La Voz de Galicia
Aprendiz de madre
El blog de la crianza y la conciliación
Seleccionar página
El hijo de la barrendera

El hijo de la barrendera

 

Se llama Pablo Alcaide, tiene 16 años y convocó a sus amigos a través de las redes para limpiar la mierda que dejaron los manifestantes que usaron la violencia para protestar contra las restricciones por el coronavirus. Pero hizo mucho más que recoger la basura y recolocar el mobiliario urbano dañado. Las palabras de Pablo sacaron a la luz a esos otros jóvenes a los que poco se les toma en cuenta. Los moderados, los responsables, los que salen a la calle en grupos de cinco, los que repudian la violencia, los que saben que es momento de contención. Los que se resignan a no abrazar, a no tocar. Los que increpan a los viejos cascarrabias que van por ahí sin mascarillas, escupiendo odio contra todo y contra todos.

Tristemente tenemos por costumbre meter a adolescentes y jóvenes en un mismo saco, el de la rebeldía sin fundamentos. … Seguir leyendo

Un regreso, una pandemia y brotes de rebeldía

Después de cinco años de ausencia y a petición de una de las personas que más me importan, he decidido resucitar este blog. Es curioso porque dejé de escribir precisamente pensando en la privacidad de la protagonista de muchas de las historias que aquí se publican. Mi hija se hizo mayor y empezó a darme pudor relatar con tanto desparpajo mis experiencias maternas. Sin embargo, hace algunos días a la susodicha se le ocurrió googlearme -no quiero saber los motivos- y encontró algunas anécdotas de su vida que le resultaron divertidas y de las que ni siquiera se acordaba. Así pues, me preguntó por qué había dejado de actualizar el blog en el 2015. En aquel entonces la pitufa tenía siete años. Fue sin duda una etapa llena de cambios y aprendizaje especialmente para mí, que fui testigo directo de la evolución de una niña de emociones intensas.

Tras el … Seguir leyendo

El ratón japonés (y los fallos enmendados)

Admitir los propios errores siempre es difícil y enmendarlos lo es aún más. Pero cuando las equivocaciones provocan desilusión en una niña de cinco años te queda un sabor amargo en la boca y en el corazón que solo se desvanece intentando subsanar el fallo. A ver, que me lío. En realidad quiero compartir un episodio que preferiría no haber vivido, pero que me hizo darme cuenta de que muchas veces las madres (y los padres) no somos totalmente conscientes de las cosas que en realidad importan a los niños.

Hace algunas semanas me despedía apresuradamente de mi hija para evitar llegar tarde al trabajo. Tras el abrazo prolongado y media docena de besos la niña me cogió la cara entre sus manos y me dijo:
– Mami… ¡olvidé cantarte la canción!.
– ¿Canción? ¿Que canción?
– La canción del ratón japonés mami, la que te iba a cantar … Seguir leyendo

Bizcochos fingidos

Con la vuelta al cole empieza también el estira y afloja de la conciliación familiar. Ese viacrucis particular que nos obliga a exprimir hasta el último minuto del día para disfrutar un poco más de la prole. Las mujeres algunas veces  lo llevamos peor porque nos toca resolver el puzzle de la cotidianidad para que cada pieza encaje y podamos cumplir con el horario laboral, sin mermar tiempo para preparar la cena y jugar un rato con los pequeños después de supervisar los deberes.

En ocasiones nos toca, además, lidiar con las otras madres, ese club de entes casi perfectos que siempre tienen tiempo para todo. Mujeres que sonríen comprensivas cuando te ven llegar tarde al colegio y que te reprenden cariñosamente por hacer gastos innecesarios: «pero bueno, para que compras la tarta si para hacerla solo hay que mezclar cuatro cosas».

Ilustración: Paulino Vilasoa para La Voz de 
Seguir leyendo