La Voz de Galicia
Girando en círculos sobre la música pop
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La resaca de la guerra romántica

Existen discos, que al escucharlos, se siente eso de que son “más grandes que la vida misma” como dicen los americanos. Y algunos, paradójicamente, lo son por retratar esa vida tal y como es, sin edulcorantes de ningún tipo. Dog Man Star, el estratosférico segundo elepé de Suede, pertenece a esa clase. La de los álbumes que cogen a una persona de veintipocos años, con el estado alterado, la sensación de que le queda mucho por vivir y las endorfinas en plena revolución,… y se convierten en su banda sonora oficial. Un disco de claroscuros, pero con muchos más oscuros que claros. Un disco sobre vivir ensimismado, intensamente y al límite, para luego rebozarse en la resaca que deja todo ello. Un disco acerca de sentir (y sufrir) el romanticismo a flor de piel, a golpe de tragedia y estallidos de una gloria que se antoja efímera.

Este álbum, … Seguir leyendo

Síndrome cebolleta

Dos tíos de (bastante) más de 30 años perdidos como patos mareados en la pista de una discoteca en la que están sonando a todo trapo The Killers. Una pléyade de veinteañeros con las hormonas revolucionadas los corean en plan karaoke. Tras poner en duda el hecho de que un grupo así pueda considerarse como de lo mejor que existe hoy en día (o bien poner en duda el «hoy en día» mismo), uno le dice al otro:

-Tú a estos les pones a Suede y seguro que ni los conocen.

-Fijo- contesta el otro.

-Pues, lo que se pierden. El día que The Killers, Kaiser Chiefs, Moby o alguno de esos grupos haga algo como Trash tendrán su mejor canción.

Suede presentando «Trash» en el Top of the Pops en 1996 y acariciando con la yema de sus dedos la perfección popSeguir leyendo

Teenage Fanclub “Grand Prix” (Sony, 1995)

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Existen discos que parece que están ahí para ser adorados, sin más consideración. Elepés completamente fuera de tiempo que no necesitan impresionar a nadie, que solo es cuestión de dejarlos sonar para que el flechazo sea instantáneo. Son álbumes que solo se pueden rechazar con la razón y la represión dogmática (ya se sabe: que si son retro, que si no innovan, que si los Byrds lo hicieron antes mejor…), pero desde luego no con el corazón.

Grand Prix, el cuarto álbum de los escoceses Teenage Fanclub, es de esa clase de discos. La sensación que produce su escucha es similar a la de estar desbordadamente enamorado y no saber muy bien qué hacer: si besarla, si achucharla, si cogerla de la mano, si…!buff! En efecto, nos referimos a ese estallido de emoción interna con el que no se puede parar de emitir suspiros, hacer gestos de “pero ¿cómo … Seguir leyendo