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Una persona

Escrito por Paco Sánchez
21 de enero de 2012 a las 23:50h

Por razones imaginables, siempre que coincidía en un acto con Manuel Fraga evitaba saludarle: no tenía ganas de hacerlo y él no lo echaría en falta, así que no le ofendía. Hasta que, ya en vísperas de las elecciones que ganó y perdió, me vi obligado a compartir un almuerzo de pocas personas con él. Tomó la palabra desde el primer momento y, cuando parecía que iba a cederla, un conselleiro de su séquito dijo: “Presidente, cuénteles lo de Lázaro”. Le gustó la propuesta. Se irguió un poco y arrancó un nuevo monólogo: “Lázaro es el único hombre que murió dos veces…”. Entonces se me escapó un “No, presidente”, que sonó como un tiro y dejó la mesa en silencio.
Pasaron unos segundos y Fraga giró levemente la cabeza para enfocarme con aquellos ojos achicados por la edad. “Explíquese”, dijo. Puse cara y voz de aburrido y aclaré que también el hijo de la viuda de Naím, la hija de Jairo y otros habían muerto dos veces. Nuevo silencio.Ú Dejó de mirarme y se repuso aclarando que Lázaro era adulto y, por tanto, el caso resultaba diferente. Unos veinte minutos después, el anfitrión dijo: “Paco, no has hablado nada”. Fraga comentó en tono irónico: “Déjelo, ya ha hecho una exhibición de erudición bíblica”. Meses más tarde coincidimos en unos premios. Como siempre, fue el primero en marcharse. Pero esta vez salió solo, cojeando entre las mesas. Me levanté y le acompañé hasta el coche, porque era una persona mayor y porque había sido Presidente de Galicia.
Me parecen inhumanas ciertas manifestaciones de contento o desprecio en la hora de su muerte.
Publicado en La Voz de Galicia, 21.enero.2012

El invisible

Escrito por Paco Sánchez
15 de enero de 2012 a las 7:00h

No sé por qué me atrevo. Apenas conocí a Isaac Díaz Pardo. Le saludaba una o dos veces al año en actos de La Voz. Llegaba siempre el primero y me quedaba con él en la esquina que en cada caso eligiera, para acompañarlo y darle conversación. Para acompañarlo, más bien, porque hablaba poco y no sabía cómo sacarle las palabras. Quizá porque me imponía aquel hombre tan bajo, tan delgado y, a la vez, tan apersonado. Pero tampoco conseguían mucho más los invitados que acudían inmediatamente a su esquina en cuanto lo divisaban.
Escribía ayer Manolo Rivas que la vida de Isaac consistió en un continuo hacerse invisible. Encaja. Me gusta la gente que huye del primer plano, porque lo que busca y quiere no reside en los brillos de los focos, porque prefiere la libertad de su conciencia y de su obra. Quizá por eso, a un tipo tan poco dado a la mitomanía como yo le impresionaba su mera presencia, su mirada quieta e inquieta a la vez, que agradecía cualquier gesto. Era un imponente ser invisible.
Pienso ahora que acaso le conocí muy mayor y desengañado, “un pesimista activo”, según recoge Rivas. Alguien capaz de hablar con cualquiera, pero sin esperar mucho de nadie. No sé. Me parece un ejemplo de cómo trabajar, especialmente en Galicia y por Galicia: hasta el final y sin reparar en gastos personales, sin autocomplacencia ni autocompasión, sin miedo siquiera a los errores. Sin pausa. El retrato de una mujer joven con un niño en brazos parece recordármelo cada vez que acudo a la sala de juntas. Lleva su firma.

Los mismos

Escrito por Paco Sánchez
8 de enero de 2012 a las 11:13h

Vuelven los mismos: los que padecieron las hambrunas de los cuarenta, los que emigraron en masa en los cincuenta y en los sesenta, los que levantaron el país y sus familias trabajando sin tasa y sin pensar mucho en ellos, los que produjeron el milagro económico español. Ahora tienen muchos años y se dedican a amortiguar la crisis que hemos provocado. Son padres que reciben de vuelta en sus casas a hijos ya emancipados, abuelos con cuyas pensiones sobreviven ni se sabe cuántos parientes, ayudados, quizá, por unos euros de economía sumergida. Algunos, merecedores de un buen descanso y de una vida tranquila, han vuelto al tajo. Y otros…
Otros han vuelto de las residencias de ancianos: sus hijos prefieren atenderlos personalmente y que el dinero de sus pensiones se quede en casa, porque hace mucha falta, en lugar de pagar el geriátrico.
Me lo contaba el otro día un notario. Por su profesión, conocen muy bien el reverso del tapiz de esta sociedad nuestra, los nudos que sostienen el paisaje cotidiano que vemos en las calles y por televisión. Estaba asombrado de la fortaleza que, pese a todo, aun manifiesta la estructura familiar en este país. Dice que sería imposible aguantar sin ella semejantes cifras de paro. Pese a tantas bobadas como se han dicho, se ve que, al final, la familia es la mejor inversión común, aunque algunos la llamen «tradicional» con un desprecio incomprensible y arrogante. Como dijo hace años The Economist con otras palabras, no hay seguro de salud preferible -las personas con familia están siempre mejor cuidadas y cuestan menos al Estado- ni plan de pensiones más fiable.

La Voz de Galicia, 7.enero.2012

Año feliz

Escrito por Paco Sánchez
31 de diciembre de 2011 a las 7:00h

Me parece que era Samuel Johnson quien, cuando se producía una noticia que le entristecía o enojaba, se hacía la siguiente consideración: “¿Cómo veré yo este asunto dentro de un año?” Y siempre se llenaba de paz, porque se daba cuenta de que, con un poco de tiempo de por medio, casi todo queda en nada. Lo pensaba ayer mientras leía con ganas el periódico especial que La Voz  regalará el día 4 de enero para celebrar sus 130 primeros años. Es una delicia y no sólo por la antología de articulistas –no se pierdan el de César González Ruano sobre  A Coruña, tan actual-, sino principalmente por el paseo a través del tiempo y de las noticias que nos marcaron.
Algunos años apenas dan la cara. La política, por ejemplo, parece que los salta de cuatro en cuatro, y esto, claro, en la democracia. En cambio otros son pródigos en novedades y se asoman a las páginas de Deportes y Sucesos, de Galicia, de Nacional o Marítima. Pero la memoria colectiva es muy distinta de la personal, y años malos –el del atentado de Hipercor, el del Prestige o estos de crisis– pueden haber sido años felices para muchos. O quizá no, y nuestras épocas mejores coincidan con fechas en las que no pasó nada sobresaliente: una secuencia de semanas anodinas, tranquilas, que discurrieron sin especiales alegrías ni sobresaltos. Años del montón.
Las probabilidades de que el 2012 resulte tranquilo y aburrido son muy bajas. No puedo desearles un año así. Pero con todas sus cuestas y curvas, ojalá sea un año feliz. Al menos, para usted.

La Voz de Galicia, 31.diciembre.2011

Nochebuena

Escrito por Paco Sánchez
24 de diciembre de 2011 a las 7:08h

El relato empezaba así: “Dios reunió a los ángeles y les dijo: he decidido hacerme hombre y pasar unos años en la Tierra. Las cosas no van bien por ahí abajo y solo yo puedo arreglarlas. Los ángeles dijeron: ¡Oh!”. Seguí leyendo, pese a que se trataba de un cuento de un chico de Primaria, Diego Rodríguez-Gilgado, ganador del Concurso de Navidad de su colegio. Narraba luego cómo los ángeles preparan diversos planes para el nacimiento de Dio. Primero le ofrecen Roma: el palacio y la familia del Emperador. Después, Israel: el palacio y la familia del rey Herodes. Pero Dios siempre pide “algo más sencillo”, hasta que en su angustia tropiezan con una chiquilla, la Virgen María, y les da la solución.

Me gustó por ese don que tienen los niños para percibir lo que se escapa a la inteligencia de los adultos, que tan listos y tan mayores nos creemos. Últimamente he leído o escuchado mucho una frase que se repite de un modo casi literal: “Dios no se ocupa de mí, así que yo tampoco me ocupo de él”. A los niños les enamora la historia de la Navidad, precisamente, porque perciben lo que con nuestra pedantería habitual llamaríamos “máxima implicación” de Dios, que decide hacerse niño y morir después en una cruz. También los poetas lo percibieron: “He llegado a un punto en el que ya no puedo creer más que en el Dios vagabundo de Galilea, que bajó del Cielo para enseñarnos que el único camino que lleva a la gloria pasa por el sufrimiento, un Dios de infantería en una palabra” (Joan Sales en carta a Màrius Torres, 1937).

Hambre

Escrito por Paco Sánchez
17 de diciembre de 2011 a las 7:00h

Pensaba dedicarle hoy, como despedida, un artículo amable a José Luis Rodríguez Zapatero. Soy consciente de que en este espacio solo le he criticado. Le recibí mal, allá en abril del 2004, con un artículo irónico y malpensado (desgraciadamente, se cumplió: dejo el enlace en el blog por si alguien siente curiosidad). Después, escribí poco de él o sobre él, pero siempre en clave negativa. Querría despedirle amablemente, digo, pero las noticias me recordaron otro artículo, este del 2008: “La crisis, que será honda y mucho más en nuestro país, puede leerse también como una oportunidad: la de recuperar el coraje, la de hacernos más fuertes. Una cura de adelgazamiento sin balneario, que empiece por la solidaridad con los que van cayendo a nuestra vera: en el paro, en el hambre, en la miseria o en la desesperación. Sin mirar para otra parte. O tendremos una crisis mucho peor, más larga y dolorosa, con una inseguridad que saltará de los pechos angustiados a las calles”.
Recuerdo muy bien que bastantes me afearon ese párrafo. Pero hoy, basta leer las primeras de los periódicos para comprobar que ahí, precisamente, hemos llegado: al hambre,  que  en Navidad parece agrandarse. Esta semana he hablado con responsables de varias instituciones que bracean por paliar la nueva miseria: algunas más conocidas, otras más locales, como la Fundación Amigos de Galicia o el Instituto Benéfico Social Padre Rubinos. Todos coinciden en el llamamiento urgente: no tienen fondos ni medios para atender a tantos.
Quisiera hacerme eco de esos clamores de ayuda y agradecer el esfuerzo y la dedicación de quienes nos están salvando la cara, el rostro humano.

Rompepiernas

Escrito por Paco Sánchez
10 de diciembre de 2011 a las 7:31h

Los ciclistas las llaman etapas rompepiernas. Son aquellas que parecen fáciles porque no incluyen ningún puerto terrible, pero que se prodigan en subidas y bajadas, en falsos llanos. Las que impiden mantener un tren sostenido, lento o rápido. Los ciclistas se enfrían en el descenso tumbados sobre el manillar y, con esas mismas piernas rígidas, tienen que ponerse de pie en la bici para afrontar un repecho que quizá apenas dure. Como esta semana de puente: ahora hay que levantarse temprano, ahora no, ahora los niños van al cole, ahora no, ahora empiezo esta gestión, ahora tengo que dejarla, ahora parece que va a estallar por los aires el euro, ahora parece que ya no, ahora echan a Urdangarín de la Familia Real, ahora vuelven a acogerlo, ahora hay luces de Navidad, ahora no, ahora tendremos AVE en el 2015, ahora en el 2018, ahora el jueves santo será lunes, y así…
Menos mal que nos queda el falso llano –ojo, el falso llano es siempre una subida– del gentil y plácido traspaso de poderes que todos alaban y que muchos medios han celebrado con esa foto, tan de diseño, de Zapatero y Rajoy tomando cañas. Periodismo de primera… página.
Estas semanas agotan más que una vida entera. Esperemos que no se prolonguen. La imposibilidad de mantener un ritmo, de mirar hacia una meta y tirar a bloque acaba con cualquiera. Peor sería la bici estática: mucho músculo y ningún avance. Así, por lo menos, con o sin rompepiernas, siempre se puede aprovechar un abanico para demarrar al cruzar el puente y, como diría un amigo muy querido, escapar del pelotón de pesimistas.

Sus cositas

Escrito por Paco Sánchez
3 de diciembre de 2011 a las 7:00h

En los momentos terribles, cuando está en juego la supervivencia misma y se necesita más que nunca el esfuerzo común, siempre hay alguno que está en sus cositas. Da igual que el paro mutile la vida y la autoestima de millones de personas y de sus familias, da igual que los indigentes se nos mueran de frío por las calles un día sí y otro también, da igual que vivamos en un ay con la posible quiebra del país y aun de Europa, da igual que ya no podamos mantener las carreteras, da igual todo: ellos siguen a sus cositas. Unos preparan bombas que, de explosionar, solo alegrarían su perturbada imaginación de utopías a costa de cualquier sacrificio humano o material de los demás. Otros, que no creen en la resurrección de los muertos, intentan levantar una tumba, a ver si producen gresca suficiente para que la polvareda disimule las vergüenzas de su retirada. También hay quienes amenazan con estropearnos una de las pocas alegrías que nos van quedando, la Navidad con sus fiestas y descansos, como si no dispusieran de otra estrategia para defender sus legítimos intereses. En fin, la enumeración podría alargarse mucho más allá del espacio de esta columna: cositas, cositas, cositas.
No sé qué abruma más: si la dureza de la situación o la falta de magnanimidad y valentía de tantos que andan a lo suyo, preocupados solo de quedar bien, de trincar lo que sea en los despojos y a costa de quien haga falta. Algunos, creyéndose incluso luchadores idealistas, soñadores de casas incendiadas y  vientres reventados de metralla que, por supuesto, nunca son los suyos.

La Voz de Galicia, 3.diciemembre.2011

EGM noviembre 2011

Escrito por Paco Sánchez
30 de noviembre de 2011 a las 11:50h

Los datos del Estudio General de Medios (EGM) que mide la audiencia (número de lectores) de los diarios son los que pego a continuación. Corresponden a la tercera oleada del 2011, difundida hoy.

Mañana algunos de esos datos no aparecerán y otros serán contextualizados de la manera más favorable para quien los publica.

3º ola 2011 EGM Galicia

La Voz           619.000   2,5%

Faro              267.000   -1,8%

El País           134.000    1,5%

Progreso        90.000   0%

Región            83.000    5,1%

Correo            82.000    1,2%

El Mundo       63.000   8,6%

La Opinión    51.000   10,9%

Dº Ponteved.   43.000  -14%

Ideal                   26.000   0%

Dº de Ferrol      26.000   4%

ABC                      25.000   -3,8%

Atlántico           17.000    0%

Dº de Arousa    16.000    6,7%

Público                  9.000   12,5%

La Gaceta             6.000    20%

La Razón               5.000   -28,6


3ª ola EGM 2011 España

El País                   1.915.000       -2,3%
El Mundo             1.234.000        2,4%
La Vanguardia      849.000        0,4%
El Periódico           731.000       -5,1%
ABC                           660.000       -5,4%
La Voz                      623.000         2,8%
El Correo                 443.000       -3,5%
La Nueva Esp.       356.000        -3%
Público                     299.000         4,9%
La Razón                  298.000       -7,2%
Diario Vasco          246.000      -1,6%
La Gaceta                 216.000        0%

Deportivos
Marca                     2.960.000      -0,4%
As                            1.470.000        1,9%
Mundo Deport.      719.000        1,1%
Sport                         710.000       -1,1%

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Pobre indignación justa

Escrito por Paco Sánchez
28 de noviembre de 2011 a las 18:23h

La columna de noviembre-diciembre en Nuestro Tiempo:

La palabra ‘indignación’ y sus amigas culebrean por el diccionario hasta desembocar en la voz ‘indignidad’ y todo su parentesco. Parece que nada tienen que ver, salvo esa promiscuidad ortográfica, si bien al fondo de la ‘indignidad’ surge una última acepción que apunta al mismo significado que ‘indignación’: “Enojo, ira”. Quizá conecte con que la indignación, aunque el diccionario lo calle, funciona como una especie de respuesta a la indignidad o a los crímenes contra la dignidad.

(sigue aquí)

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