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Aprendiz de madre

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Así se nace en España, la polémica en torno al programa «Baby boom»

28 de abril de 2012 a las 19:38

Érase una vez tres madres que decidieron hacer públicos sus partos en un programa de televisión y que cayeron en manos de matronas que se burlaban de ellas con sus compañeras, que acostaban a las mujeres en posiciones que complican la labor del parto y que se pasaban por el forro las recomendaciones de la OMS. Esta bien podría ser la sinopsis del primer episodio del docushow Baby boom  que LaSexta comenzó a emitir el viernes 27 de abril y que ha levantado ampollas entre las mujeres que luchan a favor del parto respetado. El documental retrata la realidad de los paritorios españoles. Matronas que se esfuerzan por hacer su trabajo siguiendo un protocolo sin muchas ganas de esforzarse para procurar un parto no violento e ignorando las recomendaciones de la OMS. Por supuesto que las defensoras del parto humanizado están poniendo a parir a las matronas en las redes sociales y en el propio facebook del programa.

Entiendo que ayudar a nacer no es tarea fácil especialmente en casos como en de una chica de 20 años que «se descontroló» en el paritorio y se puso a gritarle al personal que la atendía en medio de las contracciones, pero las matronas deberían estar preparadas para intentar inducir un parto realmente natural, orientado no a sufrir sino a saber hacer. Es natural que gran parte de los espectadores del programa considere que todo lo que se refleja es totalmente normal y seguramente el personal sanitario lo hace «lo mejor que puede», pero deberían entender que su trabajo no es dirigir sino facilitar la expulsión natural del bebé.

Según las recomendaciones de la OMS «las embarazadas no deben ser colocadas en posición de litotomía» y deben decidir libremente la posición que quiera asumir durante el parto». Pues el personal sanitario que participó en el primer episodio del programa hizo caso omiso a todo esto. Las tres mujeres parieron acostadas boca arriba y nadie les preguntó si así se sentían cómodas. Esta posición no solo entorpece el parto sino que hace que las contracciones sean aún más dolorosas. Pero eso no es todo, hay otras recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud que, por lo visto, las matronas y los ginecólogos del Gregorio Marañón pasan por alto cada minuto, de cada hora, de cada día:

–  No deben inducirse los partos por conveniencia

–  No se justifica científicamente la ruptura artificial de membranas por rutina.

–  Debe fomentarse el inicio inmediato del amamantamiento, inclusive antes de que la madre salga de la sala de partos.

Lo de la ruptura de bolsas me pareció surrealista, no solo porque no está justificada científicamente, sino porque a ninguna de las tres les preguntaron ni les pidieron su consentimiento para hacerlo. Si en el contexto mismo del programa te explican que  «del sufrimiento nace vida»  queda claro que el personal del hospital da por sentado que no hay más opciones, que el dolor tiene que ir acompañando al nacimiento y a eso le denominan parto natural.

Pues no, sí que hay otras formas de nacer, de dar la bienvenida al mundo, existe algo que muchas mujeres desconocen –y que yo desconocía cuando parí a mi hija- que se llama plan de parto. Existen también una serie de recomendaciones de un organismo internacional y totalmente acreditado cuya finalidad es precisamente evitar que las mujeres sufran.

Respecto a las matronas que participaron en el programa creo que es poco ético salir del paritorio y cachondearse de las madres a las que están asistiendo. Sucedió con la mujer que dio a luz a un niño de 4 kilos y ocurrió también con la veinteañera cuando se mofaron de que no trabajaba y de que tenía a su madre para mantenerla. Creo que la situación socio económica de los pacientes no es cosa suya y, al menos por respeto, deberían evitar hacer ese tipo de comentarios de mal gusto, sobre todo cuando saben que las están grabando. A saber lo que dicen y lo que se mofan cuando no hay testigos. Que miedo.

La voz en off del programa la pone Gemma Nierga, una profesional de la radio a la que admiro por su trabajo en la Cadena Ser, pero que durante una entrevista  hizo un desafortunado comentario: «En Baby Boom he descubierto que hay mujeres muy cobardes».

Me quedó un mal sabor de boca después de leer semejantes declaraciones. Yo creo que en ese momento en que tu bienestar y el de tu bebé depende de terceras personas que no te conocen de nada es natural sentir miedo. Yo soy unas de esas mujeres cobardes que en el paritorio lloré y lo pase fatal pensando que a Montse podía ocurrirle algo. Y fui cobarde porque no tuve el valor de exigir el parto respetado que siempre soñé. Fui  cobarde mientras veía como la oxitocina entraba en mis venas haciendo daño y provocando un dolor intolerable que te hace rogar una analgesia que no querías.   Fui cobarde porque no me sentía cómoda acostada boca arriba pero no tuve valor  de exigir que me dejaran parir en otra postura. Fui cobarde porque dejé que me hicieran la episiotomía sin que fuera necesaria. No sé si Gemma sabe de la existencia del término violencia obstreticia, ni si conoce otros hospitales que, pese a sus pocos recursos, se esfuerzan por otorgar  a la mujer un entorno apropiado y respetuoso para que traigan a sus hijos a este mundo. Uno de ellos es el Hospital do Salnés, un paritorio de gran demanda en Galicia donde las mujeres pueden tener a sus hijos en bañeras y entre velas relajantes.

Lamentablemente bajo el escudo del sufrimiento fetal se comenten muchas barbaridades. Un amigo médico en  prácticas me confesó que en ocasiones algunos especialistas amenazan a las madres con el supuesto sufrimiento del bebé para intentar que nazcan antes del fin de semana que es cuando hay menos personal. Cuando me enteré de esto me puse muy mal pensando que pudo haber sido mi caso. A mí me contaron que la niña lo estaba pasando fatal, que pesaba más de 4 kilos y que tenía que nacer de inmediato. Ante este panorama  mi cobardía y  yo aceptamos que el parto fuera provocado. Y Montse –que coincidentemente llegó un viernes- pesó al nacer 3.220 gramos.

¿Y si no hacía falta provocarme el nacimiento en la semana 38? ¿Y si la niña podía esperar hasta terminar mi embarazo para evitar un parto que se prolongó 18 horas? ¿Pude haber parido por mi misma, sin hormonas artificiales de por medio y con mucho menos dolor del que me tocó sufrir? Desde luego nunca lo sabré.

Lo que no puedo negar es que el momento en que nace el bebé resulta sumamente enternecedor incluso cuando las condiciones no han sido las mejores, como en el caso de las tres protagonistas de Baby Boom. A pesar de estar decepcionada por todo lo que vi no puede evitar emocionarme con la llegada de cada uno de los bebés. Porque ese primer contacto entre madre e hijo es fundamental, único, irrepetible e inolvidable.

Algunas frases imperdibles del programa:

«Los gritos de una mujer dando a luz sin anestesia son ya cosa del pasado»

«Y lo que vas a molar en el parque cuando digas: yo sin epidural»

«Estamos aquí secándole las lágrimas y ahora va a llorar porque viene la anestesista también»

«¿Otra vez está llorando? Esta pasa de la risa a las lágrimas en 0,0 segundos»

«Ahora ya todas –las matronas- me caen mal»

«¿Ya sale? ¿O qué?»

«¡Que me duele todo el chochete!»

«Es que él no quiere salir»

«En principio entiendo que no quieras la epidural pero es que es un niño muy grande y a pelo no se puede hacer»

 

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Escrito por Azucena Alfonsín 72 Comentarios
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En memoria de Caroline Lowell

7 de febrero de 2012 a las 10:52

«Pues mira, no es que me alegre de esas cosas pero creo que es una buena forma de que se aireen los riesgos de parir en casa, ya vale de andar por el mundo de madre hippie…»

No fui capaz de terminar de escuchar la conversación que sucedió en la cola del súper. Desde luego que «esas cosas» a las que hacía referencia una mujer de mediana edad que se dirigía a otra que rondaba los 70, tenían que ver con Caroline Lowell, la australiana que perdió la vida después de dar a luz en casa a su hija Zhara.

Sí, esa Caroline que ha dado la vuelta al mundo en forma de noticia después de muerta y cuyo fallecimiento lejos de sensibilizar sobre un tema tan fundamental para la vida misma como es nacer, abrió la puerta a las críticas encarnizadas de los detractores del parto respetado.

Prometo que intenté mantenerme alejada de la polémica pero me parece un poco ruin que se haga leña del árbol caído criticando las decisiones de una mujer que no hizo más que luchar por el derecho que todas tenemos de parir lejos de un quirófano.

El objetivo principal del parto respetado no es convertir el alumbramiento en un orgasmo –aunque esos casos haberlos, haylos- es más bien darle a la madre la oportunidad de parir de forma relajada y a ser posible sin medicación para reducir el estrés del bebé al mínimo. Porque ya bastante duro debe ser el reto de tener que salir a este mundo por un conducto poco más que estrecho y en medio de los gritos de mamá, como para que encima el neonato tenga que enfrentarse a los fórceps y demás artilugios de los médicos. Y ojito, que no estoy diciendo que los medicamentos y los utensilios no deban utilizarse cuando sea necesario, pero lo mejor es siempre evitarlos.

Yo no pude tener lo que se llama un parto vaginal espontáneo, mis contracciones fueron todas inducidas –y mucho más dolorosas- por una hormona llamada oxitocina. Y mi hija nació con la cabeza amoratada porque tiraron de ella con ventosas para obligarla a salir cuando aún no era su momento; pero me explicaron que era por su bien, que su vida estaba en riesgo y no dudé en aceptar y mandar a tomar por saco mis sueños de un nacimiento ideal. Ni siquiera rompí aguas, me punzaron para derramar el líquido y después todo fue dolor y ansiedad durante 18 interminables horas. Pero repito: entiendo que fue una circunstancia especial y necesaria. Sin embargo, la mayoría de las mujeres pueden dar a luz de una forma más placentera. Aunque claro, eso no es rentable para los médicos, ni para el sistema sanitario, porque  lleva tiempo y requiere del compromiso de los profesionales de la salud… y todo eso junto ya es mucho pedir.

Caroline pedía que las autoridades de su país ofrecieran la oportunidad de parir en casa asistidas por matronas pero no lo consiguió. «Nuestra vida estará en peligro sin ayuda de matronas por parte del Estado» sentenció, y sus palabras se convirtieron en una premonición de lo que le ocurriría más tarde. Aunque hay un dato que los medios han trabucado estos días: Lowell parió en casa pero murió al día siguiente en un hospital, no murió en su hogar como se ha contado. Y hay algunas cifras que tampoco han salido a relucir de forma masiva: «el número de madres que fallecen durante el parto en Australia es una de las más bajas del mundo, con una tasa de 8,4 de cada 100.000».

Aún no se sabe si su muerte pudo evitarse ni si hubiera fallecido igual de haber parido en un sanatorio, por eso cualquier polémica absurda, cualquiera crítica de una señora en la cola del súper, cualquier intención de dar a entender que parir en casa es una opción errónea sale sobrando.

Dejemos a Caroline en paz y centremos el debate en el bienestar de las mujeres y en su derecho a parir de la mejor forma posible, da igual que sea en casa –donde se hizo durante años y años de historia de la humanidad y que además resulta mucho más barato- o en un hospital  si la madre lo prefiere. Lo importante es que sea respetando el derecho a la vida.

 

Infórmate sobre parto respetado en el blog El parto es nuestro

 

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Escrito por Azucena Alfonsín 4 Comentarios
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La historia de una espera en Twitter

22 de agosto de 2010 a las 17:05

Después de varias semanas de sustos, risas, contracciones y buena vibra llegó al mundo Sophie, la bebé más esperada de Twitter. Su mami, Ishamommy, es una mujer muy valiente que declinó una cesárea ofrecida por una mala doctora para esperar a que Sophie decidiera cuando llegar. Los detalles del parto y el feliz nacimiento seguramente los publicara Isha en su blog cuando sea el momento, pero les puedo comentar que los días previos al parto fueron muy intensos. La tribu 2.0 de madres en Twitter (esta precisa definición se le ocurrió a Louma, de Amor Maternal) estuvimos pendientes en todo momento del embarazo de Isha quien a veces nos hacía desear estar junto a ella en sus primeras contracciones o nos sorprendía con sus gratas ocurrencias.

En el transcurso de esta bella espera conocí a un grupo de mujeres maravillosas con las que tenía poco o ningún contacto como @yolizca @palex21 , @veronica_lopezr @tonscual y @antia000. Y me divertí mucho con las mamás tuiteras que ya forman parte de mi vida: @irene_gp @amormaternal @OR_2 @Januszka @naceunamama y @princessofdeaht

Las horas previas al nacimiento esuvimos pendientes de cada contracción y respirando todas juntas aunque separadas. Las que tuiteamos desde España nos desvelamos un poco pero estuvimos acompañándonos mutuamente  esperando los reportes de Alex.

Ahora Sophie está en este mundo y sé que Isha hará que su vida sea fácil, divertida y lo más placentera posible.

Me encanta compartir con otras madres a través de Twitter porque estoy convencida de que todas somos aprendices intentando ser mejores madres y superar los errores que entorpecen la crianza con apego. A través de sus breves relatos Isha tejió sólidos lazos de afecto entre la tribu de madres twitteras. Gracias a todas por hacer que la espera fuera amena y divertida.

Y, sobretodo, FELICIDADES ISHA!!!

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Escrito por Azucena Alfonsín 6 Comentarios
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