La Voz de Galicia
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Antes de convertirme en madre no había cambiado un pañal en mi vida. Solía observar divertida -pero a una distancia prudente- como las madres primerizas enloquecían girando el pañal para intentar ponerlo en el lugar correcto y en el menor tiempo posible. Me causaba también mucha gracias salir a la calle y toparme con alguna mujer que pegaba la nariz contra el culete del bebé aspirando fuertemente para intentar descubrir, sin sacrificar la higiene de los dedos, si el bebé se había hecho caca. La operación cambio de pañal no es precisamente divertida, pero la llegada de los desechables facilitó el proceso.

Y es que en los años 50 las casas en las que había un bebé solían identificarse por los interminables tendederos repletos de rectángulos de tela blancos y relucientes. Ahora no hacemos más que cambiar y tirar, pero en aquellos tiempos que el bebé «hiciera de vientre» era casi una tragedia. Había que quitar, lavar y tender una y otra vez hasta el agotamiento. Por eso admiro a las mujeres modernas y ecológicas que en medio de la total comodidad han retomado – o nunca han perdido – el uso de los pañales de tela.

Para reivindicar la importancia de regresar a los orígenes y fomentar la crianza ecológica, un grupo de mujeres han decidido conmemorar el Día de la Tierra estableciendo el récord Guinness del mayor número de pañales de tela cambiados simultáneamente alrededor del mundo, que se celebrará el próximo sábado 23 de abril. Las madres de Galicia que deseen sumarse a esta curiosa iniciativa pueden registarse aquí. La sede gallega será en Vigo, en el salón de actos Érguete (Avenida Martínez Garrido #21). 

El proyecto surgió en América del Norte y gracias al eco de las redes sociales se ha extendido a más de 400 ciudades en todo el mundo, en las que las madres se reunirán para ponerle un pañal de tela a sus bebés al mismo tiempo.