La Voz de Galicia
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Reflexiones filosóficas de una niña de 2 años

Muchas veces la curiosidad de Montse me supera por completo. A punto de cumplir 2 años, la niña descubre diariamente el mundo y no se corta un pelo al preguntarme esas cosas cotidianas que despiertan su curiosidad.

Durante la celebración de una misa (con motivo de un bautizo exprés que ya les postearé después) la peque preguntó a todo pulmón: Mami, ¿a qué hora viene Jesús?

En otra ocasión la hemana de mi padre le regaló unas zapatillas de andar por casa de esas mullidas que incluyen algún animalito de peluche. Cuando mi hermana vio las pantunflas le dijo a Montse señalando los zapatos:

– ¿Y este qué animal es? ¿Un gatito o un perrito?

La niña, tras pensarlo dos segundos contestó:

– Animal no tía Teté, son unas zapatillas, ¡¡za-pa-ti-llas!!

Mi hermana y yo nos reímos mucho y ella no entendía por qué. Seguramente pensó que su pobre tía … Seguir leyendo

Somníferos para bebés

¿Hasta dónde puede llegar una persona  para intentar dormir o tranquilizar a un bebé inquieto? Hoy me encontré con una noticia simplemente aterradora. Sucedió en Vigo y la publicó La Voz de Galicia, Cuatro niños de una guardería fueron ingresados por la supuesta ingestión de un sedante.

Aún se desconocen las causas que provocaron la hospitalización de los pequeños. Tampoco se sabe si el sedante se les aplicó en la escuela. Pero en cualquier caso, los padres de los menores que acuden a esta guardería -que por cierto se llama A Camelia- ya no podrán estar tranquilos. Al menos mientras se aclara esta extraña situación y se confirme si el sedante se les sumunistró en el centro educativo.

Bastante difícil resulta para un padre o una madre encontrar plaza en una guardería para dejar a los pequeños, como para que además salgan a la luz informaciones tan escabrosas como esta … Seguir leyendo

Abu Toto se fue al cielo

Esta vez el motivo de tantos días de ausencia es sumamente doloroso. El 24 de febrero falleció mi padre, uno de los seis pilares que sostienen mi vida. Durante varios días me encerré voluntariamente en un mutismo absoluto intentando aceptar su ausencia. Aún no lo consigo. Pero sé y entiendo que la vida continúa y que la muerte es para todos. Bien me lo decía mi viejo: «El único requisito para morir es estar vivo».

Con su partida deja en mí y en mi familia un vacío que no se llenará jamás. Es difícil seguir adelante sin derrumbarme a llorar cada segundo, pero he seguido el ejemplo de mi madre quien se ha mantenido fuerte y entera para darnos consuelo.

Mi madre, mis hermanos y mi esposo han sido el principal motivo para levantarme y continuar. Pero sin duda el motor que nos mueve a todos es mi hija, Montserrat. … Seguir leyendo

«Mamá veeeen»

Esta semana de carnavales ha sido bastante fructífera para esta aprendiz de madre por muchas razones, pero la principal es que he aprendido una nueva lección de vida. En un intento por actualizar con más frecuencia este blog que tanto amo, procuro dedicarle algunos minutos después de recoger a Montse en la guardería y antes de irme al trabajo; o robarle unas horas al sueño para adelantar por la noche y publicar al día siguiente. Pero el pasado lunes, una reacción de mi hija ante mi descabellado interés en la pantalla me cortó la inspiración y me hizo sentir mala madre. Estos son los hechos:

Intentaba  finalizar un post sobre oxitocina que lleva varios días en la carpeta de los -quasi olvidados- borradores mientras Montse entonaba muy alegre una canción y, de vez en cuando, reclamaba mi presencia con un imperioso «Mamáaaaaaa veeeeeennn».  Al entender que no me necesitaba con … Seguir leyendo

La vida es un carnaval

Como lo prometido es deuda, les posteo las primeras imágenes de Montse caracterizada como Blancanieves. Ella estaba pletórica, en su digno papel de princesa. Se levantó muy temprano y me pregunto:  «¿Es hoy?». La misma pregunta que me ha hecho repetidamente desde que se enteró de que el viernes iría disfrazada a la guarde.

«Sí, es hoy» le dije mientras sacaba el reluciente vestido del armario y ella iluminaba con sus ojos la habitación. Entonces, sin hacer caso a mis protestas, se deslizó de la cama y caminó hacia la caja de los zapatos rojos que había descubierto el día anterior. Ni tarda ni perezosa, comenzó a pedirme que la vistiera y que le diera el desayuno.

La noche anterior se había armado un pequeño drama en casa porque, además de un problema de vestuario -que se solucionó gracias a los esfuezos de mi madre- esta aprendiz de madre había … Seguir leyendo