La Voz de Galicia
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Lectores del Tonel me manifestaron su interés por el último artículo en el que mostraba cómo se podía entender la embrollada situación actual desde  el llamado «Equilibrio de Nash».

La ciencia aporta muchas más claves al respecto aunque, lamentablemente, la clase política las desconozca o no las tenga en cuenta.

A la teoría de Nash se suman otras que dan cuenta de los conflictos de organización social, entendiendo por conflicto social: “Un proceso que se  inicia cuando una parte percibe que otra la ha afectado de manera negativa o que está a punto de afectar de manera negativa, alguno de sus intereses” (Stephen Robbins) o  «una lucha por  el poder, en el curso de la cual los oponentes desean neutralizar, dañar o eliminar a sus rivales» (L.A. Cosser)

La Teoría de las coaliciones en tríadas de Caplow viene a explicar como  una alianza de poder  es el medio más frecuente para evolucionar desde la multilateralidad hacia una relación social bilateral (bipartidismo). Las alianzas siempre son el resultado de una negociación pero no  toda negociación desemboca en una alianza, cuando esto ocurre, pasa a ser una simple coalición en defensa de intereses comunes frente a otros.  La coalición excluye al tercero de la tríada absorbiéndolo -uno u otro bando- mediante nuevas alianzas que refuercen su poder.

Lo determinante de estas alianzas es el peso de poder que hay entre el tercero y los otros dos. Lo esencial es saber si éste tercero puede desequilibrar la negociación llevada a cabo por los coaligados al cambiarse o aliarse con uno u otro bando.

Las tríadas de Caplow definen cuando un sistema de relación de poder está en equilibrio o no.

Simplificando,  estas son las posibilidades: el amigo de mi amigo, es mi amigo (equilibrado); el amigo de mi enemigo, es mi enemigo (equilibrado); el enemigo de mi enemigo es mi amigo (equilibrado); el amigo de mi enemigo es mi amigo (desequilibrado); el enemigo de mi enemigo es mi enemigo (desequilibrado).

Según Caplow, las tríadas desequilibradas siempre tienden a cambiar buscando  una relación de equilibrio.

Dice Ribera: el amigo (PP) de mi enemigo (Vox) es mi amigo (desequilibrado). Tenderá pues, bien a enemistarse con el PP o  aliarse con Vox para conseguir una posición de equilibrio.

Dice Sanchez: el amigo (Unidas Podemos) de mi enemigo -partidos no constitucionalistas- es mi amigo (desequilibrado). Tenderá pues a romper con Unidas Podemos, aliarse con los anticonstitucionalistas o  enemistarse con ambos para conseguir una posición de equilibrio.

La salida de una nueva convocatoria de elecciones obedece a la búsqueda de un nuevo juego de coaliciones y alianzas que permitan una relación de equilibrio de poder que actualmente parece imposible.

Verdades severas de Caplow.

Al tiempo.