La Voz de Galicia
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Todo comenzó con un anuncio de turrón. «Mamá… ¿ya casi es Navidad?», me preguntó mi hija mientras me apartaba los pelos de la frente. Debo confesar que la interrogante no me sorprendió puesto que la peque garabateó la primera versión de su carta a Los Reyes el pasado septiembre.

Desde entonces ha hecho tres versiones diferentes de la anhelada misiva y yo, que suelo hacer las compras compulsivamente en noviembre porque estoy convencida de que en diciembre me van a estafar con los precios, me doy de topes contra la pared cada vez que ella quita y pone un juguete nuevo.

Porque claro, la peque tiene tres años por lo que su lista se reduce a un dibujo en el que haciendo alarde de su arte interpreta subjetivamente sus deseos sin que yo me entere de nada. Ahí es donde empieza mi discreto interrogatorio:

-¿Y esto qué es?

– Son juguetes mamá, ¿no lo ves?

– Ya, pero ¿qué juguetes?

– Los que quiero que me traigan Santa y los Reyes.

– ¿Y cómo se llaman esos juguetes?

– ¡Ay mamá! Esta carta no es para ti, ¿por qué preguntas tanto?

Aunque no suelo comprarle a pie juntillas todo lo que su majestad solicita, sí que intento complacerla en un par de caprichos -los que permita la crisis-  aprovechando mis brotes de generosidad navideña. De ahí mi interés por saber lo que pide. El año pasado tuve suerte y me «leyó» toda la carta, pero en esta ocasión deduzco por lo que me cuenta cuando le apetece que aún no se decide entre un tren eléctrico, un dinosaurio que ruge, un robot con mando y una Barbie con piscina para perros incluida (?). Lo que ya tiene asegurado son los patines, porque esos los pidió el año pasado pero aún no tenía la edad suficiente.

Yo es que la Navidad me la tomó muy en serio, así que ya está puesto el arbolito y empecé a buscar un belén apropiado a su edad (o lo que es lo mismo, un belén anti niños, para que sobreviva este año y algunos más). Y ya tengo en casa el consabido calendario de adviento porque el año pasado por un despiste mental lo compramos a mediados de diciembre y la pobre tuvo que zamparse 15 bombones en cuatro tardes.

Así que ante la pregunta «Mamá… ¿ya casi es Navidad?», no me quedará más que responder con paciencia y una sonrisa o inventarme un calendario de pre-adviento para que ella lleve su cuenta y yo no me aburra con la cantaleta.

Y ya que estamos con el rollo navideño, han visto el nuevo anuncio de Loterías?

http://www.youtube.com/watch?v=6J5CAJIkiX4