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Refugiados

Escrito por Paco Sánchez
29 de agosto de 2015 a las 8:54h

gravísimo problema humanitario que supone la llegada de cientos de miles de personas a nuestras fronteras se acrecienta cada día y Europa sigue sin ser capaz de darle una respuesta: se limita a enterrar más y más dinero y más y más muertos sin encontrar una política coherente y eficaz. En realidad ahora tratamos con dos dramas diferentes que, como es lógico, deben ser afrontados de manera también diferenciada.

En primer lugar urge dar solución a los refugiados que huyen de las guerras, porque ni han elegido huir -a menudo, han sido expulsados- ni pueden volver sin riesgo para su vida. Y este no es un problema europeo, sino que la responsabilidad corresponde a todos: especialmente, a los que han iniciado, propiciado o apoyado las guerras que producen esa sangría tremenda de personas desplazadas y que, como decía ayer Miguel-Anxo Murado, proceden de «los países en los que se puso en práctica el sueño contradictorio de pacificar el mundo por medio de la violencia»: Siria, Irak, Afganistán, Libia?

Y urge también un acuerdo para sacar los asuntos migratorios de la discusión política entre Estados: las disputas entre Gran Bretaña y Francia, las amenazas griegas de abrir sus fronteras si la UE no accedía a sus pretensiones en la negociación del rescate, las acusaciones a Italia, etcétera. Ayudaría mucho a encontrar una solución permanente y generosa y a evitar la marea xenófoba un alto el fuego en la guerra partidista sobre el drama pavoroso que padecen estas personas. Algo a lo que difícilmente accederán ciertos partidos que están poniendo en riesgo los cimientos mismos de la Unión Europea, cuando reclaman, por ejemplo, la suspensión de la libre circulación de personas.

La Voz de Galicia, 29.agosto.2015

¿Otoño?

Escrito por Paco Sánchez
22 de agosto de 2015 a las 17:19h

Este verano hace pensar mucho en el otoño y no precisamente por el tiempo, sino por lo que pasa, por la cantidad de asuntos pendientes que se van acumulando para esa época. Cuando parecía encaminado lo de Grecia, y quizá porque no le quedaba más remedio, el amigo Tsipras ha decidido abrir un nuevo frente de inestabilidad que, por lo de pronto, ha puesto nerviosas a las bolsas. Pese a su pequeñez, el país conserva la capacidad de hacer temblar Europa. Pero hay otros mucho más grandes que amagan con hacer temblar el mundo en los próximos meses: Rusia, China y Brasil.

Brasil, más que asustar, apena. Aunque los espasmos de un grande siempre afectan, los brasileños son demócratas y resulta improbable que se aproximen siquiera, aun con las pulsiones de su izquierda, a fórmulas como la de Venezuela, convertida ahora en un país pobre e irrelevante al que también espera un otoño difícil. Pero la crisis económica de Rusia puede extremar su crisis política y llevarla a buscar salidas militares dentro y fuera del país. De igual manera, la crisis del modelo político chino, que ya no da más de sí, puede seguirle complicando las cosas en el terreno económico, y ya se ha visto que, en cuanto estornudan, la economía mundial se estremece.

Todo sin contar las zonas calientes habituales ni los movimientos de tropas del payaso norcoreano, con un pato cojo en la Casa Blanca y una Europa incapaz de resolver sus problemas más acuciantes, empezando por la inmigración. Con semejante inestabilidad global, ese todo puede cambiar en un instante. Por eso me desanima pensar en las elecciones catalanas y en las generales de este otoño, con su cohorte de pequeñas pasiones vocingleras.

La Voz de Galicia, 22.agosto.2015

15 de agosto

Escrito por Paco Sánchez
15 de agosto de 2015 a las 9:54h

Nos levantaban algo más temprano, en medio de un zafarrancho de baños y ropa nueva, pero ellos y ellas llevaban horas en la cocina, con los animales o limpiando los últimos cortes del carnero sacrificado de víspera. Olían ya los bizcochos gigantes y el pan horneado la tarde anterior y las empanadas. Se entreveraban con los aromas de la espuma de afeitar (parece que, cierta vez, quise afeitarme a navaja antes de tener sospecha de barba y no me desfiguré la cara de milagro) y a pintalabios, a agua de colonia y a Floyd. Voces muy altas que repartían órdenes a una multitud de niños, mezcladas con risas algo excitadas, de fiesta. A veces todavía flotaba en el aire ese polvillo de una trilla reciente y, si no, el calor seco del trigo amontonado en las medas de la era. Nunca llovía el 15 de agosto.

Luego, caminata de Mirás a Fisteus a través de corredoiras estriadas por las roderas de los carros, envueltos en el creciente olor a pólvora y en el tronar de las bombas de palenque. En el campo de la fiesta olía a caballos y a arreos de cuero, aunque empezaban a aparecer también coches nunca vistos con matrículas de Suiza y de Francia, de Alemania. Corros y murmullos, abrazos y besos. Los niños rodeábamos los puestos de rosquillas de anís o a los músicos, que se preparaban para tocar en la misa mayor y en la procesión con la talla de la Virgen alrededor del atrio. Más pólvora. Sesión vermú con la orquesta y regreso a Mirás con los vecinos. Olían las pieles a secar en los hórreos de cada casa, y el asado. Más pólvora al llegar y más risas y abrazos.

No éramos meros espectadores o clientes de la fiesta, por eso la esperábamos todo el año y por eso la recordaremos siempre.

La Voz de Galicia, 15.agosto.2015

Este otro artículo explica discursivamente lo que pretendía decir en el mío de manera narrativa

Olvidadizos

Escrito por Paco Sánchez
10 de agosto de 2015 a las 10:47h

Quizá recuerde mal, pero los mismos que, a la vista de la encuesta del CIS, dicen ahora que el bipartidismo no está muerto son los que certificaron su defunción hace unos meses, pocos. Quizá recuerde mal, porque también algunos dijeron, a raíz de las municipales, que el independentismo catalán andaba de capa caída y ahora no hablan de otra cosa. Bastó con que Mas agitara el muñeco. Tampoco recordaba que la Iglesia hubiera excomulgado jamás a los divorciados que se hubieran vuelto a casar, pero ayer era noticia en todo el mundo que no excomulga a los que nunca excomulgó. Soporto una fama merecida de olvidadizo, lo advierto.

Pero también cabe que nos hayamos vuelto olvidadizos todos a fuerza de vivir en un presente pantanoso, asentado en eslóganes movedizos, en oportunismos de la política, el dinero y la propia conveniencia, sin una estructura cultural de solidez bastante para aguantar en tierra firme tanta inestabilidad. Necesitamos intérpretes: gente que sepa explicar lo que ocurre y darle sentido. Por eso gustan tanto los tertulianos, pese a que la palabra se haya vuelto malsonante, casi un insulto. No tienen la culpa ellos, sino nosotros, que ponemos el libro de la Olvido al lado del de Pérez Reverte y luego montamos un pollo en Twitter para que ambos vendan más. ¿Cómo vamos a recordar que el independentismo catalán o el bipartidismo agonizaban?

Cambiar de idea cuando cambian los datos no solo es bueno, sino inteligente. Cambiar de idea sin que cambien los datos o mantenerla aunque muden es de ceporros: la gente ha vuelto a las autopistas, a comprar coches y casas y a veranear mientras insistimos en que la recuperación económica solo llega a los bancos.

La Voz de Galicia, 8.agosto.2015

Dinero y sensibilidad

Escrito por Paco Sánchez
1 de agosto de 2015 a las 8:50h

El caso de los vídeos sobre tráfico de órganos procedentes de abortos va camino de convertirse en una vergüenza para la profesión periodística. Planned Parenthood, la empresa que ejecuta más de trescientos mil abortos por año y a la que se acusa del comercio ilícito, ha reaccionado negándolo, adoptando el papel de víctima en un ataque «contra la salud reproductiva de la mujer» y, asombrosamente, pidiendo a los medios que no den cobertura al asunto. Muchos le han hecho caso, empezando por las televisiones: solo la CNN y la Fox -de signo muy distinto- han mantenido una cobertura razonable.

Los medios importantes ligados a los demócratas, primero defendieron a la empresa, luego pasaron a una postura tibia, casi profesional y ahora han optado por el silencio o por reducirlo a una lucha partidista. Quizá se trate de mera prudencia, porque cada nuevo vídeo empeora el anterior -esta semana se han difundido dos- y resulta más complicado rebatirlos. O quizá estén plegándose a la estrategia de la empresa. Tampoco en España se ha hecho eco nadie, que yo sepa, pese a los indicios de gravísimos ataques contra la dignidad humana. Acaso porque se ve como algo ajeno.

Planned Parenthood admite que los vídeos son reales, aunque muy editados y descontextualizados. Pero no hace falta mucho contexto para asustarse, como le ocurrió a la abortista Hillary Clinton, al escuchar lo que se dice en ellos y cómo se dice. No es una cuestión de insensibilidad, sino de dinero: escribí en el artículo anterior que Planned Parenthood recibió 207 millones de dólares de fondos públicos en los dos últimos años. Ellos mismos reconocen más de 500 anuales en su última memoria: el 41 % de los ingresos.

La Voz de Galicia, 1.agosto.2015

Ternura capitalista

Escrito por Paco Sánchez
25 de julio de 2015 a las 9:11h

Al final decidí buscar ayer los vídeos con ejecutivos de Planned Parenthood que tanta escandalera están causando en Estados Unidos. Tardé, porque los ha grabado con cámara oculta, eso no me gusta, un grupo antiabortista norteamericano y, a veces, esos grupos copian demasiado fielmente allí las tácticas de violencia física y moral que aplican con enorme éxito sus oponentes o los de la LGBT y otros grupos llamados progresistas. Vencidas las reticencias, comprobé que los vídeos muestran que Planned Parenthood -auténtica arma de destrucción masiva del capitalismo salvaje, con millones de abortos en sus clínicas- reconoce que ha montado un sistema para traficar con los restos de los bebés abortados y que recurren al nacimiento parcial -el niño sale por los pies y lo matan cuando solo falta la cabeza- para no dañar los órganos más solicitados: hígado, corazón, extremidades.

También admiten su pericia -cuando no usan el nacimiento parcial- para machacar al feto sin dañar los órganos que codician. Lo peor: a la hora de ejecutarlo, parecen conceder más importancia a la obtención íntegra de los órganos que a la seguridad de la madre o al dolor del feto. Son entre treinta y cien dólares por órgano, que multiplicados por millones de abortos producen un interesante ingreso añadido para poder seguir financiando las campañas de los demócratas.

Quizá por eso, pese a las noticias de los grandes periódicos y de las cadenas de televisión, tanto la Casa Blanca como los demócratas siguen callados, salvo para decir que no retirarán los fondos federales que Planned Parenthood recibe para actividades no directamente abortivas: 207 millones de dólares en los últimos dos años.

La Voz de Galicia, 25.julio.2015

Las transcripciones de los vídeos pueden leerse aquí.

Besar el pan

Escrito por Paco Sánchez
20 de junio de 2015 a las 8:44h

No hace tanto desde que en nuestros pueblos y ciudades nadie tiraba un pedazo de pan sin antes besarlo. Y a todos los mayores de cincuenta años nos han inculcado desde niños que no se podía dejar comida en el plato. Apenas tres decenios atrás, quizá cuatro, ni siquiera existían las cosas desechables: todo se reparaba o se aprovechaba para otra función menor. Alguno pensará que eran modos culturales forzados por la escasez o por una tecnología todavía incapaz de producir cosas nuevas y baratas, cosas innecesarias cuya vida se agota pronto, que deben ser sustituidas en cuanto aparecen otras que mejoran apenas su diseño o sus capacidades. Pero no, aquellos modos culturales no los parió la escasez, sino la idea de que el mundo no nos pertenece más que un poco, la idea de que cuando tirábamos la comida se la estábamos robando a alguien, que el que se sirve de más es un señorito egoísta que solo piensa en sí mismo.

Por eso era tan urgente esta encíclica que acaba de publicar el papa, en la que repite una y otra vez el mismo estribillo, a veces, literalmente: «La existencia humana se basa en tres relaciones fundamentales estrechamente conectadas: la relación con Dios, con el prójimo y con la tierra». De modo que «la degradación ambiental y la degradación humana y ética están íntimamente unidas», y siempre lastiman de manera más aguda a los débiles, a los pobres.

Desde algunos entornos neoliberales se está criticando mucho esta encíclica, a la que acusan de amalgama confusa de cientifismo, ecologismo y misticismo católico. Parece lógico desde una perspectiva que no admite más limitación para el obrar humano ni más fin que la conveniencia inmediata de cada cual.

La Voz de Galicia, 20,junio.2015

Entender Podemos

Escrito por Paco Sánchez
13 de junio de 2015 a las 9:07h

Leí hace dos semanas el artículo de Pablo Iglesias en New Left Review, titulado Understanding Podemos (Para entender Podemos) y pensé que el líder del nuevo partido había cometido un grave error al publicarlo. Supuse que en los días siguientes se produciría un alud de comentarios, pero no. Ha pasado prácticamente inadvertido. Quizá porque es largo, 15 páginas, o porque está en inglés. O porque no dice nada que no hayan advertido antes sus críticos. Aunque la ausencia de glosas quizá se deba a que en este país no existe discusión intelectual, política o de otra índole. Como Pablo Iglesias lo sabe, escribe con desparpajo sorprendente sobre sus tácticas que, por cierto, incluyen la reducción del diálogo público a las tertulias televisivas, a las que concede mucha más importancia que a las redes sociales, como si quisiera hacer buena aquella frase que se atribuye a Unamuno: «Cuanto menos se lee, más daño hace lo que se lee». Es decir, cuanta más tele, más daño te harán luego los 140 caracteres de Twitter procedentes de los que ven mucho la misma tele y leen los mismos pocos libros o periódicos.

Del artículo me preocupan algunas cosas. Pero por falta de espacio me quedaré con una: la bipolarización que busca para facilitar el enfrentamiento y su victoria. No lo digo yo, lo dice él. Se define como «izquierda radical», pero reconoce que oculta su programa, no porque se haya moderado, sino porque: «En este momento no tiene sentido centrarse en polémicas que nos alejarían de la mayoría, que no está a la izquierda. Y sin mayoría, no es posible tener acceso a la maquinaria administrativa que nos permitiría disputar estas batallas en otras condiciones». Como lo leen.

La Voz de Galicia, 13.junio.2015

Cuidadores

Escrito por Paco Sánchez
8 de junio de 2015 a las 9:36h

Una cultura es el modo de pensarse que tiene un pueblo, el concepto sobre nosotros mismos que opera por debajo de todo lo que hacemos públicamente o a escondidas, lo que consideramos bueno y malo, apropiado o inapropiado, bello o feo. La cultura se cocina con tres ingredientes básicos que, mezclados en diversas proporciones, dan lugar a visiones del mundo muy diferentes: la concepción del hombre y de la mujer, la idea de Dios (o su negación) y la manera de entendernos con la naturaleza. De ahí que este último elemento, como los otros, deba tener un tratamiento relevante en la educación de cualquier persona. Los antiguos temían la naturaleza y la convertían en dios para defenderse de ella: el sol, la luna, los grandes ríos, el mar. Para los contemporáneos ya no parece tan amenazante: la percibimos como a nuestra disposición, explotable, un medio más de hacer dinero. Y terminamos por perderle el respeto y por destruirla, que es otra manera de perdernos el respeto y de destruirnos.

Esta semana, mientras preparábamos la fiesta de Voz Natura que se celebra hoy en Culleredo, he podido palpar el despliegue de imaginación, recursos y actividades con el que los 3.000 profesores del programa han movilizado a 56.000 niños de toda Galicia: huertos escolares, limpieza de playas, plantaciones, acciones de reciclado, etc. Y todo eso, mientras aprendían inglés o gallego, ciencias naturales, dibujo y artes plásticas o geografía.

Hoy lo celebraremos a lo grande, como quien celebra la cosecha, con un día entero de fiesta, una gran exposición y premios que nunca podrán compensar la labor de tantos chavales y profesores. Es su día y nada les alegrará tanto como verles por allí.

La Voz de Galicia, 6.junio.2015

Reaprender a sumar

Escrito por Paco Sánchez
30 de mayo de 2015 a las 8:45h

Fue lo primero que nos enseñaron, la clase inicial de aritmética después de que aprendiéramos los números: sumar. Parecía la operación más sencilla y fácil, desde luego, mucho menos enrevesada que restar, multiplicar o, por supuesto, dividir. Aquellas sumas que se podían hacer con los dedos fueron complicándose con más sumandos y más largos, en los que había que aprender a llevar de una columna a otra. Pero incluso esas sumas parecían más honestas que las restas o las nefandas divisiones. Y luego estaba el signo más, la cruz tan valiente y equilibrada, tan bonita.

El signo más o plus sigue gustándonos de mayores, lo asociamos a lo positivo a lo que añade, por eso lo incorporan tantas marcas. Pero sumar, para los adultos, resulta mucho más complicado, sobre todo cuando se trata de sumar personas. Tendemos a reducirlas a votos, como si un voto al PP o a las mareas significara siempre lo mismo. Y no. A veces un voto a las mareas puede producirse por el mismo motivo que un voto al PP o, al menos, por un miedo parecido. Porque votamos como se puede y a lo que hay, a menudo sin sentirnos bien representados por nadie. O votamos por simpatías difusas, apenas razonadas. O por amistad. O por amor. O no votamos.

Y está bien así. Ni disponemos de un sistema mejor ni parece que exista. El voto implica siempre cierta división, porque hay que elegir entre estos y aquellos, escoger bando. Pero el Gobierno debería diseñarse como una ofensiva sumatoria: un intento humilde de juntar fijándose en lo común, que es mucho más de lo que parece. Por eso, los alcaldes de cualquier color que defienden a su gente y huyen del sectarismo ideológico repiten con mayorías absolutas.

La Voz de Galicia, 30.mayo.2015