La Voz de Galicia
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Hoy estoy algo vago. Lo admito. Para qué buscar excusas. Al viernes llega uno de puntillas, estirado, como con una elongación del cerebro después de ir tirándose un día tras otro por el tobogán de la semana, un tobogán que a veces me recuerda al célebre día de la marmota. Pues eso, como estoy vago, voy a escribir esta entrada de gorra, o sea, animando al amable lector a pasear por otros escondrijos de la blogosfera. Ya se sabe que esto de las bitácoras es una gigantesca casa de citas, quiero decir que nos citamos unos a  otros y así sucesivamente. Por tanto, hoy levanto una planta más en esta casa de citas universal y enlazo a Pablo Gallo, que añade en su blog un nuevo episodio al enigma de Antoni Casas Ros, y a Álex Nortub, que ha montado una fiesta por todo lo alto en su coqueto Hotel junto a la vía. Allá me voy, antes de que se beban el agua de los floreros. A lo mejor me encuentro a Casas Ros bailando hasta el amanecer. Quién sabe. Estas fiestas las carga el diablo.