La Voz de Galicia
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Bergen, Noruega. «El mercado del pescado»

Por Fran Raposo Delegado Comercial de Europamundo.

Bergen es la segunda ciudad en importancia de Noruega, con sus más de doscientos cincuenta mil habitantes y, trescientos cincuenta mil, contando sus alrededores, es el puerto más importante del país.

Desde su helipuerto se hacen los traslados del personal que trabaja en las plataformas petrolíferas de la costa noruega.

Pero en esta entrada no os voy a hablar de la ciudad, sino de su mercado del pescado.

Además de un moderno y espectacular edificio en el que se vende todo tipo de pescados y mariscos del lugar, dispone de un sitio, justo al lado del mar, en el que puedes degustar sus más conocidos productos.

Salmón salvaje, ballena y cangrejo real entre otros forma parte del posible menú.

Por el idioma ningún problema, está lleno de españoles atendiendo los puestos.

El nombre en danés del mercado es Fisketorget.

Nosotros, después de cerrar el pedido en perfecto castellano, comimos ballena, cangrejo real, salmón salvaje y una brocheta de gambas al ajillo.

De izquierda a derecha en los platos que hay en la mesa: salmón salvaje, ballena (es del que estoy comiendo), brocheta de gambas y, el de la derecha de todo el cangrejo real.

Para los que os preguntéis a qué sabe la ballena, parece y sabe a carne, se come, pero mejor caliente, fría cuesta más. En el plato venían dos filetes. Mientras terminaba el primero el resto se quedó frio y pedí a la camarera que, el segundo, lo volvieran a pasar un poco por la plancha para calentarlo.

Por cierto, antes de que me increpéis los animalistas. Son ballenas que no están en peligro de extinción. Es una especie muy común y con multitud de ejemplares en sus costas. La siguen comiendo por mantener las costumbres y, tienen prohibida la exportación, solo la emplean para el consumo interno.

En cuanto al cangrejo real, rico, pero le falta mucho para llegar a nuestro centollo. Solo se comen las patas, que son gigantescas. En cuanto a este cangrejo, contaros que, nace y se cría en las costas rusas, pero cuando ya vale para capturarlo y comerlo, ha emigrado a las costas noruegas. A los noruegos les hace mucha gracia y se ríen de los rusos: Nos los crían en Rusia, crecen allí y, los noruegos nos los comemos, dicen…

© Fotografías propiedad de Fran Raposo. Prohibida su reproducción.