La Voz de Galicia
Aprendiz de madre
El blog de la crianza y la conciliación
Seleccionar página

Un regreso, una pandemia y brotes de rebeldía

Después de cinco años de ausencia y a petición de una de las personas que más me importan, he decidido resucitar este blog. Es curioso porque dejé de escribir precisamente pensando en la privacidad de la protagonista de muchas de las historias que aquí se publican. Mi hija se hizo mayor y empezó a darme pudor relatar con tanto desparpajo mis experiencias maternas. Sin embargo, hace algunos días a la susodicha se le ocurrió googlearme -no quiero saber los motivos- y encontró algunas anécdotas de su vida que le resultaron divertidas y de las que ni siquiera se acordaba. Así pues, me preguntó por qué había dejado de actualizar el blog en el 2015. En aquel entonces la pitufa tenía siete años. Fue sin duda una etapa llena de cambios y aprendizaje especialmente para mí, que fui testigo directo de la evolución de una niña de emociones intensas.

Tras el … Seguir leyendo

Parir como una princesa

Leo con sorpresa la ola de críticas que se ha desatado en las redes sociales tras el último parto real. El nacimiento de Charlotte Elizabeth Diana (no, no son trillizas, es que es de sangre real) ha dado pie a una lapidación innecesaria contra Kate Middletton (Catalina, para los españoles). Lo que me deja anonadada es el hecho de que se acepte con total naturalidad el pack cesárea innecesaria + mommy makeover de Shakira y otras muchas famosas, pero se critique sin ningún pudor que la princesa británica apareciera radiante ocho horas después de un parto normal. Vamos, que a poco estuvo Catalina de parir en el Palacio Real, pero seguro que a su suegra le apetecía poco que manchara con placenta las sábanas reales.

charlotte2

 

Así que la duquesa se armó de valor y se fue al hospital para dar a luz acompañada de sus dos parteras. Sí, parteras. … Seguir leyendo

El ratón japonés (y los fallos enmendados)

Admitir los propios errores siempre es difícil y enmendarlos lo es aún más. Pero cuando las equivocaciones provocan desilusión en una niña de cinco años te queda un sabor amargo en la boca y en el corazón que solo se desvanece intentando subsanar el fallo. A ver, que me lío. En realidad quiero compartir un episodio que preferiría no haber vivido, pero que me hizo darme cuenta de que muchas veces las madres (y los padres) no somos totalmente conscientes de las cosas que en realidad importan a los niños.

Hace algunas semanas me despedía apresuradamente de mi hija para evitar llegar tarde al trabajo. Tras el abrazo prolongado y media docena de besos la niña me cogió la cara entre sus manos y me dijo:
– Mami… ¡olvidé cantarte la canción!.
– ¿Canción? ¿Que canción?
– La canción del ratón japonés mami, la que te iba a cantar … Seguir leyendo

La silla vacía

Haciendo a un lado el consumismo desaforado y el exceso de ñoñerías que somos capaces de cometer en la época decembrina, la Navidad es sin duda una de las etapas más emotivas del año porque nos permite disfrutar de la familia y de los amigos.

Sé que hay mucho Grinch por ahí suelto que pese a su repudio público a tan señaladas fechas en el fondo también disfruta de la cercanía de las personas amadas durante las cenas y convites.

Y es precisamente en estas reuniones donde se encuentra el significado de la Navidad. Sí, sé que a muchos les parecerá un coñazo pero poder sentarte un par de horas con la gente que más quieres para cenar, conversar, reír, cantar e incluso bailar, es una de las experiencias más gratificantes que existen.

Sin embargo, no siempre tenemos la dicha de disfrutar de los que más amamos, no sólo … Seguir leyendo

El campamento

Y de repente me encontré muy sola… y libre. Muy libre. Y me sentí culpable. Culpable pero libre.  Libre pero sola. Y me sentí feliz.

La temida primera separación llegó cinco años después del nacimiento de la criatura. De mi criatura. Superé -no sin alguna lágrima- dejarla en la guardería antes de cumplir dos años. Afortunadamente encontré una escuela infantil bastante respetuosa con los pequeños y el experimento salió bien. Ahora me enfrenté al temido y esperado primer campamento. Un campamento que en realidad no es tal, es más bien una iniciación a lo que serán los próximos veranos de mi vida. Y de la suya.

Mi cincoañera pasará dos días y una noche fuera de casa. Y en cuanto la dejé en el albergue frente a la playa sentí una sensación extraña y confusa. Por una parte sentía la desolación que prácticamente todas las madres experimentamos cuando dejamos Seguir leyendo