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Archivo para diciembre, 2011

Con la mirada puesta en Río+20

Sábado, diciembre 31st, 2011

Nos despedimos del 2011. Es la hora de hacer balance. Y no me corresponde aquí referirme a tantas interesantes noticias como han protagonizado este convulso año: el omnipresente movimiento de los indignados, las revoluciones democráticas del norte de África, los vaivenes de la “prima de riesgo”… y tantas otras. Desde el punto de vista del medio ambiente, a escala internacional, destacan a mi juicio, dos grandes temas: de una parte, el parón de la energía nuclear provocado por la crisis de la central de Fukusima en Japón que va suponer, a la fuerza, un relanzamiento de las energías renovables; y de otra parte, el considerable fracaso de la Cumbre de Durban de Naciones Unidas sobre el cambio climático que va a obligar a replantear muy seriamente el incierto futuro del Protocolo de Kioto. Lo cierto es que la crisis global que inquieta la estabilidad de la economía mundial obliga a modificar la estrategia para alcanzar la sostenibilidad ambiental del Planeta, bien sea en el horizonte del 2020 y en el del 2050. Y, todo esto, con nuevos protagonistas en el panorama internacional: las “economías emergentes” (China, Brasil, India, etc.) que, miméticamente, siguen los –insostenibles- patrones de consumo de las potencias en declive (Estados Unidos, Unión Europea). En este apartado no podemos dejar de celebrar –en estos días- el 40 aniversario del nacimiento (en Vacouver, Canadá) de la más importante organización ecologista del mundo:  Greenpeace. ¡Mis felicitaciones!

Por lo que se refiere a España. La crisis ecónomica parece un terrible tsunami que se lleva por delante miles de puestos de trabajo. Esta es ahora la máxima prioridad, la de generar empleo. El agonizante Gobierno de Zapatero intentó invertir el modelo productivo español diseñando bienintencionadas estrategias de recuperación económica como las contenidas en la Ley 2/2001 de Economía Sostenible. Pero ya era demasiado tarde y demasiados intentos fallidos. Y desde el 21 de diciembre tenemos un nuevo Presidente de Gobierno, el gallego Mariano RAJOY, quien en su discurso de investidura (del 19 de diciembre) no dejó de hacer mención al medio ambiente:  “España, Señorías, es uno de los países europeos con mayor patrimonio medioambiental. El cuidado y mejora del mismo no sólo es imprescindible para la mejora de nuestro bienestar, sino que es básico para mantener y aumentar el innegable atractivo de nuestro país. No podemos desconocer que enfrentamos problemas importantes en este ámbito. Un ejemplo son los incendios forestales o las variaciones hidrológicas. La política medioambiental es mucho más que la defensa de una posición en las cumbres sobre cambio climático. La decepción de Durban es una mala noticia para todos. La política medioambiental debe, sobre todo, preservar nuestra diversidad, una de las más amplias de Europa, dar un tratamiento adecuado a los residuos y a la calidad del aire y las aguas”. Y, para ello, ya tenemos el flamante Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. El medio ambiente está al final pero al menos está y, desde hoy mismo, ya se ha conformado la estructura orgánica que lo gestionará: la “Secretaría de Estado de Medio Ambiente”.

Para hacer balance del estado del medio ambiente en España es muy interesante el último Informe del Observatorio de Sostenibilidad de España (OSE): Sostenibilidad en España, 2011, ya disponible en su web. Todavía nos queda mucho camino por recorrer en la senda de la sostenibilidad ambiental, económica y social. Las medidas que se proponen –cambio de un modelo de producción y consumo, creación de empleos verdes, reforma fiscal ecológica, etc.- son necesarias pero se mueven en el largo plazo, que se resulta demasiado inasequible para los políticos “al uso”.

No nos olvidamos de Galicia. Esperanzados con la aprobación en febrero de este año de las Directrices de Ordenación del Territorio y, sobre todo, el Plan de Ordenación del Litoral de Galicia, confiamos en que seamos capaces de proteger como se debe esa valiosísima franja de territorio que acoge a una gran parte de las gaallegos y gallegos. Y qué decir de la pendiente protección de las rías y de los ríos, y de la gestión de los residuos…

Con la mirada puesta en Río de Janeiro, los próximos días 20 al 22 de junio del nuevo año, en los que se celebrará en la ciudad carioca una nueva Cumbre Mundial sobre Medio Ambiente (40 años después de la primera en Estocolmo y 20 años después de la importante Cumbre de Río de Janeiro). ¿Seremos los seres humanos capaces de abordar seria y solidariamente los problemas de sostenibilidad que aquejan al Planeta? Estoy convencido de que esto es posible. Al menos me quedo con una idea del gran ambientalista Victor VIÑUALES –defendida con motivo de la Expo de Zaragoza en 2008-: “Ninguna herramienta en más potente que la esperanza. Si los constructores del cambio no creen que éste sea posible, no ocurrirá. Por tanto, alimentar el fuego de la esperanza es una tarea muy importante”.

¡Nos vemos en el 2012!

Disfrutar de la naturaleza… en Navidad.

Sábado, diciembre 24th, 2011

Habrá tiempo para hablar del 2012. Ahora lo importante es que ¡estamos en Navidad! Para mucha gente son días de celebraciones en familia, de fiesta, de alegría. Sin duda que, también echamos en falta a los seres queridos. Días de “energías positivas” que los cristianos sabemos que proceden de la celebración del nacimiento del Salvador. E, indefectiblemente asociada a estos días tan señalados, la frenética actividad de los regalos que, ansiosamente, esperamos bien de Papá Noel, del “amigo invisble” o de sus altezas los Reyes Magos.

Me gustaría huir en estos días de toda actitud materialista y consumista –que desgraciadamente predomina en nuestras ciudades, pese a la crisis-, pero, para los amantes de la naturaleza y del medio ambiente (y, en particular, para mis queridos/as lectores/as, que os merecéis lo mejor), me resisto a dejar de sugerirles dos ideas para posibles regalos repletos de una excelente sostenibilidad ambiental. En efecto, se trata, de una parte, de la serie documental “Planeta Humano” y, de otra, el “Libro de la naturaleza”.

Una vez más la sección de la BBC-Earth –tras los magníficos documentales de naturaleza “Planeta Tierra” y “Life”- nos ofrece, en co-producción con Discovery Channel, una maravillosa serie de documentales que tratan de la supervivencia del hombre en los más variados ecosistemas de nuestro Planeta: la serie “Planeta Humano”. Una serie que, desde principios de este año que acaba, se ha venido proyectando las televisiones de muchos países del mundo. La serie consta de ocho episodios o capítulos, estructurada en torno a ocho tipos de ecosistemas: oceános, desiertos, ártico, junglas, montañas, praderas, ríos y urbes. Un total de 80 historias diferentes que muestran cómo el hombre se ha adaptado a los hábitats más extremos e inhóspitos, de cómo gracias a su ingenio y a la atenta observación de la naturaleza ha sabido aprovechar sus recursos, de cómo es posible compatibilizar el desarrollo del ser humano con la protección y ciudado de su entorno.  Por cierto, que la primera historia –en el episodio de los “oceános”- se dedica a los percebeiros de la “Costa da Morte”, la única “historia” recogida de España; y, como podemos imaginarnos, con una bellísimas estampas del hombre en pugna directa con las bravas aguas atlánticas.

Más de cuarenta países y los cinco continentes han sido visitados por los productores de esta serie para narrar y filmar unas historias sorprendentes, llenas de una enorme belleza visual y cargadas de ancestrales vivencias humanas con la naturaleza. Ha participado además el fotografo Timothy ALLEN quien ha documentado fotográficamente el proyecto de los libros y multimedia que acompañan a la serie. A diferencia de otros muchos documentales sobre naturaleza donde, en ocasiones, el ser humano aparece como un salvaje destructor de recursos naturales, en esta obra los humanos aparecen armónicamente insertados en su medio ambiente. En definitiva, una obra visual verdaderamente sobresaliente.

En cuanto al “Libro de la naturaleza”, subtitulado “La guía visual definitiva del mundo natural” (Madrid, Akal, 2011), dirigido por David BURNIE (editor por la exitosa obra “Animal”), constituye un impresionante compendio visual de la biodiversidad de nuestro Planeta. Más de 5.000 imágenes gráficas, reunen lo más granado de la fascinante  biodiversidad de la Tierra. Esta magna obra ha sido impulsada por la Smithsonian Institution, una institución norteamericana –con sede en Washington D.C.- que reune el mayor complejo museístico y de investigación sobre naturaleza del mundo. Esta cuidada publicación de gran formato se estructura es seis apartados: una introducción general a la vida geológica de la Tierra y cinco capítulos a modo de un extensísimo y accesible catálogo de especímenes, desde los minerales hasta los mamíferos, pasando por la vida microscópica, las plantas y los hongos. Una pequeña “arca de Noé” de gran atractivo para niños y mayores.

Con estas recomendaciones tan atractivas solo me queda desearos –a mis queridas y queridos lectoras/es- unas ¡muy felices Navidades!

Durban: ni éxito, ni fracaso, sino todo lo contrario.

Domingo, diciembre 18th, 2011

Hace una semana que terminó en la Conferencia de Durban sobre Cambio Climático -o más técnicamente, la 17ª Conferencia de las Partes del Convenio de Naciones Unidas sobre el cambio climático (COP17) y, al mismo tiempo, la 7ª reunión de las Partes en el Protocolo de Kioto (CMP7)- y la impresión mayoritaria es que ha resultado un fracaso. Lo más relevante es que se ha postpuesto hasta el 2015 la firma de un compromiso para reducción de las emisiones de efecto invernadero que, además, sólo sería aplicable a partir del año 2020. Por lo tanto, el “Protocolo de Kioto II” –que debería haber sucedido al Protocolo de Kioto vigente hasta el 2012- tendrá que esperar a mejores tiempos. Estados Unidos estaba ya fuera de este Protocolo pero ahora Rusia, Canadá y Japón ya habían advertido que no formarían parte del segundo periodo de los compromisos de Kioto.

A modo de “prima de riesgo climática”, la concentración de dióxido de carbono (CO2) -que actualmente ronda las 390 partes por millón (ppm)- puede implicar, según los científicos, que se cumpla de cara a finales de presente siglo (2100) el peor de los escenarios de la senda de los 2 a 3 grados centígrados. Con las consiguientes repercusiones para gran parte del Planeta. Consecuencias que quizá nos las veamos nosotros pero que, si no lo remediamos, las padecerán las generaciones venideras.

Pero, verderamente, la Cumbre de Durban de los pasados días 28 de noviembre a 10 de diciembre (prórroga incluida), ha sido ¿un éxito o un fracaso? Pues todo depende del “cristal con que se mire”.  Los ecologistas, como es habitual en estos casos, se muestran totalmente decepcionados. Los negociadores y algunos de los representantes de los 190 países que han participado en la Cumbre, pues que “se han salvado los muebles” y que se albergan todavía algunas esperanzas de cara a la próxima reunión de 2012 en Qatar y Corea del Sur. Al menos se ha podido fijar la “hoja de ruta” de las futuras negociaciones sobre el cambio climático.

No se ha perdido el tiempo del todo. Se ha creado un Fondo Verde (el “Climate Green Fund”). Nada menos que 100.000 millones de dólares anuales aportados por los países desarrollados (no sabemos todavía cuáles) -que estarán disponibles desde el 2020 (¡échale un galgo!)- para ayudar a las economías y paises más perjudicados por los efectos del cambio climático. Por su parte, Connie HEDEGAARD, la –”inmodesta”- Comisaria europea de Acción por el Clima, destaca el importante papel que ha desempeñado la Unión Europea en las negociaciones de Durban logrando arrancar de los países más contaminantes (Estados Unidos, China e India) el compromiso de que se van a comprometer en el futuro (para el 2020) a reducir sus insostenibles emisiones. Afirma esta Comisaria: ”No es, sin embargo, exagerado afirmar que Durban ha supuesto un cambio decisivo. No es el final del camino, sino el comienzo de una nueva fase en la política climática internacional, una nueva fase con un mandato claro de incrementar el nivel de ambición, tanto actualmente, como en el futuro régimen jurídico”.

Otras cosas menos llamativas se han aprobado; creación de Centros y Redes de Tecnología del Clima, nuevos sistemas de captación del carbono (CCS), medidas contra la desforestación, etc. Solo faltaría que tanta “materia gris”, reunida en esa ciudad sudafricana, hubiera vuelto con las manos vacías. No obstante, leyendo a algunos de los mejores conocedores de esta materia en nuestro país (los profesores Xavier LABANDEIRA y Pedro LINARES), parece que se está abriendo paso -en el contexto internacional- un sano realismo en esta vital cuestión del cambio climático: lo importante es concentrar los esfuerzos en los paises que más emisiones producen (el 70% del total se deben sólo a cinco países –China, desde hace poco, a la cabeza-, incluyendo como tal a la Unión Europea). Y otra idea, a mi juicio, la más interesante, es que quizá las soluciones del futuro no vendrán tanto de las grandes –y a veces folklóricas- “Cumbres climáticas”, sino del esfuerzo de cada país en la lucha contra los efectos del cambio climático (reducción de las emisiones y medidas de adaptación). En definitiva, soluciones descentralizadas.

Si no podemos aspirar, por ahora, a exigir estrictos compromisos jurídicos, habrá que apelar a la “solidaridad intrageneracional” de nuestros Gobiernos. Al menos confiemos que las “Cumbres climáticas” -como la de Durban o las siguientes de Qatar y Corea del Sur de 2012- sirvan para mantener sensibilizada a la opinión pública mundial.

El caso Boliden: ¿impunidad jurídica o negligencia procesal?

Sábado, diciembre 10th, 2011

Esta semana saltó a los medios de comunicación una sentencia del Tribunal Supremo, fallada el pasado 10 de noviembre de 2011, en relación al “caso Boliden” que,  como es sabido, tiene que ver con una de las mayores catástrofes ambientales producidas en el nuestro país en las últimas dos décadas. Recordemos: el 25 de mayo de 1998, en la localidad sevillana de Aznalcóllar, se rompió –por el deslizamiento del terreno- una balsa de decantación de residuos mineros procedentes la explotación minera de la que era titular la empresa Boliden-Aprisa S.L. (perteneciente al grupo multinacional sueco-canadiense Boliden Ltd), provocando un vertido de cerca de seis millones de metros cúbicos de aguas contaminadas sobre el río Guadiamar, afluente del Guadalquivir, en el entorno de uno de los más valiosos espacios naturales protegidos de España como es el Parque Nacional de Doñana.

La noticia ponía de manifiesto que trece años después de la catástrofe, el Tribunal Supremo resolvía un recurso presentado por la empresa Bolidén contra el acuerdo de la Junta de Andalucía que declaraba su responsabilidad sobre los daños ocasionados por el vertido (el Gobierno andaluz destinó más de 152 millones de euros para remediar la catástrofe ecológica) y le obligaba a rembolsar a la Junta los gastos y costes asumidos subdisidiariamente por ésta y que ascendían a casi 90 millones de euros. El Tribunal falla en contra de la Junta de Andalucía y el “escándalo mediático” está servido: “el vertido de Alnazcóllar sale gratis”, “Alnazcóllar, catástrofe impune”, “El Supremo eximen a Boliden del pago de la indemnización”,… Expresada así la noticia, produce una “alarma social”. Y las consiguientes preguntas: ¿Es posible provocar en nuestro país una catástrofe ecológica de tales dimensiones e “irse de rositas”? ¿no hay suficiente normativa ambiental para prevenir o castigar dichos sucesos? ¿acaso no está vigente ya el famoso principio “quien contamina, paga”?

Comprendemos la indignación social que se desencadena con una noticia como la de la citada sentencia del Tribunal Supremo. Pero analizando a fondo el asunto jurídico –que, como es lógico, no puedo exponer aquí con profundidad- en toda su larga trayectoria, se advierten sin duda los fallos y lagunas de nuestro tradicional sistema de reparación de daños ambientales (dificultad de encontrar la base jurídica de la responsabilidad, la variedad de tribunales y jurisdicciones, los defectos de nuestras normas procesales, etc.) y también, a nuestro modesto entender, la impericia de los servicios jurídicos de las Administraciones Públicas que deben de tutelar nuestros recursos naturales (que se observa en concreto leyendo el texto de la Sentencia que es la base de este comentario). Impericia judicial que, desde la otra perspectiva del pleito, se corresponde con la habilidad de los servicios jurídicos de la empresa Bolidén que no sólo lograron archivar el asunto en la vía penal, sino que han utilizado todo tipo de triquiñuelas procesales y tácticas dilatorias para, trece años después de la catástrofe -y demostrada, al menos, su negligencia en la construcción y conservación de la balsa de residuos mineros- sigan, al día de hoy, sin reparar el gravo daño causado a una de la “joyas de la corona” de la biodiversidad española (el “Coto de Doñana”).

Ante la alarma social que puede originar una noticia como la de la última sentencia del Caso Bolidén (la más reciente de una serie larga de pronunciamientos judiciales, pero no será la última), quiero tranquilizar al lector, diciéndole que una situación como esta ya no podría darse en la actualidad. Con la aprobación de la Ley 26/2007, de Responsabilidad Medioambiental (transposición de la Directiva 2004/35/CE sobre responsabilidad medioambiental en relación con la prevención y reparación de los daños ambientales), un caso como el del Bolidén se habría resuelto en breve tiempo con la aportación del seguro obligatorio que hoy se exige a una actividad como aquella (y demás coberturas) y con el reconocimiento a la Administración Pública ambiental de importantes potestades para la inmediata reparación de los daños.

La importancia de lo local en lo ambiental

Domingo, diciembre 4th, 2011

No sé si se pusieron de acuerdo, pero resulta curioso que dos de los más importantes congresos que se han celebrado en nuestro país sobre entidades locales y sostenibilidad se acaban de clausurar esta semana que acaba hoy. En efecto, de una parte, teníamos en Vitoria-Gasteiz (Green Capital Europea-2012) el 5º CONAMA-local, subtitulado “Reformulando juntos las ciudades”, que ha tenido lugar durante los pasados días 29 de noviembre a 1 de diciembre. Y, de otra parte, se nos ofrecía en Barcelona el “Smart City Expo” y el Congreso internacional  “Smart society for innovative and sustainable cities”, subtitulado “Una oportunidad para la eficiencia económica de ciudades y municipios”, desarrollado entre los días 29 de noviembre a 2 de diciembre.

Estaba invitado a participar en el 5º CONAMA-local donde, entre otras muchos temas se han debatido –de la mano del Observatorio de Sostenibilidad de España- los “indicadores locales para el análisis de la sostenibilidad municipal”, pero razones de trabajo me han impedido asistir a tan apetitosa cita. Por los datos que tengo, este evento ha contado con la participación de los mejores expertos españoles en materia de sostenibilidad y ordenación territorial y urbana (FARIÑA, FOLCH, ORIVE, OZCÁRIZ, PRATS, SERRANO, etc.). Mucha participación de instituciones públicas y, por supuesto, de lo más granado de las iniciativas sostenibles locales de toda España. Grandes temas: reformular las ciudades, ciudades+verdes, energía y cambio climático, movilidad sostenible en tiempos de crisis.

Casi al mismo tiempo, en la capital de Cataluña, impresionante plantel de “gurús” mundiales de la sostenibilidad, de la ordenación territorial y del urbanismo. Desde el mismísimo RIFKIN,  pasando por RATTI (Director del SENSEable City Lab del MIT), BRAUNGART (autor del famoso “Cradle to Cradle”), JOSHI-GHANI (responsable de desarrollo urbano del Banco Mundial) y un largo –y conspícuo- etcétera. Presencia dominante del mundo empresarial (muchas multinacionales) y representantes de cincuenta ciudades de todo el mundo.  Planteamiento temático: TICs, vida y personas, urbanismo, gobierno y financiación, medio ambiente, energía, movilidad. En definitiva, un debate en torno a la “ciudad inteligente” del futuro, sin olvidad el mundo rural (“smart rural”).

Ahora que, con la crisis económico-financiera, se avecinan reformas en el campo de la organización administrativa (racionalización, adelgazamiento, simplificación, etc.), no hay duda que en el futuro panorama de la futura “gobernanza”, las ciudades están llamadas a desempeñar un papel fundamental. Ya que, como se dice, que en el 2050 el 75% de la población vivirá en urbes, esto obliga claramente a ir repensando nuestro modelo de Admistraciones Públicas. Pero, volviendo a la sostenibilidad, es muy conocida la expresión “piensa globalmente, actúa localmente” (think global, act local) -de incierto origen, ¿Patrick GEDDES?, ¿David BROWER?)- que expresa muy bien la importancia que tienen en el marco de las políticas ambientales, las Entidades Locales que son las Administraciones públicas más cercanas a los ciudadanos.

Estoy muy de acuerdo con muchos de los contenidos expresados en la “Declaración de Vitoria-Gasteiz, Green Capital 2012” –leída en la clausura del 5º CONAMA-local-. Sobre la especial responsabilidad de las ciudades y municipios ante los actuales desafíos que plantean la crisis: el reto de reducir la huella ecológica de nuestras ciudades (responsables del 80% del total de emisiones de gases de efecto invernadero), de desterrar los instrumentos o prácticas que puedan desembocar en procesos especulativos (y añado yo, corruptos), en lograr un ahorro neto del consumo de energía, de la incorporación de las energías renovables en la trama urbana, de promover la movilidad sostenible y la accesibilidad para todos en nuestras ciudades, racionalidad la incidencia en el ciclo del agua, reducir la producción de residuos, etc.

No sé si el objetivo que tenemos por delante es el de configurar las llamadas “ciudades inteligentes”. Pienso que para este fin, es prioritario contar con “responsables públicos inteligentes”, con visión de futuro, no cortoplacistas. Esto si que es lo más importante, a mi jucio, de la “sostenibilidad local”. No es una utopía. Vitoria-Gasteiz es un execelente ejemplo.

ojd