La Voz de Galicia
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Después de varios días de incertidumbre, Habiba -la madre marroquí a la que el Instituto Madrileño del Menor retiró la tutela de su hija por no renunciar a la lactancia materna prolongada- pudo reunirse con la pequeña de 15 meses. Fue un encuentro de escasa media hora en el que madre e hija ni siquiera pudieron estar a solas.

Lo que más me impresionó fue la reacción de la menor. «No parecía mi hija, parecía una niña muerta, una muñeca», reveló Habiba a la psiquatra Ibone Olza tras la breve visita. La joven marroquí asegura que su hija no quería verla a los ojos, que estaba evasiva y distante. Según la experta se trata de una reacción normal después de una separación abrupta. Una pequeña de 15 meses difícilmente puede entender por qué su madre la deja sola. Todo esto es tan absurdo, tan surrealista. Siempre insisto en lo mismo porque no entiendo que ocurran cosas así: habiendo por el mundo tantos pederastas, tantos padres y madres maltratadores, tantos niños padeciendo carencias afectivas, las instituciones gubernamentales decidan actuar contra una madre lactante, sin recursos y, al parecer, víctima de violencia machista.

Desde el IMMF alegan que Habiba es inestable y violenta, pero la psiquarta que lleva su caso ha demostrado lo contrario, se trata de una joven mentalmente sana y totalmente capaz de atender a su bebé.

Este jueves Cecilia Jan, de El País, publicaba que la Fiscalía impugnará la retirada de la tutela a Habiba por considerar que la decisión del IMMF no tiene argumentos sólidos.  Al parecer, el ministerio público perdirá que se autoricen las visitas de la madre a la niña mientras se investiga el caso. Mientras tanto, los simpatizantes del grupo de apoyo en Facebook se concentrarán esta tarde en una protesta pacífica frente a las instalaciones del IMMF.

El Defensor del Pueblo ha tomado cartas en el asunto emitiendo un informe en el que asegura que la Comunidad de Madrid respetó «los derechos de Habiba y de su hija», puesto que la joven es presuntamente víctima de violencia de género. El Defensor asegura también que no se ha prohibido la lactancia, información que se contradice con la versión primera emitida por el IMMF.

Existe mucha confusión respecto al tema, lo que si está probado es que la niña y su madre no están  juntas y, hasta el momento, no han salido a la luz motivos que fundamenten claramente esta separación.

 A Habiba solo le queda esperar mientras recuerda que su bebé «ha perdido mucho peso, está muy flaca y tiene los ojos como con bolsas por debajo».