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Mendigafotos

Escrito por Paco Sánchez
6 de Febrero de 2010 a las 8:00h

Como país, cerramos una semana muy dura de la que no podemos sentirnos orgullosos. Dentro de tanto desastre, que no enumeraré, lo que más me ha dolido, después de las cifras del paro, ha sido lo de Obama. Y mira que me cae bien. Cada día, al contrario que a sus conciudadanos, me cae mejor. También lo estimo más, y eso que me quedé prendado del personaje ya en su primer mitin, cuando se presentó como candidato a candidato de los demócratas. Pero no entiendo la perra que ha cogido con nosotros. Primero, hace un año, para recibir a nuestro Zapatero en Praga, le obligó a acudir a una cumbre en Chile y, a cambio de alguna promesa al vicepresidente Biden (las malas lenguas dicen que la cabeza de César Antonio Molina), salió la fecha para un encuentro en la gira europea. Después, es cierto, le acogió muy amablemente en la Casa Blanca, pero colgó aquellas fotos en internet. Por fin, cuando parecía que nos vendría a ver en carne mortal, dice que nunca dijo que hubiera aceptado tal cosa, justo unas semanas después de hacerle la faena que culminó el jueves: lo del desayuno de oración.
Y Zapatero va, porque, como decía el PP, Obama bien vale una misa y, porque esperaba un encuentro personal antes o después del desayuno. Hasta la sala estaba dispuesta. Pero Obama llegó tarde al acto y se fue pronto. Adujo el tan manido problema de agenda. Ni conjunción planetaria en Madrid (la pobre Pajín cargará la vida entera con esas declaraciones) ni breve encuentro después de rezar.
Ya más en serio, no sé qué me parece peor: si ese escaqueo constante de Obama o el afán persecutorio mendigafotos que parece demostrar Zapatero. No dudo, sin embargo, de cuál de ambas actitudes resulta menos digna. Quizá ocurre que del que tiene principios —buenos o malos— sabemos qué finales merece. Pero a quien no los tiene, el destino le puede deparar cualquier cosa. O su contraria.

La marmota y la Candelaria

Escrito por Paco Sánchez
3 de Febrero de 2010 a las 10:18h

Ayer los telediarios, los boletines radiofónicos y las webs se ocuparon de la marmota. Hoy viene en los periódicos. Copio de La Voz:

La marmota más famosa del mundo, Phil , que vive en los bosques de la localidad de Punxsutawney, en Pensilvania (EE. UU.), salió ayer a las 7.27 de su madriguera, vio su sombra y se asustó, por lo que volvió a refugiarse dentro. Y eso, según los expertos en las predicciones del Groundhog Day (Día de la Marmota) quiere decir que el inverno durará todavía otras seis semanas más.

En Galicia tenemos o teníamos un refrán que decía: “Si a Candelaria chora, o inverno vai fora. Si a Candelaria rí, o inverno está por vir”.

Ayer fue la Candelaria, ¿quién se acuerda del refrán?, ¿cuántos niños saben qué es la Candelaria?

Nos la han cambiado por una marmota.

(Actualización) Van llegando variantes:

En gallego:  “Cando a candeloria chora, medio inverno vai fóra; e que chore ou que deixe de chorar, a metade do inverno está por pasar”

En catalán: “Si la Candelera plora, el fred és fora; si la Candelera riu, el fred és viu” (gracies, Vigilant)

Pablo Portabales en La Voz:  “Entre la candelaria y la tradición de la marmota americana, el 2 de febrero se asocia con perspectivas meteorológicas. Se pola candelaria chora, a metade do inverno vai fora , reza el dicho, aunque existe un añadido que indica que chore ou deixe de chorar a metade do inverno falta por pasar . Si nos atenemos al tiempo de ayer, cielo despejado y mucho frío, hay un refrán que se ajusta a este panorama: Si hiela el día de las candelas, treinta días de hielo quedan”.

¿A qué suena?

Escrito por Paco Sánchez
1 de Febrero de 2010 a las 18:49h

Me refiero a la melodía, agradeceré pistas.

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Odiadores

Escrito por Paco Sánchez
30 de Enero de 2010 a las 8:30h

Quería celebrar en esta columna que el ministro Gabilondo proponga aprobar o reformar por mayoría reforzada las leyes de educación. Me parecía obligado, puesto que defendí eso mismo en este espacio hace ya un par de años, y porque, de hecho, constituye un punto de partida imprescindible para alcanzar un pacto educativo real y eficaz. Pero ayer decidí escribir sobre lo de Roberto Blanco Valdés, que es amigo mío. A punto estuvieron de disuadirme hoy los artículos acertadísimos del propio Roberto, de César Casal y de Fernando Ónega, además del vibrante «De sol a sol» que este periódico publicó ayer en primera. Pero tengo mis propias razones: ya lo he visto cerca muchas veces —el caso más duro fue el de mi compañero de curso y amigo, Gregorio Ordóñez— y mi estómago no lo soporta. Físicamente, quiero decir. Toda violencia me estalla en el estómago. No sé por qué acude ahí el dolor. Pero sí sé por qué me duele tanto.
Cuando alguien desea dañar o destruir a quien defiende ideas contrarias a las suyas, en el fondo, le está dando la razón. Está diciendo: «No soy capaz de construir o de encontrar argumentos mejores que los tuyos, así que sólo me quedan dos opciones: aceptarlo o quitarte de en medio». Los valientes que atacan un día sí y otro también a Roberto, sin duda, se han inclinado por la salida obtusa, después de tergiversar muchas veces el sentido de sus palabras y aun su literalidad, creyéndose acaso progresistas. Qué necios.
Es un aviso. A lo mejor estos odiadores han bebido en el tono de algún discurso, en la retórica de alguna respuesta parlamentaria o de un artículo, en la falta de matiz que caracteriza nuestro siempre polarizado debate público, en la manía de señalar enemigos donde solo hay conciudadanos con opiniones diferentes. De estos avisos hay que aprender, por lo menos, a bajar el volumen. De nada sirven las condenas si todo sigue igual.

Nota: a los artículos citados, se une hoy también José Luis Barreiro Rivas con un texto brillante,  “Lo han hecho imprescindible”, que recomiendo vivamente.

Actualización (1.02.10):

El artículo de Santiago Rey,  “Siempre libre”,

el de Luis Ventoso,  “Roberto”,

la entrada de Nacho de la Fuente,

el de Suso de Toro en El País (sobre este, ustedes verán cuál es la tesis): “Malestar y división”,

José Luis Alvite en Faro de Vigo: “Cabezas molotov”

Más madera… sobre la OMS

Escrito por Paco Sánchez
27 de Enero de 2010 a las 11:48h

Para abundar en la entrada anterior.

Vale la pena leer la crónica de El País sobre el Debate en el Consejo de Europa:

“La OMS no disipa las dudas sobre la influencia de los laboratorios”

Y esta otra de El Mundo, también de hoy:

La OMS, acusada
de recibir sobornos

Sus científicos fueron pagados por farmacéuticas, según 'Le Parisien'. La
agencia de la ONU niega haber exagerado la alerta de la gripe A

La verdadera crisis del periodismo

Escrito por Paco Sánchez
25 de Enero de 2010 a las 12:29h

Transcribo un suelto de El Mundo, publicado ayer:

IMPRESIONES / LA EXAGERADA ALARMA POR LA GRIPE A LLEVA A TIRAR CIENTOS DE MILLONES A LA BASURA

Las farmacéuticas se forran gracias a la OMS

LAS CUENTAS de resultados de las grandes farmacéuticas han crecido tanto en el último año como ha mermado la credibilidad de la Organización Mundial de la Salud. La alarma planetaria creada por esta institución al anunciar consecuencias devastadoras por la gripe A ha sido, a la vista de los hechos, un fiasco. Gobiernos de los cinco continentes han invertido cientos de millones de dólares en comprar vacunas para una pandemia que no se ha producido. En España, las autoridades sanitarias consignaron 265 millones de euros para la compra de dosis. Finalmente se gastaron 93 millones, pero el problema es que de los 13 millones de vacunas han sobrado 11 millones con las que no se sabe qué hacer. Hay investigadores bajo sospecha, acusaciones de corrupción y críticas a los lobbies farmacéuticos. La OMS debería ser la primera interesada en depurar responsabilidades para que no vuelva a producirse un engaño como éste.

Los comentarios de esta índole se multiplican en los últimos días. Ya iba siendo hora, ocho meses después de, por ejemplo, estos otros:

2 de mayo: “Más retrovirales”

9 de mayo: “Santa OMS”

Pero todavía no he encontrado autocrítica sobre el papel de los medios, decisivo para que semejante tropelía pudiera llevarse a cabo.

Y atribuimos la crisis del periodismo sólo a internet…

¿Dónde está Dios?

Escrito por Paco Sánchez
23 de Enero de 2010 a las 8:30h

Hace años, Pérez Reverte me contó una historia de guerra en cuya escena final se encontraba él con un niño muerto en los brazos preguntándose dónde estaba Dios. Ahora, con el terremoto de Haití, y siempre que la suerte golpea a miles de inocentes, surge la pregunta, «¿dónde está Dios?» Se trata de una reacción comprensible, aunque las más de las veces provenga de personas que no se acuerdan de Dios más que cuando les conviene presentarlo como sospechoso de tener poco aprecio a sus inocentes, demostración palpable, a su entender, de que en realidad no existe.
Se olvidan de aquellas palabras del hombre más inocente de la historia, su propio hijo, que clavado en la cruz gritó: «¿Por qué me has abandonado?» Pero, sobre todo, se olvidan de hacer unas cuantas preguntas previas. Si es verdad que Dios hizo un mundo maravilloso y lo dejó en nuestras manos, los que inquieren dónde está Dios, deberían empezar por otros sospechosos. Por ejemplo, podrían haberse preguntado dónde estaba Francia y por qué un Haití riquísimo, tras un proceso descolonizador abusivo, apenas pudo levantar cabeza después, porque Francia les obligó a pagar unas indemnizaciones inmorales. Podrían preguntarse por qué los Duvalier abusaron inmoralmente de su pueblo, hasta límites inhumanos, con el consentimiento de las demás naciones de la tierra. O por qué el vudú se convirtió en un sistema de dominación por el terror de los pobres haitianos. Podríamos preguntarnos por qué la ONU se ha mostrado tan incapaz en estos años de fuerte presencia en Haití. Podríamos preguntarnos tantas cosas, que son responsabilidad moral nuestra, antes de acusar a Dios…
A eso se refería el obispo Munilla. Y por eso fue lapidado. Nadie quería saber que el mal realmente grave es nuestra inmoralidad. ¿Alguien se pregunta por qué Dios la permite?

Dar calabazas

Escrito por Paco Sánchez
16 de Enero de 2010 a las 8:30h

Me han hecho gracia las declaraciones que, según la agencia Efe, hizo ayer Gaspar Llamazares sobre la invitación a compartir el «Desayuno Nacional de Oración» que Obama ofreció a Zapatero y éste aceptó. Dice Llamazares que tiene dudas sobre la conveniencia de aceptar una invitación de tal naturaleza, porque no debe confundirse lo político con lo religioso, «sobre todo porque España es un país aconfesional». Como si Estados Unidos, no. Para remachar el aserto, siempre según Efe, el diputado de IU añadió: «A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César».
La paradoja de acudir, acertadamente por otra parte, a una cita del Evangelio de San Marcos me parece más que un simple acto fallido. Ni siquiera consiste propiamente en una paradoja, sino en una contradicción, un no entender. Porque, si fuera coherente, evitaría recurrir en unas declaraciones políticas a una fuente de autoridad religiosa. La portavoz del PP, por ejemplo, prefirió la paráfrasis de un borbón: «Obama bien vale una misa».
Puede objetarse, claro, que la frase —además de explicar muy bien la doctrina de Cristo sobre las relaciones Iglesia-Estado— forma parte de nuestro acervo cultural y, por lo tanto, queda disponible para cualquiera, con independencia de su origen religioso. La objeción es correcta, debe aceptarse. De hecho, Llamazares no podría mantener semejante criterio en una cultura no cristiana y, por supuesto, sería inadmisible en una cultura comunista. De ahí que se trate de un acto fallido, porque parece improbable que quisiera decir lo que dijo.
Cuando se tiran piedras contra la propia identidad, además de destrozarla, se corre el riesgo de caer en el sectarismo, en la contradicción, en el ridículo o en el esnobismo vulgar al que se refería Bertone a propósito de Halloween: «Nos quitan las cruces y nos dan calabazas».

Antonio Fontán: los demás se han salido con la nuestra

Escrito por Paco Sánchez
15 de Enero de 2010 a las 10:32h

Excelente obituario de Miguel Ángel Aguilar sobre Antonio Fontán en el diario El País: “Antonio Fontán y los extraterrestres”. Muy recomendable para periodistas:

Antonio Fontán (Sevilla, 1923), enraizado en una gran familia, parecía destinado a seguir su vocación por los estudios clásicos, a mantener una conversación de por vida con Horacio, Tito Livio o Séneca, a esclarecer el valor actual de sus enseñanzas. Sin recluirse en la torre de marfil de los intelectuales entregados a la abstracción, pero sin alistarse en las batallas políticas del momento. Aunque le pudo su compromiso cívico. Por eso le vimos al frente del Instituto de Periodismo de la Universidad de Navarra, en la dirección de la revista Nuestro Tiempo o del semanario La Actualidad Española, el consejo privado de don Juan de Borbón, conde de Barcelona, y como director del diario Madrid, desde 1967 hasta la orden de cierre dictada por el Gobierno de Franco y Carrero Blanco el 25 de noviembre de 1971.

A nuestro Antonio Fontán, fallecido ayer en Madrid a los 86 años, le cuadran bien las palabras que acaba de escribir Jean Daniel, el director de Le Nouvel Observateur, a propósito de Albert Camus, cuando señala que se la jugó al servicio de la moderación, que se atuvo a la lucidez, que definió un comportamiento y una actitud, sin renunciar por otra parte a un credo de cristiano ajeno al fanatismo y atento a su entorno de discípulos y amigos. Su condición de miembro numerario del Opus Dei nunca le sirvió de ventaja, siempre la entendió como obligación de servicio a los más próximos, a sus colegas y a sus discípulos en el ámbito de los estudios clásicos, a sus compañeros de aventuras periodísticas y políticas y al conjunto de sus compatriotas. Prueba también de esto último es su pasaje por los puestos de responsabilidad como primer presidente del Senado y ministro de Administración Territorial en el Gobierno de Adolfo Suárez.

En el Palacio del Senado se le rindió homenaje el 6 de junio de 2000, con motivo de la distinción otorgada por el Instituto Internacional de Prensa, que le designó en su 50º aniversario como uno de los 50 “Héroes de la libertad de prensa” en el mundo. Fue el único español incorporado a esa nómina por su labor como director del diario Madrid. Allí, en una de las intervenciones de quienes trabajaron con él defendiendo las libertades en aquel diario -habitado de tanta nobleza y de algunos extraterrestres- se subrayó la inferioridad de medios. También el intento de perseverar en los lugares de mayor riesgo y fatiga, actitudes que calificaron el mérito de la empresa.

Antonio Fontán sabía bien el imposible de hacer un periódico de oposición, como los defensores de las Termópilas sabían que los persas terminarían pasando. Pero los trabajadores y redactores, llegado el momento, prefirieron el cierre del diario a transigir con un director impuesto por el ministro de turno. Transigencia que les hubiera permitido garantizarse la nómina de fin de mes. Por eso fue inolvidable la estampa de aquella votación en la que la plantilla del Madrid transgredió la ley de la gravitación laboral y decidió que más valía Fontán con honra que la continuidad en el empleo con vilipendio. Pasado el tiempo, la perspectiva adquirida confirma que valió la pena semejante proceder.

Fue una ocasión límite, iluminadora sobre la condición humana. Queda bien definida por los versos de Agustín García Calvo: “Enorgullécete de tu fracaso / que sugiere lo limpio de tu empresa”. Valió la pena y Antonio Fontán alguna vez mirando alrededor decía que los demás se habían salido con la nuestra. Es la hora de guardar la memoria de Antonio Fontán como un estímulo que saque también de los periodistas de ahora mismo lo mejor. Atentos.

Contra el abuso sexual infantil

Escrito por Paco Sánchez
14 de Enero de 2010 a las 11:06h

Los datos, en La Huella Digital

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