La Voz de Galicia
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La entrada de José Blanco (Palas de Rei), el ascenso de Elena Salgado (Ourense) y la permanencia de Caamaño (Cee) y Espinosa (Ourense) suponen que Galicia mantiene a cuatro ministros en un Ejecutivo que abandona el coruñés César Antonio Molina.

La entrada del vicesecretario general del PSOE en la cartera de Fomento es una buena noticia para la comunidad. Por razones obvias: puede acelerar varios proyectos clave que ahora se encuentran en impás o que avanzan muy lentamente (el AVE). Ah, y también supone la salida de Magdalena Álvarez, una de las ministras más impopulares que se recuerdan por estos pagos, que tenía muy poco cariño a Galicia.

Blanco corona con este nombramiento una larga carrera política -no ha trabajado en otra cosa-. Tiene 47 años. Ha sido senador, es diputado y controla el aparato del partido socialista. Ahora es ministro. ¿Cuál será su próximo destino? Quizá Galicia.