La Voz de Galicia
Curiosidades y anécdotas de viajes.
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Treetopia Park Monteverde, Costa Rica. Parte 1.

¡Pura Vida!

Por Fran Raposo

Es mi séptimo día en Costa Rica y hoy tenemos una nueva actividad que nos ha preparado Arath Viajes la mayorista de Grandes Viajes y Grupos a medida con la que viajo.

Para mí es como el día más especial, vamos a hacer las actividades más divertidas y desafiantes. Visitamos el Treetopia Park que comenzó en 1997 como Costa Rica Sky Adventures Park con los primeros puentes colgantes del país y hoy en día tiene puentes colgantes, tirolinas, un teleférico y recorridos de aventura.

 Nosotros hemos contratado el paquete completo, así que la aventura nos llevará casi cinco horas. Creo que, para no cansaros con tanta lectura, dividiré esta experiencia en dos entradas.

Todo comienza con una explicación por parte de un monitor del equipo de aventureros sobre cómo usar las tirolinas. Por cierto, aquí les llaman “tirolesas”. Para mí, una tirolesa es una señora del Tirol, pero el español de Hispanoamérica tiene muchas variantes que a nosotros nos resultan graciosas. Incluso lo he visto escrito como “Tiroleza”, por la costumbre de confundir la “S” con la “Z”.

Nos colocamos los arneses, el casco y unos guantes que nos acompañarán durante casi toda la visita. Además, alquilé una cámara para colocar en el casco y grabar cada momento de esta aventura.

El recorrido comienza con el Challenge Course, que consiste, en primer lugar, de un paseo en bicicleta sobre un cable de unos doscientos metros de largo. Es muy interesante y me hace sentir como un artista de circo, pero mucho más alto pedaleando sobre los árboles.

Luego, llega el desafío del que me han advertido: “No hay vuelta atrás”. Si lo comienzas, debes terminarlo, sin opción de abandonar. Lo pienso un momento y decido lanzarme. El recorrido resulta ser más complicado de lo que imaginaba. Son una serie de puentes hechos con piezas móviles, a los que llaman “Puentes de Mono”, y el nombre es bastante apropiado, ya que las piezas sobre las que caminas se mueven constantemente. Si te caes, no pasa nada, estás bien sujeto al cable superior por el arnés, pero debes subir a pulso para continuar.

El primer puente fue relativamente fácil voy fresco, el segundo también, pero el tercero fue más difícil, ya que el final es cuesta arriba. El cuarto fue el que me pareció más fácil, pero ya iba bastante cansado. Estaba encantado, pensando que había terminado, cuando de repente me doy cuenta de que aún me queda el último reto: lanzarme al vacío desde una altura de 13 metros, como si estuviera saltando desde la ventana de un cuarto piso. ¡Casi nada!

Para terminar el recorrido de desafíos, hay que lanzarse como Tarzán en una liana a veinte metros de distancia. Aunque, si no quieres, puedes omitir esta parte.

Ya descansando en un banco, el monitor me mira y se ríe. Le pregunto: “Oye, ¿cuántos años tienes tú?”. “Veintidós”, me responde. Yo le contesto: “Pues yo tengo el triple de tu edad, ¡podría ser tu abuelo!”. “Mi abuelo tiene dos años menos que usted”, me dice entre risas. Le pregunto: “¿Y tú ves a tu abuelo haciendo todo esto?”. “¡Noooo!”, me responde, y ambos nos reímos. Creo que ahora me tiene un poco más de respeto, jajaja.

Después de casi dos horas de actividad, terminamos la primera parte del recorrido. Bebo algo de agua y nos preparamos para las tirolesas y los puentes colgantes. ¡Os cuento todo en la Parte 2!

Una experiencia muy interesante, llena de adrenalina y diversión.

¡Pura Vida!

Por Fran Raposo

© Fotografías y video propiedad de Fran Raposo. Prohibida su reproducción.