La Voz de Galicia
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¡Vacaciones!

Hace una hora que acabo de empezar mis vacaciones. Todavía me estoy habituando. Esto lleva su tiempo. De momento, me subo al tren de Andrés do Barro y me largo de viaje (mental) por el cauce del Miño. Vuelvo en octubre. O incluso antes. Quién sabe.… Seguir leyendo

Duelo de orquestas

Hasta la fecha, según contaban los paladares entendidos, los únicos profesionales del espectáculo que planificaban su agenda a varios años vista eran los directores de las grandes orquestas sinfónicas y sus primos: solistas, tenores y sopranos, a los que había que contratar con al menos un par de lustros de antelación para garantizar la presencia de su careto en el cartel de la ópera local. Pero, como vivimos en el tiempo de la universalización de la cultura, ya no solo estos exquisitos gourmets de las partituras tienen sus días contados (es un decir). Las orquestas del país, que tal vez no sean sinfónicas ni filarmónicas, pero que gastan un bus-escenario que ya les molaría a los de la música clásica, tienen el calendario con más muescas que aquellos presos de película de Sing Sing, que tatuaban los muros del penal con unos palitos tachados que representaban los días que iban … Seguir leyendo

Cuestión de listas

La revista norteamericana Forbes ha hecho de la enumeración un suculento negocio. Cada cierto tiempo se replican en los medios de todo el planeta sus célebres listas. Las hay de muy variado pelaje. Por supuesto, está el ránking de los grandes multimillonarios, donde los peatones de las finanzas siempre buceamos a la caza del nombre de algún paisano que nos permita sacar pecho cuando cruzamos O Padornelo. Pero también hay escalafones de celebridades y famosetes, de ciudades para solteros y, por supuesto, mi favorito, el de los personajes de ficción más adinerados: una exclusiva relación de quince tipos que encabeza el Tío Sam, el venerable icono del patriotismo yanqui, que tiene pisándole los talones nada menos que al fajador Tío Gilito, y en la que también asoman su jeta Ebeneezer Scrooge y Lara Croft. Dibujos animados al margen, una de las nóminas que hay … Seguir leyendo

Cela

A Camilo José Cela (Iria Flavia, 1916-Madrid, 2002) sus críticos le clavan en el espinazo dos grandes sambenitos: el desmesurado engorde de un personaje público que acabó por devorar al autor, sobre todo tras la concesión del Premio Nobel en 1989; y, fundamentalmente, el carácter disperso de una obra en la que, aseguran sus detractores, resulta difícil encontrar una novela en el sentido estricto del término. Sin embargo, incluso aceptando estas discutibles premisas como punto de partida, la prosa de Cela alcanza una altura excepcional en la literatura española de la segunda mitad del siglo XX, y si aparcamos por un instante las boutades que tanto gustaban al escritor gallego y prescindimos provisionalmente de catalogar sus textos narrativos, lo cierto es que nos encontramos ante un literato extraordinario que mimaba cada párrafo de forma exquisita, hasta bordar aquello que Julián Marías llamaba «calidad de página». A Cela puede que le … Seguir leyendo

Cunqueiro

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Como en muchos otros lugares del mundo, una de las grandes obsesiones de los escritores de este rincón llamado Galicia es dar con la «gran novela gallega», un texto que, se supone, sería como un puñetazo definitivo sobre la mesa que pondría nuestras letras en órbita. Yo, que no creo en eso de las «grandes novelas», prefiero regresar de vez en cuando a las prosas de Álvaro Cunqueiro o Ánxel Fole, que destilaron en artículos, retratos, cuentos y piezas teóricamente menores los mejores pasajes de la literatura gallega.

P.D. Gracias a Prometeo por haberme regalado el enlace a esta maravillosa entrevista con el gran Cunqueiro.… Seguir leyendo