La Voz de Galicia
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Contemplar la escena de un grupo de niños interpretando canciones infantiles resulta siempre enternecedora, pero si la música de fondo es el sonido de las balas el panorama es totalmente dantesco. Eso fue lo que ocurrió en un colegio en el norte de México.

Una maestra consigue mantener la calma durante un tiroteo entre narcotraficantes ocurrido cerca de la escuela y pide a sus alumnos que mantengan «sus caritas en el suelo» mientras entonan una canción. «Si las gotas de lluvia fueran de chocolate» cantan los niños mientras la profesora les asegura que no pasa nada:

Resulta triste y conmovedor observar esos rostros en el suelo, intentando refugiarse en una canción, en una sonrisa ajena. Los niños son siempre los más vulnerables ante la violencia. Que asqueroso es el mundo a veces.