de YouTube

 

Sin categoría
Escrito por Azucena Alfonsín 1 Comentario
Facebook Tuenti Twitter Google Buzz Meneame.net

Bizcochos fingidos

30 de agosto de 2012 a las 9:00

Con la vuelta al cole empieza también el estira y afloja de la conciliación familiar. Ese viacrucis particular que nos obliga a exprimir hasta el último minuto del día para disfrutar un poco más de la prole. Las mujeres generalmente lo llevamos peor porque nos toca resolver el puzzle de la cotidianidad para que cada pieza encaje y podamos cumplir con el horario laboral sin mermar tiempo para preparar la cena y jugar un rato con los pequeños después de supervisar los deberes.

En ocasiones nos toca, además, lidiar con las otras madres, ese club de entes casi perfectos que siempre tienen tiempo para todo. Mujeres que sonríen comprensivas cuando te ven llegar tarde al colegio y que te reprenden cariñosamente por hacer gastos innecesarios: «pero bueno, para que compras la tarta si para hacerla solo hay que mezclar cuatro cosas».

Ilustración: Paulino Vilasoa para La Voz de Galicia

Y yo, que pertenezco al lado oscuro, al de las mamás que casi nunca disponen de dos horas libres para una sesión de peluquería y que facilitamos los trámites de la vida apoyadas en nuestras propias madres, me sonrojo por fingir los bizcochos comprándolos a escondidas en la panadería más cercana para meterlos después en un tupper y disimular en las fiestas del cole la falta de tiempo y de talento culinario.

Como decía Sarah Jessica Parker en la cinta I don’t know how she does it (Tentación en Manhattan, en España), «las mujeres de antes hacían las tartas y fingían los orgasmos, ahora fingimos las tartas». Pues eso.

Sin categoría
Escrito por Azucena Alfonsín 6 Comentarios
Facebook Tuenti Twitter Google Buzz Meneame.net

Llegaron las «beauty party»

23 de agosto de 2012 a las 13:24

Las merendolas con churros y chocolate para festejar un cumpleaños o una comunión quedaron en desuso hace mucho tiempo. Poco a poco esas reuniones caseras fueron reemplazadas por magnánimas celebraciones en una sala de fiestas con azafatas, globoflexia, maquillaje de fantasía, piscina de bolas, juegos electrónicos y zona con wifi para los padres. En esta surtida variedad de galas descubrí recientemente las fiestas de la belleza, especialmente diseñadas para niñas y adolescentes.

En esta nueva modalidad ellas cambian la tarta por una reunión llena de glamour en la que podrán compartir con sus invitadas una mascarilla capilar, un masaje facial, disfraces estrafalarios, tocados y maquillaje de fiesta, todo ello «elegantemente» rematado con un desfile en el que podrán brillar con su nueva imagen.

Ilustración: Paulino Vilasoa para La Voz de Galicia

Las llamadas beauty party ya están al alcance de las adolescentes gallegas y lo mismo sirven para celebrar una comunión que «los dulces 15»  al más puro estilo latinoamericano. Las festejadas pueden elegir entre una tarde de princesas con vestidos y coronas o un salón top model. A mí es que sigue sin convencerme la idea de encerrar en una habitación pintada de rosa a una decena de muchachitas para hacerse la pedicura mientras escuchan a Justin Bieber, aunque sé que llegado el momento terminaré por resignarme.

¿Cuál será la versión masculina de esta celebración ultra cursi en las que nuestras hijas aprenden cómo lucir el palmito en una pasarela? Prefiero no pensarlo.

 

 

 

 

Sin categoría
Escrito por Azucena Alfonsín 11 Comentarios
Facebook Tuenti Twitter Google Buzz Meneame.net

Al cine con los niños

11 de agosto de 2012 a las 19:05

Este verano los pequeños amantes del cine pueden disfrutar de tres películas de animación que ya están en las carteleras españolas: Ice Age 4: La formación de los continentes, Madagascar 3: De marcha por Europa  y Brave. Hemos visto las tres cintas y la protagonizada por la princesa Mérida es, por mucho, la mejor opción de la temporada.

La cuarta entrega de la saga de Ice Age es un poco más de lo mismo aunque mejor contada que las secuelas anteriores. Manny, Sid y el resto de la pandilla continúan con sus andanzas prehistóricas en una nueva aventura en la que se suma la abuela del perezoso aunque las palmas se las lleva nuevamente Scrat y su interminable persecución de la bellota. La historia, que encierra cierto mensaje antipiratería, resulta divertida y dinámica para los niños y presenta como antagonista a un orangután que lidera una pandilla de piratas.

La cinta fomenta valores como la amistad, la aceptación de grupo, el sentido de pertenencia y poco más. Pero como os digo, para pasar el rato la versión en 3D está más o menos bien.

Imagen de previsualización de YouTube

La que me decepcionó fue la tercera parte de Madagascar. Alex, Marty, Melman y Gloria intentan regresar a casa y en el camino se topan con los aguerridos animales de un circo que está de gira por Europa. La cinta está repleta de clichés de todo tipo. Lo más interesante –para los adultos, desde luego- es la parodia disfrazada de homenaje a Edith Piafy su Non, je ne regrette rien a través de un nuevo personaje: Chantel Dubois.

En fin, la mejor parte es el romance del rey Julien y la siempre acertada participación de los pingüinos.

Imagen de previsualización de YouTube

Brave –que se estrenó ayer- no pasará a la historia como la mejor producción de Pixar pero desde luego que la peli promete y resulta divertida para los peques. Haciendo hincapié en que este no es un blog de cine ni yo una experta en la materia, desde mi perfil de madre considero que se trata de una historia que resulta entretenida para los niños y cumple con su cometido: mantenerlos quietos en la butaca hasta que se enciendan las luces. Al menos mi hija, de cuatro años, estuvo atenta al argumento pese a que al principio pensé que el guión le resultaría complicado por lo de los fuegos fatuos y las «ancestrales costumbres sagradas de los señores de la guerra».

La historia está protagonizada por Mérida, una princesa rebelde y aventurera con una madre dominante y posesiva. Madre e hija protagonizan una discusión en la que las dos salen perdiendo y tendrán que enfrentar una dura batalla para entender la importancia del respeto y de la comprensión mutua. Lo mejor de todo es que al final la princesa es feliz sin necesidad de un príncipe, lo que rompe con los rutinarios desenlaces del mundo Disney. Los hermanos trillizos de la princesa dan un toque divertido a la historia por sus múltiples travesuras.

Visualmente Brave es excelente, al menos en su versión 3D.  Lo más impactante es la espectacular melena rojiza de Mérida cuyos rizos llenan la pantalla y provocan la admiración tanto de niños como de adultos. No pude estar muy atenta a los habituales guiños de Pixar por lo que seguramente me los perdí todos menos el más evidente si consideramos que la cinta está dedicada a Steve Jobs: el personaje de Lord Macintosh que, por cierto, me recordó muchísimo a Mel Gibson en Braveheart.

La cinta no me pareció tan violenta como me habían contado. Antes de verla hay que tomar en cuenta que se trata de una historia de guerreros de la antigua Escocia épica (¿viste Braveheart? Pues eso) así que hay combates, peleas de osos y tiro con arco. Nada para escandalizarse pero claro, eso depende de la edad y la madurez de cada niño y su capacidad para distinguir la realidad de la ficción.

Imagen de previsualización de YouTube

En fin, si piensan verla lleguen a tiempo para no perderse el corto La Luna, que es muy bueno.

Sin categoría
Escrito por Azucena Alfonsín Comentar
Facebook Tuenti Twitter Google Buzz Meneame.net
Página 1 de 121234510...Última »