La Voz de Galicia lavozdegalicia.es - blogs | Inmobiliaria | Empleo | Mercadillo

Entradas etiquetadas como ‘energías renovables’

La incierta pero necesaria alternativa de las energías renovables

Domingo, marzo 4th, 2012

Fue estupendo asistir el pasado miércoles a la conferencia “Tendencias energéticas globales y lecciones para España” de Carmen BECERRIL (Presidenta de Acciona Energía), celebrada en la sede de A Coruña de la Fundación Barrié. Me alegró comprobar que los juristas –y la Sra. Becerril lo es- podemos llegar a decir cosas interesantes también en temas -como este de la energía- que parecen alejados de nuestras pretendidas ansias pleiteadoras. También intuía que la Presidenta de Acciona Energía nos hablaría de las energías renovables, tema tan oportuno en un año como el 2012 declarado, como ya sabemos, por Naciones Unidas como Año Internacional de la Energía Sostenible para todos. Y, además, cuando apenas ha pasado un mes de la publicación del Real Decreto-Ley 1/2012, de 27 de enero por el que, entre otras cosas, se procede a la suspensión, con carácter indefinido, de los incentivos económicos (las famosas “primas”) para nuevas instalaciones de energías renovables.

Datos, muchos datos. Estadísticas, gráficos, progresiones… Primero del mundo mundial: el 81% de la energía en nuestro Planeta depende de los combustibles fósiles; el drama de los 1.300 millones de seres humanos que carecen de acceso a la electricidad; el imparable crecimiento de la demanda energética (en especial de los países emergentes). Y a todo esto, añádase que la progresión del cambio climático (provocado en gran parte por las externalidades de nuestro vigente modelo energético) es imparable y, por lo pronto, nadie nos libra (a nosotros y más bien a las generaciones futuras) de un mínimo de 2 grados centigrados más de media a lo largo de presente siglo XXI.

Y, por supuesto, no podían faltar mútiples alusiones a la crisis económica (que en los países de la OCDE ha estancado la demanda energética), a la crisis geopolítica del norte de África (que está generando considerables incrementos en el precio del petróleo), a la crisis de la energía nuclear tras Fukushima (que ha paralizado o ralentizado muchos proyectos de nuevas centrales en todo el mundo).

A nivel de España los datos son muy inquietantes: una tasa de dependencia energética de más del 80% (muy por encima de la medio de la Unión Europea que es del 54%); importamos casi el 100% del petróleo y gas que consumimos, lo cual supone más del 75% de nuestro déficit de la balanza de pagos;… mejor no seguir.

Todo ello –magníficamente expuesto por la Sra. BECERRIL- para “traer el agua a su molino (de viento, claro está)”: sobre las excelencias de las energías renovables. Que nos mantienen al margen de los problemas geoestratégicos del abastecimiento de los combustibles fósiles, que nos proporcionan la ansiada autonomía energética, que no producen gases de efecto invernadero, que sus inversiones revierten en gran parte a la riqueza nacional, etc. Una impresionante panoplia de atractivas y sostenibles razones ante las que nadie se puede resistir para afiliarse al “club de las –tradicionalmente llamadas- energías alternativas”.

Lo cierto es que hoy –según los datos aportados por la Presidenta de Acciona Energía- el tanto por ciento de energías renovables para la producción de energía eléctrica no pasa del 25% a escala mundial (en España es del 13,2%, lejos todavía del 20% que se ha propuesto la Unión Europea para el 2020). La clave para el despegue definitivo de las energías renovables sería lograr su almacenamiento (en España la empresa Sener está trabajando en esta línea).

Y también es cierto que el formidable desarrollo en España (y en otros países) de las energías renovables ha sido gracias a los incentivos económicos (las “primas”) o subvenciones que han recibido y que, ahora el citado Real Decreto-Ley 1/2012, viene a suspender para las futuras instalaciones. Pero frente a la habitual crítica de que las energías renovables “nos venía costando cara”, la Sra. Becerril se defiende que dichos incentivos del Gobierno no son el principal causante del actual “déficit tarifario” de nuestro sistema eléctrico; del recibo de la luz que recibe el ciudadano sólo el 8% es para destinarlo al pago de la primas de las renovables (aunque, la factura –no se puede ocultar- sube al 15% si incluimos la cara “solar fotovoltáica”).

Me gusta mucho esto de las energías renovables e indudablemente que es el futuro de una sociedad en que tenderá a “autoabastacerse” (a pequeña y a gran escala); pero me temo que –desgraciadamente- todavía va a pasar mucho tiempo en que tengamos que contar con los sucios combustibles fósiles (incluido el “shale gas” o “gas de pizarra”). Y, en sustitución de los incentivos a las renovables –tan denostados- quizá la fórmula la apuntaba (en el posterior debate que siguió a la conferencia) el Profesor Xavier LABANDEIRA (Director de Economics for Energy) , pueda ser la de la fiscalidad ambiental (aunque ahora en lo más profundo de la crisis nadie quiere hablar de más impuestos).

Al final de todo me ha encantado el genial graffiti (inventado, parece ser, durante la crisis del “corralito argentino”) con que ha concluido su exposición la Presidenta de Acciona Energía: “¡Basta de hechos!, ¡queremos promesas!”. Queremos ya energía sostenible pero… ¡para todos!

La “tercera revolución industrial”, según Rifkin

Domingo, noviembre 6th, 2011

Tengo que reconocer que me atraen los ensayos sobre el futuro de la humanidad y que desde que cayó en mis manos El fin de trabajo: la decadencia dela fuerza laboral mundial y el comienzo de la era post-mercado (1995) he leido las obras de Jeremy RIFKIN (La economía del hidrógeno (2002), La civilización empática (2010), etc.) hasta la más reciente –La Tercera Revolución Industrial: cómo el poder lateral está transformando la energía, la economía y el mundo (2011, Paidós)- que ahora motiva este comentario.

Cada vez soy más escéptico con este tipo de cosmovisiones que, sobre la base de infinidad de sesudos estudios y un impresionante aparato bibliográfico, pretenden darnos las claves del futuro, lo cual resulta especialmente atractivo en estos momentos de crisis cuando no es fácil intuir las soluciones más apropiadas. No obstante, siempre se aprenden muchas cosas interesantes de quienes cómo RIFKIN está tan bien relacionado y ha ejercido asesoramiento tecnológico al más alto nivel de muchos gobiernos (incluido el del Presidente ZAPATERO) e instituciones de todo tipo.

Yo pensaba que la “tercera revolución industrial” había comenzado ya el siglo pasado con el impresionante desarrollo de las tecnologías de la información y comunicación, con el fenómeno de la globalización, etc. Pero, según RIFKIN, estamos asistiendo a los estertores de la segunda Revolución Industrial caracterizada por el uso y abuso de los combustibles fósiles que están  poniendo en jaque la estabilidad de nuestro clima por el imparable incremento de los gases de efecto invernadero. La “tercera revolución industrial” –según este economista norteamericano, asesor político y activista, fundador y presidente de la Foundation on Economics Trends- se basa en cinco pilares: transición hacia las energías renovables, la transformación del parque de edificios en microcentrales electricas que recojan y aprovechen “in situ” dicho tipo de energías, despliegue de la tecnología del hidrógeno y de otros sistemas de almacenaje energético, el uso de la teconología de internet para convertir la red electrica en una “interred” de energía compartida y, por último, la transformación de la actual flota de transportes hacia vehículos de motor eléctrico con alimentación de red y/o con pilas de combustible. Esta revolución pendiente todavía –que iniciará la “etapa post-carbónica”- requerirá, entre otras cosas, una “conciencia bisférica” que reconcilie al ser humano con la naturaleza.

Es indudable que la apuesta por las energías renovables es una constante en todos los países como una de las fórmulas para abordar con eficacia la lucha contra el cambio climático. La Unión Europea se ha comprometido seriamente en esta dirección con su “estrategia energética 20-20-20”; también el Gobierno de Obama se propuso el fomento de dichas energías como una de claves de su política de recuperación económica; incluso los países emergentes (China, India, Brasil, etc.) están incrementando sus inversiones en estas fuentes de energía. Más incierto es el futuro inmediato de la energía del hidrógeno. No obstante, aunque estamos muy lejos del 100 por 100 renovable que defienden algunos grupos ecologistas, me parece interesante la intuición de Jeremy RIFKIN de que el futuro de la soluciones vendrán por la vía de la colaboración, de la producción descentralizada de energía (conversión de los edificios en microcentrales unidos por la red electrico-informacional). Frente a las soluciones centralizadas o según el modelo “top-down”, la estrategia del “bottom-up” (desde la base como suma de soluciones individuales) nos parece más factible.

Ayer en A Coruña, el destacado experto en economía ambiental, Xavier LABANDEIRA –Co-Director de Economics for Energy, uno de los pocos “think tank” ubicados en Galicia-, al tratar de las políticas energéticas y de la lucha contra el cambio climático, ponía de manifiesto que, ante la falta de un verdadero consenso mundial (de cara a la negociación de un futuro “Kioto 2″), una buena parte de las soluciones en esta materia van a venir de la mano de las políticas estatales y subestatales.

La energía que viene -y que vendrá- del mar

Sábado, septiembre 24th, 2011

A comienzos de esta semana nos llegaba la feliz noticia –en tiempo de crisis- de que Gas Natural Fenosa constituirá en A Coruña una empresa que con el nombre de Fenosa gestionará todos los activos de energías renovables del grupo y promoverá la creación de un centro de excelencia de hidráulica de nivel internacional. Además de la explotación de las energías renovables que ya posee este Grupo –la hidráulica y la eólica- se habla de invertir en las energías renovables marinas.

Pese a las justificadas quejas de los empresarios del sector de las renovables por la rebaja gubernamental de las primas, no hay duda que se trata de un campo de futuro, máxime cuando el negocio de las nucleares –que se las veía muy felices- parece esfumarse tras la crisis de Fukushima. No en vano, Naciones Unidas ha declarado el año 2012 como el “Año Internacional de la Energía Sostenible para todos”. Y además, como ya sabemos, en la Unión Europea nos hemos comprometido al objetivo del 20% de energía renovables en el consumo total de la energía en 2020.

Que las energías procedentes del mar son un negocio emergente no es algo de ciencia ficción, sino que en el momento presente existe un buen número de “parques eólicos marinos” (también llamada “eólica offshore”) funcionando a pleno rendimiento en Dinamarca, Reino Unido, Holanda, etc. Pero aunque este tipo de energía esté implantándose con normalidad, hay otras modalidades de renovables que se están estudiando de modo experimental: la maremotríz (o aprovechamiento de las mareas), la procedente de las corrientes marinas y oceánicas sobre turbinas (hidrogeneradores), la undemotriz originada por las olas (sobre instalaciones fijas en la costa o las diseñadas para estar en el mar), el aprovechamiento de la energía térmica marina, o el aprovechamiento de la llamada “energía osmótica” o “energía azúl” (en zonas estuarias en las que entran en contacto las aguas marinas y las aguas dulces), etc.

En mi visita esta semana al avanzado Instituto Hidrológico Ambiental de Cantabria (uno de los centros punteros de nuestro país en esta materia), situado en el moderno parque científico y tecnológico de Cantabria, a las afueras de la ciudad de Santander, pude comprobar in situ cómo en estos momentos se están experimentando, en su enorme “tanque de oleaje”, este tipo de energías renovables marinas.

En España, salvo contadas excepciones como el pequeño puerto de Mutriku (Guipúzcoa) -en cuyo nuevo dique se está construyendo una “central de oleaje” para aprovechamiento de las olas- la ejecución de proyectos de renovables marinas todavía no han hecho acto de aparición. Sí que existe un engorroso régimen jurídico para la autorización de este tipo de instalaciones en el mar (el Real Decreto 1028/2007 de 20 de julio) e incluso se publicó, en abril de 2008, el interesante “Estudio estratégico ambiental del litoral español” que permite determinar las zonas del dominio público marítimo-terrestre más aptas para la instalación de parques eólicos marinos. También el futuro Plan de Energías Renovables 2011-2020 (pendiente todavía de aprobación definitiva) prevé, además de la eólica marina, una hoja de ruta para las acciones estratégicas sobre las energías del mar (acciones de I+D, programas de demostración, redes de infraestructuras experimentales, etc.).

En el caso de Galicia, parece que contamos –como ha señalado a principios de este año el Consello Econónico y Social de Galicia- con el mayor potencial de España para obtener energía a partir de las olas, de las mareas o el viento mar adentro. No obstante, conviene recordar que el Parlamento Gallego aprobó una Resolución de 24 de noviembre de 2005 contra la instalación de parques eólicos marinos en las aguas costeras de nuestra tierra.

Sea lo que fuere, en el mar hay un impresionante potencial de energías limpias que debe de analizarse con atención y de paso promover un buen número de puestos de trabajo –que buena falta nos hace-. Y, desde luego, que siempre estaremos a favor de su aprovechamiento racional siempre que no perjudique desproporcionadamente otros activos de nuestro litoral como es el paisaje o los recursos pesqueros y marisqueros o la calidad del propio medio ambiente marino y costero.

Nucleares, ¿sí o no?

Domingo, febrero 6th, 2011

En las pasadas semanas, con motivo de la negociación del Acuerdo del Dialogo Social entre el Gobierno, los Sindicatos y las Organizaciones Empresariales –finalmente firmado el pasado 2 de febrero- se volvió a plantear en España el recurrente tema de si debemos prolongar la vida de nuestras centrales nucleares y, en definitiva, si en el futuro será preciso que la energía nuclear forme parte del “mix energético” (suma de las diferentes fuentes de energía). nuclear1

Antes de entrar en esta espinosa cuestión debo confesar que mi larga y entusiasta afición al medio ambiente me ha convertido en un pertinaz alérgico a las centrales nucleares y a sus longevos residuos. Además no puedo ocultar que soy de una generación que se enorgullecía de llevar en la solapa el famoso pin ¿nuclear, no gracias?

Dicho lo anterior, quiero manifestar aquí que me preocupa mucho cómo deben abordarse los dificiles retos del cambio climático que se avecinan y la enorme dependencia energética de nuestro país. Téngase en cuenta de que en el momento presente del consumo de energía primaria en España, casi la mitad es de petróleo (el 48,5%), le sigue el gas natural (con un 23,7%), luego la energía nuclear (con el 10,5%; pero el 18% de la energía eléctrica) y con similar porcentaje las energías renovables (9,4%), para terminar con el carbón (7,9%) (La energía en España, MITyC, 2009). Y la dependencia energética española (es decir, con respecto a los recursos externos que, por lo tanto, debemos de importar) llega casi al ¡80%! (Sostenibilidad en España 2009, OSE);  España importa el 100% del petróleo y el gas que consume y el 70% del carbón.

Si queremos “descarbonizar” nuestra economía, es decir, no depender casi exclusivamente, como hasta ahora, de las energías fósiles que son las mayores resposables de los peligrosos gases de efecto invernadero (recursos energéticos que además proceden de países exportadores de regímenes políticos inestables) pues claramente hay que variar la estrategia de nuestro consumo energético. Por supuesto que todos apostamos por las energías renovables (todavía es prematuro llamarlas “alternativas”) y la Unión Europea se ha fijado la meta de que en el 2020, el 20% de consumo energético proceda de energías renovables. Pero ¡seamos realistas!, todavía no llegamos en España al 10% de este tipo de benéfica energía. Y tenemos que estar preparados porque, como ya ha ocurrido, el precio del barril de petroleo se desmadre.lovelokc

¿Qué alternativas tenemos? ¿es una buena opción la energía nuclear? Por lo pronto hablar de energía nuclear ha dejado de ser un tabú. Y así, el viejo científico ecologista –autor de la famosa “hipótesis Gaia”- J. E. LOVELOCK se descolgó afirmando en su libro La venganza de Gaia (2006) que “la civilización está en grave peligro y tiene que usar la energía nuclear o sufrir el daño que le causará nuestro airado planeta”. Un auténtico “bombazo”. De la misma opinión es P. MOORE, uno de los fundadores de Greenpeace que ahora preside la la organización Greenspirit. Y en España ha tenido cierto predicamento las ideas promovidas por la asociación de “ecologistas por la energía nuclear” (www.ecolo.org) encabezada por el ingeniero B. COMBY. Es el caso de dos sugestivos libros publicados en 2009 por científicos españoles:  J. J. GÓMEZ CADENAS: El ecologista nuclear. Alternativas al cambio climático  (Espasa-Calpe), y M. LOZANO LEYVA: Nucleares, ¿por qué no? (Debate).

lozano-leyvaQue hay muchos inconvenientes para las centrales nucleares lo sabemos: potenciales riesgos catastróficos, el problema de los residuos, el elevado precio de su construcción y desmantelamiento, etc.; pero habrá que ponderar sus ventajas: no emisión de gases de efecto invernadero, menor dependencia del exterior (nos autoabastecemos de uranio al 100%, aunque el uranio enriquecido para las centrales lo importamos), mejora en la seguridad de las centrales de 3ª y 4ª generación, etc.).

En el momento actual –tras la moratoria nuclear en ecologista-nuclearEspaña establecida en el Plan Energético Nacional de 1983- no existe ningún impedimento legal para que una empresa construya una central nuclear. Y, querámoslo o no, cuando hay déficit energético en nuestro país tiramos de los recursos de nuestros nuclearizados vecinos franceses.

Al final se trata de una cuestión económica y política. Lo importante es que no improvisemos y cabe pedir a nuestro Gobierno la máxima seriedad y transparencia en este punto. La cuestion energética no puede ser –como se ha dicho recientemente- moneda de cambio para resolver cuestiones particulares o esporádicas coyunturas.

Mucho me gustaría que fuera verdaderamente aplicable el plan “100% renovable” promovido por Greenpeace hace pocos años. Más digno de atención me parece la propuesta contenida en el Informe “Cambio Global España 2020/50. Energía, Economía y Sociedad”, presentado en el pasado CONAMA10 por algunos de nuestros mejores especialistas en economía de la energía: reducción del consumo de energía primaria (23% en 2030 respecto de 2009), incremento de las fuentes renovables (hasta el 45%), reducción de uso del petróleo (desde 49% en 2009 a 34% en 2030), disminución de la dependencia energética (del actual 80% al 68%), reducción de las emisiones energéticas de CO2 en un 50% en 2030 (respecto de a 1990), etc. Se afirma que este modelo es viable económicamente pero que es “imprescindible lograr un marco regulartorio consensuado y estable a largo plazo, que de confianza a los inversores y consumidores, agentes fundamentales del cambio” (…) “… es necesario un cambio radical en la forma en que se transforma y consume la energía…”.  En cualquier caso este Informe excluye del futuro “mix energético” a la energía nuclear.cambio-global

Y ¿si no es posible lograr esta deseada transición hacia un modelo de energía sostenible y bajo  en carbono? Pues habrá que estudiar bien si tenemos que construir más centrales nucleares –como están haciendo otros muchos países- o renovar las seis que nos quedan. Y ¿qué haremos con los residuos? Pues que si no caben en el “almacén temporal centralizado” que está previsto, personas como LOVELOCK está dispuesto a prestar el jardín de su casa para enterrarlos.  Todo lo que se pueda hasta que el esperanzador proyecto ITER -un reactor de fusión nuclear mucho más seguro y limpio que la actual fisión- logre sus frutos o se acabe implantado la llamada ”economía del hidrógeno” de la que habla J. RIFKIN

ojd