La Voz de Galicia lavozdegalicia.es - blogs | Inmobiliaria | Empleo | Mercadillo

Más tarde

Escrito por César Casal
13 de septiembre de 2014 a las 20:05h

Horacio llegó cargado de libros. Y llevaba esa camiseta con las letras de una universidad. Afuera olía ya a otoño, a hojas muertas.
-¿De qué humor está hoy Álvaro? -preguntó Horacio.
-Del de siempre -contestó Manuel-. Las personas no cambian, Horacio. Pueden intentarlo, pero en el fondo son exactamente como eran. El resto es barniz.

La edad

Escrito por César Casal
9 de septiembre de 2014 a las 18:03h

-No es verdad que con los años se aprenda a perdonar. Es que muchas veces no te queda más remedio -afirmaba Álvaro, que le encantaban las frases-.
Estaban en un ático (ártico, decía la inmigrante que le atendía), un ático frente al Retiro.
-No crece la bondad. Aumenta la decrepitud. Manuel, querido, acércate a la ventana y descríbeme el cielo.

Sueños raros

Escrito por César Casal
20 de junio de 2014 a las 18:09h

Entonces llegaron los sueños. Como meandros. No los dulces sueños que te deseaba tu madre cuando niño. Unos sueños de adulto. Raros. Muy raros. Multas por aparcar en doble fila. Una serpiente que te mira. Un accidente de tráfico en el que te estrellas y te mueres en esa carretera que se regatea a sí misma en Arrakeen. Tu y tu padre en una sala vacía. El dentista que te busca vocales en la boca. España que gana el mundial de Brasil, con Mourinho de seleccionador. Sueños o pesadillas.

¿Qué le pasó a España?

Escrito por César Casal
19 de junio de 2014 a las 20:07h

Que, de la misma forma que un coche no anda sin gasolina, al fútbol tampoco se puede jugar sin ella. Los jugadores estaban muertos. Sus piernas eran de plomo. Es el precio que hay que pagar por haber visto este año la liga más competitiva de Europa con tres equipos casi hasta el final en la pelea, y los mismos tres clubes encima en semifinales de la Champions (dos en la final). Y Azpilicueta, también, en semifinales con el Chelsea. Llegaron con las piernas fritas y, hay que decirlo, con la mente sin hambre de competición. Tres títulos seguidos son demasiados títulos (y nosotros y ellos que los disfrutamos). Hubo otros factores. La inclusión de Diego Costa, un delantero que hizo mejor el inicio que el final de temporada, otro con el depósito sin una gota de carburante. Y un delantero encima que cambiaba el estilo de juego de España. Ahora que, hasta Italia y Alemania nos imitan, probamos balones largos cuando lo nuestro eran los locos bajitos. Otro factor: la pareja de medio centros. Justo en la clave del equipo para morder al rival los dos jugadores más quemados, agotados y, dicen, que medio lesionados de todo el fútbol europeo: Busquets y Xabi Alonso. Sin sala de máquinas, imposible. El grupo no se merecía este final. Pero es que el coche estaba gripado y sin seguro atrás.

Lluvia de junio

Escrito por César Casal
6 de junio de 2014 a las 0:23h

Aniceto es que te miro y veo un abismo, dice Marcos Fuenterrabía.
-Cómo pudiste liarte con mi hermana. Tu mujer y mi hermana. ¿No sé adónde quieres ir?
Y el bueno y malo de Aniceto,un hombre sin sombra, contesta:
-A mí siempre me gustó tentar a los acantilados. Que quieres que te diga, chico.
En Arrakeen cae una lluvia a destiempo de junio. Como si el verano nunca fuese a llegar.

Marcos en Arrakeen

Escrito por César Casal
4 de junio de 2014 a las 20:30h

A veces Arrakeen parece un alimento. La ciudad está tan hermosa que parece comestible. La miras desde lo alto de las afueras y es como un plato bien servido. Hay ciudades que están ahí para ser devoradas. Como la vida, cuando viene con guirnaldas. Marcos Fuenterrabía subió a la falda del monte para mirar como tiemblan las luces de Arrakeen en la noche, como la avenida que la cruza parece el tronco de un árbol de navidad, con sus adornos luminosos a los lados. Marcos Fuenterrabía piensa que ojalá estuviese allá arriba Skitty junto a él. Para no dejar nunca de abrazarla. Ese junco hermoso que se dobla pero que nunca rompe. Esa niña que corría en su bicicleta junto al mar. Corría más que el viento. Nunca hay que perder el apetito de vivir. Apetito es la palabra clave.

¿Y lo sólido?

Escrito por César Casal
22 de agosto de 2013 a las 23:29h

Marcos Fuenterrabia sale del trabajo y le dice a su amigo que vivir debería ser como escribir a veces: arrojando las palabras como se corre por un acantilado.
Su amigo le contesta: ese es el problema, todo se ha vuelto tan fugaz como una lluvia de estrellas.

Estrellas fugaces en Arrakeen

Escrito por César Casal
12 de agosto de 2013 a las 8:46h

Las estrellas fugaces lagrimeaban en el cielo nocturno de Arrakeen. Tizas en el encerado de la noche. Y Marcos Fuenterrabia estaba cansado de estar cansado. Sin ganas de atrapar deseos. ¿Se atrapan los deseos o se piden? Harto de pensar que el clima iba a cambiar. Hace tiempo que rumiaba que las olas se mueren siempre contra las playas. Como a veces las ballenas. Y entonces escuchaba a su amigo el atleta de las medias maratones:
–La gente no cambia. Dice que cambia, pero no lo hace. No es mala fe. Es que no se puede. Nos parecemos sospechosamente a cómo éramos de niños. El que se levantaba gandul cuando se medía en el metro pegado en la pared azul, se levanta gandul.
Marcos Fuenterrabia quería rebatirle:
–Y la ¿evolución? Hemos ido mejorando.
Pero el atleta de las medias maratones comentó:
–Mejoran las máquinas. Los aparatos. Nosotros seguimos en nuestra cárcel de sueños y realidades. Y con un carácter que muda menos que la piel. Te lo dije muchas veces, con y sin estrellas, el que busca el conflicto lo encuentra hasta en una noche de estreno.

La caída es el inicio

Escrito por César Casal
23 de julio de 2013 a las 16:59h

Estaban en sus sitios todos los disparadores de anclas. Mirando al horizonte como cazadores. El día no arrancaba en Arrakenn. Como tantas otras veces. Como un coche gripado. Desde que empezaron las tormentas blancas había poco que hacer, si acaso pensar que la desdicha era una forma de soledad.
Marcos Fuenterrabía leía que el vacío es el momento de la creación. Que la acumulación no sirve de nada. Que la caída era el inicio.
-Eso es lo que quieren que escuchemos ahora, decía Torrente Vaaestallar. Nos quieren asumiendo el desastre. Felices en la derrota.
Los dos pensaban en antes de las tormentas blancas. En los días felices en los que las sonrisas tenían premio.
-Tenemos una edad, contestaba Marcos Fuenterrabía.

Di Mario habla

Escrito por César Casal
25 de enero de 2013 a las 14:27h

Di Mario está junto a Renzo y le comenta:
-El otro día escuche esta frase y me dije tengo que repetírsela a Renzo: La mala suerte o te destruye o te hacer ser el hombre o la mujer que realmente eres.
Están los dos en un café con el humo de las tazas que se eleva hacia el techo blanco.
Renzo le escucha. Deja de mirarlo y le contesta:
-Cada día trae un viento distinto.
Afuera llueve sin tregua.