La Voz de Galicia
Curiosidades y anécdotas de viajes.
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Kenia, Masai Mara. “A vista de pájaro”

No hay mejor manera, si no tienes alas, de ver el espectáculo del Masai Mara que si te subes a un globo. Prácticamente en todos los hoteles de este parque puedes contratar esta actividad.

Te levantas de noche, sobre las cinco, ¡Qué dura es la vida del turista!

Llegamos a una explanada en donde los operarios del globo llevan ya un buen rato hinchándolo. Mientras vemos amanecer.

El Capitán Weston hace las últimas comprobaciones y, todos a bordo. Tiene una barqueta con capacidad para doce personas y el piloto.

Rugen los quemadores,  tiene cuatro, cada uno con su bombona de butano, nos levantamos muy lentamente y nos despedimos del equipo de montaje.

Capitán Weston

El vuelo dura sobre una media hora que aprovechamos al máximo, es un punto de vista totalmente diferente al que llevamos teniendo estos días. Apreciamos la inmensidad del Masai Mara y vemos muchas manadas de ñus y gacelas.

Se aproxima la hora del aterrizaje, el Capitán nos avisa repetidas veces que nos agarremos fuertemente, el globo no tiene tren de aterrizaje y la manera de hacerlo es arrastrando la barquilla por el suelo hasta que se para totalmente.

Pero siempre hay imprevistos, se cruza en nuestro camino un “termitero” que en África son de metro y pico de altura. El termitero tumba la barquilla y vamos resbalando de lado un par de minutos.

Unos nos reímos, otras, un par de americanas, agrito pelado, en fin…

Mientras llega el equipo auxiliar el Capitán abre una botella de Champán y, a las siete y pico de la mañana, nos tomamos una copa, la ocasión lo merece.

En unos minutos aparece un camión que monta un restaurante en plena sabana para darnos de desayunar, impresionante.

Te comes un par de huevos fritos, un poco de bacon, café, pastelitos, etc…  

Como no podía ser de otra manera, te dan un certificado firmado por el Capitán de recordatorio de la aventura. Muy interesante.

Solo tiene una pega, el vuelo cuesta la friolera de trescientos y pico dólares, a más de diez dólares el minuto, pero vale la pena.