La Voz de Galicia
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La polémica sobre la lactancia materna parece no tener fin. Después de que Facebook cerrara el perfil de una psicóloga chilena por publicar una imagen en la que amamantaba a su bebé, ahora un club londinense se sitúa en el ojo del huracán por expulsar a una clienta que daba el pecho a su bebé de 7 meses.

Si bien es cierto que hay mujeres que prefieren alimentar a sus hijos en privado porque se sienten más cómodas y relajadas, muchas madres no tienen ningún problema con sacarse un pecho en público para amamantar a sus hijos como hizo Lauren Beaman, terapeuta británica de 25 años que fue hostigada por varios clientes del pub King William IV, en Londres, mientras amamantaba a su bebé. Algunos de los presentes incluso se atrevieron a pedirle que se fuera al retrete para dar el pecho a su pequeña hija, a lo que la joven madre respondió: «¿Les gustaría a ustedes cenar en un excusado?».

Me parece absurdo que la gente se ofenda porque una mujer amamante a su bebé públicamente, si es lo mismo que darle el biberón solo que en envase natural y con una leche de mejor calidad, no sé donde está lo grotesco o lo inmoral. Y el hecho de que Facebook considere ofensiva una imagen de lactancia materna pero permita que se publiquen fotos de mujeres con escotes que llegan hasta el ombligo, es totalmente ridículo.

Lauren Beaman no subió a un escenario con las tetas al aire para exhibirse ante todos los clientes del pub -de haberlo hecho seguro que en vez de quejarse le aplauden- así que bastaba con mirar a otro lado para evitar el «mal trago» de presenciar un acto tan natural.  En fin, son secuelas de esa doble moral que aún nos rodea en estos tiempos de supuesta modernidad.