El Instituto Nobel de Noruega ha tomado la decisión más sorprendente de los últimos años: le ha dado el galardón de la paz a Barack Obama. El presidente de Estados Unidos ha sido premiado por «reforzar la diplomacia internacional y la cooperación entre los pueblos».
Es cierto que desde su triunfo ha proclamado el multilateralismo como principio básico en las relaciones internacionales. Y que su discurso es diametralmente opuesto al de la muy denostada y poco dialogante administración Bush. Pero este premio parece algo precipitado. Hay que recordar que Estados Unidos aún sigue enfangado en dos conflictos que parecen persistentes: Irak y Afganistán. Y que Obama lleva poco tiempo en el poder. ¿Qué recompensa? ¿Buenas intenciones o políticas con éxito? Para eso también habrían podido darle el premio a Zapatero, adalid de la buenrrollista Alianza de Civilizaciones.
De cualquier manera, no es el Premio Nobel más extraño de la historia. Para ello solo hay que echar un vistazo a la lista de galardonados que tiene la Wikipedia. En ella figuran personajes tan controvertidos como Henry Kissinger, escritor del clásico Diplomacia, artífice de la política exterior de Estados Unidos en los 70 y probable auspiciador del golpe contra Allende en Chile.
Uno se va de vacaciones y el mundo se vuelve patas arriba:
1. Estados Unidos empieza a poner fin a cincuenta años de bloqueo y adopta una política aperturista que va a ser muy eficaz para resquebrajar definitivamente la dictadura cubana.
2. Feijoo desveló finalmente su Gobierno: mucho segundo espada, varios independientes y dos superconselleiros: Agustín Hernández (asfalto, ladrillo y medio ambiente) y Javier Guerra (Industria y Economía).
3. Obama quiere inspirarse en el AVE Madrid-Sevilla para impulsar el transporte en Estados Unidos. Rápidamente han asomado unos cuantos espontáneos para ponerse la medalla y ofrecerse a asesorar a los yanquis (a lo Jose Mari en Georgetown, supongo). El primero, José Blanco; el segundo, Abel Caballero. A ambos habría que preguntarles por el estado de los trenes en Galicia. Antes y ahora. Quizá no tendrían tanta prisa por significarse. ¿Y si del podio pasaran a la picota?
Lo de Kosovo, olvidado: España envía más tropas a Afganistán. En teoría, y según Moratinos, será una «cantidad pequeña» para adiestrar a un batallón afgano. En la práctica, y según publica El País, los militares españoles destinados en el país asiático serán más de mil.
Honramos las alianzas. ¿O no?
¿Tienen relevancia los discursos de los políticos? Si la respuesta a esta pregunta es positiva, este formidable gráfico (recoge todos los discuros de investidura desde la fundación de Estados Unidos) del New York Times deja claras las prioridades del ya presidente Barack Obama: la nación estadounidense.
…Y, que se sepa, nunca dijo que África es un país.
Tras el triunfo de Obama, llegó el ajuste de cuentas entre los perdedores republicanos. Se hicieron públicas las fuertes desavenencias entre McCain y su número dos, Sarah Palin. Y se dio por buena una información que revelaba la falta de cultura de la gobernadora de Alaska, quien supuestamente habia dicho al equipo del candidato presidencial que África no era un continente. Según el New York Times, no era verdad. Se trataba de un bulo en toda regla.
La fuente de la noticia era un asesor de McCain, un tal Martin Einsenstadt, que publicó esa información en su blog. Pues bien, Einsenstadt no existe. Es un personaje de ficción bastante elaborado. Muy bien elaborado por dos supuestos cineastas. Incluso inventaron un think tank al que adscribirlo, el también falso Harding Institute. Y grabaron vídeos para Youtube. Lograron engañar a bastantes medios con su creación.
Aquí podeis ver al pájaro en acción.
Y no os perdais lo mejor. Einsenstadt promete dar guerra y riza el rizo. En los comentarios al vídeo, se defiende diciendo que la información que desvela el bulo no es del verdadero NYT, sino del falso que hoy han distribuido en Nueva York proclamando el fin de la guerra de Irak. A estas alturas, ¿de quién puede fiarse uno? ¿Quién engaña a quién?
A mí me impactó el discurso de Obama, pero hay quién considera que el presidente electo no es tan buen orador como se cree. Y sostiene que está perdido sin su teleprompter (el aparato electrónico que utilizan los presentadores de telediario).
Un ejemplo sacado de Youtube:
¿Importa tanto que emplee teleprompter? Pues sí y no. En Chicago, durante la noche electoral usó dos. De ahí que mirase alternativamente, con un ritmo preciso, casi como un metrónomo, a izquierda y derecha. Y su intervención fue memorable. Aunque las comparaciones sean odiosas, y casi demagógicas, no me imagino a Zapatero o a Rajoy llegando a este nivel.
Es una elección histórica. Por el color de la piel del futuro inquilino de la Casa Blanca y por su condición de outsider, de figura emergente y carismática que triunfó sobre las grandes familias del Partido Demócrata.
Obama llegará a la Casa Blanca en un momento crucial. Con la crisis económica haciendo tambalear las estructuras del país y con el desafío de reconstruir el prestigio internacional de Estados Unidos.
Tiene algo a favor, el listón está muy bajo tras los dos mandatos de Bush. Pero llegará al poder con los ojos de todo el mundo vueltos sobre él. Tantas son las expectativas que parece imposible que pueda satisfacerlas. Demasiada gente espera demasiado de su presidencia. Algunos quedarán satisfechos, muchos quedarán decepcionados. Sobre todo más allá de las fronteras de Estados Unidos: no lo dudéis, Obama gobernará para los suyos.
Creo que es recomendable desconfiar de las aureolas, sobre todo de las mediáticas. No es un mesías, es un político. Y atenderá a los intereses de su país.
Ha llegado el día de Barack Obama. El de su triunfo y consagración. O el de su fracaso. El que puede ser el primer presidente negro de la historia de Estados Unidos, el joven senador que ha prometido el cambio, se enfrenta a la verdadera prueba, la de las urnas, con todos los pronunciamientos a su favor: las encuestas, las sensaciones, el escenario (la crisis y el legado de Bush han sido una losa para McCain)… Es su gran oportunidad. ¿Logrará hacer historia? De momento solo han votado dos aldeas de New Hamphire. Y ha ganado. Es un triunfo insignificante, pero simbolico y quizá profético.
La campaña electoral en Estados Unidos llega a su fin. Todas las encuestas y las sensaciones apuntan a un triunfo de Barack Obama. Sin embargo, dos espadas de Damocles penden sobre la cabeza del candidato demócrata: un posible voto oculto en respuesta al color de su piel y el largo historial de manipulaciones que atesora el sistema electoral estadounidense (a favor de cualquiera de los dos partidos).
¿Y si las elecciones se deciden por un solo voto? ¿Y si los medios, después de una gran investigación, descubren al votante decisivo? ¿Al hombre providencial para John McCain? ¿Y si descubren que soy yo? El siguiente vídeo encierra mi confesión. (Gracias, Francesc).
Lo reconozco. Yo causé la derrota de Obama. La historia me juzgará.
Evidentemente, este es un guiño del vasto movimiento pro Obama que habita en la Red. Quizá no sea presidente, pero sin duda ha ganado la batalla política en Internet.
Según publica el New York Times, el protagonista del último debate entre Obama y McCain, el hombre al que el republicano quiso convertir en símbolo del estadounidense de a pie, el pequeño empresario amenazado por el programa de impuestos del demócrata, Joe el fontanero, no tiene licencia ni título para ejercer y, aún encima, tiene deudas con el fisco.
Vamos, un ciudadano ejemplar, todo un ejemplo a seguir.