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¿Ordenar y planificar los mares y océanos?

27 de Mayo de 2017 a las 0:36

Los pasados 23 y 24 de mayo, tuvo lugar en Alicante la 14ª edición de las XIV Jornadas Españolas de Costas y Puertos. Se trata de la reunión más importante de los profesionales vinculados al mundo de la costa y de los puertos, aunque con un marcado perfil del campo de la ingeniería. Responsables y empleados públicos de las Demarcaciones de Costas y de las Autoridades Portuarias, expertos de las consultorías de ingeniería civil y de gestión ambiental, e investigadores de centros universitarios, … llenamos las salas y salones de conferencias del Hotel Meliá Alicante, situado en plena línea de costa y con un imperturbable clima veraniego.

A lo largo de dos intensivas jornadas, se defendieron más de 200 presentaciones, expuestas en seis sesiones y, a su vez, estructuradas en 25 temáticas costeras y portuarias. Por ejemplo, temas tan variados como “procesos litorales”, “riesgos de inundaciones”, “cambio climático”, “obras marítimas”, “gestión del litoral”, “regeneración del playas”, “planificación portuaria”, etc. En estas XIVª Jornadas, la organización del evento había elegido como tema “estrella” el de la “Planificación Espacial Marina y Estrategias Marinas”. En mi caso particular, desde hace bastante tiempo, venía siguiendo la pista del proceso de elaboración de la Directiva sobre “ordenación del espacio marino” que, finalmente, fue aprobada el 23 de julio de 2014, con la referencia numérica como Directiva 2014/89/UE, “por la que se establece un marco para la ordenación del espacio marítimo”.

No sin una pizca de atrevimiento, decidí presentar mi aportación sobre “ordenación del espacio marítimo y la interacción entre tierra y mar”, y debo agradecer a la organización del Congreso que fue admitida para defenderla públicamente. Lo cierto es que no es la primera vez que participo en estas Jornadas ya que muchos temas de nuestro Observatorio del Litoral de la Universidad de A Coruña coinciden, entre otros, con los temas costeros y portuarios. Además, quizá por la edad, cada vez conozco a más personas de las que suelen concurrir un año tras otro al mismo evento.

Tras mi intervención tuve la oportunidad de debatir, si bien brevemente, con algunos de los asistentes, entre ellos reputados técnicos de la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y del Mar. Se trataba de un magnífica ocasión para debatir sobre este tema ya que acaba de aprobarse el Real Decreto 363/2017, de 8 de abril, por el que “se establece un marco para la ordenación del espacio marítimo”. Es decir, la norma española por la que se transpone a nuestro ordenamiento la citada Directiva 2014/89/UE.

Tal como se define en el RD la “ordenación del espacio marítimo” es “el proceso mediante el cual las autoridades competentes analizan y organizan las actividades humanas en las zonas marinas con el fin de alcanzar objetivos ecológicos, económicos y sociales”. Se trata, en definitiva de ordenar las actividades antrópicas que se desarrollan en las aguas marinas: pesca, acuicultura, extracción de recursos minerales, transporte marítimo, cables submarinos, actividades turísticas y recreativas, espacios marinos protegidos, etc. Es evidente que tal ordenación persigue prevenir, reducir o minimizar los conflictos que pueden surgir (y de hecho surgen) ante la concurrencia de dos o más actividades. Por ejemplo, en el caso de España, el conflicto que aconteció en las Islas Canarias por la exploración de recursos petrolíferos o el “Proyecto Castor” frente a las costas de Castellón y Tarragona.

Pero el instrumento destinado a cumplir el objetivo de la Directiva 2014/89/UE y, por ende, del RD 363/2017, es el de los “planes de ordenación del espacio marino”, previéndose la aprobación, antes del 31 de marzo de 2021, por cada una de las cinco “Demarcaciones marinas” previstas por la Ley 41/2010 de Protección del Medio Marino. En mi presentación del repetido Congreso, puse sobre la mesa algunos aspectos problemáticos de la actual regulación estatal como su articulación con las “estrategias marinas” que se están elaborando (en virtud de la referida Ley 41/2010), sobre la designación de las autoridades competentes, sobre participación de las Comunidades Autónomas en la elaboración de dichos planes de ordenación, sobre la coordinación de estos planes con otros que concurren con ellos (planes hidrológicos, de gestión de riesgos, etc.) y otros asuntos.

Tenemos por delante un apasionante trabajo de ordenación y planificación de los espacios marinos, sobre los que se viene trabajando, con el impulso de la UNESCO, en otros países desde hace una década (como es el caso de Australia, entre otros países). Porque, en efecto, hoy más que nunca es preciso ordenar y planificar los usos de nuestros mares y océanos, hasta donde llega la soberanía de los Estados ribereños. Junto a la tradicional regulación internacional de los espacios marinos, la creciente capacidad del ser humano de explotar sus recursos costeros y marítimos, obliga, con urgencia a abordar la compleja tarea de compatibilizar los objetivos de la nueva normativa: apoyar el desarrollo y el crecimiento sostenibles de los sectores marítimos pero teniendo en cuenta para ello los aspectos económicos, sociales y ambientales, “sin menoscabo de la conservación, protección y mejora del medio ambiente marino, incluida la resiliencia a los efectos del cambio climático”.

Actualidad
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Antoni GAUDÍ: el genial arquitecto de la naturaleza

30 de Abril de 2017 a las 11:58

Con motivo de la invitación que, recientemente, se mi hizo por la “Asociación Catalana de Municipios” para pronunciar una conferencia en Barcelona sobre “los municipios y la sostenibilidad” (tema del que trataré en la siguiente entrada de mi blog), tuve la oportunidad de visitar el “Templo Expiatorio de la Sagrada Familia”, el monumento más visitado de España, con más de 4,5 millones de visitantes en 2016. Aunque ya lo había visitado fugazmente hace más de una década, en esta ocasión tuve la oportunidad de contemplar con reposo la obra cumbre del genial arquitecto catalán, Antoni GAUDÍ (Reus, 25 de junio de 1852 – Barcelona, de junio de 1926).

Máximo representante del modernismo catalán, aunque con un estilo personal único, la obra de GAUDI se ha ido agigantando a lo largo del tiempo y por todo el Planeta, particularmente, desde el año 2002 declarado “Año Internacional Gaudí” –coincidente con el 150 aniversario de su nacimiento-. Desde 1956 con la creación de la “Cátedra Especial Antonio Gaudí” en la Escuela Superior Técnica de Arquitectura de Barcelona (denominada “Real Cátedra” desde 1998), son ya muy numerosos los estudios que han analizado la obra arquitectónica del genial arquitecto. Además, entre 1984 y 2005, siete de sus obras han sido declaradas por la UNESCO como “patrimonio de la Humanidad”.

Como es especialmente destacado por los todos los estudios de las obras de GAUDÍ, su nuevo lenguaje arquitectónico y su inconfundible estilo –naturalista, orgánico- está inspirado en la naturaleza. Desde su vivencia de infancia en su tierra natal (Riudoms o Reus en Tarragona) disfrutó de su contacto con la naturaleza. Su perspicaz y penetrante mirada del entorno natural que le rodeaba, le permitió estudiar con profundidad las formas orgánicas y anárquicamente geométricas de la naturaleza. Ya arquitecto, el joven GUADÍ buscó un lenguaje para plasmar esas formas orgánicas regladas en sus proyectos arquitectónicos: el paraboloide hiperbólico, el hiperboloide, el helicoide y el conoide, son recurrentes motivos de inspiración en todas sus obras. Desde 1915 en que se dedicó casi exclusivamente al diseño y construcción de su obra maestra de la Sagrada Familia (aunque el inicio de las obras se remonta a 1882).

En mi vista al museo de la basílica de la Sagrada Familia –consagrada para el culto católico por el Papa Benedicto XVI en 2010- que se encuentra en el subsuelo, pregunté en su tienda de recuerdos por alguna obra explicativa de la relación de GAUDÍ con su principal fuente de inspiración: la naturaleza. Pude adquirir una obrita de divulgación escrita (traducida a varias lenguas) por Jordi CUSSÓ I ANGLÈS titulada “Disfrutar de la naturaleza con Gaudí y la Sagrada Familia” (Editorial Milenio, Lleida, 2010). Pero para profundizar en la obra del genial maestro es imprescindible manejar las obras de BASSEGODA NONELL y de GIRALT-MIRACLE. No obstante, una de las mejores explicaciones que he encontrado sobre la inspiración de GAUDÍ en la naturaleza es el trabajo de Gustavo GARCÍA GABARRÓ titulado “Acercarse a Gaudí”, contenido en la obra colectiva “La cátedra de Antoni Gaudí. Estudio analítico de su obra” (Universidad Politécnica de Cataluña, 1998).

Son muy expresivas algunas de sus más famosas: “el gran libro siempre abierto y que hay que hacer el esfuerzo de leer es el de la Naturaleza; lo otros libros han sido extraídos de éste”; “el arquitecto del futuro se basará en la imitación de la naturaleza, porque es la forma más racional, duradera y económica de todos los métodos”…. Y cuando se le preguntó cuál era su tratado de arquitectura favorito él contestó mirando por la ventana: “ese árbol que crece ahí fuera, ese es mi mejor libro de arquitectura”. Un claro ejemplo del “biomímesis” (o imitación de la naturaleza) de la obra de GAUDÍ es la “Planta Noble de la Casa Batlló” con el reiterado uso de espirales que representan el movimiento del agua y del aire en la naturaleza en forma de remolinos y torbellinos, simbolizando la constante regeneración de la naturaleza.

La originalidad consiste en retornar al origen”, resume con frase de Antoni GAUDÍ su inspiración en la naturaleza (en el apartado “ad hoc” del museo bajo la basílica). Uno de sus discípulos, PUIG BOADA, explica el sentido de este pensamiento: “la Creación continúa incesantemente por mediación de los hombres, el hombre no crea: descubre y parte de ese descubrimiento. Los que buscan las leyes de la naturaleza para formar nuevas obras, colaboran con el Creador; los copistas no colaboran. Por eso la originalidad consiste en volver al origen”.

Hay muchos detalles en la obra de GAUDÍ que reflejan un profundo amor a la naturaleza como manifestación de la Creación obrada por el “Supremo Hacedor” en quien creyó fervientemente hasta el final de su vida. Además de las resonancias de su arquitectura con la geología, la botánica y la zoología (disfruté mucho identificando el “bestiario gaudiano” en la fachada del “Nacimiento”), hay un detalle significativo como el recurso constructivo y decorativo del “trecandis” (convertido hoy en bandera y símbolo del modernismo): el uso de azulejos, trozos de cerámica, vajillas, vidrio, etc., a modo de actividad de reciclaje, con los que recubría sus edificios, consiguiendo así el sorprendente efecto de una nueva composición más viva e interesante. Y, de otra parte, nos llama la atención cómo valoraba el entorno: “GAUDÍ fue urbanista y paisajista, procurando siempre ubicar sus obras en el entorno más adecuado, tanto natural como arquitectónico”.

Como expresa uno de los contenidos de la página web de la “Fundación Antoni GAUDÍ”, su arquitectura “se relaciona con su entorno de una manera viva, interactuando armónicamente con los agentes naturales y culturales. Es además una arquitectura donde se manifiestan infinidad de recursos inspirados por leyes naturales, en una búsqueda constante del equilibrio, reflejo de su pensamiento profundamente ecológico”. Y, por este motivo, puede afirmarse con toda justicia que “el conjunto de la obra y el pensamiento de Antoni GAUDÍ los convierten en uno de los precursores de la arquitectura sostenible”.

Pienso volver a disfrutar de tan sublime experiencia, para contemplar de nuevo esta bellísima obra arquitectónica –que tiene prevista su conclusión en 2026-, maravillosa simbiosis entre naturaleza y arquitectura. No es de extrañar que este singular monumento atraiga la atención de millones de visitantes de todas las partes de mundo. Se trata, a mi juicio, de una magistral lección de armonía, de cómo es preciso –y urgente- conjugar, con tanto amor y delicadeza, el ser humano y la naturaleza. ¿Naturaleza en el arte o el arte de la naturaleza? Da lo mismo.

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¿Deberían los ríos tener acceso a los Tribunales? o la “custodia fluvial”.

2 de Abril de 2017 a las 19:52

En 1972 el Juez estadounidense Cristopher STONE publicó un ensayo titulado “Sould Trees have Standing? Toward Legal Rights for Natural Objects” (es decir, “deberían los árboles tener acceso a los Tribunales? Hacia los Derechos de los Objetos de la Naturaleza”). Este escrito jurídico tuvo lugar con motivo del famoso caso “Sierra Club vs. Morton” en el que la pionera asociación ecologista “Sierra Club” se opuso judicialmente a la construcción de un parque de atracciones de Disney en el seno del “Mineral King Valley”, conocido por sus centenarios secuoyas. Este alegato constituye una las primeras manifestaciones a favor de que la naturaleza (y sus recursos naturales) sean sujeto –no sólo objeto- de derechos susceptibles de ser exigidos ante los jueces y tribunales.

Este famoso caso viene a cuento ya que, hace pocos días, ha trascendido a los medios de comunicación la aprobación por el Parlamento de Nueva Zelanda de una Ley en la que se reconoce al río Whanganui (el tercero más largo del país, sito en la Isla Norte) el estatus de persona jurídica. Desde hace más de 160 años los indígenas “maoríes” –etnia polinesia que habita en la islas de ese país insular- venían reclamando ante las autoridades el reconocimiento de dicha curso fluvial como una entidad viva. La Ley incluye una compensación económica a la minoría que habita en el parque natural que lleva el mismo nombre que su río de más de 70 millones de euros. La estrecha y ancestral vinculación entre el citado río y los indígenas maoríes se refleja en el dicho “Yo soy el río y el río es yo”. Para los que habitan a lo largo de las márgenes de este río de 290 kilómetros, es algo sagrado. Por cierto, que esa “sacralidad” de los ríos es una constante desde los primeros tiempos de la humanidad y en casi todas las culturas y religiones como pone de relieve Nick MIDDLETON, en su obra “Rivers: a Very Short Introduction” (Oxford University Press, 2012).

Pocos días después de esta llamativa noticia, el 21 de marzo, tuvimos noticia también de que un Tribunal del norte de la India (la Corte Suprema de Uttaranchal en el Estado de Uttarakhand) acaba de reconocer los mismos derechos legales como persona a los ríos Ganges y Yamuna, que también se consideran sagrados por mil millones de indios. En su decisión jurisdiccional los jueces del Tribunal indio mencionaron el caso del río Whanganiu. En este caso, la Corte de justicia nombró a tres funcionarios que actuarán como custodios legales y responsables de proteger los ríos y sus afluentes. Además, una agresión cometida contra la calidad de las aguas del río equivaldrá a la cometida con una persona física.

Con estos supuestos se reproduce una vez más la larga polémica acerca de la conveniencia de atribuir -o no- de derechos subjetivos a los naturaleza, si bien la discusión se ha desarrollado principalmente en torno los “derechos de los animales” (con influentes valedores como los promotores de la “deep ecology” y con la figura destacada de Peter SINGER, autor de la obra “Animal Liberation”, publicada en 1975). Más recientemente, las nuevas Constituciones políticas de Ecuador (2008) y de Bolivia (2009) llevan a cabo un “giro biocéntrico” con la expresa previsión de “derechos de la naturaleza” (por ejemplo, con el reconocimiento del “derecho de la naturaleza o Pachamama”).

En el magnífico ensayo del filosofo y jurista belga François OST, titulado “Naturaleza y Derecho. Para un debate ecológico en profundidad” (publicado en España por Ediciones Mensajero, en 1996), se desarrolla una aguda crítica a las posturas extremas que han dominado en el campo del Derecho la relación entre los seres humanos y la naturaleza. De una parte, la “naturaleza como objeto” que ha sido fruto de la modernidad occidental y que ha propiciado la explotación indiscriminada de los recursos naturales (con la sacralización de la propiedad privada). Y, de otra parte, como reacción a la anterior postura, la “naturaleza como sujeto”, lo que lleva al reconocimiento de derechos subjetivos a la misma, en su conjunto, o algunos de sus aspectos. Desde la lectura de dicha luminosa obra, todavía no alcanzo a ver la utilidad de aplicar la tesis del reconocimiento de derechos subjetivos a la naturaleza, sea en lo relativo a los animales, vegetales o minerales. Con muchos otros juristas soy de la opinión de que para defender la naturaleza –y confieso que me considero un apasionado defensor- no hace falta apoyarse, como dice, OST en un pretendido “igualitarismo de las especies” sino más bien “en el desarrollo de las capacidades ética de la especie humana”. A mi juicio, hay que cargar la mano en los deberes y obligaciones de los seres humanos en la protección de la naturaleza (siguiendo la línea de pensamiento de Aldo LEOPOLD –de una “ciudadanía biótica inspirada en una ética del suelo”, de Hans HONAS -y su “principio de responsabilidad”-, o, más recientemente, en los planteamientos de Papa FRANCISCO –sobre una “ecología integral”- en su Encíclica “Laudato Si”).

A propósito de la protección de los ríos, se viene hablando –desde hace pocos años- en el mundo jurídico-ambiental y de la conservación de la biodiversidad de la “custodia fluvial”. Se trata de una prometedora figura de protección que, siguiendo la filosofía de la “custodia del territorio” (un conjunto de estrategias e instrumentos, nacidos en Norteamérica, que pretenden implicar a los propietarios y usuarios del territorio en la conservación y el buen uso de los valores y los recursos naturales, culturales y paisajísticos), se trata de aplicar con parecidos cometidos sobre las cuencas fluviales. En las dos recientes obras jurídicas –promovidas por la “Red ECOVER”- que he tenido el honor de coordinar, con la participación de buena parte de los mejores ius-ambientalistas de nuestro país, se recogen los retos actuales de esta nueva figura de protección, con un completo análisis de sus fortalezas y debilidades, así como de interesantes conclusiones y propuestas al respecto (véase las obras “Derecho Ambiental para una Economía Verde” y “Derecho Ambiental en tiempo de crisis”, ambas publicadas en 2016).

Son, en este momento, muchas las iniciativas de “custodia fluvial” que se han puesto en marcha por parte de varias entidades de conservación (Fundación Biodiversidad), por Confederaciones Hidrográficas (Duero, Júcar, etc.), así como por varios programas de protección de los ríos (de forma destacada, aquí en Galicia, el “Proxecto Ríos”; también el proyecto “Limne”). Incluso, la Administración General del Estado la ha incluido en la “Estrategia Nacional de Restauración de los Ríos” desde 2006.

Como señala la experta Elisa PEREZ DE LOS COBOS, quien destaca los beneficios que reporta para la protección de la biodiversidad esta novedosa figura de la “custodia fluvial”: “Se trata de una herramienta innovadora que implica a las Administraciones públicas con competencias en la planificación y gestión de los sistemas hídricos, a las entidades de custodia, y a los propietarios privados y usuarios de los ríos, como regantes y pescadores. De este modo, se rompe con el paradigma tradicional que hace descansar la responsabilidad de conservar el medio ambiente únicamente en la Administración. Se trata ahora de una responsabilidad compartida entre todos los afectados”.

Como en el caso del neozelandés río Whanganui, del muy popular río indio del Ganges o de los maravillosos “mil ríos” de Galicia, son los seres humanos los que tienen en sus manos las claves de la protección de tan valiosísimos ecosistemas fluviales. Es posible que todavía esté por llegar un nuevo sistema jurídico de protección de la naturaleza de las generaciones actuales y futuras (incluso sobre la base del reconocimiento efectivo de innovadores “derechos de la naturaleza” que todavía desconocemos). No obstante, estoy convencido que la solución que se formule, no podrá dejar de contar, nos guste o no, con la insustituible –e inexcusable- actuación humana. Por lo pronto, la figura de la “custodia fluvial” me parece un gran acierto para implicar a los seres humanos en la protección de los ríos.

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Insostenibles externalidades de la macro-industria agroalimentaria

12 de Marzo de 2017 a las 2:36

Alertado por mi buen amigo Luis GARCÍA -uno de los mejores conocedores del mundo rural en Galicia-, tuve conocimiento de la impactante noticia sobre el proyecto de macrogranja de 20.000 vacas que se pretende implantar en Soria, que utilizaría tanta agua como la que consume la ciudad de Soria y que generaría más del doble de los residuos orgánicos de toda la Comunidad de Castilla y León. Esta información ha tenido un amplio eco en los medios de información y, particularmente, en el sector agroalimentario. Del sector agro-ganadero destaco la opinión de Andoni GARCÍA ARRIOLA (miembro de la ejecutiva de la “Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos” (COAG) del País Vasco) para quien semejante proyecto genera unos graves impactos, tanto a nivel social y económico como ambiental; “la sustitución del modelo social y sostenible en la ganadería y en la agricultura por un modelo industrial –señala GARCÍA ARRIOLA– es un proceso silenciado que se está llevando a cabo desde hace muchos años y la reconversión brutal del campo lo pone de manifiesto”; prueba de ello es que “en el Estado español han desaparecido desde el año 2000 un 70% de las explotaciones lácteas”; y, seguidamente, el mismo autor, hace una llamada a la reflexión acerca del “modelo de producción lácteo, agrario y alimentario” en nuestro país: sobre la necesidad de vincular la producción a la tierra, sobre la promoción de nuevos modelos sostenibles de producción, transformación y comercialización local, sobre la interrelación de la producción de leche con la calidad y la sostenibilidad… También el Consejo sectorial lácteo de Cooperativas Agro-alimentarias de España ha puesto de manifiesto que sólo dicha macro-granja supondría un incremento de la producción láctea en España del 2,5%, lo cual desestabilizaría todavía más el mercado de la leche, con una nueva caída de precios y el cierre de granjas (muchas de ellas bajo un modelo familiar muy arraigado y ligado al territorio); incluso, se destaca, se pondría en peligro el cumplimiento de España de sus compromisos sobre mitigación de emisiones de gases de efecto invernadero.

Consciente de las profundas transformaciones que ha sufrido el sector agro-ganadero en los últimos decenios en la Unión Europea (en virtud de las sucesivas reformas de la Política Agraria Común (PAC), hasta la reciente reforma de 2014-2020), es claro que el modelo del futuro pasa por una mayor competitividad de la agricultura pero, en especial, se trata de estimular el desarrollo del medio rural -y, con él, la gestión sostenible de los recursos naturales-, un desarrollo territorial equilibrado y el ofrecimiento de oportunidades a las nuevas generaciones de agricultores y ganaderos de menos de 40 años.

Cavilando sobre estas inquietudes del mundo rural que, aquí en Galicia, son muy palpables, ha caído en mis manos un fundado alegato contra la gran industria ganadera. Se trata de la obra titulada La carne que comemos. El verdadero coste de la ganadería industrial (que se acaba de publicar en 2017 por Alianza editorial), cuyo autor es el británico Philip LYMBERY, director ejecutivo de la organización internacional para el bienestar animal “Compassion in World Farming” (CIWF). Este activista es muy conocido por su incansable lucha para lograr la prohibición legal de las jaulas en batería para las gallinas y las jaulas para terneras en la Unión Europea. Además en 2014 publicó –en colaboración del Isabel OAKSHOTT– otro libro titulado “Farmagedón”, en la misma línea de crítica a la ganadería industrial, elegido por TIMES como uno de los libros del año. “La carne que comemos” –que incluye un capítulo del popular ambientalista José Luis GALLEGO, sobre el “consumo responsable” en España- se divide en cinco capítulos -muy atractivamente maquetados-, ilustrado con buenas fotos y completas infografías, donde se narran experiencias del todo el mundo y aderezado de un rico aparato bibliográfico. Tras explicar, en la “Introducción”, que en el Planeta se crían cerca de 70.000 millones de animales de granja al año (de los que dos tercios se producen en granjas industriales) que consumen un tercio del total de los cereales producidos en el mundo, en el Capítulo 1º (“Naturaleza”) se pone de relieve los grandes impactos que las macro-granjas producen sobre el medio ambiente (estiércol, polución atmosférica y contaminación de las aguas, degradación de los suelos, reducción de la biodiversidad, efectos negativos de los pesticidas y fitosanitarios, etc.). En el Capítulo 2º (“Salud”) se hace un repaso de enfermedades y de las posibles vinculaciones de las granjas industriales con la salud humana: el abuso de los antibióticos a los animales, las “superbacterias” y los microbios que amenazan con convertirse en pandemias, niveles de colesterol y grasas saturadas con que se alimentan a los animales… ¿Quién no recuerda la “crisis de las vacas locas”? en Europa, a finales del siglo XX. El Capítulo 3º (“Por qué importan los animales”) relativo a su reivindicación sobre el “bienestar animal” (con sus “cinco libertades”) se puede resumir en la siguiente frase: “Hacinados en pésimas condiciones y llevados más allá de sus límites naturales, se les suele tratar como si fueran sólo máquinas antes de matarlos. Pero son criaturas sintientes que sufren dolor y miedo” (se refiere los 50.000 millones que viven en granjas industriales). El Capítulo 4º (“Recursos”) se plantea todos los problemas que se avecinan en el futuro ante la expansión de la agricultura intensiva, para la producción de cereales y soja, que va a exigir el incremento de granjas industriales; monocultivos que van a producir desplazamientos masivos de personas y de ingentes recursos de un agua dulce cada vez más escasa. No falta en este capítulo una mirada crítica al “abuso de la tecnología de los cultivos genéticamente modificados” y a la “clonación” de animales con los potenciales riesgos que albergan. Finalmente, en el Capítulo 5º, “Las soluciones”: el consumidor como “pieza clave” (las etiquetas importan y “hay que saber lo que se compra”), reducción del escandaloso desperdicio del tercio de la comida que producimos, promoción de granjas mixtas de cultivos y animales, “hay que restaurar el vínculo crucial entre los animales de granja y la tierra para mejorar la sostenibilidad del suelo”, …

Me ha gustado mucho la exposición –clara y ordenada- de LYMBERY quien con su libro añade una lúcida obra a la muy extensa literatura de ensayos, libros y alegatos contra el actual sistema industrial agroalimentario. Este texto puede inspirar a la gobernantes que hayan de decidir si se autoriza o no la mega-lechería en Soria. Lo mismo que esas otras palabras, tan atinadas para este supuesto que nos ocupa, como las del Papa FRANCISCO, en el nº 129 de su Encíclica “Laudato Si: “Para que siga siendo posible dar empleo, es imperioso promover una economía que fa­vorezca la diversidad productiva y la creatividad empresarial. Por ejemplo, hay una gran variedad de sistemas alimentarios campesinos y de peque­ña escala que sigue alimentando a la mayor parte de la población mundial, utilizando una baja pro­porción del territorio y del agua, y produciendo menos residuos, sea en pequeñas parcelas agríco­las, huertas, caza y recolección silvestre o pesca artesanal. Las economías de escala, especial­mente en el sector agrícola, terminan forzando a los pequeños agricultores a vender sus tierras o a abandonar sus cultivos tradicionales. Los in­tentos de algunos de ellos por avanzar en otras formas de producción más diversificadas termi­nan siendo inútiles por la dificultad de conectarse con los mercados regionales y globales o porque la infraestructura de venta y de transporte está al servicio de las grandes empresas. Las autoridades tienen el derecho y la responsabilidad de tomar medidas de claro y firme apoyo a los pe­queños productores y a la variedad productiva. Para que haya una libertad económica de la que todos efectivamente se beneficien, a veces pue­de ser necesario poner límites a quienes tienen mayores recursos y poder financiero. Una liber­tad económica sólo declamada, pero donde las condiciones reales impiden que muchos puedan acceder realmente a ella, y donde se deteriora el acceso al trabajo, se convierte en un discur­so contradictorio que deshonra a la política”. Más claro, agua.

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El debate nuclear sigue vivo, y la Central Nuclear de Garoña, también.

18 de Febrero de 2017 a las 1:32

El debate nuclear está de nuevo encima de la mesa y el Gobierno nuevamente tendrá que decidir. La reciente decisión del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) de informar favorablemente con condiciones el funcionamiento de la central nuclear operativa más antigua de España, reaviva la polémica sobre la generación de la energía nuclear una forma de generación, quizá necesaria como energía de respaldo (más del 20% de la energía eléctrica), pero no exenta de riesgos y de polémica.

Y es que las decisiones están en el campo de la política y no en el campo del Derecho, condicionando la primera el segundo y judicializándose una vez más todas las decisiones políticas que tengan que ver con la energía nuclear. Aún seguimos a vueltas con la construcción del Almacén Temporal Centralizado de Residuos radiactivos y combustible gastado (ATC) transcurridos cinco años desde que el Gobierno decidió ubicarlo en el municipio de Villar de Cañas en la provincia de Cuenca. La ulterior decisión del gobierno castellano-manchego resultante de las elecciones de 2015, de ampliar la zona de protección para evitar la construcción del ATC aún está litispendente y ha adquirido de nuevo notoriedad tras conocerse que el Tribunal Supremo ha acordado la suspensión cautelar del acuerdo del Gobierno de Castilla-La Mancha, de 28 de julio de 2015, que dio inicio a una ampliación del Espacio Protegido Laguna del Hito. Señala este Tribunal que, en la ponderación de los intereses en conflicto, son más importantes las actuaciones para la instalación del ATC -que pretende una adecuada y pronta gestión de los residuos radioactivos amparando a todas las especies animales y al medio en general- que la aprobación inmediata de la ampliación de un espacio protegido para aves para proteger a una o varias especies animales.

Pero lo que nuevamente resurge como un muerto viviente es la central nuclear de Santa María de Garoña ubicada en la provincia de Burgos. Una central con 460 MW de potencia instalada, operativa desde 1971 hasta diciembre de 2012, en la que se decidió desconectarla para evitar el pago del impuesto sobre la producción de combustible nuclear gastado y residuos radiactivos resultantes de la generación de energía nuclear, establecido por la Ley 15/2012. Esta desconexión con fines ahorrativos le ha costado a Nuclenor una sanción de la CNMC de 18,4 millones de euros, confirmada recientemente por sentencia de la sala de lo contencioso de la Audiencia Nacional. Y pese a todo…..

Cuando ya parecía que el siguiente paso de esta central sería su cese y desmantelamiento, dando fe de que este muerto está muy vivo, la propia empresa titular Nuclenor (participada al 50% por Endesa e Iberdrola) promovió su vuelta, solicitando la ¿renovación?, yo diría, de nueva concesión de un permiso de explotación hasta 2031 cuando la central tenga ya 60 años.

Cabe recordar que esta misma polémica ya se suscitó en el verano de 2009, cuando, por aquél entonces, el Gobierno prorrogó por tan solo 4 años el permiso de explotación de la central pese al informe favorable del CSN para poder seguir funcionando hasta 2019. Esta decisión recurrida por todos, fue resuelta por la sala de lo contencioso de la Audiencia Nacional mediante sentencia de 30 de junio de 2011, entendiendo ajustada a Derecho la decisión discrecional del Gobierno con motivación suficiente respecto a la continuidad o no.

Del CSN me fío, es una auténtica Administración independiente -formada por expertos en seguridad nuclear- que han dictaminado su posible continuidad, eso sí, supeditándola a una serie de inversiones y mejoras importantes y de elevado coste. No debemos desconfiar, aunque todos sabemos el riesgo ínsito de las fuentes de energía nuclear y somos sabedores de que el riesgo cero no existe.

Todo correcto. Si no fuese por un dato preocupante de este último informe del CSN. Se trata de la discrepancia existente dentro del propio CSN, de sus consejeros. La actual consejera y exministra de Medio Ambiente, Cristina NARBONA, se ha posicionado en contra del permiso, señalando en su voto particular que la Central “no ha cumplido, en su totalidad, los requisitos exigidos por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), que eran condición requerida para emitir el informe favorable a la renovación” a las que considera condición indispensable al tratarse de “modificaciones de diseño muy significativas desde el punto de vista de la seguridad nuclear y de la protección radiológica, cuyo alcance, coste y dimensión conoce perfectamente Nuclenor desde hace casi una década”. Por tanto, el informe favorable del CSN no es unánime, una situación nueva que tendrá que ponderar también adecuadamente el Ministerio de Industria.

Otra de las características de este informe favorable del CSN es que no establece un plazo de vigencia máximo del permiso de explotación que, en su caso, pueda otorgar el Gobierno, separándose el CSN de la práctica reguladora -vigente desde 1999- que vinculaba las revisiones periódicas de seguridad decenales con el periodo máximo de renovación de las autorizaciones de explotación que podía conceder el ministerio (10 años), si bien, lo cierto es que la Directiva 2014/87/EURATOM, de 8 de julio, que modifica la Directiva sobre seguridad nuclear fija en 6 años en lugar de 10 la evaluación completa de las centrales nucleares.

Uno de los aspectos importantes de este procedimiento del permiso de explotación de la central de Garoña es que la decisión que adopte el Ministerio será un claro mensaje, un claro precedente para las ulteriores solicitudes de renovación. No olvidemos que el resto de las centrales nucleares operativas en España, tendrán, en breve, que ir sometiendo su permiso de explotación a renovación y esta decisión que se adopte con Garoña puede ir abriendo un camino de futuro amplio en la explotación de las centrales nucleares en España, teniendo en cuenta además su importante aportación porcentual en generación y la elevada rentabilidad que para las compañías eléctricas titulares supone al estar ya amortizadas.

Una vez más nos encontramos ante una decisión política en la que el Gobierno deberá ponderar la necesidad y beneficios de la generación de energía por un lado, y por otro los riesgos que de ello se derivan y en qué medida una sociedad desarrollada e informada está dispuesta a asumir. Alemania y Francia son dos ejemplos cercanos contrapuestos. Curiosamente, la Ley 2/2011, de economía sostenible, da los criterios de motivación en los que podrá apoyarse el Gobierno “los niveles de participación de la energía nuclear en la cesta de generación energética, de acuerdo con el calendario de operación de las centrales existentes y con las renovaciones que, solicitadas por los titulares de las centrales, en el marco de la legislación vigente, en su caso correspondan, teniendo en cuenta las decisiones del Consejo de Seguridad Nuclear sobre los requisitos de seguridad nuclear y protección radiológica, la evolución de la demanda, el desarrollo de nuevas tecnologías, la seguridad del suministro eléctrico, los costes de generación eléctrica y las emisiones de gases de efecto invernadero, y ateniéndose en todo caso al marco de referencia establecido por la normativa europea vigente”.

De momento, este procedimiento de renovación de la CN de Garoña ya ha suscitado la oposición de los partidos políticos que, en sus programas, abogan por la erradicación de la energía nuclear y el rechazo de las instituciones de territorios más próximos como el Ayuntamiento de Vitoria, la Diputación Foral de Álava o el propio Parlamento Vasco.

En mi modesta opinión creo que algunas cosas de la Ley de Energía Nuclear de 1964 y del Reglamento de Instalaciones Radiactivas debieran ser modificadas sobre todo para hacer efectiva una mayor información y una mayor participación pública en la toma de decisiones de este tipo. No parece lógico que, en un procedimiento administrativo de estas características, no se garantice la información y participación públicas, que posibiliten no sólo las alegaciones y objeciones, sino también las respuestas justificadas por parte del promotor o del CSN o del Ministerio que finalmente autorice o no el permiso de explotación. Es la sociedad la que debe admitir o no los riesgos derivados de una actividad sopesando los que se pueden producir como consecuencia de esa falta de actividad.

Esperaremos 6 meses para ver qué decide el Ministerio de Industria, el Gobierno en definitiva, y la empresa, que tendrá que hacer un sesudo análisis de coste-beneficio para saber si el elevado coste (en torno a 200 millones de euros) de implementación de todas las medidas exigidas por el CSN, le trae cuenta o no para seguir en funcionamiento. Lo veremos.

(Colaboración del Profesor de Derecho Administrativo de la Universidad de Navarra, Ángel RUIZ DE APODACA, experto en la regulación jurídica de la energía nuclear).

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El mal ambiente del Presidente Donald TRUMP

7 de Febrero de 2017 a las 21:15

Acabo de volver de la ciudad mejicana de Morelia donde participé en el Foro Internacional de Michoacán, dedicado a la democracia y a la gobernanza, con motivo del primer centenario de la Constitución Política de los Estados Unidos de México de 1917. Allí pude comprobar, con mis propios ojos, la enorme indignación del pueblo mejicano ante la injusta postura del nuevo Presidente norteamericano ante este País latino, quien amenaza a pasarle factura por el fortalecimiento del muro que, desde hace década, los separa, y anunciando una masiva deportación de sus paisanos en tierras estadounidenses.

Pero no sólo los mexicanos tienen motivo para estar seriamente disgustados. También quienes nos dedicamos a analizar las cuestiones ambientales vemos con preocupación las medidas que, en materia ambiental, está promoviendo Donald TRUMP al comienzo de su mandato. Sin dejar de subrayar la gravedad de las drásticas medidas anti-inmigración que han entrado en un proceso de judicialización (en el que se va a poner en juego la virtualidad de los “checks and balances” de la democracia norteamericana), asistimos claramente a un triste capítulo de regresión ambiental en el país que, en los años setenta del siglo XX, fue pionero en la política ambiental. De acuerdo de las autorizadas opiniones de los Profesores de Universidad de Universidad de California (UC) el dibujo de la situación generada por el nuevo Presidente es bastante sombrío.

Son varias de las decisiones adoptadas por el nuevo Presidente han hecho sonar todas las alarmas. El nombramiento de Scott PRUIT –quien fue fiscal general de Oklahoma- como director de la más importante Agencia para la Protección Ambiental (EPA, en sus siglas inglesas); se trata de una persona que ha promovido en multitud de ocasiones demandas judiciales contra los principales planes ambientales de la referida Agencia (“Clean Power Plan”, “Clean Air Act mercury rule”, etc.) bajo la “Administración OBAMA”. Además, se ha ordenado a los empleados de la EPA no hablar en los medios de comunicación, ni facilitar documentación interna, lo cual va en contra de la “Ley de Libertad de Información”. También, en el ámbito de la EPA se han suspendido todas las actividades previstas con sus contratistas. Como dice el profesor Dan FARBER de la Universidad UC-Berkeley, su inexperiencia para el cargo le hace correr a PRUITT un alto riesgo de cometer muchos errores.

En materia de energía, el Presidente ha firmado un “memorando ejecutivo” para permitir la construcción de los polémicos oleoductos (“Keystone XL” y “Dakota”) –paralizados por OBAMA– para el transporte del petróleo procedente de las arenas bituminosas canadienses de Alberta, así como para distribuir el petróleo de esquisto de Dakota del Norte y Montana a un centro de distribución en Nebraska. Y, todo esto indica que la “Administración TRUMP” apuesta por la explotación del “gas pizarra” (“shale gas”) mediante el controvertido sistema del “fracking”. Es significativo que Rick PERRY –quien fue Gobernador del Estado de Texas- haya sido nombrado Secretario de Energía y que, en su momento defendió acabar con el Departamento que ahora va a dirigir. Por si pareciera poca la influencia del lobby petrolero en el nuevo ejecutivo de Washington, TRUMP ha nombrado como Secretario de Estado –jefe de la diplomacia de los Estados Unidos- a Rex TILLERSON, ex–jefe de la gigante empresa Exxon Mobil. No son los únicos cargos del Gabinete TRUMP vinculados a la industria del gas y petróleo y además negacionistas del cambio climático, como subraya el Profesor FARBER.

También resulta muy significativa la Orden Ejecutiva firmada por el Presidente el pasado 30 de enero para “reducir la regulación y controlar los costos regulatorios” que puede implicar, como dice el profesor Sean HECHT, la eliminación de regulaciones administrativas que tienen como objetivo la protección ambiental, de la salud, de los trabajadores y de los consumidores.

Incluso la nominación por TRUMP del juez Neil GORSUCH para ocupar el puesto dejado en el Tribunal Supremo a la muerte del juez Antonin SCALIA, se ve como una amenaza por la actuación anti-ambientalista de dicho juez en su puesto de la “Corte de Apelaciones del 10º Circuito” (en especial, en el “caso Chevron v. NRDC”).

En el orden internacional, TRUMP (para quien –vía Twitter- “el concepto de calentamiento global fue creado por y para los chinos para atacar la competitividad de la industria estadounidense”) anunció en su campaña electoral que de ganar las elecciones presidenciales se desharía del “Acuerdo de Paris” sobre el cambio climático, lo antes que sea posible. “La Comunidad internacional se prepara –como señala el economista Antxon OLABE EGAÑA– para la demolición del importante legado climático de OBAMA”, lo cual supondrá “un golpe muy duro contra la arquitectura climática construida en los últimos años, así como contra la contención de emisiones que Estados Unidos ha logrado en la última década”.

Por consiguiente, son muchos los nubarrones que se ciernen sobre el horizonte de la nueva “Administración TRUMP” en lo que se refiere a la política ambiental y aquellas otras políticas que, como la energética, se haya íntimamente ligada a aquélla. Como recuerda FARBER este ataque a la política ambiental no es nuevo en la reciente historia americana (véase los casos parecidos en 1981 con REAGAN, en 1994 con el llamado “Contract with America” republicano y en 2001 con George W. BUSH).

¿Cómo salvar los muebles en esta situación? El Profesor FARBER comenta en su blog cómo pueden defenderse los Estados ante las medidas federales perjudiciales para el medio ambiente (los estándares mínimos estatales de protección de las leyes sobre aire y el agua; la necesaria certificación ambiental estatal para los proyectos federales; los controles estatales sobre los terrenos públicos, etc.). También se expone cómo no es fácil derogar y excepcionar la complejísima regulación administrativa ambiental de la EPA.

Por su parte los representantes de los más importantes grupos ecologistas han anunciado que se preparan para combatir cualquier retroceso. “Si TRUMP intenta retroceder en la protección del medio ambiente y el cambio climático, se topará con una maraña de gente organizada”, advirtió Michael BRUNE, director de Sierra Club, el grupo ambientalista más antiguo de la historia y uno de los más grandes (con 2,4 millones de miembros). También, del mismo grupo, Melinda PIERCE opina que no será fácil desmontar rápidamente las reglamentaciones ambientales y denunciar los acuerdos internacionales: “Creo que habrá una presión internacional muy fuerte –dice la activista- para persuadir a TRUMP a que no se retire del Acuerdo de París”.

Veremos cómo evolucionan los acontecimientos y si se confirman las amenazas. Por lo pronto, el muro fronterizo que separa México de los Estados Unidos de América está afectando, desde hace tiempo, a más de 800 especies de mamíferos, reptiles y anfibios que se encuentran en peligro de extinción y que requieren de movimientos migratorios en la zona para mantener sus poblaciones. Jaguares, borregos cimarrones, el berrendo sonorense, castores y ocelotes, son sólo algunas de las especies que se encuentran en peligro de extinción debido al muro.

Aunque no haya mucho espacio para el optimismo, confiamos que la lucha de los activistas ambientales en los Estados Unidos de América (“cuna del ambientalismo”), el trabajo sensato de muchas de sus instituciones estales y locales, así como la presión internacional, logre frenar o, al menos, minimizar una política de regresión ambiental como la que pretende implantar el Presidente TRUMP, que va en contra de la historia y de la calidad de vida de sus propios compatriotas.

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Migrantes sin tierra y refugiados sin asilo

26 de Diciembre de 2016 a las 0:50

bauman_9788449332715Asistimos en los últimos años a una lamentable catástrofe humanitaria. No es en África ni en Asia, es en “nuestra casa común europea”, a cuyas puertas centenares de miles de personas tratan de acceder a costa de sus vidas. De hecho, sólo este año 2016 -que está a punto de concluir- más de 5.000 personas, hombres, mujeres y niños, han muerto ahogados en el “Mare Nostrum”. Lo más triste del asunto es que ya nos hemos acostumbrado a semejante tragedia sin que los gobiernos la aborden con eficacia y… sobretodo con humanidad. Como expresa Zygmunt BAUMAN, en su último ensayo, el genial cronista de nuestro mundo, toda esa masa (?) de seres humanos que escapan de las guerras y situaciones de miseria, son como “Extraños llamando a la puerta”. ¿Qué hacer? “La realidad actual –dice el sociólogo polaco- no admitirá soluciones fáciles y rápidas, y si se considera aplicar soluciones así, no será posible hacerlo sin exponer el Planeta –este domicilio conjunto/compartido nuestro- a amenazas a largo plazo más catastróficas aún que las que plantea nuestro momento de apuro presente conjunto/compartido…”.

Quizá BAUMAN se está refiriendo a un fenómeno que está cobrando gran relevancia en los últimos decenios: la llamada “migración climática” o, mas ampliamente, la migración por razones ambientales. “Refugiado ambiental” (denominación que se debe al ambientalista norteamericano Lester BROWN), “eco-refugiado”, “migrantes ambientales”… llámese como se quiera pero todo parece indicar que va a ser una triste realidad en nuestro siglo XXI. Incluso la “Organización Internacional para las Migraciones” (OIM) –la principal organización intergubernamental en el ámbito de la migración- se ha preocupado de definir a estos migrantes como las “personas o grupos de personas que, por razones imperiosas de cambios repentinos o progresivos en el medio ambiente que afectan negativamente a la vida o las condiciones de vida, se ven obligados a abandonar sus hogares habituales, o deciden hacerlo, ya sea de forma temporal o permanentemente, y que se mueven ya sea dentro de su país o hacia el extranjero”. La OIM (creada en 1951) trabaja, desde comienzos del 2000, en ayudar a reducir la vulnerabilidad de las poblaciones expuestas a factores de riesgo ambiental, presta asistencia a las poblaciones que se desplazan a raíz de desastres y del cambio ambiental; y consolida las capacidades de los gobiernos y otros interlocutores para que hagan frente al reto que constituye la migración por motivos ambientales.viz_approvedtheatlasofenvironmental-migration

A principios de este año, la OIM y el Instituto de Estudios Políticos de Paris (Sciences Po Paris) presentaron la publicación “The Atlas of Environmental Migration”, elaborado por D. IONESCO, D. MOKHANACHEVA y F. GEMENNE, expertos en migración y medio ambiente. Por primera vez se recogen en una publicación los conocimientos, investigaciones y estudios existentes en todo el mundo relativos a los vínculos entre migración, el medio ambiente y el cambio climático. Origen del fenómeno, sus puntos de ubicación geográfica, su carácter forzoso o voluntario,… (en su primer capítulo); factores y causas que lo motivan: inundaciones, tormentas, sequías, temperaturas extremas, incendios, degradación de los ecosistemas, elevación del nivel del mar… (a lo largo de su capítulo segundo), desafíos y oportunidades: desarrollo, adaptación, urbanización, seguridad, protección de los derechos humanos (en el tercer capítulo); y, finalmente, la “Gobernanza y políticas” desarrolladas al respecto (en su cuarto y último capítulo), hacen de esta publicación una muy atractiva (acompañada de un gran número de gráficos e infografías) para quien accede por primera vez a este emergente problema internacional.

wegc3knrRecientemente la activa Fundación Ecología y Desarrollo (ECODES) organizó en Madrid, el pasado 22 de noviembre de 2016, un Simposio sobre Migraciones Climáticas. En esta reunión de expertos se puso de manifiesto, de una parte, que las migraciones por el calentamiento global son ya una realidad y un verdadero desafío para la Comunidad Internacional, pero de otra parte, que el derecho internacional humanitario vigente no protege a los damnificados por este tipo de migraciones. El mismo Romano Pontífice, el Papa FRANCISCO denunciaba en 2015, en su Encíclica “Laudato Si” que “es trágico el aumento de los migrantes huyendo de la miseria empeorada por la degradación ambiental, que no son reconocidos como refugiados en las convenciones internacionales y llevan el peso de sus vidas abandonadas sin protección normativa alguna” (LS, 25).

Es preciso y urgente cubrir, por lo tanto, esta laguna en el Ordenamiento internacional mediante nuevas regulaciones como la que propuso en 2008 mi amigo el Profesor francés, de la Universidad de Limoges, Michel PRIEUR con su proyecto de Convención Internacional sobre el estatus de las personas desplazadas por motivos ambientales. Por su parte, el también Profesor y amigo, Fernando LÓPEZ RAMÓN, uno de los más prestigiosos ambientalistas de nuestro país –quien intervino en el citado Simposio de ECODES- pese a reconocer que “existe un importante sector académico que manifiesta discrepancias significativas sobre la exclusiva y determinista relación entre cambio climático y migraciones”, defiende, con fundamento en el principio de solidaridad colectiva, que “antes eventos irresistibles de fuerza mayor” en que “no cabe invocar no fronteras ni soberanías estatales”, ha de afirmarse un “derecho a la migración catastrófica trasnacional como contenido esencial del derecho humano al libre desplazamiento”.

Afortunadamente en las negociaciones del Acuerdo de Paris sobre el cambio climático fue un avance para abordar en el futuro –en el marco del cambio climático- la migración y la movilidad humanas, y la reciente reunión COP22 de Marrakech ha vuelto a ser tratado este importante asunto. Ya en 1990 el Panel Intergubernamental del Cambio Climático declaró que una de las más relevantes consecuencias del calentamiento global será el de las migraciones, con millones de personas desplazadas por la erosión de la línea costera, por sus inundaciones y por graves sequías. Y, luego el ecologista británico Norman MYERS, reconocido por su trabajos sobre los refugiados ambientales, ha escrito que en la década de los 90 del siglo XX existían unos 25 millones de refugiados ambientales y que en 2050 podrían llegar a los 200 millones.refugeesmigrants-thumb-news

Conscientes de que no es fácil distinguir en muchos casos los migrantes y/o refugiados ambientales de los que no lo son, en todo caso defendemos una protección integral que basada en la “solidaridad intergeneracional” (y pensando también hacia el futuro, en una “solidaridad intergeneracional”) para tantos cientos miles de personas que huyen de la muerte. No podemos –¡no queremos!- permanecer insensibles ante tan grave y acuciante problema. En su luminoso ensayo Zygmunt BAUMAN cita al Papa FRANCISCO en su llamada a “extirpar de nuestros corazones esa parte de Herodes que en ellos late; roguemos al Señor que nos dé la gracia de llorar por nuestra indiferencia, de llorar por la crueldad de nuestro mundo, de nuestros propios corazones y de todos aquellos que, desde el anonimato, toman decisiones sociales y económicas que abren la puerta a situaciones trágicas como ésta”.

Quizá el momento actual, en que muchos celebramos en nacimiento del Niño-Dios –que fue refugiado forzoso en Egipto-, nos permita implicarnos, del modo que sea, sin escurrir el bulto, en la solución de este emergente problema planetario. Con estos sentimientos, a todos os deseo unas muy felices Navidades.

Comentarios de libros, Comentarios generales
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“La respuesta es verde”: a la vuelta del CONAMA 2016

5 de Diciembre de 2016 a las 1:40

ynof0d7jLos pasados días 28 de noviembre a 1 de diciembre, tuvo lugar en el Palacio de Congresos de Madrid, la 13ª edición del Congreso Nacional de Medio Ambiente (CONAMA-2016). Desgraciadamente sólo estuve día y medio en Madrid, y, como se pueden imaginar apenas pude disfrutar de una pequeña parte de las 140 actividades (grupos de trabajo, sesiones técnicas, actividades especiales, etcétera) desarrolladas a lo largo de los cuatro días de su duración. Me alegró ver allí mucha gente joven, estudiantes universitarios, que llenaban, bulliciosos, las salas del Palacio de Congresos.

Como siempre en los CONAMA, junto con las jóvenes generaciones, se podían ver, en armónica convivencia, una variopinta mezcla de encorbatados representantes del sector empresarial y de las Administraciones Públicas con destacados activistas de grupos ecologistas y de ONGs ambientalistas. Esta vez los responsables de la organización podían identificarse por los artilugios de comunicación que llevaban ajustados a sus cabezas.

Por lo que a mi respecta, aunque inicialmente presenté un avance de comunicación sobre “urbanismo sostenible” -que, finalmente, no pude concluir por mi apretada agenda de trabajo-, me mostré especialmente interesado por los temas de “renovación urbana”, uno de los nueve “ejes” del CONAMA-2016. Y, en particular, mi asistencia prioritaria lo fue a la sesión organizada por la Asociación para la Sostenibilidad y el Progreso de las Sociedades (ASYPS) –asociación a la que pertenezco desde su fundación gracias a la invitación de mi amigo Luis JIMENEZ HERRERO– dedicada a la “Resiliencia y sostenibilidad urbana: experiencias prácticas de adaptación al cambio climático”. En esta interesante sesión se presentó el nuevo libro del ex–Director de la Oficina de Sostenibilidad de España, titulado: Hacia ciudades y territorios inteligentes, resilientes y sostenibles. Gestión y gobernanza para la gran transición urbana, que contó con la presencia del Presidente del CONAMA y del Colegio Oficial de Físicos, Gonzalo ECHAGÜE. También se presentaron algunos avances del proyecto RESURBE, a cargo del Profesor Jordi MORATO, coordinador de la Cátedra UNESCO de Sostenibilitat de la Universidad Politécnica de Catalunya.image001

Por mi dedicación a los temas marinos no dejé de asomarme un ratito a la mesa redonda que tenía lugar a pocos metros sobre “Espacios Marinos Protegidos” en la que, intervenía, entre otros mi buen amigo, Antonio GARCÍA ALLUT, Presidente de la Fundación Lonxanet. Ésta era una de las actividades vinculadas con el eje de la “biodiversidad” del CONAMA. Tampoco perdí la oportunidad de asistir a la Sala París del Palacio de Congresos donde tuvo lugar la interesante sesión sobre “Transición energética a un modelo eficiente y descarbonizado” en la que se expusieron las experiencias de varios países europeos en dicha transición y que contó con la intervención –entre otros- del prestigioso especialista en economía de la energía, Pedro LINARES, titular de la Cátedra BP de Energía y Sostenibilidad de la Universidad Pontificia de Comillas (al que sigo en su sugerente blog).

La “Cumbre de Paris” que se había celebrado, justo, hace un año estuvo presente en todas las sesiones del “eje” sobre “energía, eficiencia y cambio climático”. En esta central temática, una de las noticias más relevantes la anunció en la inauguración del CONAMA la Ministra de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel GARCÍA TEJERINA, sobre la inminente puesta en marcha del proceso para aprobar la “Ley sobre Cambio Climático”. Mucho me hubiera gustado asistir a otras actividades relacionadas con otros de los “ejes” del CONAMA: “movilidad”, “desarrollo rural”, “biodiversidad”, “agua”, “calidad ambiental”, “residuos” y “economía y sociedad”.

Finalmente, para que se vea lo bien que aproveché mi breve estancia en el CONAMA-2016, no dejó de llamarme la atención la creciente implantación de la “economía circular” en diversos actos del Congreso, relativos al agua, a los residuos, a la “bioeconomía”, etcétera. También me pareció muy oportuna la inclusión de varias sesiones sobre el “sector agroalimentario”, sobre sus interesantísimas relaciones con el medio ambiente y la sostenibilidad, hasta el punto de que he decidido dedicar la siguiente entrada de este blog a esta temática. Lo que siento es que no pude presenciar –ni degustar- el “show cooking” ofrecido por uno de los restaurantes de Vitoria (capital verde europea en 2012) en la zona del CONAMA denominada la “Manzana Verde”.

portadilla-no8En la planta tercera del Palacio de Congresos, donde estaban los expositores de diversas empresas e instituciones, publicas y privadas, conocí la existencia de la muy sugerente –y magníficamente maquetada- publicación denominada “Ballena Blanca. Revista de medio ambiente y economía”, iniciada en noviembre de 2014 y que ya cuenta con 8 atractivos números.

Pese a todas las incertidumbres que presenta en estos momentos el futuro del medio ambiente, el haber asistido una vez más al CONAMA me llena de un cierto optimismo. Los debates generados a lo largo del mismo, con la participación de muy diferentes sectores de la sociedad (empresas, Administraciones, universidades, sociedad civil), suponen un muy fructífero fundamento para construir –de forma colaborativa- la nueva sociedad y economía que se precisa en estos comienzos del siglo XXI. No sé si la respuesta de futuro a tantos retos ambientales será exclusivamente verde –como propone el lema del CONAMA-2016-. Lo que no me cabe ninguna duda es que, pinte como pinte el futuro, habrá que verdearlo.

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El legado ambiental del Presidente OBAMA y… su incierto futuro

7 de Noviembre de 2016 a las 2:07

src-adapt-960-high-20140128-sotu-environment-1391033446267A escasas horas de celebrarse el próximo martes 8 de noviembre, la 58ª elección presidencial en Estados Unidos, con una ligera ventaja -en las encuestas- de la candidata demócrata Hillary CLINTON sobre el excéntrico republicano Donald TRUMP, me parece oportuno destacar ahora el legado que deja el todavía Presidente Barack OBAMA.

Gracias a mi amigo el Profesor de Derecho Ambiental, Dan FARBER -quien fue el tutor de mi año sabático en el Centre for Law, Energy & the Environment del Campus de Berkeley en la Universidad de California (UC)- procuro seguir el pulso del derecho y la política ambiental en los Estados Unidos de América. Cualquiera puede leer sus agudos comentarios en el blog “Legal Planet, mantenido por los prestigiosos centros de la UC: la Berkeley School of Law y la UCLA School of Law. En una de sus recientes entradas, el Profesor FARBER enumera los logros más importantes de la política ambiental del Presidente OBAMA. Nada menos que veinte asuntos en los que según el citado profesor norteamericano se han producido remarcables avances en diferentes campos y materias del derecho y de la política ambiental estadounidenses y que, ahora, pasamos a compendiar, aunque sin un ánimo exhaustivo.

En primer lugar, se destaca la puesta en marcha de la “Green Economy” con estímulos y ayudas de más de 90.000 millones de dólares en iniciativas para mejorar la eficiencia energética, para promover las energías renovables, para mejorar las infraestructuras eléctricas y la red de ferrocarriles, etc. Más concretamente, en relación con la eficiencia energética, en diciembre de 2015, el Departamento de Energía aprobó nuevas normas sobre los sistemas de calefacción y refrigeración de los centros comerciales que permitirá reducir en 167.000 millones de dólares los costes de energía y una reducción de cerca de 900 megatones de CO2.

Son particularmente abundantes las reformas y avances en la legislación sobre calidad ambiental: una nueva “Ley de seguridad química” (que sustituyó la vieja “Ley de Control de Sustancias Químicas”); nuevas normas más exigentes para las emisiones industriales (acompañadas de un “Plan de Energía Limpia” para las mismas) y, en especial, para las emisiones de mercurio de las centrales eléctricas. Por lo que se refiere a los transportes: nuevos estándares para los gases de efecto invernadero de los coches nuevos (con la consiguiente reducción de sus emisiones de CO2); más estrictos estándares sobre la contaminación atmosférica de particular y de ozono troposférico procedentes del transporte interestatal. También relación con la calidad del aire: nuevos estándares sobre el ozono y sobre las partículas.gvvhzpn_400x400

También son muchos los avances en la protección de la biodiversidad: OBAMA ha sido el Presidente que más espacios naturales protegidos ha declarado y, en particular, con la mayor reserva marina del mundo en su archipiélago natal de Hawai (conocida como “Papahanaumokuakea”, con una extensión de 1,5 millones de kilómetros cuadrados, lo que representa cuatro veces el tamaño de California). Igualmente es relevante la aprobación en 2015 de la nueva regulación para protección de los humedales (WOTUS) aunque esta normativa está recurrida ante los Tribunales. Sobre la protección de especies, son casi 300 las incluidas durante el Gobierno OBAMA en la lista de especies amenazadas de la “Ley de Especies en Peligro de Extinción”.

Con referencia a la salud destacan los estudios de la “Environmental Protection Agency” (EPA) sobre los peligros para la salud humana de ciertos gases de efecto invernadero, así como la “Ley de Seguridad Alimentaria” que ha fortalecido las competencias de la “Food and Drug Administration” (FDA).

Sobre las actividades extractivas es conocida el bloqueo por el Presidente OBAMA de la construcción del oleoducto “Keystone XL” previsto para transportar hacia el sur de Estados Unidos las sustancias extraídas en Canadá de las arenas bituminosas. Del mismo modo han sido polémicas las normas aprobadas por su Administración para regular el “fracking” con el fin de proteger las aguas subterráneas y para restringir las emisiones de gas metano. De mismo modo, han sido proteccionistas las medidas aprobadas para controlar la minería a cielo abierto en zonas de montaña. Y, en cuanto a la explotación de hidrocarburos, aunque durante su gobierno tuvo lugar la mayor catástrofe ambiental producida en 2010 por el derrame de la plataforma “BP Deepwater Horizon” en el Golfo de México, reformó la legislación sobre exploración y explotación de hidrocarburos en aguas profundas.

Pero, sin duda, ha sido en el campo de las negociaciones internacionales sobre cambio climático donde el Presidente OBAMA ha obtenido su más destacado logro: la firma del Acuerdo de Paris de 2015. Destacable éxito tras la tradicional posición de Estados Unidos en esta materia (rechazo de la firma del Protocolo de Kioto) y el fiasco del Acuerdo de Copenhague de 2009. También en el ámbito internacional es reseñable la firma por Estados Unidos del Convenio de Minamata sobre prohibición del mercurio.

Es cierto que algunos de las conquistas ambientales reseñadas –impulsadas por la Administración OBAMA con la ayuda de la poderosa EPA- han sido recurridas ante los Tribunales por Estados y empresas, pero no cabe duda de que la política ambiental de los dos Gobierno del presidente afroamericano han marcado una clara tendencia hacia un mayor proteccionismo ambiental en los Estados Unidos.

environment-4x3-pngLa continuidad de esta “herencia ambiental” parece que está asegurada si gana las elecciones la candidata demócrata. Sin embargo, muchas de estas medidas corren un serio peligro de desaparecer o limitarse considerablemente si gana Donald TRUMP. Como se encarga de advertir el profesor Dan FARBER a los votantes norteamericanos -en otra de sus últimas entradas del blog “Legal Planet”-: “si usted está todavía indeciso” la comparación entre las ofertas de CLINTON y de TRUMP en materia ambiental son “nítidas” y diametralmente opuestas:

  • ¿es el cambio climático algo real?: para CLINTON sí que lo es y es una amenaza urgente; para TRUMP sólo se trata de una farsa.
  • ¿va apoyar el “plan de energía limpia”?: si (CLINTON). No (TRUMP)
  • ¿promoverá la construcción del oleoducto “Keystone XL”?: no (CLINTON). Si (TRUMP)
  • ¿es partidario de la explotación de los recursos del Ártico”?. No (CLINTON). Si (TRUMP)
  • ¿mantendrá el Acuerdo de Paris sobre cambio climático?: si (CLINTON). No (TRUMP)
  • ¿está a favor de las energías renovables?: si las apoyaré (CLINTON). Soy escéptico sobre su importancia (TRUMP).

El meridiano resultado de este análisis es un avance acerca de lo que puede deparar el futuro de la política y el derecho ambiental en el próximo Gobierno de los Estados Unidos. El próximo martes veremos hasta que punto pesan en los electores los motivos e inquietudes sobre el medio ambiente. En todo caso, no se olvide que, de lo que suceda allí, todos saldremos -querámoslo o no- beneficiados o, confío en que no, perjudicados.

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Alexander Von HUMBOLDT y el fascinante descubrimiento de la biodiversidad

12 de Octubre de 2016 a las 9:52

220px-avhumboldtSiempre me ha cautivado la personalidad de este polifacético científico berlinés nacido en la segunda mitad del siglo XVIII, cuyo nombre ha servido para denominar, a lo largo y ancho del mundo, accidentes geográficos, ríos y corrientes marinas, especies animales (100) y vegetales (300), espacios naturales, localidades, avenidas, calles, universidades y centros de investigación, y un extenso etcétera. Además, es considerado el “padre de la geografía moderna universal”, inventor de las “infografías” y de las expresiones científicas “isotermas”, “isodinámicas” o “jurásico”, y, quizá, el primer ser humano que ascendió un monte de más de 6.000 (El volcán “Chimborazo” en Ecuador). Con una extraordinaria pasión por conocer la naturaleza del Planeta, ninguna realidad física resultaba indiferente para su inagotable curiosidad científica: la zoología, la ornitología, la climatología, la geografía, la sismología y vulcanología, la oceanografía, la geología, la mineralogía, la astronomía, la climatología… pero sin olvidar las ciencias humanas (antropología, etnografía).

Incansable viajero, obtuvo en su primer gran viaje por América del Sur y América Central –gracias a un pasaporte español- la rica materia prima para su extensa obra. Por cierto, que fue A Coruña –la ciudad en la que tengo la fortuna de vivir- donde embarcó, a principios de 1799, a bordo de la corbeta “Pizarro” con destino a América. El propio HUMBOLDT –que no desaprovechaba ni un minuto de su tiempo- anotaría en su diario: “Coleccionamos las plantas que habíamos recogido en los hermosos valles gallegos, no visitados por ningún naturalista; estudiamos las algas y los moluscos que la marea del Noroeste arrojaba en grandes cantidades al pie de las rocas acantiladas”. Como escritor prolífico, fruto de sus viajes por América son treinta volúmenes publicados entre 1805 y 1832 –entre los que destacan sus cinco volúmenes de la obra titulada “Ensayo político sobre el reino de Nueva España”-; luego escribiría su obra más conocida –“Cosmos”- con cinco volúmenes publicados entre 1845 y 1858, casi hasta el año de su muerte en 1859, con noventa años de edad.1507-1

Enterado de la publicación en castellano de la espléndida biografía de Alexander Von HUMBOLDT por la historiadora alemana Andrea WULF -que lleva por título: La invención de la naturaleza. El Nuevo Mundo de Alexander von Humboldt (editorial Taurus, 2016)- no he parado hasta conseguirla y reconozco que la he leído con cierta compulsión. Son, sin embargo, muchos los trabajos biográficos disponibles sobre el genial científico: sólo en lengua castellana pueden verse los estudios de FRAGA VÁZQUEZ, MELÓN Y RUIZ DE GORDEJUELA, MINGUET y PUIG-SAMPER o, más recientemente, el ensayo de J. FERNÁNDEZ PÉREZ: Humboldt. El descubrimiento de la naturaleza (publicado por la Ed. Nivola, Madrid, 2002) y la obra colectiva coordinada por CUESTA DOMINGO y REBOK: Alexander Von Humboldt. Estancia en España y viaje americano (publicada en 2008 por la Real Sociedad Geográfica y el CSIC).

Pocas vidas tan ricas como la de este “Shakespeare de las Ciencias”: de Johann Wolfgang GOETHE (el poeta más grande de Alemania) fue gran amigo y admirador; con Simón BOLIVAR (el gran libertador iberoamericano) compartió su espíritu combativo contra el colonialismo; al igual que Thomas JEFFERSON (tercer Presidente norteamericano y uno de sus padres fundadores) puso las bases para la unión entre política y naturaleza; intercambió sus conocimientos con grandes científicos francés de su época (el químico, GAY-LUSSAC; el naturalista LAMARK, el astrónomo LAPLACE); el escritor norteamericano Edgar ALLAN POE le dedicó un poema; Julio VERNE utilizó sus descripciones; Charles DARWIN fue su acérrimo seguidor y reconoció el influjo de HUMBOLDT en sus obras; incluso el zoólogo alemán Ernst HAECKEL –que creó el término “ecología”- bebe en sus fuentes… Incluso se percibe algo de su influencia en el “Art Nouveau”.

walden_thoreauComo señala la Andrea WULF, es muy clara la influencia de las obras de Alexander en los más relevantes precursores del conservacionismo y ecologismo en los Estados Unidos del siglo XIX: desde Henry David THOREAU –cuya fundamental obra “Walden” es, según dicha autora, la respuesta de este autor a la obra “Cosmos” del científico prusiano-, hasta John MUIR (el “padre de los parques nacionales de los Estados Unidos”), pasando por el filósofo trascendalista Ralph Waldo EMERSON y George PERKINS MARSH, autor de la influyente obra: “Man and Nature”. Y, esa influencia no ha dejado de ejercer su influjo: “Los ambientalistas, ecologistas y escritores de naturaleza de hoy en día –afirma la misma autora- tienen sus raíces firmemente plantadas en la visión del naturalista del siglo XIX, aunque muchos no hayan oído hablar de él. HUMBOLDT es el padre fundador”.

Pero el científico más famoso de su tiempo (posteriormente, en el siglo XX, silenciado por ser alemán), con la gran habilidad para hacer de la ciencia algo accesible y popular (a mediados del siglo XIX había vendido 40.000 ejemplares de su obra “Cosmos”), no pasará a la historia por un invento particular y concreto sino más bien por su genial intuición –gran descubrimiento- sobre qué es y cómo funciona la naturaleza: “un todo interconectado”, “interrelación perpetua”, “todo es interacción y reciprocidad”, “una totalidad viva, no un conglomerado muerto”; por su amor a “un mundo que late lleno de vida”, y por ser el primer pensador que tomó conciencia de la destrucción que, ya en su época, el ser humano estaba ocasionando en el Planeta (con intuición del “cambio climático” incluido) y fue beligerante contra tal conducta. Una combinación de conocimiento científico, calidez de sentimiento y fuerza imaginativa capaz de entusiasmar a tan diversos autores.978-84-9085-909-4

Gracias a la inspiración de autores como el genial Alexander VON HUMBOLDT se ha abierto paso, a lo largo del siglo XIX, una nueva conciencia ambiental que luego fructificará, a partir de la segunda mitad del siglo XX en un verdadero cambio de paradigma. Un nuevo paradigma de protección de la naturaleza que se ha concretado, como describe mi amigo, paisano y colega, el Profesor Juan-Cruz ALLÍ TURRILLAS, -en su magnífico libro “La Protección de la Biodiversidad. Estudio jurídico de los sistemas para la salvaguarda de las especies naturales y sus ecosistemas” (Editado por Dykinson, 2016)- en un tupido marco jurídico de salvaguardia de ese rico concepto de la biodiversidad que comprende desde el material genético hasta los espacios naturales y las especies naturales protegidas.

Parece que las últimas palabras que pronunció Alexander antes de su fallecimiento -en Berlín un 6 de mayo de 1859- fueron: “¡Qué gloriosos son esos rayos de sol, parecen un reclamo del Cielo a la Tierra!”. No cabe duda de que la obra de VON HUMBOLDT sigue iluminando con vigorosos  destellos a quienes compartimos la pasión por la naturaleza.

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Escrito por Javier Sanz Comentar
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