La Voz de Galicia
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Cabo Udra. Una vergüenza. Cada vez que veo residuos de la dictadura en tierras gallegas me pongo de muy mal humor. Parece que los antidemócratas han ganado. Ahí están, riéndose de la memoria histórica, de las leyes y de quienes sufrimos persecución por defender cosas tan elementales como el derecho a hablar, a manifestarse, a escribir, a pensar diferente. Por supuesto que la gran mayoría de los fallecidos que figuran en esa insultante placa -¡los turistas quedan espantados al ver tal monumento al fascismo!- eran pobres gentes a los que llevaron al matadero. Honren los hijos a sus padres y los nietos a sus abuelos en el ámbito privado. Vayan a su sepultura a recordarlos (cosa que no pueden hacer los miles de descendientes quienes, para oprobio de Europa, todavía no han sido sacados de las cunetas donde fueron asesinados). Pero honrar al fascista que encabeza la lista es un insulto a la inteligencia y a la libertad.

¿Dónde está esto? Acabo de encontrármelo bajando de Bueu (Pontevedra) a cabo Udra.