La Voz de Galicia
Seleccionar página

Primavera absurda

Y volver a escribir. Volver a escribir una tarde, a cualquier hora. Los dedos, fríos. Los dedos, que se calientan sobre las teclas. Y piensas en chicas de tu juventud. Aquella chica, morena, con unos ojos que te miraban y no se iban. Con unos ojos que se quedaron para siempre. Aquella otra chica, pelirroja, muy enamorada de ti, de ti que no eras nadie, que eras lo peor que se puede ser, un cara. Y piensas que los recuerdos no calientan el corazón. Son solo estériles imágenes que no calientan nada. Miras hacia el cuarto vacío del fondo. Ya no hay ruido de niños. Ya tus hijos son mayores. Son niños mayores. Tienen sus vidas y nunca te vienen a ver. Para qué. Quién quiere ver a un saco de huesos. Quién quiere estar frente a una piel arrugada. Una lástima, una persona que solo cuenta las horas que … Seguir leyendo