La Voz de Galicia
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Escorpio

Me pararon por la calle. Un vecino. Yo tenía frío y caminaba rápido. Él me paró. Casi me dio el alto. Quería hablarme de algo. No sabía a qué se refería. Le noté un rostro muy raro. Y me contó, mientras yo intentaba que mis pies dejasen de ser de madera y la gente salía en estampida del metro de Cuatro Caminos.

-Se me murió la niña, mi hija. La mayor. Cumpliría este mes 33 años. Digamos que fue un accidente. Se cayó por la ventana. El día de la madre, con la mesa puesta.

Se me fue el frío, y él estaba congelado. Nos abrazamos.… Seguir leyendo

Cáncer

Tenía las uñas azules como el cielo y nombre de río en las montañas y algo de pájaro en la cara. Y había sido madre de tres hijos. Vivía en aquel ático desde el que veía a los yonquis con la mirada perdida entre los árboles de la plaza. Su marido se fue con otro. Pero esa es otra historia. Se fue como los profesionales. Salió del armario, se fue a por tabaco y nunca volvió. Ella era pintora de una lienzos enormes, marcada por la luna. Tuve que ir a entrevistarla y me hizo café mientras tomaba un té. Un compañero me había contado su vida, pero yo solo tenía que preguntar por sus cuadros.

Es una mujer increíble. Tiene una energía que no sé de dónde sale. Sobre todo, después de lo que ha tenido que vivir. Fíjate que su marido la abandonó, al cargo de tres niños. … Seguir leyendo

Tu nombre

¿Quién no ha sucumbido a la tentación de teclear su nombre y apellido en el buscador de google, ese gigantesco loro que todo parece saberlo? Hacerlo se puede interpretar como un ejercicio de vanidad o de miedo (por si salen las multas impagadas o los controles de alcoholemia), pero lo que te aplica esa herramienta universal de Internet es un fuerte correctivo de modestia. Pones tu nombre y te das cuenta de tu sospecha era cierta: César Casal no es nada. Hay muchos César Casal. Son diez letras con múltiples interpretaciones en nuestro planeta diverso. Descubres que César Casal es un alto cargo de un importante laboratorio en Argentina. Un hombre del que, al seguirle la pista por el ordenador, sabes por una enorme esquela de un diario argentino que ha perdido a su hija. César Casal es también un guapo estudiante venezolano, con una barba que le da un … Seguir leyendo

La vida de verdad

Escribir era como cuando jugaba al fútbol y creaba ocasiones donde no las había. Escuchaba y le llegaban unas líneas. Y todo se iba quedando, como un eco en la cabeza, en el interior de un armario con piezas de ropas descolocadas y siempre un abrigo rojo al fondo, un rojo que llamaba.Oía palabras y le atraían como un imán. Escuchó esa expresión tan coloquial, la vida de verdad, y también se la quedó. Se la quedó como una medalla que se prende en el pecho y se luce en una noche de baile, en un salón enorme con arañas de luz que cuelgan del techo. Y la música que sale por los ventanales hacia los carballos del jardín, tras rebotar en el cristal de Bohemia de las copas y en los aceitunas de los martinis. ¿Cuál era la vida de verdad? ¿La de las noches con baile o … Seguir leyendo

Más Ford

Vuelvo a Ford. O sigo con Ford y su trilogía sobre el hombre de clase media americano. Esa prosa morosa, por lenta. Esa manera de convertir cada párrafo en un fresco para desnudar la existencia de cualquiera. La vida pasa o sucede y las relaciones se suceden o pasan. Y Richar Ford nos lo cuenta con elegancia. Como una crónica de la punta del iceberg de los corazones helados. Y nos enseña también algo que olvidamos con frecuencia hasta que el terremoto nos sacude: que una vida se apaga como la luz de una vela. Solo hace falta un fatal soplido del azar. Que salga tu número en la lotería incierta.… Seguir leyendo