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Entradas etiquetadas como ‘crisis’

Cambio

Sábado, junio 12th, 2010

Es lo que nos faltaba: una crisis económica brutal que, en el fondo, nadie entiende y nadie sabe corregir.  Andábamos ya suficientemente confundidos, pero disimulábamos un poco dormitando en un bienestar que ahora se va por el desagüe.  No sabíamos muy bien qué nos pasaba, qué nos gustaba, vivíamos instalados en una neblina dulce, juzgando a base de titulares, de argumentos comprimidos, de respuestas prefijadas en función de la identidad ideológica que nos atribuíamos, sin complicarnos, sin pensar por cuenta propia, pero creyendo que lo hacíamos.  Y de pronto, toda esa inanidad, toda esa niebla se levanta y descubre el yermo: los de izquierdas dicen cosas que siempre han dicho los de derechas, y los de derechas se oponen, los sindicatos ya no saben si es peor convocar una huelga y que no les vaya nadie o no convocarla y que les acusen de pasividad y complacencia con el gobierno. Y nosotros, cada día más solos. Nos hemos vuelto solitarios-gregarios: gente que vive sola, que comparte sus problemas con locutores de la madrugada y que siente más que piensa. Los viejos marcos ideológicos, que parecían de cantería cuando teníamos euros calentitos, se han convertido en churros de plastilina, con los colores entremezclados. Manda lo imprevisible, ya no sabemos qué pensar y pasamos de una idea a su contraria en el plazo de  horas. La realidad, además de tozuda, se ha vuelto enigmática, porque para entenderla no bastan el mero sentimentalismo ni la adhesión rutinaria a cuatro esquemas más o menos elementales que, encima, se han desevencijado como un techo viejo, lleno de goteras, que ya no abriga.
La buena noticia es que ahí reside la gran oportunidad: la de adelgazar y espabilarnos, la de esforzarnos de nuevo y recuperar la pasión por comprender (en todos los sentidos), la de ponernos a vivir para algo. O mejor, para alguien.

Todos los boletos

Sábado, mayo 15th, 2010

Lo normal es que haya tiempos buenos y malos, de abundancia y de penuria, de tempestad y de calma. También es normal que haya gobiernos mejores o peores y que, de cuando en mucho, aparezca uno excelente o pésimo. A nadie le extraña que la patronal tenga, como cualquier organización humana, gestores más o menos presentables y que, de pascuas en ramos, surja uno impresentable. Tampoco es raro que los sindicatos mayoritarios se comporten de un modo sensato y que sufran solo esporádicamente la dirección de líderes sin sentido común. Ocurre lo mismo con los partidos políticos en general, y con el principal de la oposición, en particular. O con la prensa, el poder judicial, etc.
Lo raro es lo que nos está pasando ahora: que nos toque todo lo malo a la vez. Un pésimo gobierno que nos ha llevado al abismo. Una oposición que no es copartícipe de la mendacidad y la falta de rigor del gobierno, pero sí de no haber sabido defender su criterio ni de ponerse de acuerdo para hacer entrar en juicio a un presidente desnortado; sin contar, para el caso del PP, los problemas intestinos y de corrupción. Una patronal cuyo portavoz carece de la más mínima autoridad moral y al que más le valdría dedicarse por entero —le deberían faltar minutos— a sus propios asuntos y, muy especialmente, al futuro de sus empleados. Unos sindicatos que, haciendo cuña con la misma madera ideológica del gobierno, han sido cómplices en la tasa descomunal de paro que padecemos y que, además, tuvieron la fineza de mandar en público «a su puta casa» (sic) al Presidente del Banco de España por insistir en la inevitable reforma laboral. Una prensa atrincherada y unos tribunales desacreditados.
Nos han tocado todas las papeletas. Quizá Duran i Lleida tenga razón. Quizá haya que pensar en un gobierno fuerte, de concentración, para salir de esta.

Más nubarrones

Martes, enero 12th, 2010

He leído estos días algunos informes sobre las perspectivas económicas del 2010, todos ellos de gente muy rigurosa, y me he quedado espantado. Todo el mundo parece coincidir en que el 2009 fue el peor de la historia y se congratulan de que haya pasado. Pero lejos de pronosticar una recuperación inmediata o, al menos, lenta pero segura, empiezan a hablar de salidas de la crisis en W: el vértice de la primera uve sería el verano del 2009 y ahora estaríamos subiendo —bueno, subiendo todos menos Grecia, Irlanda y España—, pero parece que en en cuanto alcancemos el pico del medio de la W vendrá una nueva bajada, debida al cese de las ayudas públicas extraordinarias puestas en marcha en estos años y a otros factores. El informe de coyuntura del IESE apunta, por ejemplo, la improbable reanudación del crédito a las familias y a las empresas pequeñas y medianas, la necesaria corrección de los déficits públicos con subidas de impuestos y recorte de gasto público, a los que habría que añadir una más que previsible elevación gradual de los tipos de interés.
Lo peor de esas previsiones no es eso, sino que nadie acierta a decir qué será de España, aunque en los augurios siempre nos equiparan con los casos, tremendos, de Grecia, Portugal e Irlanda.
The Economist pronostica que otros 60 millones de personas perderán su trabajo este año en el mundo. Pero tampoco esto es lo peor: anuncia riesgo de crisis social grave en China, Rusia y México. En el mapa que ofrecen solo se reconocen una docena de países con bajo riesgo. España aparece con riesgo medio, al igual que Gran Bretaña o Francia.
Todo el mundo sabe lo que hay que hacer: mejorar la competitividad. Y también concuerdan en que es imposible conseguirlo sin flexibilizar el mercado de trabajo. Pero piensan que los políticos no se atreverán y nos condenarán a más paro.

Banco de confianza

Sábado, septiembre 26th, 2009

Rodríguez Zapatero se caracterizaba por un excelente manejo de la comunicación. Lo digo en pasado, porque le falla en los últimos tiempos y, según parece, hasta su propio partido lo reconoce: dicen que gobierna bien, pero que tiene que explicar mejor sus medidas.

Según algunos expertos, la eficacia comunicativa de los líderes en situaciones de crisis depende mucho de lo que llaman el «banco de confianza» que el líder en cuestión tenga acumulado ante su gente. Si su acción y su palabra ha producido la suficiente confianza o, al menos, no ha perdido la inicial, su comunicación en tiempos malos siempre puede respaldarse en esa trayectoria, en ese «banco de confianza». Algunos piensan que los problemas actuales de Zapatero no son meramente técnicos, sino que ha agotado el «banco de confianza» a lo largo del supuesto proceso de paz, con la negación de la crisis y su repetida monserga siempre incumplida del ¡ya salimos!, ¡ya salimos! Sin contar, claro, muchas otras sangrías de credibilidad que van por barrios, que no son generales.

Sin embargo, a la vista de lo ocurrido con las fotos de sus hijas, me parece que tiene los dos problemas: por un lado, la inconsistencia que le hace perder la fe de los votantes y, por otro, parece mal asesorado. En su día me gustó que el presidente pidiera a la prensa respeto a sus hijas. Merece aplauso frente a la explotación que otros hacen de sus críos: Obama, el que más. Pero entonces, ¿por qué las lleva a viajes y recepciones oficiales plagadas de cámaras?, ¿por qué se presta a posados con ellas? La inconsistencia. Pero un asesor debería haber impedido la censura de las fotos, para evitar lo que ocurrió: que se multiplicaron por la Red, que han sido pasto de mil bromas, que han salido en los periódicos con las caras difuminadas.

La gestión de esas fotos y la de la crisis económica se parecen demasiado.

(VERSIÓN IMPRESA)

Actualización: mi agradecimiento a Soitu.es que eligió esta entrada como la primera de las recomendadas en su El selector de ayer (no es la primera vez que ocurre, pero hoy prefiero pasar por vanidoso antes que por desagradecido) y especialmente a Leandro Pérez Miguel, que fue quien la propuso, y que también se ocupa de las fotos en cuestión. Esta entrada sigue hoy en El selector, por detrás de otra de Jordi Sevilla titulada Días de presupuestos y aborto.

Gracias también a Bitacoras.com y a quienes empujaron esta entrada hasta convertirla en una de las más votadas de ayer. Acabo de comprobar que sigue en la portada también hoy y entre las más votadas. Gracias, insisto.

Historia de dos depresiones

Martes, junio 23rd, 2009

Vale la pena leer “A Tale of Two Depressions”, de Barry Eichengreen y Kevin H. O’Rourke (gracias, Agustín), que están haciendo un seguimiento la depresión de 1929 comparada con la crisis actual.
Advierto que da un poco de miedo.
Algunos de los gráficos que aportan:
grafico 1
grafico 2
grafico 3

The Job

Jueves, febrero 26th, 2009

Vale la pena (vía eCuaderno)

Me hacen llegar esta cita de Cicerón, 55 A. C. : “El presupuesto debe equilibrarse, el Tesoro debe ser reaprovisionado, la
deuda pública debe ser disminuida, la arrogancia de los funcionarios públicos debe ser moderada y controlada… La gente debe aprender nuevamente a trabajar, en lugar de vivir a costa del Estado.” (gracias, Manu)
Imagen de previsualización de YouTube

Esas cosas no se hacen

Lunes, enero 26th, 2009

Me refiero a lo de remirar en las hemerotecas. Véase este ejercicio que propone Periodismo Económico, bajo el título Medios veleta. Copio:

“He recuperado algunos editoriales que conservaba referidos al famoso debate (pdf de la transcripción) que mantuvieron Pedro Solbes y Manuel Pizarro:

El diagnóstico alternativo ofrecido por Pizarro, que insiste en dibujar una tenebrosa crisis causada en todos sus términos por la incompetencia del Gobierno, simplemente no se sostiene. Las proyecciones económicas no avalan una recesión -la previsión peor augura un crecimiento del 2,7% para este año- y las tasas de crecimiento del PIB y del empleo durante los últimos cuatro años desmienten la tesis de los errores catastróficos.

[El País: Cuestión de confianza. 23 de febrero de 2008]

Compárenlo con el editorial publicado en ese mismo medio hace unos días:

Ésta es, a grandes rasgos, la tétrica fotografía del mercado laboral en España en 2008; pero empeorará, y mucho, durante 2009. No sería descabellado calcular que este año desaparecerán al menos otro millón de empleos, que la tasa de paro se aproximará al 18% y que la economía española caerá en una espiral recesiva que puede ser más profunda que ese 2% de contracción del PIB que auguró la Comisión Europea.

(…) El Gobierno español actúa como si se resistiese a aceptar la realidad de una situación de crisis que el propio Solbes ha acabado por calificar de “insólita”. Primero arrastró los pies negándose a aceptarla, después se equivocó aplicando parches inocuos -como el de los 400 euros- y ahora se empecina en asegurar que la recesión se disolverá en 2010.

[El País: Un plan contra la crisis. 24 de enero de 2009]

Paradoja: los mismos que desacreditaron a Pizarro por sus ‘tenebrosas’ previsiones critican ahora a Solbes por no aceptar entonces la ‘tetrica’ realidad”.

Crisis, fútbol y dirigentes

Jueves, enero 15th, 2009

Hace un par de meses mandé a Nuestro Tiempo esta columna que, de pronto, ha adquirido una actualidad demasiado espesa:

Crisis y dirigentes

Desde siempre, las crisis han servido para medir la calidad real de las personas y, muy particularmente, de los líderes. En esta que nos abruma,  ya veremos cómo quedamos. De momento se puede decir ya, en primer lugar, que esta es una crisis de dirigentes. No sólo de dirigentes políticos, que también, sino de todas las clases dirigentes. Empezando, claro está, por la clase directiva del mundo financiero y empresarial.

La fórmula fácil podría enunciarse en negativo y con una frase conocida: “No han estado a la altura”. Pero en realidad, debería enunciarse en positivo: “Han estado a lo suyo”. Y está percepción ha calado en la gente: sueldos desmesurados, de esos que significan ganar en un mes cantidades que ni usted ni yo alcanzaremos en toda una vida por mucho que nos sacrifiquemos; bonus por objetivos que daban lugar muy fácilmente al todo vale; lujos y excesos de todo género en la vida personal y en la corporativa, con dinero público o privado, alimentados por una codicia creciente que padecíamos todos, pero, muchos aplaudían o celebraban y no sólo en las revistas del corazón.

Al final, quizá no estemos ante una crisis del sistema, sino ante la crisis de los valores morales de una clase dirigente, cortejada y bendecida por la clase política y los medios de comunicación. Porque también estos, a su manera, en una escala menor, participaban de esa fiesta y la emulaban. Y de hecho, han acudido en su rescate con medidas políticas que unos aprueban y otros bendicen, a nuestra costa: los platos rotos en la orgía tendrán que pagarlos, qué paradojas, quienes menos tuvieron que ver con ella.

Y la gente lo percibe. Se da cuenta de que las elites han fallado, se han dedicado primero a lo suyo y ahora a ayudarse entre ellas. Pero las elites son muy necesarias para garantizar la cohesión social, tienen que liderar la recuperación. ¿Qué hacemos?

Cambiar el modelo. Volver a los cánones de ejemplaridad. Poco tiene que ver, por ejemplo, Santiago Bernabeu, el sobrio presidente de los tiempos más gloriosos del Real Madrid, con los actuales mandamases del fútbol español o internacional.  Se cuentan muchas anécdotas de su ejemplar honestidad. La de que dejaba sobre la mesa el importe del periódico del club si se lo llevaba a casa por la noche, quizá sea la más repetida. Fue un hombre magnánimo, capaz de acometer las mayores empresas y los mejores fichajes, pero nunca pesó sobre él la menor sombra de connivencia con lo deshonesto. Por eso fue tan querido y respetado. Podría acudir también a las biografías de los grandes líderes europeos, los auténticos constructores de Europa, después de la Segunda Guerra Mundial. O a la discreción ejemplar de tantos banqueros y hombres de negocios.

Esa calidad moral de las clases dirigentes, la que les hacía confiables, en la que podía respaldarse una nación entera, se perdió hace tiempo y se manifiesta ahora amargamente en una crisis brutal de la que, por la misma razón, nos costará mucho salir.

Las crisis no son, como a veces se pretende, fenómenos mecánicos de la economía que se reproducen según un patrón previsto, como los ciclos de la naturaleza. Entre otras razones, porque en la vida social y económica interviene la libertad humana: es decir, la capacidad moral de cada generación. Esta nuestra, tan poderosa técnicamente,  sufrió una grave crisis moral que, como casi siempre ocurre, terminó por arruinar también el bienestar económico.

Podemos darle muchas vueltas. Pero el gran problema es de confianza, no tanto en la economía misma, como en las clases dirigentes de cualquier tipo. El pueblo llano hace tiempo que no celebra el pelotazo, ni el tiburoneo económico, aunque siga envidiando y emulando a esos ricos y su estética, aunque se haya contagiado de sus torpes prioridades vitales. Les envidia y les emula aún, pero ya no confía en ellos.

En la cumbre de Washington deberían haber empezado por reflexionar sobre esto.

Las heroínas de Sálvora

Lunes, diciembre 15th, 2008

1595_photo1.jpgUnos meses atrás me llamaba un hombre bueno. Somos muy amigos, pero llevamos unas semanas sin conseguir encontrarnos. Él anda muy ocupado en estos tiempos de crisis. Le va bien y los demás lo saben. Muchos acuden en busca de su ayuda. Recibe gente sin parar, porque dice que no quiere esconderse. Hace lo que puede: echa una mano aquí, otra allá. Está socorriendo a personas muy variadas –siempre lo ha hecho–, pero no consigue dejar de pensar en aquellas por las que nada logra hacer. Me dice que se siente como en un naufragio y me cuenta una historia.
Cerca de Sálvora, en la bocana de la Ría de Arousa, el buque correo Santa Isabel se partió en tres la noche del dos de enero de 1921. Murieron ahogadas doscientas trece personas. Pero se salvaron cincuenta y ocho, porque tres mujeres de la isla se hicieron a la mar en una dorna y los arrancaron del agua remolcándolos en cuatro penosísimos viajes. Se las llamó “Las heroínas de Sálvora”, pero sus verdaderos nombres eran Josefa Parada, de 25 años, Cipriana Oujo, de 16 y María Fernández Oujo, de 14. Fueron objeto de homenajes, distinciones, colectas -algunas nunca llegaron a sus manos- y también de mil calumnias. Una de ellas nunca quiso hablar de aquella noche. Le preguntaban sus hijos, primero, y luego sus nietos. Pero ella insistía en un silencio que sólo llegó a quebrarse en el lecho de muerte.
La pobre señora no conseguía recordar a las personas que salvó aquella noche, sino los rostros y las manos de los otros, de los que murieron. Algunos pretendían subirse a la dorna y llegaron incluso a romper el tolete.  Tuvieron que golpearles con los remos en los nudillos, para evitar poner en peligro a todos.

Por eso le dolían tanto los recuerdos de aquella noche, por eso no quería evocarlos: porque en aquellas imágenes nocturnas no se veía salvando gente, sino machacando manos desesperadas.

(Este texto es una versión reducida de la columna que publiqué en la revista Nuestro Tiempo del pasado noviembre)

Sobre el vapor Santa Isabel y el naufragio (en castellano)

Sobre el naufragio (en gallego)

La foto, muy difundida, procede de aquí

Cómo se cuentan las cuentas de los periódicos

Jueves, noviembre 13th, 2008

El lunes Expansión publicó una página sobre los problemas de Prisa para refinanciar su deuda.

El miércoles El País publicó media página sobre las pérdidas “del Grupo italiano que edita  El Mundo y Expansión. En la otra media se ocupaba de los malos resultados de Vocento.

Hoy El País se entretiene con los malos datos de ABC.

Interesante

Actualización de Maikel: Es una noticia de Efe que El Mundo recoge así: “Zeta anuncia 533 despidos en su plantilla de 2.400 empleados”, y El País así: “El grupo Zeta despedirá a casi el 25% de su plantilla”

El cierre de Localia, según El Mundo y La Voz. La noticia va por debajo de la de Zeta en El País y se queda en un breve de Cinco Días (ambos de Prisa).

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